Alcatraz (serie de TV)

  21 Abril 2012

Nada por aquí, nada por allá 

Alcatraz_1El de Alcatraz fue uno de esos estrenos que se las prometen tan felices que casi siempre acaban por descarrilar y nunca alcanzar las expectativas en ella volcadas: Flashforward, The event y un largo etcétera se unen a ella en esta interminable lista.

Desgraciadamente el nombre de J. J. Abrams cada día tiene menos significado dado que involucrarse en tamaña cantidad de proyectos implica que muchos de ellos no sean de la calidad a la que acostumbraba en el pasado. La racha empezó con Undercovers, que más que una serie compleja de espías parecía un refrito de parodias de productos de dicho género y aunque los resultados de Alcatraz no son ni muchos menos similares se encuentran muy alejados del mejor J. J.

Bien es cierto que Abrams solamente realiza la labor de productor ejecutivo, pero sus colegas Elizabeth Sarnoff (Pedidos), Steven Lilien (Kyle XY) y Bryan Wynbrandt (Kyle XY) no convencen en su título de creadores del show. Ellos son los responsables directos del funcionamiento de Alcatraz, siendo los encargados de manejar las tramas y el devenir de los personajes.

La premisa argumental provocará la inclinación y el favor de los seguidores de la ciencia ficción. En 1963 la prisión de Alcatraz cerró sus puertas pero en realidad esto no es lo que pasó sino que sus habitantes desaparecieron en algunos casos viajando al futuro, esta proposición se repite al inicio de cada uno de los trece capítulos provocando un absoluto empalago. La intención es crear un show de culto cuya cabecera fascine a sus seguidores y la repitan emocionados en cada nueva entrega, pero se produce un efecto rebote, generando rechazo hacia dicha introducción.

El piloto comienza volando alto para que, poco a poco, el gas comience a perderse pasando de un buen arranque inicial a verse obligados a realizar un aterrizaje forzoso. Dicho accidente es predecible por la dinámica que toma el guión a partir de tercer episodio en el que comienza un bucle que perdura hasta el último episodio.

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Perforaciones estructurales

La perfección que pretende alcanzar Alcatraz es su mayor rémora, surgiendo a rebufo de la oleada post Perdidos y cuya máxima es la de de captar a su audiencia que tras su finalización en mayo de 2010 sigue perdida y dividida entre varios shows, sin conseguir ninguno de ellos la relevancia que levantara esta isla.

La anhelada profundidad y perfecta construcción argumental no es tal, intentando seguir el método de Perdidos en el que encontrábamos tramas diferenciadas en cada episodio pero siempre relacionadas con la principal: Alcatraz falla en su arco genérico. La compleja red por la que se suspira nunca llega a engendrarse, quedando reducida a simples fragmentos unidos con una endeble fijación. Se promete un conglomerado que nunca llega a ser tal, planteando misterios grandilocuentes que no quedan en más que pequeños aperitivos para un inexistente plato principal.

La espera de una gran resolución pasa de resultar emocionante a tediosa cuando descubrimos que todo no es más que un truco de los guionistas que no llega ni a sustentar los escasos 13 episodios de que se compone.

Sarnoff, Lilien y Wynbrandt no son afortunados en esta ocasión, habiendo dado a luz un proyecto con grandes ideas que no llegan a culminar. Ante las bajas audiencias se vieron obligados a acudir a una solución predominante en la televisión actual, cuyo uso no debería estar tan generalizado, los remaches.

Vemos cómo en el comienzo los personajes son descritos y trazados hacia un lado y con el transcurso de los episodios se desdibujan, perdiendo el norte y haciendo que la coherencia necesaria para un show basado en reglas como este se disuelva. La doctora Lucy Banerjee es diseñada como misteriosa y oscura para acabar convertida en marioneta de circo, y como ella otros personajes que bailan al son que suena en cada episodio, sones que no cuentan con batuta alguna terminando por desafinar.

Los guionistas cuentan con una serie de hechos que han de suceder, ya planificados y nada flexibles, que no permiten que la serie fluya. No es que no exista organización, es que ésta no es adecuada. Claro que hay hechos que deben estar programados desde antes de que el proyecto llegue a la pequeña pantalla pero no han de ser introducidos con calzador, sino planear su llegada para que se ajusten al momento.

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¿Renovación?

Fox todavía no ha emitido un veredicto sobre la renovación para una segunda temporada de Alcatraz y no parece que le vayan a dar una oportunidad debido a sus bajos índices de audiencia.

Las audiencias no deberían pesar tanto a la hora de proveer a shows con nuevas oportunidades pero tienen la última palabra. En ocasiones anteriores el número de espectadores no correlacionaba con la calidad de la serie pero no es el caso de Alcatraz.

No se ha realizado el esfuerzo necesario para conseguir nuevos episodios que permitan cambiar los juicios de sus detractores: en vez de arriesgar los guionistas se han limitado a especular sobre las mismas premisas una y otra vez sin aportar algo a lo que aferrarse más allá de episodios entretenidos que cuentan diferentes crímenes.

No se merece, por tanto, Alcatraz una resolución a ese cliffhanger tan exageradamente premeditado y fuera de lugar que ofreció como colofón a su primera temporada, aunque como siempre la decisión corresponde a la cadena que la financia.

Escribe Sonia Molina

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