La oveja Shaun, la película: Granjaguedón (2)

  13 Noviembre 2019

Invasión en la granja

oveja-shaun-granjaguedon-1¿Qué podía esperarse de la última película de la productora Aardman tras la fallida entrega de Cavernícola, si no era una vuelta a los principios, con sus más queridos protagonistas y las señas de identidad de la casa?

Como ya se ha dicho alguna vez, el estudio británico es uno de los máximos representantes de la claymation (plastimación), un arte cada vez más en desuso que hace de la plastilina modelada a mano y espátula leve e inevitablemente marcada por huellas dactilares, un sello de innegable autenticidad. Del mismo modo, el hecho de que en sus películas la acción avance como a saltitos en cada fotograma —un efecto que es fruto de duplicar las imágenes tomadas, para pasar de 12 a 24 fotogramas por segundo, ahorrando gran cantidad de trabajo, parece haberse constituido para la productora británica en una autoafirmación de género en un mundo que, dando cada vez  más importancia a la perfección técnica, deja la mayor parte de la animación en manos de las computadoras.

Aardman se ha caracterizado también por trabajar en gran parte de sus realizaciones, ese tipo de comedia silente —y por tanto comprensible universalmente— tan querida por el público británico y que ha dado tantos éxitos a gente como Rowan Atkinson. Lo que recupera esta segunda entrega en largometraje de La oveja Shaun es, precisamente, esa característica que los ha hecho famosos para las nuevas generaciones que no disfrutaron de la pantera rosa o el correcaminos y que han aprendido que no es necesario hablar para transmitir un mensaje.

Y es que uno tiene la sensación, cuando visiona algunas de sus películas dialogadas, que los chistes no son tan acertados, que se pierde algo del encanto de la marca. Esa es la mayor falta que pudo atribuirse a Cavernícola y que por supuesto no encontraremos en Shaun.

Así la ya vieja conocida oveja —que protagoniza su propia serie de televisión—, vuelve a conectar en esta película con las esencias de la sitcom silente y gamberra, esta vez con innumerables guiños y referencias al cine dentro del cine.

El asunto gira en torno a una idea tan simple como la del contacto extraterrestre. Como es natural, esto adquiere tintes distintivos en una película en que los protagonistas son, mayormente, animales domésticos, y otorga ya un punto de vista curioso: los animales se comportan más empáticamente con los extraterrestres que los humanos, que sólo parecen buscar con el contacto la fama o el beneficio económico.

Otro detalle curioso es que las propias características del visitante hacen desterrar del guión la idea del típico «llévame frente a tu líder», situando la película en un elemento rural y familiar a partes iguales que no evita los típicos recursos a los Hombres —y mujeres— de Negro sin los que las películas de extraterrestres de nuestra generación parecen huérfanas.

Sin embargo todo tiene un aire nuevo, un espíritu socarrón y autocrítico que da la vuelta constantemente a los tópicos: sí; como cabe esperar en una comedia de animales personificados, los seres humanos que aparecen son torpes hasta el bochorno, el ejercicio de la autoridad es casi siempre —sobre todo en lo que respecta a las prohibiciones de Bitzer, el perro pastor— absurdo y desmedido, y las motivaciones de los bípedos son egóticas y narcisistas.

Pero al final los clichés no se imponen frente a la fuerza de un guión diseñado para el público infantil: debe haber redención hasta para los más recalcitrantes y cierto grado de respeto a la autoridad es necesario para evitar problemas sin renunciar a la diversión.

oveja-shaun-granjaguedon-2

Muchos progenitores respirarán aliviados con esos guiños a su trabajoso desempeño como guardianes de la integridad de los más pequeños, pero además pueden disfrutar de las más que ocasionales referencias a las películas y series clásicas de la ciencia ficción. Creo que no se han dejado ninguna, desde Doctor Who a Expediente X pasando 2001 hasta E.T o Encuentros en la tercera fase. Si alguien echara en falta referentes más modernos, le bastaría con estar atento a las manchas en las cajas de pizza para encontrarlos: éste es uno de los huevos de Pascua más ocurrentes que he visto en años y hay que ser muy rápido para encontrarlo.

Así pues, La oveja Shaun: Granjaguedón, es un entretenimiento blanco, ocurrente y plenamente disfrutable. Si hubiera que ponerle un pero es que no añade nada que no conozcamos de la oveja y sus secuaces: las personas que hayan disfrutado de la serie y de la anterior película, no encontrarán aquí nada más que una extensa continuación de sus locas aventuras.

Eso no dice nada malo de la película, sino algo muy bueno de sus responsables: son capaces de mantener un promedio creativo muy elevado.

Si acaso, sólo habla de nuestra capacidad para acostumbrarnos rápidamente a lo bueno, volviéndonos tan exigentes que llegamos a calificar con dureza las películas que, como Cavernícola, no alcanzan los estándares de excelencia de Aardman.

Pero este es el sino de los notables: estar condenados a no descansar frente a nuestro nivel de exigencia. Hallarse siempre ante el desafío de mantenerse o superarse.     

Escribe Ángel Vallejo


Más información sobre Aardman y La oveja Shaun:
La oveja Shaun 
Piratas  

oveja-shaun-granjaguedon-3


Más artículos...