Entrevista a Fernando Méndez-Leite

  17 Noviembre 2010

Un director a la quinta potencia
Fernando Méndez LeiteFernando Méndez-Leite nació en Madrid en 1944. Es licenciado en Derecho y en Dirección Cinematográfica. Ha trabajado en TVE, donde llevó los programas Galería (1973-1974), Cultura (1975), Imágenes (1978-1981) junto a Pilar Chamarro, La noche del cine español (1983-1985). Dirigió también en el ente capítulos de la serie Cuentos y leyendas y alguna de las Sonatas de Valle Inclán.

Fue profesor titular de Teoría del cine e Historia del cine contemporaneo en la Cátedra de cine de Valladolid (1968-1981), Director General de Cinematografía (1986-1988) y desde 1994 dirige la Escuela de Cine de Madrid (ECAM). En cine ha dirigido El hombre de moda y El productor. Dirigió en teatro la obra Agnus Dei en la que intervinieron Cristina Higueras y Fiorella Faltoyano, que es su mujer.

Esta entrevista tuvo lugar uno de los días finales de la Mostra de Valencia de 2008, donde Fernando era jurado de la sección oficial. Se llevó a cabo en la terraza de un hotel de la Plaza del Ayuntamiento, mientras que éramos envueltos por el atronador sonido de las comparsas de un interminable desfile de Moros y Cristianos. Una larga y amistosa entrevista.

Me había acercado a él durante una de las primeras mañana del certamen, aprovechando el receso entre dos sesiones mañaneras de la sección oficial, dedicadas a la prensa. No me acordaba de haberle conocido en mi etapa madrileña. Él me sacó del error. Cuando le dije mi nombre me dijo que se acordaba de mí. Que nos habíamos conocido hacía algo más de cuarenta años. Fue en el festival de Valladolid en los años sesenta. Me recordaba de entonces. Yo no, aunque la razón para ambos era clara: en aquellas reuniones bastante multitudinarias que manteníamos diariamente críticos de diversas revistas de cine presentes en el festival, él era casi un recién llegado al medio, mientras que yo, algo mayor que él, ya llevaba algunos años escribiendo

Comenzamos la charla volviendo a aquellos momentos.

(Entrevista publicada inicialmente en septiembre de 2009.)

Presentación de la obra de teatro 'Agnus Dei' (Agnes de Dios)

Adolfo Bellido: No me acuerdo demasiado de cuándo nos conocimos, aunque me figuro que sería en los años sesenta en Madrid o quizás en el festival de cine de Valladolid

Fernando Mendéz-Leite: Sí, fue en la Seminci, que entonces, recordarás, se llamaba Festival de cine religioso y de valores humanos. Es natural que te acuerde yo más que tú a mí. La razón es obvia, escribías desde hacía tiempo en Cinestudio y eres unos años, tres o cuatro, mayor que yo. Son cosas que se notan. Fue hacia la mitad de la década de los sesenta. Nos reuníamos después de terminar las sesiones de noche en la terraza acristalada del Florida. Entonces el festival se celebraba en fechas cercanas a la Pascua. En aquellas reuniones comentamos cosas, algo que estaba muy bien, críticos de diferentes revistas de cine como Cinestudio (tú, Fernando Moreno, Garci, Giménez Rico, Toti) de Film ideal, en la que yo había comenzado a escribir. De ella estaba también Gómez Redondo. A veces también se nos unía gente de Nuestro cine, como Antonio Castro y Diego Galán. También solían ir Villegas López, Ángel Falquina o críticos de Barcelona como Maruja Torres. Largas puestas en común hasta altas horas de la madrugada. Quizá la persona que conseguía aglutinar a tan heterogéneo grupo fuera Fernando Moreno...

CinestudioEra jefe de redacción de Cinestudio, dirigía el cineclub Aún de Madrid y era también el Presidente de la Federación Nacional de Cineclubs.

Y por entonces trabajaba en la sede central del Banco de España. Mi amistad con él viene de muy atrás. Diría que es una amistad de toda la vida, ya que era amigo de mis padres. Le conocí, cómo no, en salas de proyecciones a las que me llevaba mi padre de muy joven. Luego coincidimos cuando ambos trabajamos en TVE en los años ochenta. Hicimos varios proyectos conjuntos, incluida una película en la que él era el jefe de producción y yo el director. Se trataba de El club de los suicidas que era la segunda que hacía para la televisión.

