Sorry, we missed you (2)

  11 Noviembre 2019

Retrato social exagerado y contradictorio

sorry-we-missed-you-1El director Ken Loach, fiel al neo retrato social, vuelve con Sorry, we missed you, una película que aborda el drama social de una familia que tiene problemas económicos debido principalmente a la precariedad laboral.

La historia parte de la crisis económica de 2008. Ricky (Kris Hitchen) y su familia luchan cada día para salir adelante y ganarse la vida con dignidad. Después de probar distintos trabajos, Ricky encuentra una solución, se le presenta una oportunidad para trabajar como repartidor en una empresa que presta servicios a empresas grandes, algo comparable a Amazon. Ricky ve la oportunidad de crear su propio negocio ya que la empresa le obliga a darse de alta como autónomo, es lo que denominamos en España como falso autónomo.

La desesperación no permite a Ricky reflexionar, la prioridad es poder llevar algo de dinero a su casa, poder pagar el alquiler, dar de comer a sus hijos y tener una vida digna.

El nuevo trabajo deja sin tiempo a Ricky, no puede dedicar ni un solo minuto a la educación de sus hijos, al igual que su mujer que también trabaja para una empresa que abusa de sus derechos laborales y tampoco puede dedicar tiempo a la familia.

Este escenario provoca una crisis de pareja en relación a la educación de sus hijos, el cansancio, la desesperación y la falta de tiempo provocan enfrentamientos entre Ricky, su mujer y su hijo.

Loach proyecta un drama social donde se observan varias críticas a la sociedad en la que vivimos aunque estas críticas no son directas, este se limita a escenificar el problema de la precariedad laboral, lo que significa llamamiento al gobierno de turno para que no permita un abuso de los derechos laborales cuando escasea el empleo.

Evidentemente, Loach tiene sus preferencias políticas y no oculta su sintonía con el partido laborista liderado por Jeremy Corbyn, una posición ideológica que influye en el enfoque de esta película y otras de su filmografía.

La conclusión o mejor dicho el significado o mucho mejor dicho, la pretensión de Ken Loach es concienciar al espectador de las consecuencias que tiene la precariedad laboral.

Hasta aquí todo es perfecto, una película que ofrece al espectador un drama social actual, la crítica social necesaria y una realidad que no podemos obviar cuando los derechos de los trabajadores están en peligro.

Pero ¿donde están los defectos de la película? Yo diría que en la exageración en algunas cosas y en la contradicción según la crítica social expuesta. Es cierto que el falso autónomo abre un debate en relación a la explotación laboral, un mecanismo que pretende el ahorro de costes a las empresas para ser más competitivas, pero que influye en la precariedad laboral.

La película, después de un planteamiento perfecto, falla en los detalles. Por ejemplo, nos encontramos con una familia que tiene problemas económicos y observamos que los tres adultos llevan un móvil iPhone. Los móviles de esta marca rondan los 1.000 euros cuando son nuevos, bien es cierto que podrían ser de segunda mano pero permítanme la palabra «desentona». Estos hechos contradicen un poco el ideario de Ken Loach que siempre conduce a la ayuda que un Estado debe prestar a los menos favorecidos, en este caso la clase obrera en dificultades.

Claro que hay que ayudar a los más desfavorecidos e implementar medidas laborales que perfeccionen un sistema laboral que respete los derechos de los trabajadores. Pero también los ciudadanos debemos hacer nuestros deberes, tomar decisiones con más criterio como por ejemplo endeudarnos menos. De hecho, en la película en algún momento el matrimonio dice estar endeudado y después se explica que esta deuda no es culpa de ellos, vaya.

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También da la sensación de que solo existe el trabajo precario cuando no es así, aunque en la crisis del 2008 mucha gente entró en dificultades debido a un capitalismo salvaje y eso hay que denunciarlo para que nuestros políticos no vuelvan a meternos en una crisis semejante.

Otro aspecto fuera de lugar se produce cuando Ricky quiere ir a trabajar después de haber recibido una paliza, la llamada del jefe cuando está en el hospital para decirle  que tiene que pagar por todos los desperfectos con la correspondiente réplica de su mujer delante de todas las personas que están en la sala del hospital, e incluso lo de orinar en una botella, todos estos detalles, rozan una irrealidad global de nuestro mundo actual. Existen casos de explotación laboral, sí, pero no es tan normal como pretende hacernos ver Ken Loach.

Sin embargo, es muy acertado el comportamiento del hijo mayor de la familia, quizás lo mejor de la película, que sólo piensa en hacer grafitis, ausentarse del colegio y chatear por el móvil. La escena donde se pelean padre e hijo, sin la agresividad expuesta en el filme, se identifica con muchas familias donde la falta de tiempo para estar con los hijos tiene consecuencias.

Está en peligro la trayectoria de Ken Loach y su prestigio como gran cineasta europeo que retrata las anomalías sociales a través de películas que cuentan habitualmente con el guionista Paul Laverty. Desde El viento que agita la cebada ya no hemos visto un filme más o menos destacable de Loach.

Sorry, we missed you sigue la tendencia de Yo, Daniel Blake, exagerar el presente no funciona bien cuando hoy la información está al alcance de cualquier ciudadano, siempre que este sepa gestionar toda esa información con objetividad.

Y no es un problema de Paul Laverty, ya que algunos de sus guiones funcionan perfectamente en las películas Yuli, El olivo y También la lluvia de Iciar Bollaín.

En resumen: es necesario que haya cineastas como Ken Loach dispuestos a meter el dedo en la llaga cuando nuestra sociedad tiene fisuras, pero es muy importante no exagerar los detalles de las historia que se cuentan y cuidar las contradicciones que son muy propias de los políticos.

Escribe Marcos Sáez

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