Estrenos cinematográficos del verano 2011

  22 Agosto 2011

Superhéroes, Pixar y algunas sorpresas 

conan-0En el verano los estrenos cinematográficos se centran, o reducen, ante todo a una serie de películas de degustación fácil y presumible tirón comercial, con el fin de atraer a veraneantes y al turista en tránsito (1). También a aquéllos que por una u otra causa no han salido, querido o podido, de la ciudad en la que vive.

No son muchas las películas ofertadas. Sobre todo en lo que respecta a sus cualidades artísticas. Este año, por ejemplo, han llegado a las taquillas por imposición de las grandes productoras —que apuestan casi siempre sobre seguro—, superhéroes, cuentos tremendistas, continuaciones de sagas, personajes conocidos.

Han sido, son y serán, entre otros, los casos de Cars 2, Harry Potter y las reliquias de la muerte (parte 2), Capitán América, El origen del planeta de los simios, Conan el bárbaro. A ese grupo se pueden añadir acompañantes inesperados por su atracción infantil, como puede ser Los pitufos. Una forma de llevar así a las salas, o a las terrazas de verano, a los más pequeños en estado vacacional y que ante tal título presionarán en casa para que les lleven  a ver esos filmes.

Los tiempos han ido cambiando respecto a la forma de explotar películas. Hace años los veranos no eran idóneos para estrenar títulos con gancho, caros. Y eso que entonces el veranear no estaba extendido como ocurre hoy. En muchos lugares, sobre todo de provincias, los cines se dedicaban a lanzar programas dobles, que incluían una película más o menos conocida estrenada a lo largo del año y otra novedosa de poco interés cara al público. Si se hubiera estrenado fuera de la temporada veraniega pocos espectadores hubieran pasado por taquilla. Podría saltar alguna rareza, algún filme de calidad junto a otros infumables. En el recuerdo quedan filmes tan brillantes como La colina de los diablos de acero o La humanidad en peligro. Grandes títulos, pero sólo para los verdaderos aficionados al cine.

En aquellas épocas ya lejanas los grandes estrenos se agolpaban en septiembre, Navidad y Pascua. Un gran estreno significaba ante todo filmes con gancho cara a la taquilla. Y poco más.

Actualmente, en general, los estrenos se ralentizan en verano, de forma que, en general, las ganancias que puede lograr un filme muy taquillero no superen las alcanzadas por ciertos estrenos a lo largo del año. A pesar de ello, la rueda comercial se mantiene inalterable. Desde hace años, ante la aparición de las cintas de video y DVD, las películas tienen una vida (de explotación) más corta en salas pero se expansionan en el instante que se estrenan; es decir, si antes de la existencia de los nuevos soportes el número de copias de un filme era limitado, y los estrenos no sólo no se producían al mismo en varias ciudades sino que en cada una de ellas sólo se podía ver en una sala, actualmente los estrenos son masivos (tanto en poblaciones distintas como en la misma) con una proporción de copias en razón directa a, lo que se prevé, su impacto comercial. Hoy de un filme del que se espera un buen compartimiento en taquilla pueden lanzarse más allá de las 500 copias. Títulos que además se pueden estrenar en diferentes países al mismo tiempo. La cuestión principal será el sostenerse diversas semanas en taquilla antes de pasar a ser carne televisiva o doméstica.

En todo el juego de intereses comerciales, las películas de impacto comercial pobre o medio, al que pueden corresponder muchos filmes de calidad, correrán peor suerte. Saldrán al mercado (¿a competir?) con un pequeño número de copias, incluso, en algunos casos, señaladas con una sola cifra lo que condena el título a una muy minoritaria exhibición, de forma que no llegará a la mayor parte de los lugares. Sin ir más lejos en Valencia (y ya ha pasado tiempo desde su estreno en Madrid o Barcelona) siguen sin estrenarse La danza y Lola (Abuela). Y no son los únicos casos.

Un nuevo estreno de Pixar

cars-20En este verano nuevamente Pixar ha vuelto con su película anual. Este año no lo han hecho Spiderman, ni Batman, pero sí han estado presentes varios superhéroes, unos más conocidos que otros. De acuerdo a tal conocimiento el peregrinaje a las salas de estreno ha sido menor o mayor.

