Mejores películas estrenadas en 2019, según Encadenados

  21 Enero 2020

Las diez mejores

parasitos-1Después de realizada la votación por el equipo de redacción y colaboradores de nuestra revista, damos a continuación la lista de las diez mejores. El orden es importante: van de la mejor a la peor de las diez elegidas. Además ese orden otorga una puntuación que también es importante (la primera tiene 10 puntos, 9 la segunda… y así hasta 1 punto la décima). Todo ello se recoge en el doble número que aparece tras cada título: el primero se refiere a los puntos obtenidos, el segundo a cuántos han sido los que han votado la película. En total, el número de votantes de la revista ha sido de veinte. Y estas son las diez ganadoras.

Parásitos (Bong Joon-Ho): 104/14

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino): 101/14

El irlandés (Martin Scorsese): 99/14

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach): 85/12

Joker (Todd Phillips): 83/14

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar): 55/13

Largo viaje hacia la noche (Bi Gan) 42/5

Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma) 34/6

El hotel a orillas del río (Honh Sang-soo); 32/4

El traidor (Marco Bellocchio): 31/5 


ADOLFO BELLIDO

El libro de las imágenes (Jean Luc Godard)

El hotel a orillas del río (Honh Sang-soo)

El traidor (Marco Bellocchio)

Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma)

Día de lluvia en Nueva York (Woody Allen)

Parásitos (Bong Joon-Ho)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

El irlandés (Martin Scorsese)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Y faltan muchas…

En este listado juguetón de las diez mejores del año tendrían que estar muchas más importantes estrenadas. Una amplia lista con títulos, entre otros, como Dobles vidas; Hasta siempre, hijo mío; El vicio del poder; Joker; Largo viaje hacia la noche; High Life, Mujercitas… sin olvidar un título de nuestro cine importante como es Lo que arde.

Y quizá falten otros porque se han estrenado de forma muy minoritaria y no han llegado a Valencia. Varios orientales como An elephant sitting still o La ceniza es el blanco más puro. Si a eso unimos toda otra serie, importante, de filmes que ni siquiera han llegado a nuestras pantallas (Les enfants d’Isadora, The annoucement, The souvenir…) tendremos una visión demasiado parcial de lo que ha sido este año cinematográfico de 2019.

Mis diez son diez escogidas, el orden, exigido, podría alterarse, todas tienen interés, calidad y sobre todas destaca el tan inconmensurable como incomprendido (¡qué le vamos a hacer!) Jean Luc Godard con su maravillosa (¿testamentaria?) El libro de las imágenes. Un título español en la lista, Dolor y gloria, con el que Almodóvar parece cerrar su trilogía —más o menos— autobiográfica (La mala educación y Los abrazos rotos serían los otros dos títulos, aunque la mayor parte de su obra encierre trazo biográficos).

Historia de historias o sobre la Historia, en unos u otros casos, como El irlandés o Historia de un matrimonio, cuando no alteraciones de la realidad, porque el cine puede presentar una versión distinta de los hechos, lo que importa en cine no es la realidad de lo contado sino que exista una lógica narrativa, presente en Érase una vez en… Hollywood siguiendo la senda ya marcada por el propio Tarantino en Malditos bastardos.

El cine sigue vivo, con Netflix y sin Netflix y también nuestro querido Woody Allen. Esperamos que su nueva película —rodada en España— no resulte como la anterior que rodó por acá. La esperamos, al igual que otros títulos que vienen presurosos a las pantallas en 2020.

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GLORIA BENITO

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

El hotel a orillas del río (Honh Sang-Soo)

Parásitos (Bong Joon-Ho)

El irlandés (Martin Scorsese)

Érase una vez en… Hollywood  (Quentin Tarantino)

Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma)

Una gran mujer (Kantemir A. Balagov)

Día de lluvia en Nueva York (Woody Allen)

Joker (Todd Phillips)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Variedad e interés

Debido a la vida itinerante que me priva del cine durante casi seis meses, he perdido la ocasión de ver algunas buenas películas, que me reservo para la butaca de mi salón. Pero, hay que reconocerlo, este otoño ha sido muy productivo respecto al buen cine.

Por un lado, los más veteranos (Scorsese y Tarantino) nos han regalado cintas sobre el cine que les inspiró, con una mirada muy personal hacia las películas sobre la mafia o el Hollywood de los 60. En ambas, la tragedia se impregna de comedia o se da la vuelta a la realidad histórica con giros inesperados.

También se impone la ironía a la hora de evocar el pasado cuando se rescatan personajes ficticios como Joker y se explora su interior y los antecedentes que determinaron su supuesta vida, al tiempo que se cuestiona el maniqueísmo simplón que distingue radicalmente a los personajes buenos de los malos.

El tema de la sociedad y las consecuencias de la desigualdad en los individuos que la componen son recurrentes en el cine, como muestra magistralmente el filme surcoreano Parásitos, donde la dureza se combina con el sarcasmo para contar una historia que armoniza suspense y acción.

La mirada femenina y la reivindicación de sus necesidades históricas se han recogido mediante dos formas de denuncia: la injusticia de una sociedad que prima las convenciones matrimoniales sobre la libertad amorosa, en la película de Céline Sciamma, una cinta que une el cuidado formal con una cuidada puesta en escena; y las secuelas psicológicas del frente de Leningrado (II Guerra Mundial) en dos mujeres, cuyas historias se inspiraron en la obra de la Nobel Svetlana Alexievich La guerra no tiene rostro de mujer.

El joven director ruso K. A. Balagov crea un universo claustrofóbico, intenso e inquietante con especial atención a la expresividad cromática.

Los entresijos psicológicos de los personajes en conflicto con sus parejas o familias alcanzan la perfección en la disección de los motivos y actos de una pareja en proceso de separación. Con un lenguaje realista y eficiente, Todd Phillips articula un discurso profundo y claro sobre la particular idiosincrasia de las relaciones entre hombres y mujeres en un filme más cercano a Bergman que a Robert Benton.

Woody Allen nos ha deleitado con la actuación de Thimotée Chalamet como joven adolescente y perdedor elegante en su devenir amoroso con el fresco neoyorkino como fondo, algo habitual en este director.

Almodóvar nos ha dejado su imaginaria biografía y el cine surcoreano —en vena— un poema visual en blanco y negro, en fondo y forma.

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MIGUEL ÁNGEL CISCAR

El irlandés (Martin Scorsese)

Joker (Todd Phillips)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

Los hermanos Sister (Jacques Audiard)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach).