Cuando dirigí el programa La noche del cine español, Fernando era en televisión el Jefe de programación ajena, por lo que era el encargado de comprar las películas que se proyectaban en televisión. Era yo quien le proponía las películas que quería para mi programa y él procedía a comprarlas.

Méndez Leite comenzó como crítico de cine en 'Film Ideal'

La noche del cine español

No se ha vuelto a hacer en televisión un programa como aquél...

Sería imposible que algo así se pasara actualmente en alguna cadena de televisión. Si hoy alguien quisiera hacer un tipo de programa así, entraría en el despacho para proponerlo y no sería escuchado ni cinco minutos.

Un gran programa, que tuviste que dejar al ser nombrado Director General de Cinematografía.

Cuando eso ocurrió, llevaba tres años haciendo ese programa. Al ofrecerme el cargo no lo dudé. Era un programa con el que cada vez me enrollaba más. Cuando se puso en marcha iban a ser treinta y cinco programas y al final fueron noventa. Y porque me fui, si no ni se sabe los que hubieran sido. Fue un trabajo impresionante de investigación. Encontraba nuevas cosas, nuevas líneas temáticas para seguir. Me metí en un auténtico túnel del tiempo. El hacer el programa fue una especie de psicoanálisis personal. A cada vuelta encontraba nuevas cosas, algunas realmente increíbles.

Vida en sombrasPusiste en ese programa películas muy difíciles de ver. Recuerdo el pase de la extraordinaria, y desconocida, Vida en sombras. No recuerdo muy bien si incluso llegaste a proyectar esa obra maestra dirigida por Fernán-Gomez que es El mundo sigue.

No, la primera si la pasé, pero la segunda se proyectó en la segunda cadena. Mi programa no llegó al año en que Fernán-Gómez realizó esa película. Me quedé varios años antes, concretamente en Muerte de un ciclista, o sea en 1955. El proyecto inicial era llegar al cine del final del franquismo. Lo abandoné al nombrarme Director General, entre otras cosas porque el cargo era incompatible con el trabajo en televisión. Preparé unas cuantas presentaciones adelantadas y dejé todo en manos de mis dos ayudantes, que eran María Bardem y Antonio de Gracia. Ellos, con Fernando Lara, que era asesor de programas, y algunos otros siguieron haciéndolo unos seis meses más. Los directivos de televisión esperaron que llegara el verano para cargarse el programa.

No entiendo por qué lo eliminaron

Era un programa muy personal. Inventado por mí, muy entrañable. Fui quien le dio vida. Estaba hecho por mí de arriba abajo. Los que siguieron con La noche del cine español parece que no se llevaban muy bien. Algo falló. Fue una pena su desaparición porque había mucho material interesante, que se quedó sin poder salir. Durante el tiempo que llevé el programa realicé alrededor de cien entrevistas: Fraga, Carrillo, el abad del Valle de los Caídos, Puskas, Gento, Di Stefano... Personas de todo tipo, aparte, claro está, de los profesionales del cine español.

Lo importante era tanto descubrir películas españolas que desconocíamos como el montaje previo, donde se unían los trozos de películas con entrevistas... Una manera magnífica de abrir la ventana a determinadas épocas.

El programa nació por casualidad. Cuando llegaron los socialistas a televisión pensé, ahora me llamarán, además habían nombrado director de programación de la cadena a Ramón Gómez Redondo, al que conocía, y que, además de ser compañero de Film Ideal, era íntimo amigo. Fue mi mentor en televisión. Pasé de ayudante de realización a realizador, pero no me daban trabajo, hasta el punto que firmé un contrato con los jesuitas para dirigir Radio Popular de Murcia. Y es que llevaba un año sin trabajar. Dije, esto se acabó. Fue entonces cuando los amigos de Reseña me propusieron lo de Murcia. Estaba prácticamente haciendo las maletas cuando me llamó Ramón para decirme que dejaba el programa que llevaba en televisión y que había propuesto mi nombre para que le sustituyese como director de un programa de arte que se llamaba Galería. Así fue como me encarrilé en RTVE. Después de ese programa pasé a hacer dramáticos. Cuando me llamó Ramón pensé ahora que voy a Televisión me ofrecerán una película que es lo que quería hacer...