Pixar, año tras año, cuando llega el verano, presenta una nueva producción, con lo bueno y malo que ello lleva consigo. Bueno en cuanto los espectadores saben que es una nueva película de la productora y por eso acudirán a su llamada. Malo en cuento es muy difícil mantener a pequeño plazo fijo un alto nivel de calidad. Ni tampoco ocurre, aunque siempre ese lince que es Lasseter esté detrás de la producción, que el director de la película sea Andrew Stanton.

La calidad de las películas de Pixar también da paso al cansancio y la vulgaridad. Algunos de sus nuevos largometrajes dan la impresión de que serían grandes como cortos o mediometrajes. En las distancias largas no se mantienen. Y es que cantidad no significa calidad. El planteamiento de esta productora de animación sigue, quizá por la alianza con la Disney, la misma política de estrenos que ésta se marcó durante años. Una misma idea, el ser fieles a su presencia anual o casi, que lleva —o llevó— a buenos realizadores a entregar una película en tan corto periodo de tiempo. De ahí los lógicos altibajos que encontramos en sus películas, como ocurre en la obra de, pongamos por caso, Manuel de Oliveira, Sidney Lumet o Woody Allen.

Si el pasado año Pixar presentó la muy distinguida Toy Sory 3, a pesar de su vuelta a personajes anteriores, este año ha estado presente con la más que mediocre Cars 2, secuela de la ya de por sí poco distinguida primera parte.

Pixar tiene (ahí está explicándolo el Rashomon de nuestra querida ENCADENADOS dedicado en los meses de verano del año de gracia y desgracia de 2011 a esta productora) grandes y mediocres largos y cortos. Entre los largos, destacan sobre todo (más o menos en ese orden), Wall·E (la joya de la corona), Buscando a Nemo, Toy Story 3, Bichos, Ratatouille, Toy Story, mientras que Up se hunde después de una excelente primera parte. Algo que también ocurre a Monstruos S.A. y Los increíbles. Por su parte los Cars o, incluso, Toy Story 2 no superan (sobre todo los disparatados coches) la mediocridad.

El año que viene volverán a la palestra (probablemente se enfrentarán a la nueva entrega Nolan-Batman) con una nueva película, pero esta sí realizada por Stanton.  Se trata de John Carter, que parte de una novela del creador de Tarzán, y que se convertirá así en la primera producción de Pixar que no será de dibujos animados y, presumiblemente, tampoco tolerada para todos los públicos. Paralelamente, el próximo verano Pixar estrenará Brave (Valiente), su película anual de animación y, si no hay nuevos retrasos, también 1906, superproducción sobre el terremoto de San Francisco dirigida por Brad Bird (el director de Los increíbles en su segunda película de imagen real, tras Misión Imposible 4, que está a punto de estreno).

Éxitos y fracasos

piratas-del-caribe-0En este verano, escoltando películas testimoniales de escaso calado comercial pero algunas con suficiente interés, han aparecido prácticamente de forma semanal títulos que han tratado de dar el do de pecho en taquilla.

Ahí está, por ejemplo, la última entrega de Harry Potter, alargada innecesariamente con el único fin de seguir engordando las arcas de la productora, o el éxito, al inicio del verano, de la nueva entrega de Piratas del Caribe, que ha intentado, sin conseguirlo, volver a la bendita ingenuidad de los filmes de piratas que se paladeaba en la primera parte de esta entre aventurera, fantástica y paródica serie. Títulos estos, como otros, apoyados en el cada vez más cansino procedimiento de las 3D. Y que además supone un sobrecoste en arcas cada vez más exiguas.

Los superhéroes tampoco han faltado a la cita. Procedentes todos ellos de comics de éxito, al menos en Norteamérica. Seguirán presentes en lo que queda del verano con el nuevo Conan, el bárbaro, filme que seguro no podrá hacer olvidar la película de John Milius ya de por si no demasiado distinguida.

Entre los turísticos superhéroes dados al verano ha fallado estrepitosamente Linterna verde. Natural en cuanto no sólo es un personaje de cómic poco conocido por aquí, sino también porque el dichoso título, tal como quedó expresado en nuestra sección crítica, es malo. En las dos primeras semanas de exhibición, a pesar de un impresionante lanzamiento publicitario, no sobrepasó en taquilla los dos millones de euros. Que no es poco dinero para una película pequeña,  pero sí lo es para un filme espectáculo. Esa cantidad de dos millones de euros era lo que, por ejemplo, llevaba en sus primeras semanas de exhibición Un cuento chino. Lo cual no está nada mal para un título que además de ser pequeñito, o por eso mismo, ha salido a explotación con no demasiadas copias.