Día de lluvia en Nueva York (Woody Allen).

La favorita (Yorgos Lanthimos)

El vicio del poder (Adam McKay)

Mientras dure la guerra (Alejandro Amenábar)

Enemigos íntimos (David Oelhoffen)

De Netflix a Joker

No se le puede negar a la plataforma Netflix su potencia a la hora de posicionar sus producciones, algunas de máximo interés, en los hogares de todo el mundo. Nos referimos a El irlandés de Martin Scorsese, mi película preferida del 2019, que recoge la historia de los EEUU de la segunda mitad del siglo XX a través del periplo de un sicario de la mafia. Film coral, complejo, de larga duración, y una verdadera lección de cine que tuve que ver en la pantalla del televisor.

La otra producción de Netflix destacada fue Historia de un matrimonio, sencilla muestra de cine independiente que sigue las desventuras de un matrimonio en proceso de divorcio y que llega a emocionar hasta saltar las lágrimas, sobre todo por el emotivo trabajo de Scarlett Johansson y Adam Driver.

Aunque quizá la película más sorprendente del año sea Joker de Todd Phillips. A priori esperaba poco de ella, y más al no gustarme las películas de superhéroes. Pero nada más lejos. Se ha aunado una puesta en escena magnifica, la música hipnótica de Hildur Guonadóttir, pero sobre todo una actuación sobresaliente de Joaquin Phoenix que pone los pelos de punta.

Este año Tarantino no ha defraudado con su visión del Hollywood de los años sesenta y el francés Audiard ha filmado un western original, donde destacaría la excelente escena que cierra el film, con Los hermanos Sisters volviendo abatidos al hogar materno y reviviendo la felicidad de los viejos tiempos. Un año donde también ha brillado la última visita de Woody Allen a un lluvioso Nueva York, la arriesgada puesta en escena de Lanthimos y la caracterización asombrosa de Christian Bale.

No nos podemos quejar.

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ENRIQUE FERNÁNDEZ

Joker (Todd Philips)

Dolor y gloria  (Pedro Almodóvar)

Parásitos (Bong Joon-ho)

Hasta siempre hijo mío  (Wang Xiaoshuai)

Van Gogh, a las puertas de la eternidad  (Julian Schnabel)

Cafarnaúm  (Nadine Labaki)

Érase una vez en… Hollywood  (Quentin Tarantino)

La caída del imperio americano (Denys Arcand)

El blues de Beale Street  (Barry Jenkins)

Las herederas  (Marcelo Martinessi)

Selección parcial

Mi listado de las mejores es muy parcial, pues de más de quinientos estrenos apenas he visto unos cincuenta, preseleccionadas atendiendo críticas u otra información: mi tiempo es limitado por lo que me quiero asegurar calidad cuando voy al cine. A veces acerté, otras no. Una selección, de cualquier forma, que apenas supone el 10% del total de estrenos.

Mi primera elección, Joker, me recordó al Taxi Driver de Scorsese, por ser igualmente un sujeto loco con ansias de convertirse en salvador. Curioso ver en la película a un resucitado a Robert De Niro, quien en esta cinta es víctima del «loco Joker», en tanto que en la del taxista era el excéntrico vengador.

Sobre el resto me permito hacer una postdata para las que con dolor dejé fuera.

España ha sobresalido con una nueva entrega en la cual Almodóvar se confiesa íntimamente: Dolor y gloria, una obra muy buena con la brillante interpretación de Banderas.

Oriente empuja con un cine social, pero algo más que social, perturbador, Parásitos, película coreana que me gustó mucho, así como Hasta siempre hijo mío, reflejo de la historia de la China moderna.

Hay cine libanés muy impactante: Cafarnaúm; y cine paraguayo de calado: Las herederas. Sin olvidar al canadiense de Denys Arcand y su hermosa fábula La caída del imperio Americano.

El cine norteamericano tiene como siempre títulos muy buenos, aunque en este caso más parece cine europeo: Van Gogh, a las puertas de la eternidad, cuya particularidad principal resulta del lujo de poder ver cómo un pintor, Schnabel, habla de otro pintor. Érase una vez en… Hollywood es un nuevo y nostálgico producto Tarantino mientras que El Blues de Beale Street es una gran película, sobre todo de actrices.

Con todo me ha quedado mucho por ver. No sé si es una impresión, pero me parece que ha faltado grandeza este año, sobre todo por parte de Hollywood. Películas como Green Book, La favorita y Sorry, we missed you son importantes aunque las haya excluido. Lo digo particularmente por la dos últimas, pues los británicos han estado muy activos y es de justicia recordar su cine.

Y, perdón, me gusta el western por lo que mencionaré la muy interesantes película francesa Los hermanos Sisters, que en su violencia me recuerda al cuento de Hansel y Gretel de los hermanos Grimm.

Debo recordar también a Amenábar con Mientras dure la guerra, con mi querida Salamanca de fondo y un Unamuno asomándose a la pantalla.

Concluyendo, estoy contento con lo que he podido ver en este 2019. Incluso he disfrutado de películas que se salen de lo habitual con Joker y Parásitos al frente. Mis películas seleccionadas son, entre otras, películas que me han tocado la fibra sensible, lo cual es mucho en el cine. El hecho de que me hayan movido interiormente es, en gran medida (sin obviar calidad) lo que me ha inclinado a elaborar el listado que apunto abajo. Estas películas me han llevado también a cierta forma de reflexión que no siempre el cine sabe inspirar.

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JUAN RAMÓN GABRIEL

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

El irlandés (Martin Scorsese)

Día de lluvia en Nueva York (Woody Allen)

The old man and the gun (David Lowery)

Los hermanos Sisters (Jacques Audiard)

Leto (Kirill Serébrennikov)

Varda por Agnès (Agnès Varda y Didier Rouget)

Parásitos (Bong Joon-ho)

María, reina de Escocia (Josie Rourke)

Ad Astra (James Gray)

Variedad

El filme de Tarantino es la asunción omnímoda de toda la tradición e historiografía cinematográfica, desde las películas situadas en los márgenes de la autovía cinéfila (el spaghetti western y todo el cine de serie B), hasta aquéllas que discurren por los carriles centrales (Polanski y la admiración —a veces rayando el papanatismo— por la calidad del cine de procedencia europea).