Las chicas de la Cruz Roja

Finalmente me llamó a su despacho la directora de la segunda cadena de RTVE que era Clara Francia. ¿Qué me vas a ofrecer? Mira, me dice, tenemos aquí, en la casa, unas películas españolas de los años cincuenta y no sabemos qué hacer con ellas. A ver si te a ti se te ocurre algo. Ramón me preguntó por qué no hacía una especie de NODO pero convenientemente transformado. Pues vaya encarguito, nada menos que pasar de una posible película a hacer el NODO. Para hacer algo con aquello había que arrimar el hombre. Total, me metí en la moviola a ver las películas y al verlas me dije: caramba, si aquí en estas películas está la Historia de España durante el franquismo. En todas ellas y no sólo en Raza que como sabes fue escrita por Franco.

Vi Las chicas de la cruz roja y todas las que me ofrecían y llegué a la conclusión de que con aquel material se podía hacer una Historia del franquismo a través del cine español. Preparé un proyecto, lo aprobaron, me dieron un equipo y comencé a hacer entrevistas. Al cabo de unos meses enseñé un piloto que encantó a los jefes. Así fue como salió La noche del cine español.  La proyección de una película con su correspondiente NODO, como era obligado durante el franquismo, es lo que me condujo a estructurar el programa televisivo como una especie de túnel del tiempo. Cuando trabajaba en el programa me metía en la moviola a las nueve de la mañana para ver películas y allí me pasaba la mañana entera haciendo fichas y seleccionando secuencias. Los jueves y los viernes los dedicaba a hacer entrevistas. Poco a poco el programa se fue haciendo más y más grande.

Director General de Cinematografía

Fernando Méndez Leite, Director General de CinematografíaCada programa era temático

Sí. Las entrevistas que hacía me daban la información para centrarme en temas tales como el frío, el hambre, la represión, el Valle de los Caídos... Me podía haber pasado toda la vida haciendo eso, pero me ofrecieron la Dirección General. No tenía ninguna vinculación con el PSOE salvo haberles votado en las elecciones. Tampoco la tenía con ningún otro partido. Me consideraba como muy joven para ese cargo ya que sólo tenía cuarenta años. Me atraía y me apasionaba a la vez el trabajar en ese puesto.

Creo que estuviste en el cargo cuatro años...

Bueno, en realidad fueron tres. Treinta y seis meses en total desde enero de 1986 a diciembre de 1988 en el que decidí dimitir al enfrentarme al grupo de Semprún. Aguanté seis meses después del cambio de Ministro, pero me marché cuando comprendí que no había manera de hacer nada.

La televisión de los setenta y ochenta

Aquella televisión de la etapa de Pilar Miró con aquellos estupendos ciclos de cine (por directores, nacionalidad o temas) creo que también sería inviable hoy día. Recuerdo, por ejemplo, el ciclo de cine que se dedicó a la obra de Douglas Sirk, y donde cada una de sus películas era precedida de una de las partes de la entrevista que Antonio Drove había grabado al director en Estados Unidos.

En general todos los programas de los años setenta, incluso los que se hicieron poco antes de morir Franco, hoy día son inviables. No queda nada de aquellos programas culturales... Un ejemplo, el que heredé de Gómez Redondo y que posteriormente se llamó Cultura 2 y que fue seguido, al dejarlo yo, por José Luis Cuerda, era un programa que se emitía en prime time todos los miércoles a las diez de la noche. Duraba una hora y hablaba de pintura, escultura, teatro, cine, filosofía...

Le pones eso hoy día a la gente... con eso de las audiencias.

Ahora es imposible, tanto ese programa como las películas que hacíamos para la serie Los libros o Cuentos y leyendas.

Alfred Hitchcock presenta

O las series compradas de fuera, como la de Alfred Hitchcok presenta continuada por La hora de Alfred Hitchcok, donde además de muchos de los telefilmes que presentaba pudimos ver los que el propio Hitch había hecho.

Creo que donde he visto más cine de calidad es en la etapa en que Fernando Moreno y Pepe Comenzana se encargaron de la programación cinematográfica en televisión con ciclos completísimos sobre cine negro, actores como Gary Cooper o Bogart, directores como Ingmar Begman o King Vidor... Vi muchas películas que no conocía por mi edad. Y luego, además de la televisión estaban los festivales de cine como el de Valladolid o el de San Sebastián, donde se proyectaron retrospectivas muy completas de Murnau, Dreyer, Bresson, Mamoulian, Sternberg o Nicholas Ray.

