Homeland (serie de TV)

  25 Mayo 2012
Televisión de lujo 

homeland-1Estamos, sin lugar a dudas, ante el estreno de 2012. Si el año pasado nos debatíamos entre Juego de tronos y The Killing. Este, Homeland no deja espacio para que ningún otro púgil se suba al cuadrilátero en busca de una posible victoria, ganando por K.O. a todo aquel que ose medirse con ella.

La serie protagonizada por Claire Danes da comienzo con episodios de la mejor televisión que jamás se haya podido ver. Constituida por una mezcolanza de géneros realizada con tanto gusto y astucia que dan lugar a un producto pluscuamperfecto.

No es simple, ni se limita a narrar la vuelta a casa de un héroe de guerra,  en contraposición nos traslada a un mundo de contradicciones en el que la línea entre lo correcto e incorrecto es esquelética.

La trama principal que puede parecer, a primera vista, hasta aburrida, es el retorno del sargento Brody y cómo su entorno lo acepta de vuelva en sus vidas pero la serie va mucho más allá, bañándose en temas políticos y amorosos, saliendo airosa de todos ellos.

Al no centrarse en un solo género, abre numerosas vías, algunas de ellas explotadas y otras apartadas pero siempre de modo coherente. Lo que Howard Gordon y Alex Gansa logran desde los albores hasta el cénit de la primera temporada es mantener la tensión del espectador sin recurrir a los manidos trucos a los que los creadores acostumbran.

Ya sea por los sentimientos de Carrie como por las inclinaciones e intenciones de Brody o por el entramado de Abu Nazir, los telespectadores no podrán abandonar la temporada a mitad. Si bien el tramo final llega a ser algo pesado tras los excelentes primeros episodios, Homeland tiene su propio estilo y se mantiene fiel a sí misma durante su totalidad.

El final de temporada no posee grandes incógnitas, pues las planteadas a lo largo de esta primera entrega quedan resueltas en un doble episodio final de infarto, pero la serie queda abierta con tantas posibilidades como ideas puedan proveer los guionistas. Dicha continuación tendrá lugar el 30 de septiembre pues ya ha sido renovada para una segunda temporada debido a su buena acogida a todos los niveles.

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Nicholas Brody y Carrie Mathison

El elevado número de personajes que conforman el plantel concentra su actividad alrededor de Brody y Carrie, las dos deslumbrantes estrellas del show.

Claire Danes vuelve a la televisión tras la icónica Es mi vida (1994), que a pesar de su corta existencia marcó una época, embarcándose en un proyecto diametralmente opuesto en argumento pero no así en calidad. Tras unos años de suerte aciaga, Danes acierta de lleno al meterse en la piel de Carrie Mathison, su interpretación le ha valido uno de los Globos de Oros más necesarios de los últimos años. Su trabajo es excepcional, Carrie es un personaje lleno de matices y que se sitúa en los dos extremos de la balanza de modo impredecible y en un corto lapso temporal, Danes no solamente da forma a las ideas de los guionistas sino que las mejora con su talento, aportando una crudeza y realismo tales que resulta imposible pensar en otra actriz que pudiera realizar un trabajo similar.

A pesar de su larga trayectoria, Damian Lewis es casi un desconocido para el gran público; esto cambiará para aquellos que alcancen a ver su trabajo en Homeland. Lewis transmite con desenvoltura las dudas y recovecos que se esconden en la mente de Brody, siendo su compenetración con Danes total y absoluta forman un tándem aniquilador.

Brody y Carrie son el epicentro de un universo colosalmente complicado, repleto de intrigas de todo tipo cuyo centro o interruptor son ellos. No siendo necesario que compartan plano para producir cortocircuitos en el sistema eléctrico de Homeland. La complicidad de Lewis y Danes es motor indispensable para la serie, si los dos actores protagonistas no hubieran congeniado quizás no estaríamos hablando de la serie del año.

Sus compañeros de viaje no hacen sino sumar enteros a favor, están construidos con mimo y encajados con armas de precisión, presentando robustez y tornándose en autosuficientes. Sus historias son menos relevantes que las de Carrie y Brody pero todos y cada uno de ellos queda diseccionado, sus acciones tienen sentido siendo sus intervenciones relevantes para el devenir de la trama principal.

La mujer de Brody no es una muñeca sin sentimientos manejada a la voluntad del marine, sino un individuo con voz y voto, interpretada por la infravalorada Morena Baccarin quien acostumbra a trabajar en la ciencia ficción —V (2009), Firefly (2002)—, pero que aquí se mueve como pez en el agua a pesar de situarse lejos del que habría de ser su hábitat natural.

Poco hemos de decir sobre Mandy Patinkin —Tan muertos como yo—, hombre de teatro y al que Danes reconoce como su principal apoyo dentro del equipo, su carrera y participación hablan por sí solas.

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Riesgo y altura

Acullá queda el patriotismo que supuran la mayoría de proyectos tanto cinematográficos como televisivos que osan tantear el tema de la guerra. No se habla aquí del sargento Brody, sino del padre, marido y persona. Mientras que otros se conforman con seguir el camino fácil Gordon y Gansa pisan terreno hostil al poner en duda el buen hacer del gobierno americano, abriendo vías a un pensamiento que no gustará a los más conservadores.

La ideología queda en un alejado segundo plano para dejar el foco apuntando a individuos con virtudes, defectos y cuantiosas dudas que no saben dónde situarse, cambiando su modo de pensar y actuar en función de los factores que los asedian.

Homeland plantea la posibilidad de que las decisiones tomadas por el ficticio presidente americano no sean tan honestas como se supone, imposibilitando el uso de los apelativos de "buenos" y "malos" de uno y otro bando, aplastando como si de un insecto se tratara a la simplicidad que implica el poder etiquetar o dar nombre a algo.

El ambiguo posicionamiento político del show supone un gran riesgo, en un momento en el que el ser humano necesita especialmente creer en algo se vierten ideas de la imperfección de los altos cargos que dirigen USA, siempre desde la ficción pero quedando claro su deseo de impactar en la realidad. Actualmente, la desorientación en otras parcelas de la vida provoca la necesidad de aferrarse a lo que se pueda considerar inamovible, pues si existe algo que perturbe realmente al ser humano es la incertidumbre.

Homeland se sacude de prejuicios y da voz a las personas detrás de las decisiones, advirtiendo que lo correcto es relativo y que una persona no es solamente la etiqueta que se le coloca sino que posee dentro de sí muchos matices, tantos que no es de recibo vaticinar sus futuras acciones.

Las apuestas que se realizan por la serie son de órdago y gracias a ellas se alcanzan cotas que de otro modo, sin aventurarse, quedarían lejanas. La valentía provee a Homeland de verdad y emoción.

Escribe Sonia Molina

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