Tarantino opera con suma libertad y hace lo que le da la gana, con la ayuda inestimable de Di Caprio y Pitt, dos jóvenes actores que ya son clásicos en vida. De hecho, Di Caprio cede el paso a DeNiro en el último filme de Scorsese, un crepúsculo de los dioses y de los ídolos mafiosos y cinematográficos.

En lontananza, la figura de un Robert Redford que aún es capaz de sostener con su sola presencia todo un filme con aroma a western crepuscular, como tal rezuma también Los hermanos Sisters.

El clasicismo de Allen mantiene sus constantes vitales, como el de Scorsese, aclimatándose a los nuevos modos de producción, supervivientes natos ambos.

De allende las fronteras del far west, el también clasicismo vanguardista de Agnès Varda, a modo de master class y testamento, así como la modernidad rusa de Leto, una mirada a una URSS periclitada, pero contra la cual parecía que vivíamos mejor.

Los Parásitos coreanos tienen características universales, a pesar de su trazo grueso y esperpéntico, tal vez el único acercamiento posible a una uniformidad devoradora y de la que prácticamente es imposible zafarse.

Por último, Pitt sigue insuflando vida en su viaje espacial en busca de su padre, de sí mismo, una odisea edípica. Saoirse Ronan da vida a la reina María de Escocia con solvencia y buen oficio, en una revisitación a lo clásico e histórico desde una mirada joven, moderna y femenina.

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MARIA GONZÁLEZ

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Joker (Todd Philips)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

El irlandés  (Martin Scorsese)

La favorita (Yorgos Lanthimos)

La tragedia de Peterloo (Mike Leigh)

Grandes intérpretes

En general este año no ha sido malo en cuanto a una calidad media de las películas. Sin embargo, sí creo que subiendo del nivel medio las cosas cambian, ha habido pocas películas realmente destacables y de entre ellas nos encontramos con creadores que nos tienen muy acostumbrados a ser sobresalientes en todo lo que hacen como Pedro Almodóvar o Scorsese.

De entre mis favoritas quiero destacar las grandes actuaciones de los protagonistas, muy reconocidas y comentadas han sido las de Banderas y Phoenix, sin embargo, Scarlett Johansson, quien ha sido bastante menos nombrada por todos los medios, es completamente impecable.

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JAVIER HERREROS

La trinchera infinita (Jon Garaño, José María Goneaga y Aitor Arregi).

Intemperie (Benito Zambrano)

Buñuel en el laberinto de las tortugas (Salvador Simó)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

La virgen de agosto (Jonás Trueba)

Van Gogh, a las puertas de la eternidad (Julian Schnabel)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Mientras dure la guerra (Alejandro Amenábar)

Entendiendo a Ingmar Bergman (Margarethe von Trotta).

Un atardecer en la Toscana (Jacek Borcuch)

Un buen año

2019 ha sido un buen año de cine. De todos los estrenos, destaco La trinchera infinitiva. Considero que se trata de una obra maestra de nuestro tiempo y me emocioné cuando la vi como sólo me he emocionado con largometrajes de su altura: El espíritu de la colmena (1973), Los santos inocentes (1984) o La buena estrella (1997).

Los creadores de la maravillosa Handia (2017) han entregado una obra donde se aúna la calidad artística, con un magistral Antonio de la Torre y una genial Belén Cuesta, y el valor ético: la necesidad de recordar para seguir adelante, luchando por las libertades y la tolerancia.

La nueva película de Tarantino (excelente hasta la media hora final) o la portentosa interpretación de Willem Dafoe como Van Gogh son otros acontecimientos cinéfilos sobresalientes.

Bellísimo el filme de Jonás Trueba y estupenda la adaptación cinematográfica de la novela de Jesús Carrasco, Intemperie.

En Madrid, los cines Verdi de Bravo Murillo y los Renoir de Plaza de España continúan siendo las salas a las que más acudo, además de las históricas del Doré y del Círculo de Bellas Artes.

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MR. KAPLAN

El irlandés (Martin Scorsese)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Día de lluvia en Nueva York (Woody Allen)

Mientras dure la guerra (Alejandro Amenábar)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

Legado en los huesos (Fernández González Molina)

Joker (Todd Phillips)

Quien a hierro mata (Paco Plaza)

The old man and the gun (David Lowery)

Infierno bajo el agua (Alexandre Aja) 

Vicios privados, virtudes públicas

Parafraseando un mítico título setentero de Jancsó, que aunaba largos planos-secuencia con un erotismo de la época y una narración histórica, el cine actual es una amalgama de locales (salas frente a salón de casa), de sagas (comerciales y autorales) y de casi infinitas propuestas (que uno no puede ver ni de lejos).

Por tanto, toca elegir.

Y la elección siempre es algo subjetivo: depende del momento, del lugar y de la oportunidad de haber visto tal o cual film. Ello conlleva listados subjetivos (siempre), pero también sujetos al poder de la memoria (ahora) para resituar tal o cual título por delante de otros.

¿Justificación? Depende.

Meses después de haber visto alguno de los títulos aún recuerdo las sensaciones de la primera vez, ideas, momentos de puro cine-cine, y eso me hace valorarlos entre los mejores del año. Otros más recientes no han dejado huella… o, al menos, aún no ha aparecido.

Quizá es cuestión de tiempo.

Y sí, cuando repaso los listados de años anteriores, reconozco que las afinidades electivas son cosa del momento. Seguramente cuando alguien lea estas líneas mi selección ya sería distinta. En cualquier caso, las propuestas elegidas no son redondas.

Ninguna lo es.

Pero tienen momentos inolvidables. Y de eso se trata. De no olvidarlas.

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MILAGROS LÓPEZ

Largo viaje hacia la noche (Bi Gan)

Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma)

Parásitos (Bong  Joon-hu) 

Joker (Todd Phillips)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

El cuadro (Andrés Sanz)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

Hasta siempre, hijo mío (Wang Xiaoshuai)

El cuarto reino. El reino de los plásticos (Àlex Lora y Adán Aliaga)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Un cierto desorden

A pesar de estar (por exigencias del guión) tan escrupulosamente ordenadas, muchas de las películas que aparecen en esta lista, podrían ver alterada su posición de haber sido confeccionada en otro momento y circunstancias.

Esto se debe creo a varias razones, la principal, que ninguna película de las vistas este año me ha impactado lo suficiente para tener clara su clasificación sobre las demás, lo que provoca que muchas de ellas, pensadas ahora, hayan ganado o perdido consideración respecto al resto.