En todo ello está la base de mi formación cinematográfica a lo que debo añadir todas las películas que he visto desde muy pequeño. Se lo cuento ahora a mis alumnos de la escuela de cine (ECAM): "¿vosotros sabéis lo que era un lunes, que entonces era el día de los estrenos, poder elegir entre otras Esplendor en la hierba, Hatari, Dos cabalgan juntos o El gatopardo, que se estrenaban al mismo tiempo?".

'Repulsión' de Polanski y 'Accidente' de Losey

Cineclubs y amigos

Los espectadores y los tiempos son muy distintos a los de entonces. Todo ha cambiado mucho y en forma muy rápida. Actualmente sería impensable un cineclub como el Universitario de Salamanca que daba sus sesiones los domingos a las 11'45 de la mañana, en un cine de la ciudad y que llegó a tener más de mil asociados. Y es que, claro, entonces no había discotecas ni otras diversiones que llevasen a los estudiantes a acostarse a las mil y una.

Recuerdo que en Madrid en el cineclub de la Facultad de Ciencias, los domingos por la tarde, en el de la casa de Brasil, en el Sigma, en el Aún se producían grandes colas para ver películas viejas. O las sesiones que veíamos en la EOC (Escuela Oficial de Cinematografía) en los años sesenta, los sábados por la tarde. Eran fantásticos programas dobles de películas de reciente producción, muchas de las cuales no habían pasado la censura. Y es que la EOC (y por tanto nosotros) se aprovechaba de que varios de los profesores eran censores. Curioso y estupendo. Así, llevaban a la escuela las películas que acababan de prohibir. Algunos de aquellos programas dobles fueron Repulsión de Polanski y Accidente de Losey, Mi noche con Maud de Rohmer y Porcile de Pasolini. En la escuela de cine estuve desde 1966 a 1970. Hice un año de guión y tres de dirección. En 1970 nos expulsaron porque hicimos una huelga general contra el director de la Escuela, Julio Baena.

Serías, entonces, compañero de algunas de las personas que había tenido conmigo en el cineclub Universitario de Salamanca como Luciano Valverde, Toti para los amigos, que luego trabajaría en televisión y que murió hace unos años, o Pedro Montero, que ingresó en producción, aunque lo dejó enseguida.

Claro, conocí a ambos. Concretamente Luciano fue siempre un gran amigo. Ingresamos los tres el mismo año. Luciano en dirección, Pedro en producción y yo en la especialidad de guión. El segundo año de estar en la escuela, en el que estaba en dirección, fui ayudante de dirección de Toti en la práctica que realizó en segundo de carrera: La última aventura de Roberto Alcázar y Pedrín. Hice de ayudante porque ambos habíamos coincidido en la práctica de fin de carrera de Pedro Costa. Allí Toti iba de ayudante por el hecho de estudiar dirección, mientras que yo era script por estar entonces en la especialidad de guión. Aquella película, que estaba muy bien, se titulaba El príncipe y la huerfanita.

Sentí mucho la muerte de Toti. Nuestra generación ha estado prematuramente marcada. Murió él, también José María Carreño, que era gran amigo de los dos, y también desaparecieron Ramón Gómez Redondo, José Luis Guarner, Antonio Drove, Manolo Marinero, que se suicidó tirándose por la ventana. Un curioso caso el suyo. Era la estrella de la promoción en la escuela, el más listo, el más preparado y brillante. Lo tenía todo... pero tenía graves problemas, era una persona muy difícil de tratar.

Garci me echó de su programa de televisión ¡Qué grande es el cine!

¿Has seguido relacionándote con los que escribíamos en Cinestudio?

Cómo ya te he dicho, me unía una gran amistad con Fernando Moreno. En la etapa de televisión veía a Carlos Losada. También me he encontrado alguna vez con José Luis Martínez Montalbán y con José Luis Hernández Marcos. Con Antonio Giménez Rico coincidí a diario durante mucho tiempo, ya que era el Presidente de la Junta Rectora de la ECAM. Ahora le ha sustituido Enrique Cerezo.

Con Garci... Es imposible desde hace tiempo dialogar con él. Es un egocentrista. Él lleva la conversación. Si le sigues bien, si no le da igual. Él cita una película para ver que dices tú. pero lo que le respondes ya no le importa. No entiendo su manera de actuar. Mi mujer, Fiorella Faltoyano, fue protagonista de alguna de sus películas. Pues bien, sin saber la razón, le ha retirado el saludo. Nos encontramos con él en un festival. A mí me saludó, a ella no. Y eso que le había ofrecido el papel protagonista para El abuelo. De la noche a la mañana, sin que a nosotros nos dijera nada, nos enteramos que el papel lo estaba haciendo Cayetana Guillén Cuervo.

