The killing, la serie de TV

  18 Agosto 2011

¿Quién mató a Rosie Larsen?

the_killing-0Quizás nos encontremos ante una de las peores frases publicitarias de la historia de la televisión. Mientras que si Twin Peaks no hubiera existido este slogan sería apropiado, el proyecto de David Lynch hace que esta frase se torne en innecesaria y carente de gancho.

En cierto modo parecía que los ejecutivos de la AMC intentasen atraer a los millones de espectadores que disfrutaron siguiendo las peripecias del agente Cooper y compañía pero lograron justo el efecto contrario, la serie fue recibida con recelo por parte de dichos televidentes y con una mente más abierta por aquellos para los que Twin Peaks pasó desapercibida o pertenecieran a una generación que no viviera dicho boom.

El argumento puede considerarse tremendamente similar al de Lynch, incluso nos encontramos con un casino, pero más allá de la premisa poco las relaciona. No estamos ante una serie de carácter lynchiano sino de escenas totalmente ligadas a la realidad que tocan temas políticos y sobre todo de relaciones interpersonales.

Su creadora, Veena Sud, basándose en la serie danesa Forbrydelsen edifica un proyecto que se sustenta en unos personajes a los que dota de majestuosos trasfondos y a los que no se puede conocer en un simple episodio, sino que se van mostrando capítulo tras capítulo. Dichos personajes comparten una característica, son totalmente imperfectos, encontramos en ellos reacciones muy alejadas de la perfección que se estila en proyectos similares.

Mientras en otras producciones, tanto en la pantalla grande como en la pequeña, los padres que han perdido a sus hijos simplemente lloran pero se recuperan con la excusa de tener que seguir adelante y no comenten infinidad de errores haciendo gala de una fortaleza poco frecuente, aquí, los Larsen, conducidos por la rabia e impotencia de perder a su hija adolescente, extravían el rumbo de sus vidas, empezando por descuidar a sus otros dos hijos.

Una reflexión muy interesante que deviene de esta situación es la ya planteada en la genialmente sarcástica A dos metros bajo tierra donde la muerte aparecía en cada capítulo: cuando un hombre pierde a su mujer pasa a ser viudo y cuando un hijo pierde a un padre se le denomina huérfano, pero cuando un padre pierde a un hijo, es algo tan terrible que no existe palabra para definirlo.

El dolor es encarnado con absoluto realismo por la actriz Michelle Forbes, Mitch Larsen, que ya diera muestras de su buen hacer en otra serie de temática nada similar: True Blood. Forbes expone sus sentimientos llegando a extremos interpretativos difíciles de alcanzar. Da vida a un personaje muy complejo y que no caerá bien, es fácil empatizar con un alguien repleto de virtudes pero no lo es con la señora Larsen, la cual no para de cometer errores. Su interpretación es tan apabullante que resulta extraño verla en otros papeles.

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Seattle

La acción transcurre en Seattle, perfecta localización para el argumento a desarrollar por sus características meteorológicas. La oscuridad y constante lluvia ayudan a crear la atmósfera idónea para mostrar la tristeza de los personajes. Además de la familia de la fallecida el resto de personajes son oscuros y torturados, la felicidad escapa como un coche robado de las manos de los protagonistas.

La ciudad se convierte en un participante más en la trama dando cobijo a los pensamientos de sus habitantes. Algunas escenas ganan en realismo y profundidad gracias a lo bien elegidas que están las localizaciones, por ejemplo, para la primera escena de la serie se eligió un lugar que servía de canal a las emociones de la detective Linden.

Para que la ambientación deje de ser sólo un elemento más y gane importancia, se hace necesario que existan una gran cantidad de exteriores y así sucede, en cada episodio podemos encontrar multitud de escenas que se desarrollan en las calles de la ciudad.

The killing no podría haber tenido lugar bajo la luz de Los Angeles o en la enorme Nueva York como la mayoría de shows. Seattle es la ciudad perfecta para investigar el asesinato de Rosie Larsen.

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La investigación

El episodio piloto es brillante, en él la detective Linden encuentra un cadáver justo cuando iba a abandonar la ciudad en busca de una nueva vida con su prometido y su hijo, alejada de todos los problemas que hasta entonces formaban parte de su vida. Pero este crimen cambiará de arriba abajo su vida, alargando su estancia en Seattle y provocando la llegada de un nuevo compañero que habrá de sustituirla a su marcha, el detective Holder.

Estos dos detectives son los que provocan la sensación de que la frase de promoción es incorrecta dado que los episodios en los que la trama se desvía del argumento principal, dejando a Rosie Larsen a un lado y centrándose en explicar sus motivaciones y deseos se convierten en los mejores. A pesar de que pueda parecer que dichos capítulos son flojos porque la trama no avanza, son determinantes a la hora de conseguir que el espectador cree un vínculo con los protagonistas.

Aunque todo gire en torno a la muerte de Rosie, las claves de The killing residen en los dos detectives, por ello es necesario ahondar en sus pasados, los guionistas lo saben y por ello escriben episodios en los cuales Linden y Holder comen terreno al resto de personajes.

La vida sigue

La muestra de que el asesinato sólo es un argumento más de una serie repleta de recovecos es que el show contará con una segunda temporada que, probablemente, se aleje de este hecho. Tras un final de temporada memorable en el que se resuelven algunas incógnitas y se plantean muchas otras, llegará una nueva tanda que promete más misterios y sobre todo emociones y tramas inteligentes y cuidadas.

Veena Sud demuestra su inteligencia al haber decidido incluir esos episodios que en principio carecían de importancia, dando cabida a otros personajes, ya que gracias a ello la segunda temporada tendrá la posibilidad de contar con tramas a la altura de las de la primera.

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AMC

La cadena de su emisión está tomando decisiones muy controvertidas estos últimos meses. Habiendo dado vida y cuidado con mimo a grandes series como Mad Men, recientemente ha decidido despedir al encargado de llevar con éxito a la pequeña pantalla The walking dead, el aclamado comic de Robert Kirkman, el director Frank Darabont —Cadena de favores— que no se ajustaba a los presupuestos ni tiempos de grabación de la televisión, acostumbrado a las grandes producciones. Le exigían 12 episodios con la mitad de presupuesto que supusieron los 6 de la primera temporada y Darabont decidió abandonar el proyecto.

El canal de emisión de la quinta y última temporada de Breaking Bad se decidió recientemente tras duras negociaciones en las que finalmente se ha decidido que la producción continuará en la AMC. Sus costes se han multiplicado con el transcurso de las temporadas y le serie no se encuentra en su mejor momento, con una cuarta temporada en emisión que por el momento se torna en lenta y diverge en exceso del espíritu radical e impredecible marcado por el show, sobre todo en sus dos primeras temporadas, a partir de las cuales cambió de rumbo abandonando también el apelativo de brillante.

A pesar de esa caída en calidad, parece que la AMC está abandonando el apoyo que prestaba a la ficción televisiva, hecho que se pudo corroborar en la cancelación de la breve Rubicon que nunca contó con apoyo por parte de la cadena.

El destino del canal en cuanto a series está en el aire, tras varios años creando producciones para la pequeña pantalla de gran calidad, parece ser que ya ha quemado todos sus cartuchos y sus ejecutivos desean pasar página.

Escribe Sonia Molina

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