No obstante, creo que la cosecha cinematográfica del año, a nivel general, ha sido notable. Pero siempre esperamos más. El paso del tiempo y tanto cine a las espaldas nos hacen cada vez más exigentes, o quizás más despistados. Producto de una cosa y/u otra es, tal vez, la causa de este cierto desorden.

Hay ausencias notables en la lista, que me han hecho también disfrutar mucho del placer del buen cine, como el lúcido ¿testamento cinematográfico? de Godard, la densa e intensa El peral salvaje, o el encantador paseo por Nueva York un día lluvioso, de Allen… Pero quizás la ausencia más sonada sea El irlandés. El «mérito»” es de Netflix. No la pude disfrutar en el cine y tengo que confesar que en la pantalla de mi ordenador no me ha impresionado. Le reconozco su calidad pero, sin querer, me salía del encuadre con más facilidad de la que me hubiera gustado para considerarla entre mis elegidas.

Algunos lugares de la lista los he reservado para el cine patrio, en parte, porque entre las 193 películas españolas producidas en 2019, creo que, al menos, tres merecen estar en ella y, en parte, por cierto complejo de culpa por no haber visto todo lo que debería (confieso que aún me falta la película de Amenábar, la premiada en los Forqué, la de Zambrano y Lo que arde, todas candidatas a los Goya). Por eso, aunque hay varias que también lo merecían (Madre, Los años que vendrán o Buñuel entre las tortugas…) he incluido dos títulos, poco difundidos pero excelentes, como la película que ganó DocumentaMadrid este año en la sección nacional y esa interesante rareza intergéneros, que en el año del bicentenario del Prado, homenajea a su cuadro más famoso. 

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LORENA MARTÍN

El irlandés  (Martin Scorsese)

La trinchera infinita (John Garaño, Aitor Arregi, José María Goenaga)

Joker (Todd Phillips)

Quien a hierro mata (Paco Plaza)

Mientras dure la guerra (Alejandro Amenábar)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

Puñales por la espalda (Rian Johnson)

Madre (Rodrigo Sorogoyen)

Toy Story 4 (Josh Cooley)

Diecisiete (Daniel Sánchez Arevalo)

El buen cine que tenemos

Echando la vista atrás y mirando el cine apenas a un par de pasos de distancia, podemos decir que 2019 ha sido un buen año para el séptimo arte. Especialmente un gran año para nuestro cine, el que hacemos en casa y lucha en cada estreno por demostrar que nuestros directores, guionistas, montadores y productores saben contar buenas historias.

Personalmente cierro el año con la satisfacción de sumar, entre mis películas favoritas de este 2019 ya cerrado, a la mitad de ellas como producciones españolas. La trinchera infinita es, sin lugar a dudas, el metraje que más impacto me ha causado de todos los que he visto, con la enorme interpretación de Belén Cuesta como la mujer de un fugitivo que vive emparedado en la pared contigua a su cocina. Historia de nuestro pasado cuya exhibición ha destacado en este año convulso junto a Mientras dure la guerra, una de las mejores obras de Amenábar que también aborda el pasado de este país.

Quien a hierro mata es otra de las producciones nacionales que no podía quedar fuera de este ranking. Luis Tosar, tan acertado como siempre, encuentra al alcance de su mano la oportunidad de destrozarle lo que le queda de vida al hombre que provocó la muerte de alguien muy cercano a él. El plano final de esta película dirigida por Paco Plaza es aterrador y brillante al mismo tiempo, retratando muy bien el aroma de toda la película.

Por otro lado, Madre, la película de Rodrigo Sorogoyen surgida tras el éxito de su cortometraje, y Diecisiete, escrita y dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, se valen del drama familiar y la soledad de sus personajes para elaborar dos interesantes películas bien aceptadas ante los espectadores.

El 2019 fílmico se ha cerrado, por tanto, con grandes películas a nivel nacional dirigidas por realizadores y guionistas de renombre, del mismo modo que ha ocurrido con los metrajes internacionales. El Irlandés, la película de Scorsese para Netflix de tres horas de duración y Érase una vez en… Hollywood, la novena de Tarantino, han sido quizá las más esperadas del año. Ambas poniendo el foco en los sucesos de una época a través de personajes, digamos carismáticos, han dejado marca en la filmografía de sus directores y de la memoria fílmica colectiva del mundo. Parte de esa importancia se centra también en Netflix. Es indiscutible que las plataformas de vídeo bajo demanda están en auge y la firma de Scorsese en una de ellas ha calentado aún más la batalla entre las salas de cine y esta «televisión a la carta».

No podemos olvidarnos tampoco de Joker, otra de las que más expectativas causó en 2019 y que tan discutida ha estado tras su estreno. Al margen de gustos e ideas preconcebidas, lo que no se puede negar es que se trata de una gran producción que entra en el top de las historias fílmicas que ya conocemos de este personaje. 

Y en un tono menos dramático están Puñales por la espalda y Toy Story 4. Poco tienen que ver entre ellas, por la observación obvia de que una es una película de animación, pero ambas te sacan del cine de buen humor. En el caso de Toy Story 4 no hace falta explicarlo, pero con Puñales por la espalda sucede algo emocionante: te sientes orgullosa de Ana de Armas. La joven que se estrenó en nuestras pantallas con El internado, hace ya más de una década, tiene un papel protagonista en esta película rodeada de grandes nombres hollywoodienses y a la altura de todos ellos. Sobra decir que el éxito es todo suyo, pues se fue de España harta de papeles de jovencita sexy, pero qué orgullo verla triunfar de tal forma con semejante reparto.

Me siento obligada a decir que aún hay muchas películas estrenadas en, ya aquel, 2019 que aún no he visto y estoy deseando subsanarlo. Toy Story 4 entra en mi top diez por pura satisfacción personal de mi gusto por la animación y estoy segura de que alguna más, aún pendiente, cambiaría el orden de esta lista. Sin embargo, no puedo estar más satisfecha de aquellas que he visto y tanto me han gustado.

Ha sido un gran año para el séptimo arte, no hay duda. Y niños: ved más cine español.

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MARCIAL MORENO

El hotel a la orillas del río (Hong Sang-soo)

Hasta siempre, hijo mío (Wang Xiaoshuai)

Dobles vidas (Olivier Assayas)

El traidor (Marco Bellocchio)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

An elephant sitting still (Hu Bo)

The old man and the gun (David Lowery)

Parásitos (Bong Joon-ho)

Lo que arde (Oliver Laxe)

El irlandés (Martin Scorsese)

Cine llegado de Oriente

Si el mundo gira hacia Oriente, el cine también lo hace. De allí llegan las más originales y arriesgadas propuestas. Y ello ha hecho que su cine acapare cuatro de las diez películas propuestas como las mejores de este año por quien suscribe. Y eso que no todo llega con la puntualidad que sería de desear.