A mí, Garci me echó de su programa de televisión ¡Qué grande es el cine! porque le había hecho una crítica muy dura de You're the one, una película que me irritó. Quiso hacer una película americana de los años cuarenta y le salió una checa de los años sesenta.

Xavier Elorriaga, el hombre de moda

El hombre de moda

Has hecho muchas cosas para televisión, pero en cine sólo has dirigido El hombre de moda...

También he hecho un documental sobre Querejeta titulado El productor, que se ha editado en DVD. Cuando terminé en la escuela intenté hacer infructuosamente una película, Caramelos de menta que había escrito con Manolo Matji. También preparé otra película con José Luis Cuerda y Toti. Pero nada, no salió nada. Menos mal que pasé a Televisión Española. También fui durante trece años profesor en la Cátedra de cine de Valladolid. Esa labor me sirvió de mucho.

Después de realizar El hombre de moda intenté hacer La mujer en la luna. Fue antes de que me nombraran Director General de Cine. Cuando me nombraron me dije que era más fácil que le nombrarán a uno en este país Director de Cinematografía que director de cine. Como director de cine he tenido mala suerte.

El hombre de modaA gran parte del grupo de Encadenados nos interesó bastante El hombre de moda.

La película se hizo con muy poco dinero pero contó con un gran reparto. Allí estaban Xavier Elorriaga, Carmen Maura, Isabel Mestre... No pude rodar en exteriores por lo que había escenas que se unieron de forma absurda. No había transiciones entre las secuencias. El dinero se terminó cuando había que rodar exteriores, pero creo que a pesar de ello la película quedó bastante bien.

Con esta película gané mucho dinero, unos diez millones de pesetas de la época. Cuando me enfrenté al nuevo rodaje llegue a la conclusión que jamás produciría y montaría una productora para intentar realizar una película. El intento de hacer La mujer en la luna se encasquilló. Se portaron muy mal los amigos de televisión. No me concedieron los derechos de antena. Me hundieron porque el filme era la otra cara de El hombre de moda. Mi filme trataría sobre una mujer desconcertada que se deja llevar por todo y por todos como le ocurría a Elorriaga en El hombre de moda. La mujer en la luna contaba la historia de una chica muy guapa, muy lista y muy simpática que un buen día decide separarse de su marido que es un tonto, un cabrón. Cuando lo hace, la mujer se deja dominar por su madre, sus amigos. Termina más perdida que en su matrimonio.

En televisión hice también Sonata de estío de Valle Inclán producida por Eduardo Manzano. Fue tal caos el de aquella producción que del desastre aprendí muchísimo...

La Regenta

La Regenta

¿Qué tienes que decir de La Regenta?

Después de salir del ministerio me pasó una cosa tremenda: que me daba una vergüenza espantosa andar buscando productor para una nueva película, ya que era la gente con la que había estado tratando durante los tres años en que estuve de Director General y a quienes había concedido subvenciones. Fue entonces cuando surgió el proyecto de La Regenta. Me puse a escribir el guión. Estuve liado con ese proyecto durante cuatro años. Fue muy duro. Decía en broma que si me muriera pusieran en mi epitafio "Iba a hacer La Regenta". Cada seis meses entregaba un guión. Me decían que tenía que reducir, que en vez de doce horas debían ser seis, que en vez de capítulos de hora y media debían ser de una hora. Y cuando los preparaba de una hora me volvían a pedirlos de hora y media. Un infierno.

Menos mal que cuando preparé La Regenta ya existían ordenadores porque de no ser así hubiera terminado por volverme loco. Hice un total de doce versiones diferentes del guión a petición de los directivos de TVE, que seguían siendo los mismos que me habían impedido hacer La mujer en la luna, uno de los cuales, por cierto, es actualmente el jefe de estudios de la ECAM. Algo que, pienso, dice mucho a mi favor: no soy nada rencoroso. 

La RegentaCuando arrancó, al fin, La Regenta, lo que hice era muy diferente al proyecto que había planteado en un inicio. Con todo, pude hacer cinco horas de película con muy poco dinero. Había implicado en la producción a Eduardo Ducay. Al principio se iba a producir dentro de TVE pero el ente dijo que no, que no podía llevar la producción por lo que había que buscar a un productor de fuera. Propuse tres nombres. Uno de ellos Ducay. Fue un productor excelente porque se dio cuenta de cómo había que emplear el dinero que se tenía. Conté con un buen equipo técnico, con un reparto, decoración y vestuario adecuado.