El estudiar el interés-demanda que lleva consigo un filme debe tenerse muy en cuenta. En caso contrario pueden producirse sonoros fracasos, como el señalado por el descomunal varapalo sufrido por la película española del oeste de Mateo Gil, Blackthorn, cuyo estreno masivo, tras una masiva tirada de copias, no se correspondió con el interés del espectador por el filme, quién desde la primera semana le dio la espalda. Lo insólito fue que casi ninguna copia respetase el original, adoptando la versión doblada. De esa forma todos los personajes hablaban un perfecto español, obviando la variedad idiomática del original en el que Sam Shepard dada vida (improbable) a un Butch Cassidy rescatado del mundo de los muertos. Vivía su mítica aventura junto a un español (malísimo), en un intento de tratar de trampear a unos y otros (ejército, policías, rangers, obreros estafados) en las altiplanicies de Bolivia.

De Capitán América a El origen del planeta de los simios

origen_planeta_simios-100El caso más curioso de estos estrenos veraniegos se dio a comienzos del mes de agosto al coincidir el (sorprendente) estreno de dos filmes que optaban individualmente a arrasar en taquilla. Se produjo una especie de duelo a muerte entre dos producciones norteamericanas. Curiosamente, algo que casi nunca se da, triunfó la mejor. Los dos títulos eran Capitán América del resabiado Joe Johnston y El origen del planeta de los simios dirigida esta última por el desconocido Ruppet Wyatt. La primera no sólo superaba a la segunda en el número de copias sino que también, en varias salas, se ofrecía en 3D.

Pues bien el interesante filme simiesco venció por goleada. Tres millones y medio de euros de recaudación en el primer fin de semana de exhibición frente a casi un millón ochocientos mil obtenido por Capitán América. Una gran diferencia. Y no es que Capitán América, a pesar de su despliegue de banderas americanas y, por tanto, de su primitivo patriotismo, sea una película horrible. Tiene ese aire retro e ingenuo de una producción B de los años cincuenta. El problema es que los estudios tienden a hinchar estas producciones.

El origen del planeta de los simios, por su parte, sería el intento de mostrar el porqué de aquella destrucción (o la razón de la supremacía de los simios) de la Tierra que se hacía cine en la excelente El planeta de los simios de Franklin J. Schaffner, que luego daría lugar a secuelas (incluso a una muy ingenua serie televisiva) bastante poco dignas. Este filme, que quiere enlazar con lo que ocurrió antes de la hecatombe, es interesante, está bien contado, plantea temas más allá de lo que corresponde a una obra intrascendente, e inteligentemente señala el nacimiento y ascensión de Cesar como rey de los simios.

No es un filme maravilloso pero sí muy digno. Para que sea extraordinario le sobran los malos de pacotilla, que encarnan a los carceleros de esa especie de lugar en el que son encerrados los monos (¿malos?) o el tópico retrato del dueño de la empresa farmacéutica, junto a algunas exageraciones. Algunos le achacarán el error de ubicación de esta historia respecto a la primitiva. La hecatombe atómica del filme de Schaffner se transmuta aquí en una crítica a depredadoras experiencias farmacéuticas.

En la precuela y en el filme primario la localización del lugar en el que transcurre la aventura está alterada. Del cercano Nueva York allá pasamos aquí a San Francisco y a su parque nacional, donde se encuentra el gran bosque de secuoyas, detalle que los amantes del cine de Hitchcock agradecemos ya que en tal lugar se desarrollaba uno de los grandes momentos de esa película inimitable e inagotable que es Vértigo.

El origen del planeta de los simios, con sus errores, contiene momentos de gran calidad, tales como las elipsis que indican el crecimiento-aprendizaje del pequeño Cesar, el momento en que tal simio dibuja en la pared de su celda la ventana de lo que siempre ha tomado como su hogar o el asentamiento final  —por encima de lo que podría ser un ingenuo mensaje ecologista— de los simios tomando posesión del parque de secuoyas, al tiempo que Cesar certifica la pertenencia de su ciudad desde el árbol más alto y en su mirada hacia el otro mundo: el que alberga la ciudad de los humanos.

