La ciudad oculta (2)

  31 Mayo 2019

El subsuelo bajo microscopio

la-ciudad-oculta-0La ciudad oculta es una de esas películas que tras su visionado dejan cierto impacto y, sobre todo, muchas dudas. Por momentos fascinante, simbólica, pero también densa y complicada, el último documental de Víctor Moreno es una rara avis dentro del panorama cinematográfico español.

Cuando nos acercamos a la sinopsis de esta película leemos que se desarrolla dentro del subsuelo, bajo la ciudad moderna, en todo aquel mundo sobre el que diariamente andamos. Tras el visionado de la cinta sólo puedo concluir con que esto es sólo una verdad a medias.

El auténtico interés del director no es mostrar cómo funciona el metro, o cómo se realizan las labores de reconstrucción y mantenimiento, sino el de realizar un viaje casi espiritual por el subsuelo. Es por ello que los primeros planos de la película son todo un ejercicio de principios, con unos movimientos de cámara en los que parece que nos desplazamos por el espacio, bajo las estrellas, para unos segundos después entender que sólo se trata del suelo de las alcantarillas.

Desde este punto, Víctor Moreno construye un viaje que se asemeja más al de una película tipo Alien o Interestellar que al de un documental sobre el metro. Esa fascinación por el material que tiene entre manos hace que muchos de sus planos se asemejen demasiado al cine de Andrei Tarkovsky, lechuza incluida. Director con el que debe estar muy familiarizado.

Posiblemente esta fascinación a la hora de rodar esté muy relacionada con lo difícil que debe ser conseguir permiso para rodar en el subsuelo. Este es el principal problema de la película.

Tras el deslumbramiento de los primeros diez minutos, la cinta se hace demasiado densa, incluso para los 80 minutos que tiene de duración. Sin diálogos, sin explicaciones, sin concesiones al espectador, la película es en esencia un constante movimiento de cámara por los andenes y tuberías del metro. En ocasiones con precisión de bisturí, e incluso de microscopio, el director se recrea en exceso en algunas escenas, cayendo demasiadas veces en la autocomplacencia. Cada plano es una demostración de talento, pero no de claridad narrativa.

Es por ello que nos encontramos ante una obra experimental que está más cerca del videoarte que del cine. Un viaje extraño y fascinante que anticipo tendrá un difícil recorrido por las salas españolas, pero que nos presenta a un director con mucho talento y una mirada muy particular.

Cabe preguntarse si La ciudad oculta ha sido una excentricidad o el comienzo de una carrera muy interesante.

Escribe Vicente Ignacio Sánchez | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

la-ciudad-oculta-1


Más artículos...