Misión: Imposible — Fallout

  12 Agosto 2018

Que lo imposible siga su curso

mision-imposible-6-1Las cifras no mienten. Después de seis entregas y veintidós años desde el estreno de aquel artefacto innovador que suponía la primera entrega de esta saga, Misión: Imposible sigue encendiendo la mecha. Y lo que resulta más refrescante, confirma la teoría de que una pequeña idea bien llevada —y tratada con cariño y respeto— puede llegar a crecer hasta convertirse en toda una bomba de relojería.

Allá por principios de los años noventa, Tom Cruise decidió producir y adaptar la famosa serie televisiva de idéntico título e icónica sintonía pero no para que fuera una fiel traslación de la pequeña a la gran pantalla sino para crear una marca de largo recorrido con un universo propio de bases muy definidas. Y desde luego, el tiempo le ha dado la razón. M:I - Fallout ha sido el segundo mejor estreno de la saga desde que se iniciara en 1996 y, viendo el resultado, a la franquicia le queda cuerda que quemar durante un buen rato

Misión: Imposible ha llegado a una de las cumbres de su propio recorrido a base de hacer cine de fórmula o, mejor aún, de lograr en cada entrega de la serie el perfeccionamiento de esa fórmula, hasta lograr una maquinaria adrenalítica y brutal difícilmente superable. No sólo logra la difícil tarea de constituir un ejemplo de blockbuster veraniego irreprochable, sino que estamos ante la que posiblemente sea la mejor entrega hasta la fecha de la saga entera gracias a una unión inteligente de los greatest hits de la propia serie, aquí reunidos todos en estado de gracia.

La concatenación de unas alucinantes set-pieces, con una precisión milimétrica, un ritmo y una planificación vertiginosos a todos los niveles, un guión depuradísimo y unos personajes sobradamente carismáticos son los fundamentos del nuevo capítulo. Amén de la inclusión de una madurez emocional y un reguero de alambicadas y estimables relaciones personales que acaban de redondear todo el conjunto y que hacen que las dos horas y media de metraje que dura el filme pasen como un tiro.

Cruise ha roto esta vez la tradición de escoger a un director diferente para cada entrega repitiendo con uno de sus ya sospechosos habituales, Christopher McQuarrie. Si ambos ya habían unido fuerzas en la anterior entrega de la misión, Nación Secreta (2015), y habían también insuflado vida a las peripecias de Jack Reacher (2012), aquí hacen el más difícil todavía: mientras Cruise vuelve a brindarnos una interpretación de aquellas que desafían la propia vida, McQuarrie se saca de la manga un estilo visual completamente nuevo que hace que M:I - Fallout puede considerarse un hito dentro de la propia saga.

Es cierto que quizás resulte argumentalmente una de las más laberínticas misiones hasta la fecha por el juego de identidades dobles e intenciones ocultas que su trama propone. Su guión deja el espacio necesario a sus personajes para hablar cuando deben hacerlo, encadena situaciones de riesgo y no deja ni un instante de respiro al combinarlo con escenas de acción de espectacular frenetismo. Si bien hay golpes bajos a la coherencia o la credibilidad del propio desarrollo, el espectador está demasiado atrapado como para poder pararse a objetar nada.

Al fin y al cabo, el truco de esta saga se basa en hacer posible lo imposible. Y lo imposible en las manos adecuadas se convierte en todo un despliegue de infarto que nos reconcilia con el mejor cine de acción y la magia del cine. Que no es poco.

Escribe Ferran Ramírez

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