En lo que era imposible ahorrar era en tiempo y esa labor caía sobre mis espaldas. Rodé La Regenta prácticamente a toma única. Claro, contaba con unos actores excelentes. No tenía ningún problema con Carmelo, Aitana y Alterio pero cuando le tocaba entrar a Galiardo, y tenía que hacer con él hasta dieciséis tomas, terminaba loco. Fue una lucha contra el tiempo. A mi favor tenía los cuatro años de lucha con el guión por lo que me lo sabía muy bien. Poseía muchos recursos para sobrellevar los problemas que iban surgiendo. Sabía muy bien lo que estaba haciendo y lo que quería decir.

Fue, creo, una de las últimas series que se llevaron a cabo en TVE.

La última. Fue la última de la serie Grandes relatos de TVE. Cuando la hicimos teníamos conciencia de que era la última producción. El saberlo sirvió de gran aliciente al equipo. Un equipo mixto ya que parte procedía del cine y parte era gente fija de TVE, como ocurría con el equipo de cámara o la script. Los trabajadores de televisión pusieron mucho entusiasmo en su trabajo. Se decían, a ver si esto sale bien y podemos seguir haciendo este tipo de cosas. Pero no se consiguió.

Sacar adelante La Regenta fue un milagro. Un mes antes de comenzar el rodaje murió Fernando Rey que iba a interpretar el papel de D. Víctor Quintana. Cuando esto ocurrió Candau, que era entonces el Director General de Televisión, dijo que había que parar la serie, que sin Fernando Rey no se hacía la serie porque La Regenta se quedaba sin estrella. En una reunión tremenda le dije que las estrellas de la película serían los personajes del magíster y el de la Regenta. Si los chicos hacían bien esos papeles, que corrían a cargo de dos actores que estaban comenzando, como Carmelo Gómez y Aitana Sánchez Gijón, ellos serían las estrellas absolutas. En caso contrario La Regenta sería un fracaso. Para sustituir a Fernando propuse siete u ocho nombres y entre los que propuse Candau se quedó con el nombre de Héctor Alterio. Si Alterio acepta, dijo, se hace la serie. Cuando llegamos al despacho de Ducay para llamar a la representante de Alterio, nos pidió un dineral, porque sabía ya lo que había dicho Candau. Además Alterio entonces trabajaba en una obra de teatro. Hubo que alterar todo el plan de rodaje para ajustarlo a los horarios de Alterio. Por cierto, hizo muy bien su papel. Héctor es un gran actor y una gran persona. Quedé encantado con él. Es como para llevártelo a casa. Tuve la gran suerte de trabajar con los actores que quise.

'La Regenta' de Leopoldo Alas Clarín

Creo que la idea de hacer La Regenta te venía de muy atrás.

SÍ, se remonta a cuando estudiaba primero en la EOC, o sea en 1966, Borau nos propuso a los alumnos de guión que hiciésemos una adaptación de La Regenta. Fue entonces cuando leí la novela de Clarín. Mi primer contacto con la obra es pues como estudiante de guión. Antes de ir al ministerio ya hice una propuesta para hacerla.

En 1984 hice un tratamiento de la historia y cuando salí del ministerio me propusieron que hiciera una serie para televisión, a lo que me negué. Se trataba de Para Elisa. Luego me comentaron que querían hacer La Regenta. Bueno, me dije, eso es otra cosa. Y me embarqué en ella. Es una serie, pues, que tiene mucho que ver conmigo, un trabajo muy personal. Entiendo muy bien esa historia. Era el mundo en el que me había criado con mi bisabuelo y mi abuelo, no con el de mis padres. Mi bisabuelo era de esa época.

También entiendo el mundo que retrata la novela. Esa Vetusta-Oviedo, ciudad cerrada, tiene mucho que ver con ciudades pequeñas como la Salamanca en la que nací y en la que viví muchos años. Algo que, sin embargo, dista mucho del ambiente de una ciudad grande como Madrid, en la que tú naces y vives. 