Sang-soo nos ha ofrecido quizá su mejor obra. Y eso parece haber frenado su ímpetu creador, acostumbrados como nos tenía a más de un film cada año. En esta adquiere una madurez que no da sólo el oficio, sino que delata un poso que se va adquiriendo con los años. Por su parte Hasta siempre, hijo mío es un melodrama contenido y sobrio que ha que eleva la emoción a sus más altas cotas.

Al margen de lo que nos llega de Oriente siguen en pie los viejos maestros. Scorsese o Bellocchio nos han legado grandes obras, y el mismo Woody Allen, fuera de la lista porque no caben todos, vuelve a mostrar su gran talento. Junto a ellos otros que, aunque jóvenes, apuntan trazas de clasicismo. Baumbach o Assayas no son unos recién llegados y están construyendo una obra más que interesante.

En España aparecen nuevas figuras, no siempre tan interesantes como la propaganda quiere vendernos. Lo que arde se toma el cine en serio, y no  lanza sin más proclamas del gusto del espectador adocenado. No tendrá quizá tanto éxito, pero es mucho más honesta.

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FRANCISCO NIETO

Parásitos (Bong Joon-ho)

Joker (Todd Phillips)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

Lo que arde (Oliver Laxe)

La hija de un ladrón (Belén Funes)

El vicio del poder (Adam Mckay)

Ruben Brandt, coleccionista (Ivan Kamarás)

En los 90 (Jonah Hill)

Súper empollonas (Olivia Wilde)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Las salas de cine se reinventan

Uno de los temas más candentes en cuanto a información cinematográfica se refiere en los últimos meses ha sido sin duda la «guerra sin cuartel» entre las plataformas de streaming y los cines convencionales. ¿Va cambiando paulatinamente nuestra forma de ver cine? ¿Nos hemos acomodado y ya no nos apetece tanto movernos del sofá para acudir a una experiencia colectiva que antes pasaba por ser cita ineludible de disfrute de los últimos estrenos?

Lo que está claro es que los tiempos están cambiando y las cadenas de cine se han visto obligadas a seguir atrayendo espectadores ofreciendo nuevos servicios y productos, tanto en el fondo como en la forma. Que se estrena la nueva película de Star Wars, pues se programan maratones donde se proyectan de una tacada la trilogía galáctica más actual; que se cumplen veinticinco años de una serie de televisión tan popular como Friends, pues se celebra el aniversario con doce de sus mejores capítulos.

Una de las propuestas más innovadoras en este aspecto es la que viene llevando a cabo Yelmos cines a través de + Que cine, su ventana de contenidos alternativos. Tanto los amantes de la pintura, como del ballet, del teatro o los de la ópera están de enhorabuena, ya que dentro de su magnífica programación se pueden ver las mejores obras en cada campo. Pero no sólo de clásicos se alimenta el hombre, y las múltiples actividades que nos ofrece la cadena abarcan actividades para todas las edades.

Mención aparte merece la muy atractiva iniciativa para los más pequeños de iniciarlos en el mundo del cine con salas adecuadas para su corta edad. ¿Alguien se podría haber imaginado alguna vez que uno podría montarse en un tobogán mientras ve una película? Pues en las Salas Junior (para niños de 0 a 13 años) es posible eso y mucho más, porque las butacas se han convertido en tumbonas o te puedes sentar en cojines y puffs individuales y dobles. Desde luego toda una experiencia...

Por último, también hay que destacar la importancia que tienen los distintos festivales de cine que se van celebrando a lo largo y ancho de todo el país; auténticos acontecimientos culturales (en algunos casos de masas, como ocurre en Sitges), donde se pueden descubrir auténticos tesoros filmados que difícilmente tendrán acceso a una sala de estreno o a una plataforma en línea tipo Netflix.

Por poner tan solo un par de ejemplos, en este 2019 que está a punto de dar carpetazo se han podido disfrutar de eventos tan importantes como el VII Festival de Cine Fantástico Nocturna Madrid, que tuvo lugar en los Cinesa Cines Proyecciones de Madrid o el Festival de cine de derechos humanos de San Sebastián que se pudo ver en el Teatro Victoria Eugenia y Tabakalera.

Aun así, no todos los bolsillos pueden permitirse la experiencia. En España, el precio medio de una entrada de cine se sitúa en los 5,99 euros, por debajo de Italia (6,47 euros), Francia (6,58 euros) o Alemania (8,53 euros). Ver una película en estos nuevos conceptos de sala puede llegar a costar más del doble.

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ISRAEL PEREZ

Érase una vez en... Hollywood (Quentin Tarantino)

Parásitos (Bong Joon-Ho)

An elephant sitting still (Hu Bo)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

Largo viaje hacia la noche (Bi Gan)

La ceniza es el blanco más puro (Jia Zhangke)

El traidor (Marco Bellocchio)

The old man and the gun (David Lowery)

Los hermanos Sisters (Jacques Audiard)

Retrato de una mujer en llamas (Celine Sciamma)

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JUAN DE PABLOS PONS

Parásitos  (Bong Joon-ho)

Érase una vez en…Hollywood (Quentin Tarantino)

El irlandés (Martin Scorsese)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Los hermanos Sisters (Jacques Audiard)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

El traidor (Marco Bellocchio)

Joker (Todd Phillips)

Madre  (Rodrigo Sorogoyen)

Gloria Mundi (Robert Guédiguian)

Un año de buen cine

El año 2019 ha supuesto cinematográficamente hablando un buen curso con bastantes películas estimables y buena respuesta del público español. Los exhibidores han informado que el pasado año se vendieron 105,5 millones de entradas en las salas de cine españolas (734), con 624,1 millones de euros de recaudación, la mejor cifra en los últimos diez años. Por tanto, unos buenos resultados a pesar de la supuesta «crisis del cine», en favor de otros soportes, como las plataformas digitales donde reinan las series.

Me ha resultado llamativo que en este periodo que valoramos, muchas de las cintas están basadas en hechos reales, ¿es un cambio de tendencia? Otro aspecto a destacar es que el llamado «fenómeno Netflix» se consolida, ya que entre las mejores películas del año, con premios y nominaciones encontramos varios títulos producidos por esta plataforma, siendo especialmente significativo el caso de la última película de Martin Scorsese (El irlandés).

