American horror story (serie de TV)

  26 Enero 2012

Del miedo a la risa 

American-Horror-Story-1Avalada por su emisión en la cadena de pago FX que acostumbra a emitir shows de alta calidad o, al menos, inteligentes, llegó a las pantallas americanas el pasado mes de octubre el nuevo proyecto del hoy en día archiconocido Ryan Murphy, que alcanzó la fama gracias a la sobrevalorada y carente de fondo Glee.

Los primeros episodios eran realmente prometedores, dignos del humor negro de Murphy que queda completamente camuflado en su éxito musical. La nota cómica estuvo siempre presente, aderezada eso sí de una llama de tenebrismo que episodio tras episodio no hizo sino apagarse.

Las primeras escenas despiertan un enorme interés, mostrando una perfecta narración y toda una declaración de intenciones que no se lleva a cabo con posterioridad. Nos presentan un atrayente ramo de personajes que acaban por resultar anodinos y cargantes, con contadas excepciones.

American horror story gira en torno a una mansión habitada por fantasmas del más diverso origen y tiempo, brindando esta mezcla algunos de los mejores momentos. En principio las historias que la casa esconde pueden ser tildadas de aterradoras y espeluznantes, pero poco a poco las ideas se van consumiendo y el show se pierde en episodios que alcanzan el más absoluto de los absurdos.

Las ideas vertidas en los albores de la serie eran realmente inquietantes y si hubieran llegado a buen puerto estaríamos hablando de una gran serie de humor negro; en lugar de eso, somos testigos de cómo su esqueleto es endeble y solamente cuenta con pequeñas estructuras para mantenerlo con forma.

Mientras que la historia de Tate o el destino del personaje de Violet están obviamente definidos, los personajes secundarios no hacen sino rellenar vacíos argumentales, conduciendo a la serie hacia un abismo insalvable. Ni siquiera la genial Jessica Lange, que recogió un merecido Globo de Oro por su participación, consigue aumentar el nivel con su buen hacer.

Si comparamos el empaque que posee el pasado de Tate en contraposición al futuro de Ben y Vivien Harmon, el contraste no podría ser más acentuado.

Parece que Murphy tuviera un boceto en su cabeza que no sabe convertir en un hermoso cuadro, quedando simplemente un lienzo repleto de borrones y trazos que no conforman una imagen, ni realista ni abstracta.

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La respuesta está en el aire

El principal escollo que no consigue sobrepasar la serie es la gran cantidad de personajes que nos presenta y lo mal planteados, desarrollados y, en ocasiones, finiquitados que están. Es imposible dilucidar sus personalidades e historias, esto podría ser positivo si se tornaran en misteriosos, pero no es así, American horror story parece un baile de disfraces en el que no se llega a dilucidar quién es quién y, para ser honestos, al final ni apetece intentarlo.

Se nos presenta un refrito de personajes que parecen salidos de un circo, sin orden ni concierto, carentes de profundidad. No se construye un todo, la serie se compone de retazos de la más diversa calaña que no se conjugan.

Otorgando excesivo peso y tiempo a alguno de ellos, perdemos la oportunidad de conocer mejor a algunos que podrían resultar de alta relevancia, este es el caso de Moira, una de las que sale mal paradas en las elecciones de Murphy y que podría haber proporcionado geniales momentos a un show deseoso de ellos.

Frente a la falta de profundidad vemos cómo hubiera sido posible completar una serie correcta. Si se hubiera hecho acopio de buenas historias como la de Adelaide, en lugar de empeñarse en conceder tiempo e historias a un personaje sobreexplotado como Tate. Si la dirección de las historias hubiera tomado otros derroteros, se podría haber conformado un interesante entramado, en lugar del baúl con recortes aleatorios que es.

El talento y los medios estaban dispuestos pero no se pudieron o no se supieron manejar en una dirección adecuada.

Borrón y cuenta nueva

Parece que para la segunda temporada va a haber un cambio total de localización. Murphy se ha percatado de que el show ha perdido totalmente el norte y ha decidido empezar de nuevo. Es esta una sabia decisión que si se lleva a cabo con sensatez y los mismos esquemas que construyeron los primeros episodios puede devenir en una gran continuación, solamente han de acometer contra la materia prima de que disponen de modo diferente.

Si finalmente sus declaraciones no fueran ciertas y prolongara la misma localización y personajes, las posibilidades de crecimiento se verían terriblemente mermadas, pudiendo generar una deshilachada segunda temporada como ya lo fuera la primera.

Está, por tanto, al alcance de Murphy el producir una segunda temporada que logre ser todo eso que la primera temporada pudo y no supo. Teniendo en cuenta que el potencial de la serie es apabullante, podríamos estar ante una interesante propuesta para la próxima temporada.

Todo ello, claro está, repleto de los interrogantes que nos ha vertido la primera entrega.

Escribe Sonia Molina

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