Lo que ocurre es que el mundo familiar del Madrid de los años cuarenta, que es el de mi infancia, es muy parecido al que describe Clarín. Siempre he comentado algo que me llamó mucho la atención como es el caso de Miguel Picazo con La tía Tula. La acción de la película transcurre en los años sesenta y la novela se desarrolla a finales del siglo XIX. El cambio entre lo que narra Unamuno y lo que muestra Picazo es mínimo y es que la España del franquismo no había adelantado nada con respecto a aquella época pasada. Se seguía viviendo en aquel mundo. Ocurre lo mismo con La Regenta. Lo que se rodaba era lo mismo que conocía haber vivido. Lo único que no era igual, que ya no existían, eran las localizaciones.

Cahiers du Cinéma España

La crítica de cine hoy

Actualmente sigues haciendo crítica de cine. Al menos calificas en el cuadro de Fotogramas y también allí, a veces, aparece algún comentario tuyo.

Si en Fotogramas. También hacía crítica en la Guía del Ocio de Madrid donde estuve colaborando hasta el verano de 2008. De allí, y no he sabido la razón, me echaron. Después de estar ahí once años haciendo críticas semanales me dijeron, mira esta semana no escribas. Pero fue esa y la siguiente y todas las demás.

¿Lees libros o revistas de cine?

Leo todas las revistas de cine. Cahiers, Dirigido... pero si el cine español está mal la crítica está aún peor. Actualmente como crítico me siento un bicho raro. Algunos colegas me consideran un carcamal. Algo de eso decía también Antonio Castro y me figuro que de vosotros.

Hay jóvenes críticos, por decir algo, que recuerdan a algunos de los que escribían en Film Ideal y a los que denominábamos los marcianos. No entiendo ni lo que dicen, ni de lo que hablan. Por ejemplo, su devoción por lo que llaman la nueva comedia americana: un cine como para echar a correr, el de Judd Apatow, Ben Stiller y otros por el estilo. Y a los que consideran casi geniales.

Todo eso es un misterio. No sé lo que tratan de defender. No entiendo nada. Por ejemplo el elevar a los altares cosas como Tropic Thunder de Ben Stiller afirmando que aquello es ejemplo de metalenguaje. Tuve no hace mucho una larga conversación sobre el tema con uno de los profesores de la ECAM, Carlos Heredero, que como sabes dirige la revista Cahiers du Cinema-España. Él es un buen crítico...

Carlos Boyero y Carlos F. Heredero

Creo que sabes que comenzó a hacer crítica hacía el final de los años sesenta o comienzo de los setenta en Cinestudio...

Sí, lo sé. Pienso que es un buen crítico y además es un magnífico profesor de Historia del Cine en mi escuela. El alumnado le quiere mucho. Un día le dije que me parecía indignante Cahiers-España. Se quedó muy sorprendido. Y es que, como le comenté, no se de dónde saca esa serie de nombres cuyas críticas nada me dicen. Me dijo que era gente nueva. Lo peor de ellos es su fundamentalismo cuando dicen que se ha acabado la narrativa cinematográfica, que sólo queda la deconstrucción. De dónde habrán sacado tal tontería. Cahiers-España es un coñazo. De la mitad para atrás no hay quien la lea. Y sus calificaciones...

Me pregunto qué pensarán algunos de los críticos de siempre que escriben allí, como Enrique Monterde... Creo que actualmente no hay criterio alguno al hacer una crítica. Se escribe por escribir o por epatar. Probablemente siempre se ha dado algo de eso.

Bueno pero busco en esa revista, o en otras afines, la crítica concreta de una película y me da igual encontrarla que no. De nada me entero al leerla. Cuando vi No es país para viejos me quedé desconcertado; por un lado, me gusto mucho; pero como también tenía muchas dudas; quise leer las críticas que se habían publicado sobre la película. No encontré ni un solo análisis. Todo eran vaguedades, generalidades, que si aquello era bueno o malo pero ni un solo análisis del filme.

Cuando acudo a una crítica de cine lo que quiero es leer un análisis profundo, serio. No me importa estar de acuerdo o no con lo leo. Lo que quiero es que se me den razones. A quien a veces sigo, aunque discrepo mucho de él, es a Sergio Sánchez en La razón. Por lo menos entiendo lo que escribe, por dónde va. Leer razonamientos.