El cine español también ha destacado este año con varias de sus producciones presentes en diferentes festivales y con buena acogida del público. La película de Pedro Almodóvar Dolor y gloria es una propuesta estimable que indaga sobre el declive vital y sus consecuencias; historia que se apoya en el excelente trabajo de Antonio Banderas. También cabe destacar a Madre, la película de Rodrigo Sorogoyen, que desarrolla una historia intimista sobre el dolor de una pérdida, que toma como referencia el multipremiado cortometraje del director, con el mismo título.

Nuestra propuesta de mejores títulos del año, en la que aparecen cuatro películas europeas, va encabezada por el filme de Bong Joon-ho Parásitos. Se trata de una inteligente propuesta, muy bien filmada, que nos muestra a través de una historia doméstica los perversos mecanismos de dominación del capitalismo neoliberal.

La última película de Quentin Tarantino, Érase una vez en… Hollywood, no ha defraudado a sus seguidores; trata sobre el final de la época de los grandes estudios a finales de los años sesenta en Hollywood, en la que como es habitual en este director se cruzan varias historias.

El tercer lugar en nuestra particular lista, lo ocupa la película-río El irlandés, una nueva inmersión de Martin Scorsese sobre el crimen organizado en Estados Unidos de América, que parece cerrar un ciclo sobre esta temática.

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FERRAN RAMÍREZ

An elephant sitting still (Hu Bo)

Largo viaje hacia la noche (Bi Gan)

Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma)

El irlandés (Martin Scorsese)

Parásitos (Bong Joon-ho)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

Joker (Todd Phillips)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

El vicio del poder (Adam McKay)

La favorita (Yorgos Lanthimos)

Nuevo cine, nuevas generaciones

de Jia Zhang-Keel blanco m iremos teniendo m del listado aunque mewrceerensamos que vamos a seguir teniendo cada vez mlla, un diSi atendemos al listado, vemos que han entrado tres películas asiáticas, dos de ellas chinas y una surcoreana. Este año, hemos tenido, y pensamos que cada vez iremos teniendo más, muchas alegrías cinematográficas provenientes del lejano oriente.

Este año, además, de las tres enumeradas, podemos también nombrar otras muchas que han quedado fuera del listado aunque merecerían de igual forma también mención. Hasta siempre, hijo mío, de Wang Xiaoshuai; La ceniza es el blanco más puro, de Jia Zhang-Ke; o The farewell, de Lulu Wang confirman el excelente estado del cine chino que hemos visto.

Claro, quizás nos falten por llegar otras tantas joyas del cine vamos a decir japonés, por poner un ejemplo claro, pero de este país este año nos han llegado esencialmente más animes que otra cosa. Con todo pensamos que estamos delante de la apertura cada vez más de fronteras en cuanto a la distribución de cine extranjero, y concretamente del asiático.

Además, quien esto firma ha considerado necesario que los grandes del cine de ahora y de siempre dejen paso a las nuevas generaciones. Scorsese, Almodóvar, Lanthimos o Baumbach quedan entrelazados y en posiciones secundarias ante los grandes nuevos talentos que el cine nos ha descubierto este año. 

No hablaremos del cabecilla de la lista, Hu Bo, porque, para quien no lo sepa aún, inmediatamente después de firmar su primera e instantánea obra culmen, se suicidó. Pero podemos hablar de Bi Gan o de Céline Sciamma, que con tres películas previas ambos en su haber y treinta y cuarenta años respectivamente han filmado dos obras diferentes, atrevidas, bellísimas, que deberían ya formar parte obligada de este 2019 que ya hemos cerrado. Y luego tenemos a los que ya esperamos de ellos  buen cine, y nos lo siguen brindando.

También merecen mención otras que no han entrado en el listado, pero que sin embargo, han acumulado méritos en su haber. Tenemos el universo hollywoodiense de Tarantino; las celebraciones nórdicas que propone Ari Aster en Midsommar, segunda película que le confirma como un maestro; tenemos el retrato de un asesino visto por Lars Von Trier en La casa de Jack, o la radical propuesta sci-fi de Claire Denis en High Life, todas ellas merecedoras de figurar entre las mejores del año aunque no hayan entrado en el listado final.

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MARCOS SÁEZ

El irlandés (Martin Scorsese)

Largo viaje hacia la noche (Bi Gan) 

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

Joker (Todd Philipps)

Parásitos (Bong Joon-ho)

Los dos papas (Fernando Meirelles)

El hotel a orillas del río (Hong Sang-soo)

Día de lluvia en Nueva York (Woody Allen)

Dolor y gloria (Pedro Almodovar)

El vicio del poder (Adam McKay)

Mi Top 10

Mi número uno, la mejor bajo mi punto de vista, en 2019, es El irlandés. Una historia de Martin Scorsese que narra la influencia de la mafia en los acontecimientos históricos del Siglo XX en EE.UU. Basada en hechos reales, distinta a otras ficciones de su filmografía, Scorsese consigue mezclar varias historias como el ocaso del protagonista, el paso del tiempo, el de un siglo trascendental, la vejez e incluso el juego en relación al envejecimiento de los propios actores fetiche del propio director.

En segundo lugar mi opción es Largo viaje hacia la noche, un alarde de técnica cinematografía, un intento de reinvención narrativa del cine que deja planos para la historia, entre ellos, un plano secuencia extenso y maravilloso. La estructura narrativa, utilizando el tiempo, forma parte de lenguaje sin apenas diálogos en algunos compases del metraje.

La realidad la representa Historia de un matrimonio, que gran interpretación de Scarlett Johanson, sin desmerecer a Adam Driver. Según el director, en una entrevista, dice que la película no es autobiográfica pero es tan real que lo parece. Los detalles como los vínculos existentes entre una pareja después de mucho tiempo juntos o la disputa del niño a través de los abogados durante el divorcio hacen que la película hable de los problemas actuales con mucho atino, un gran Baumbach.

Y llegamos a Joker, otra película que habla de muchas cosas con influencia clara de otras películas como El rey de la comedia, Taxi Driver, V de vendetta y en una escena en concreto se parece a Network, un mundo implacable. Que decir de la interpretación de Joaquim Phoneix, la mejor del año. Y sobre el director, el de Resacón en Las Vegas, sí, pues que ha hecho una gran película. La música es determinante en el filme siendo este un elemento narrativo determinante. Habla de varias cosas, de las enfermedades mentales, de cómo crea un villano la propia sociedad por la no aceptación de las personas diferentes, de la pobreza y la falta de oportunidades  y también entre otras cosas habla de la manipulación cruel de los medios de comunicación.

