Seis días y siete noches (Six days, seven nights, 1998), de Ivan Reitman

  26 Noviembre 2021

Peliculita de amor y aventuras

seis-dias-siete-noches-0En Seis días y siete noches, la protagonista (Anne Heche), una ambiciosa editora de prensa, viaja con su novio a una isla tropical de vacaciones. Una vez allí, la periodista neoyorquina debe cubrir un reportaje en otra isla próxima. La fortuna, buena o mala según se mire, quiere que la única avioneta del lugar sea la que pilota Quinn (Harrison Ford), un hombre bebedor, mujeriego y juerguista. Por circunstancias, la avioneta se avería y aterriza forzosamente en una isla desierta y paradisíaca.

Película dirigida ritualmente por Ivan Reitman, con un guion de saldo de Michael Browning. Música normalita de Randy Edelman, y es quizá la fotografía de Michael Chapman lo que destaca.

El reparto está compuesto por un Ford en plan aventurero y seductor (como casi siempre); y Anne Heche, que interpreta a la muchachita mona y poco más. Acompaña un reparto comercial: David Ashwimmer, Ternuera Morrison, Allison Janney, Jacqueline Obradors, Douglas Weston, Cliff Curtis, Danny Trejo, Ben Bode y Amy Sedaris. Todos muy normalitos y sonrientes.

En la historia ella no sintoniza con él y por lo tanto la caída en una isla desierta es la historia de una pareja de extraños en el paraíso. Puede que a algunos les parezca que Heche y Ford formen una encantadora y jovial pareja, e incluso pueden valorar los bonitos paisajes, pero la película carece de química entre ellos, también carece de un guion trabado, de un argumento mínimamente atractivo y, sobre todo, de ideas.

A mí particularmente, maldita la gracia que me hacen en esta obra Ford y  Heche. O sea, que ni para reír estaba la cosa. Entre otras porque me parece que Ford se toma a chacota su papel, al que no le pone ni ganas ni algo del ingenio que pueda tener, lo cual que también es discutible. De lo que se deduce que el filme es poco excitante y que «la corriente no pasa entre Ford y Heche, que en ningún momento logran ganarse la simpatía y complicidad de los espectadores» (B. Arce).

La cosa concluye en una comedia romántica convencional que a alguien puede divertir, pero la veo más para TV que para pantalla grande.

En resolución: película tópica, falta de sintonía entre los protagonistas, mediocres y estereotipadas interpretaciones en los roles protagonistas; en fin, supuestamente una comedia de amor y aventuras que habría dado para algo interesante; pero en el caso que nos trae, aburre y aburre hasta el cansancio. Lo digo aun a sabiendas de que hay público al que le ha gustado la cinta. Pero a mí no se me ha movido un pelo: ¡qué le voy a hacer!

(A cambio alguien podría fantasear mientras ve la peli.)

Qué bueno si me extraviara en una remota isla exótica y tropezara bien con la bonita Heche o el desinhibido y guapetón Ford (depende de quien fantasee); personas bonitas. Y yo mirando de reojo a ver qué cae en la aventura y el romance que sube a un nivel importante. Todo esto lo mezclo con un galeón pirata anclado en una bahía próxima, bengala de auxilio malgastada, no poder avisar a nadie y una semanita con sus respectivas noches con el maromo o la chorba: ¡paquete turístico completo!

Escribe Enrique Fernández Lópiz

  

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