Globos de Oro (y negro)

  12 Enero 2018

Un escenario para reivindicar

globo-oprahNo sólo fue Oprah Winfrey al recibir el Cecil B. DeMille a toda una carrera, la noche del domingo en Beverly Hills fue toda una proclama de las caras visibles de la industria contra la desigualdad sexual, reflejada últimamente en los presuntos (¿presuntos?) abusos sexuales cometidos por Spacey, Weinstein y Louis C. K., pesos pesados del mundo del entretenimiento, y por la falta de reconocimiento laboral, tanto en dinero como en galardones.

Todos los elementos se conjugaron muy bien, no sólo porque los mejores trabajos este año tratan sobre mujeres sino por la atención en redes al evento, el hashtag #timesup (ya basta de abusos), la a veces excesiva mordacidad del presentador de la gala, el cómico Seth Meyers, la ropa negra, la intervención de Barbra Streisand y los premios a Reese Witherspoon, como productora de la mejor mini-serie del año, y a Oprah, cuyo discurso elevó el estado de presentes y ausentes a un nuevo nivel.

La que dicen podría anunciar su candidatura a la Casa Blanca condensó el zeitgeist del momento en su agradecimiento enfadado, un grito de indignación a favor de tantas mujeres ignoradas y denigradas durante tanto tiempo, hombres en connivencia con hombres mediocres y miopes, incapaces de reconocer el buen trabajo. Y no sólo eso sino que en la propia gala hubo importantes ausencias, como la de Greta Gerwig, directora de Ladybird y fuera de las nominaciones a mejor directora aunque su película ganó el premio a mejor comedia del año.

Nunca llueven globos a gusto de todos

Desde luego, no a gusto de Bob Odenkirk o Liev Schiever. Con tres y cinco nominaciones consecutivas, respectivamente, volvieron a contemplar cómo les arrebataban el premio a mejor actor en serie dramática. En el caso del protagonista de Better call Saul, también aplicamos el #timesup de antes, es el Steve Carell de HBO y merece más reconocimiento. Este año, el responsable del robo es Sterling K. Brown por This is us (madre mía).

Y el resto del apartado televisivo, mujeres. Las actrices, obviamente, con Elisabeth Moss como mejor actriz dramática. Un premio que me provoca sentimientos encontrados, porque aunque es amor lo que siento por la ex Mad Men y Claire Foy ganó el año pasado haciendo de reina Isabel y era difícil repetir, me hubiera gustado ver premiado el valiente trabajo de Maggie Gyllenhaal en The deuce, serie que por otra parte sólo merece este premio. Una lástima lo de Feud, que se fue de vacío siendo una mini-serie excelente.

¿Y por qué no ganó Feud? Porque había otra historia sobre mujeres este año que por su estilo, su elenco, su música y atmósfera, su verosimilitud, tenía que ganar: Big Little lies. Venía de triunfar en los Emmy y se alzó el domingo 7 de enero con cuatro premios. Laura Dern y Nicole Kidman como miembros del reparto, Reese Witherspoon como productora de la mejor mini-serie y Alexander Skarsgard como mejor actor de reparto, brillante entre tanta mujer pero quizá no tanto como Alfred Molina, el falso Robert Aldrich de Feud.

Nada que objetar en cuanto al mejor actor dramático de mini-serie, Ewan McGregor está doblemente apabullante en la última y definitiva entrega de Fargo. Y cerramos el apartado de actores con el premio al actor de comedia a Aziz Ansari por Master of none, que ya estuvo nominado hace dos años y que este año ha culminado. Bien por él, buen trabajo en una buena serie. La pregunta es cuándo será el momento del excelente William H. Macy, que arrastra cinco nominaciones y aún no ha mojado.

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La actriz de comedia, indiscutible, Rachel Brosnahan, “Midge” para los amigos, grácil, magnética, encantadora, como cada ínfimo detalle de esta delicia de serie que es The marvelous Mrs. Maisel, que por supuesto se llevó el premio a mejor comedia del año. Otra historia de mujeres, una que no me canso de recomendar y que aúna un texto delirante y ágil, marca de la casa de su creadora, Amy Sherman-Palladino, con el encanto de los años 50, unos actores fluidos y una historia tan apropiada para el año en curso que era imposible no premiarla.