Y en resumen, el resto de la lista de mi Top 10, por orden. Parásitos, una historia sorprendente de unos estafadores en un contexto de pobreza, gran película. Los dos papas, el enfrentamiento previo, dos ideas muy distintas de lo que debe ser la iglesia, ilustrativa historia de nuestro tiempo. Hotel a orillas del río, existencialista, la muerte está cerca, visualmente poética y elegante.

Sobre Día de lluvia en Nueva York, diálogos ingeniosos, muy intelectuales difícilmente de superar por otros directores actuales, Allen sigue dando lecciones con su cine y con guiones sin apenas fisuras, por cierto en esta ocasión cuenta una fotografía estupenda a cargo del gran Vittorio Storaro.

El turno de Dolor y gloria, película en gran parte autobiográfica con gran interpretación de Banderas, con la fotografía maravillosa, genuina de Almodóvar donde la pasión por el cine, en años convulsos como los ochenta, podía salvar vidas. Y por último El vicio del poder, las maniobras de un presidente que movía como una marioneta al presidente Bush hijo. Muy bien narrada, captando la atención del espectador.

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ÁNGEL SAN MARTÍN

Parásitos (Bong Joon-ho)

Mientras dure la guerra (Alejando Amenábar)

La trinchera infinita (Jon Garaño, José María Goenaga y Aitor Arregi)

El irlandés (Martin Scorsese)

Intemperie (Benito Zambrano)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

Joker (Todd Phillips)

Green book (Peter Farrelly)

La odisea de los Giles (Sebastián Borensztein)

En busca del pasado

El día a día nos tiene tan al límite, tan en el filo del abismo que tal vez esto sea un obstáculo, se me ocurre, para los productores del cine de gran formato. Bueno, también puede ser que los espectadores no abramos tanto los ojos al cine que habla del aquí y ahora en tono documental o en clave hagiográfica como la peli de los papas.

Uno tiende a pensar, quizá por deformación, que la creatividad extrema anida en la cabeza de los guionistas y pueden imaginar cómo será el futuro. Sin embargo, entre las películas más taquilleras e incluso galardonadas, cunde la sensación que ponen mayor empeño en revisitar el pasado. Como mucho se quedan en el presente para verlo en tono de comedia y, según los casos, directamente como tragedia. Es posible que hasta gane un Óscar como mejor película en lengua no inglesa una comedia bastante ácida sobre la cruel miseria de quienes tratan de librarse de ella.

Salvo estas excepciones, la mayor parte de las películas con tirón entre el público, abordan temáticas retrospectivas. Llaman nuestra atención sobre imágenes con asuntos del pasado. Ya sea de un pasado individual o de afectación colectiva. Es como si se tratase de ajustar las cuentas a ese tiempo pretérito, perfecto o imperfecto, interpretándolo a partir de miradas diferentes.

Los relatos sobre el futuro ahora fluyen de las series que producen y emiten las plataformas (HBO, Netflix, Amazon, etc.). Deslocalizar el encuentro con el relato cinematográfico es otra forma de socializar la cultura, frente a lo que representaban las grandes salas de cine. El mensaje no está ya en el relato, sino en la práctica/hábito de uso. Por eso los videojuegos, con armas y guerras, recaudan más que la industria del cine. Ellos son el futuro y el cine el pretérito imperfecto que a veces nos recuerda de dónde venimos.

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PEPE SAPENA

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

La virgen de agosto (Jonás Trueba)

Largo viaje hacia la noche (Bi Gan)

Atardecer (Lázslo Nemes)

Lo que arde (Oliver Laxe)

Obligaciones pendientes

Escribo este texto con algunas obligaciones pendientes. Y es que aún no he visto una serie de filmes que podrían hacer variar la selección anterior. En esa lista se incluyen películas como La favorita, An elephant still sitting, The house that Jack built, El irlandés o Retrato de una mujer en llamas. Pero —y a pesar de ello— me atrevería a decir que por mucho que la visión de estas obras pudiese afectar a la elección ya realizada, nunca cambiaría el primer puesto que he otorgado.

Historia de un matrimonio me parece el mejor filme de este año con diferencia, ninguna otra película de las que he visto se acerca a ella. La sencillez de la que hace gala Noah Baumbach me ha fascinado. Las interpretaciones de Adam Driver y Scarlett Johansson están cargadas de una poderosísima naturalidad. Pero aquello que más me ha conquistado es que Baumbach nos deja completar su obra como espectadores. No hay un juicio por su parte hacía sus personajes, y por tanto aquello que nos cuenta no está contaminado. Al igual que hacía Rohmer o que hace Sang-soo, en pantalla vemos a personas reales tratando de relacionarse unas con otras. Ello se convierte a la vez en un retrato y en un espejo, traspasando la pantalla, trascendiendo a la propia película.

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LUIS TORMO

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach)

Parásitos (Bong Joon-ho)

El traidor (Marco Bellocchio)

El irlandés (Martin Scorsese)

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma)

El vicio del poder (Adam McKay)

Dobles vidas (Olivier Assayas)

Joker (Todd Phillips)

Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)

El año Netflix

El pasado 2019 ha sido definitivamente el año de Netflix, y no solo de Netflix sino del resto de plataformas que están significando un cambio en el modelo de producción y exhibición de lo que entendemos como cine. De hecho, quizá haya que ampliar la percepción del cine y comenzar a entenderlo como algo más amplio que ya no va asociado a la exhibición física en salas de cine.

En 2018, Roma de Alfonso Cuarón ya alcanzó repercusión por su triunfo en los Oscar y por su polémica exhibición (distribuidoras de cine que negaron su estreno en salas por el escaso margen temporal de su exhibición en streaming). En 2019, Historia de un matrimonio de Noah Baumbach y El irlandés de Martin Scorsese vuelven a situar a Netflix y a su modelo de producción y exhibición en lo más alto del ranking del mejor cine anual por permitir la posibilidad de desarrollar estas dos grandes historias. Y lo mismo sucede con uno de los trabajos más interesantes del año como es la miniserie Chernobyl, en este caso realizada para la plataforma de HBO.