Curiosamente, tanto este filme como Capitán América encierran epílogos explicativos sobre posteriores historias, totalmente acertados y que los apresurados espectadores, aquellos que se marchan nada más ver que comienzan a salir las letreros de crédito, se perderán. ¿Cuándo comprenderemos que un filme termina cuando la última letra de los créditos así lo atestigua?

Otros títulos

paul-0Junto a películas de impacto el verano ha presentado alguna comedia curiosa, como la, por llamarla algo, secuela de ET: El extraterrestre que es Paul. Irregular pero por momentos lograda en su planteamiento de incorrección política.

Por su parte, Resacón en Las Vegas, que realmente no era nada del otro mundo, ha sido escoltado a lo largo del verano por dos películas que beben totalmente de ella. Una, Resacón 2, es una descarada copia de la primera, mientras que la otra, La boda de mi mejor amiga, da la vuelta a la historia convirtiendo a los eternos inmaduros protagonistas de ellas, en mujeres. Los insoportablemente estúpidos machos juveniles americanos se han transformado, pues, ahora en mujeres. Con los mismos problemas e insatisfacciones.

Para que quede claro de dónde vienen estas féminas basta decir que la producción es de Judd Apatow, al que parte de la crítica admira mientras que otra le desprecia. Es inconcebible pensar que tal productor-director pueda ser considerado como el sucesor de la gran comedia americana. Más bien esta serie de películas se encuentran en la línea que marcaron títulos como Despedida de soltero.

Frente a decepciones más o menos mayores, significadas por Silencio de amor o La prima cosa bella, sobre todo teniendo en cuenta quiénes eran sus realizadores y lo que esperábamos de ellos, ya en la postrimería de este verano hay que reseñar el estreno de un curioso título que toma mucho del cine serie B, producido por Steven Spielberg y con pequeño recuerdo o regusto al mejor cine de Joe Dante, como es Super 8. J. J. Abrams, su director (como Michael Mann), ha producido algunas de las más interesantes series televisivas, aparte de ofrecernos otra buena precuela —como la simiesca aquí citada— que es la mejor película de la serie Star Trek, en la que nos explicaba el origen de la serie. Pequeñas sorpresas, películas dignas, que merecen la pena ser degustadas en este, como son todos, largo y cálido verano. O todo lo contrario

El otoño que viene

Ahora a esperar la nueva temporada, con las nuevas películas de algunos realizadores más o menos interesantes.

Tal es el caso de La duda de Madden, Intrusos de Fresnadillo, Mientras duermes de Balagueró, Contagio de Soderberg, La voz dormida de Zambrano, Restless de Van Sant o Las razones del corazón de Ripstein. Sin olvidar películas como Nader y Simin: una separación, Arietty y el mundo de los diminutos o El ilusionista de Jacques Tati.

Y, claro, no se puede olvidar que en septiembre se estrena el último filme del siempre controvertido y discutible Almodóvar, La piel que habito. Como siempre, y en este caso al igual que otros directores —como es el caso de Woody Allen— su cine toma como base otras películas, otros autores.

En el caso de Almodóvar siempre sus filmes nacen de la mirada de otras películas o de otros géneros. Sin ir más lejos Volver era una mirada al cine italiano de los años sesenta, incluso el personaje principal (Penélope Cruz) imitando descaradamente a la enorme Sophia Loren. Su película más reciente se mira, en cuanto a historia, a la mítica Los ojos sin rostro de George Franju. Aunque se mire por donde se mire el cine de Almodóvar a quien más trata de acercarse es (pero a bastante distancia) al estilo de Hitchcock. Finalmente, igual que en sus anteriores películas, lo que terminará por plantearnos Almodóvar es una película personal viviendo desde otra obra. Cuestiones a meditar y curiosonas.

Escribe Mister Arkadin


(1) El verano es la época del año en que, curiosamente, aumentan ampliamente las lecturas por metro cuadrado. Basta con darse la vuelta por las playas para ver cómo personas de diferente edad y sexo se aplican al sano ejercicio de la lectura. Parece que a menos trabajo, o más asueto, más cultura. ¡Qué cosas!

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