Luego están los críticos que se dedican a contar su vida aprovechando cualquier película. Que si conoce los lugares en los que transcurre el filme, que si vivió allí, que si hizo eso o aquello. Increíble. Uno de los que hacen este tipo de crítica es Hilario J. Rodríguez en Dirigido... Es un tipo muy especial. He coincidido con él como jurado varias veces en Premios del Ayuntamiento de Madrid. Con gente como él me dedico a hacer terrorismo cinematográfico. Mira, le digo, no me toques las maracas que ya estoy muy mayor para eso.

Hay que ver cómo han cambiado algunos diarios también en este aspecto de la crítica de cine. Por ejemplo, El País de tener a un Fernández Santos ha pasado a los actuales, que por cierto son capaces de escribir en mil medios a la vez.

Lo de la pareja de críticos que tienen no se entiende demasiado. Como tampoco el del fichaje millonario de Carlos Boyero para quitárselo a El Mundo. Gana un dineral con las cosas que escribe, pero al menos afirma que no hace críticas: "nunca he sido un crítico", dice. Al menos en eso es honrado. Lo suyo vete a saber lo que es. Ahora con los follones está más crecido que nunca. Fue alumno mío cuando daba clases en la Cátedra de cine de Valladolid.

ECAM, Escuela de Cine de Madrid

La ECAM

Háblanos del ECAM, la Escuela de Cine de Madrid que tú diriges

Estoy muy contento ya que empezamos desde cero y hemos llegado a un nivel bastante bueno. Fue un gran reto iniciar este proyecto. El ambiente que se respira es excelente. Un 90% de los que trabajan en la industria o en algunas otras cosas relacionados con el cine han salido de la ECAM. Son ya catorce años de vida. En principio, el modelo era de la vieja EOC, pero hubo que cambiarlo ya que en los años noventa las cosas no eran igual que en los años sesenta. Había que ponerse al día. Desde el inicio de la escuela hemos cambiado el Plan de Estudios, renovado bastante el profesorado. Todo en este mundo del cine, en catorce años, ha sufrido un gran vuelco desde la tecnología a la propia formación, a los propios intereses del alumnado. La clave la escuela se encuentra en hacer mucha práctica y contar con unos alumnos seleccionados.

El ingreso en la escuela supone ya un claro proceso de selección. Los que entran son gente con mucha curiosidad por el tema, muy madura. Resulta muy cómodo trabajar con ellos. Si alguna vez plantean algún conflicto, suelen tener razón. Se trata de resolver lo que no funciona.

La otra clave en el buen funcionamiento de la escuela, se encuentra su división por especialidades. Existen una serie de clases comunes compartidas entre dos o tres especialidades. Al estar la Escuela en Madrid tenemos la suerte de que la Industria del Cine se encuentre aquí. Eso es una ventaja para todos. 

El profesorado que imparte las diferentes materiales es excelente y está formando por profesionales en cada una de las secciones. Buen alumnado, buenos profesores. ¡Cómo para no trabajar a gusto o no estar contento! Cuando los alumnos llegan a las prácticas de fin de carrera nunca sabemos qué va a pasar. Un año hay una cosecha excelente y otro no es tan buena. Algo, por supuesto, que ocurre en cualquier otra carrera.

Cada especialidad consta de tres años. Las secciones se corresponden con Dirección, Guión, Producción, Fotografía, Montaje, Sonido, Dirección artística, Animación. Luego hay una especialidad de dos años de maquillaje y luego las de un año dedicadas a interpretación para cámara para los de Arte Dramático y a Diseño de Vestuario.

Fernando Méndez Leite en la Mostra de Valencia, donde se realizó esta entrevista¿Cuántos alumnos tenéis?

Por especialidad ingresan doce y suelen terminar ocho. Nunca los grupos son mayores de doce personas. Como existen tantas especialidades podemos tener hasta treinta profesores en horario de mañana. En el apartado de Dirección tenemos a gente como Jaime Echávarri, Enrique Urbizu, Felipe Vega, Inés París, Ana Díez, Alfonso Ungría... Toda ella gente excelente. En Fotografía tenemos a Calor Suárez, Alfredo Mayo... Creo que podemos estar orgullosos de tener una escuela de tanta calidad. 

Han sido más de tres horas de charla. El sonsonete de los tambores sigue retumbando. Tenemos que dejar la charla. Ha sido estupendo poder reencontrar y charlar con Fernando Méndez-Leite un director a la quinta potencia pues nada menos que ha sido director de televisión, director de películas, director de teatro, Director General de Cinematografía y Director de la ECAM. Y además, crítico de cine. Un currículum, el suyo, envidiable.

Escribe Adolfo Bellido López