Entrando en el juego de situar unas películas por encima de otras, encabeza mi listado Historia de un matrimonio. Un filme clásico en su planteamiento pero que entre su maravilloso inicio y final, encierra todo un tratado sobre el amor y el desamor. La ruptura de una pareja sirve para elaborar un tratado sobre las relaciones de pareja, sobre lo que significa amar y ese amplio terreno que va desde la amistad al sacrificio por recorrer un camino en común. Dentro de su sencillez estamos ante un filme es duro que hunde sus raíces en el cine de Bergman y Allen; de hecho Historia de un matrimonio es la película que Woody Allen ya no puede realizar.

Un liderato que podría ser también para Parásitos, un trabajo sorprendente del surcoreano Bong Joon-ho en el que con un guion brillante realiza un discurso sobre la lucha de clases y la falsedad, con un juego de géneros  que pone en marcha una historia capaz de llegar a todos los espectadores más allá de su ámbito geográfico.

El irlandés (Scorsese) y El traidor (Bellocchio) tienen muchos puntos de contacto. Dos trabajos  que apuntan a despedida por la edad de sus realizadores, dos análisis de un periódico histórico a través de la mafia, y dos visiones absolutamente asociadas al universo creativo de ambos autores en lo que podemos considerar un ejemplo de cine clásico concebido desde el punto de visto americano y europeo.

Con sabor a clásico llega también Erase una vez en… Hollywood, la reflexión sobre el mundo del cine, la creación y el juego con la realidad (lo que fue y lo que pudo ser) de Quentin Tarantino.

La reflexión sobre la creación está también en la base de las interesantes Retrato de una mujer en llamas y Dobles vidas, así como el título seleccionado de cine español. En este último caso, teniendo en cuenta que no he visto títulos a priori significativos (La trinchera infinita, Lo que arde), se incluye en la lista Dolor y gloria, un filme con el que Almodóvar hurga en su interior para hablar del proceso creativo, del amor, de la soledad y del paso del tiempo.

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ÁNGEL VALLEJO

Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino)

Parásitos (Bong Joon-Ho)

El irlandés (Martin Scorsese)

El hoyo (Galder Gaztelu-Urrutia)

Joker (Todd Phillips)

Mi hermana pequeña Mirai (Mamoru Hosoda)

La casa de Jack (Lars Von Trier)

Green book (Peter Farrelly)

Año de sagas, año de plagas

El año 2019 fue el año de los finales. Grandes sagas cinematográficas, por lo general hipertróficas y comerciales, cerraron su irregular tránsito por las salas de cine —o salones de televisión— con más pena que gloria. Poco han dejado en lo artístico y no siempre han conseguido dejar satisfechos a sus productores en lo económico, pero lo cierto es que no han pasado desapercibidas nunca por lo uno y por lo otro a la vez.

Así, concluyó la saga de Avengers, con algo más de criterio de lo que se esperaba, siempre sin superar —o siquiera igualar— las expectativas artísticas, pero sí recaudando más que suficiente como para justificar su poco interés en aportar algo a la historia de la cinematografía.

De un modo algo diferente se cierra Star Wars, una saga que nunca debió ser reiniciada —o al menos no en esos parámetros-, por un J. J. Abrams fuertemente influenciado por las redes sociales y el fandom. El fiasco artístico ha sido épico, aunando clichés, malas copias de las películas originales de Lucas y rectificaciones absurdas e incongruentes que pretendieron ahogar los pocos destellos de creatividad de imprimió gente como Rian Johnson. Pero es que el fracaso en taquilla no ha sido menor, mostrando que lo que mal empieza mal acaba y que quizá lo mejor hubiera sido no empezar jamás.

También concluyó de la peor manera posible It, la extraña crónica de los 80 de Stephen King que tuvo una decente primera entrega y que acabó en chiste malo, arruinando toda esperanza de lograr una rehabilitación de la obra literaria.

Pero 2019 ha sido también el año de los cineastas consagrados y algún que otro novato. Es curioso que dos extremos cinematográficos se toquen en el cine de autor: Scorsese ha rodado un epítome de su cinematografía, que viene a mostrar que las partes de ésta suman más que su todo sintetizado: los ocasionales momentos de indudable brillantez de El irlandés no tocan el cielo de Uno de los nuestros o Casino, pero siguen mostrando que su genio se desata en las películas de gangsters ambientadas de los cincuenta a los setenta.

En el otro extremo, Tarantino o Bong Joon-Ho —el novato—, han hecho algo enormemente alejado de lo que se espera de ellos. El americano ha entregado una maravillosa película de homenaje al Hollywood de los actores y a la figura de Sharon Tate que nada en aguas predominantemente tranquilas. El hecho de que durante algunos minutos se desate la tempestad no cambia en absoluto la sensación de elegía emotiva. Este cine no es al que nos tiene acostumbrados, como tampoco lo es el de Parásitos, del coreano Bong Joon-Ho. Un filme muy alejado de la ciencia ficción o el fantástico que solía cultivar en sus últimos filmes.  

Otro peso pesado que le ha dado por autobiografiarse de una manera especial ha sido Lars Von Trier con La casa de Jack, ese arrepentimiento con rasgos de ajuste de cuentas que habrá removido a la vez estómagos y conciencias sin dejar indiferente a nadie.

Un novato que a mí particularmente me ha gustado ha sido Galder Gaztelu-Urrutia. Apunta estilo y fuerza visual. Esperemos que acabe de mejorar el subtexto en su cine.

Creo que no puede dejar de señalarse que 2019 ha sido para la televisión del año del fin de otra saga —Juego de Tronos— que no ha sabido acabar por todo lo alto a pesar de que los protagonistas eran dragones. La sorpresa mayúscula de su penúltimo capítulo no ha conseguido ocultar las carencias de una serie desnortada desde que dejó de tener apoyo textual.

Sin embargo, en la pequeña pantalla hemos tenido la ocasión de disfrutar con Chernobyl y Mindhunter, dos pesadillas tan crudas que reivindican la vida real como fuente inagotable de terrores y fantasías oscuras. El siempre inspirado Fincher ha hallado un nuevo formato en el que deleitarnos con su arte.

Por último, cabría decir que 2019 ha sido un año de actores y actrices, pero quiero quedarme con dos nombres: Joaquin Phoenix y Brad Pitt. Espero que sea el año de este último. Sin desmerecer el trabajo del Joker, la composición del personaje de Cliff aúna fuerza, sencillez y carisma; todo lo que debe tener una buena interpretación.

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