En el cómputo global, HBO gana el saco más lleno de premios pero nos vamos con la sensación de que ya no es cuestión de Netflix contra HBO, el Madrid contra el Barça, mamá o papá. Hulu y Amazon (que ya triunfó el año pasado con The night manager, adaptación del texto de John Le Carré) también lo están consiguiendo, los tíos vienen de visita.

Pocas pistas sobre los próximos Oscar

Una entrega muy coral, la de los premiados del mundo del cine este año. Fue Three billboards outside Ebbing, Missouri, la que se llevó el galardón a mejor película dramática para un total de tres. Frances McDormand volvió a triunfar como Mildred, la madre enfadada y consumida responsable de colocar esos tres carteles en Ebbing, y ganó pasando por la derecha a Meryl Streep y a la que era firme candidata, Sally Hawkings, nominada por The shape of water.

Y Sam Rockwell también ganó el tercer premio para la película como mejor actor de reparto, un Globo que debió llevarse Armie Hammer, el Oliver de Call me by your name, indiscutiblemente. O a Richard Jenkins, no sólo por hacer un gran trabajo sino por ser la viva imagen de Mariano Rajoy.

Del mismo modo, Timothée Chalamet, compañero de reparto de Hammer, debió llevarse el actor protagonista. Se trata de una maravillosa película que rescata el sabor del neorrealismo italiano pero posando su mirada en una adinerada familia americana que pasa el período estival en la Toscana de 1983. Una historia sobre el despertar al amor, delicada, intensa y con un delicioso sabor a verano.

Sin embargo, el premio a mejor actor dramático recaló en Gary Oldman, que hace una impecable actuación como Winston Churchill en The darkest hour y que arrebata el premio tanto a Chalamet como a Daniel Day-Lewis, que sale nuevamente de su aislamiento y baja al mundo de los vivos para recoger todos los premios posibles en Phantom thread, de su compinche Paul Thomas Anderson pero que esta vez no lo ha logrado. Anderson ni siquiera estaba nominado.

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Curiosamente, Guillermo del Toro ha sido proclamado como mejor director, por encima de Martin McDonagh y de la no nominada Greta Gerwig, cuya comedia Ladybird ganó a la mejor comedia y cuya actriz protagonista, Saoirse Ronan, también se llevó el premio a mejor actriz de comedia. De esta manera, Nolan se va de vacío con Dunkerque. Lo de Spielberg y Ridley Scott era más predecible.

James Franco también se fue contento. Su película no ganó pero él sí se llevó el trofeo a mejor actor en comedia por su recreación del singular Tommy Wiseau. The disaster artist es una estupenda película y un canto a la figura del iluminado, el perdedor infatigable en busca del sueño de triunfar en la cruel e inhumana industria del espectáculo.

I, Tonya, otra historia de perdedores, se volvió con un premio a su actriz secundaria, Allison Janney, que hace de LaVona, madre de Tonya. Un premio bastante esperable que quizá merecía más su actriz protagonista, Margot Robbie, sobre todo porque en la categoría de comedia la competencia no era tan feroz como en drama, con Frances, Meryl… En todo caso, una buena película, el white trash en su más pura esencia.

De sus siete nominaciones, The shape of water aún pescó otro premio, la banda sonora de Alexandre Desplat. La romántica The greatest showman, de Michael Gracey, se alzó con un premio de consolación a la mejor canción y Coco se llevó el Globo a mejor película de animación, poco botín para semejante obra maestra.

Del resto del planeta, Alemania fue la triunfadora con Aus dem nichts, el thriller protagonizado por Diane Kruger. Los germanos contaban con una doble oportunidad, ya que es también uno de los países coproductores de The square, junto a Suecia y Francia, protagonizada también por Elisabeth Moss (ganadora del Globo a mejor actriz dramática por Handmade’s tale) y auténtica merecedora del premio.

Lo dicho, una entrega de premios que arroja poca luz sobre lo que pueda ocurrir en los próximos Oscar. De momento, la apuesta es por el cine independiente y por las mujeres y su rol protagonista. En este sentido, la película de Ebbing, Missouri, reúne todo lo necesario, pero en absoluto parece que deba ser encumbrada como la mejor película del año. ¿Y a propósito, dónde está Blade Runner 2049?

Escribe Rubén Tellería


Lista de premiados de la 75 edición de los Globos de Oro:
https://www.goldenglobes.com/winners-nominees

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