Sauvage (3)

  21 Junio 2019

La esclavitud del libertinaje

sauvage-1El 14 de junio se estrenaba en España Sauvage, el primer largometraje del cineasta francés Camille Vidal-Naquet, que trata sobre la realidad más dura de la prostitución masculina. El actor Félix Maritaud es el encargado de dar vida al protagonista de esta historia.

La secuencia inicial está magníficamente planteada. Sabiendo lo que podemos esperar, consigue sorprender, y lo hace con la misma crudeza que estará presente a lo largo de todo el film. Nos situamos en el mundo de la prostitución callejera masculina y de algunas de sus prácticas más perversas. El protagonista se nos muestra como un esclavo, a veces tratado con cariño y delicadeza; otras, como puro objeto sexual. La película pone de manifiesto también el negocio y organización de este tipo de prostitución. Me trae aquí muchos recuerdos de la producción española Princesas, aunque llevada al límite y en su versión masculina.

Si Irene me viera”, dice un anciano mientras mete al protagonista desnudo en su cama y mira la foto de su mujer fallecida. Esta escena es algo dura en tanto que se hace tan incómoda y oscura como romántica. Se ponen de manifiesto así unas carencias afectivas que el personaje principal ha desarrollado a lo largo de su vida. En este sentido, el film tiene algunos detalles que consiguen estremecer, como, por ejemplo, su impulso de tumbarse en la camilla del médico de costado como si fuera a dormir o ese prolongado abrazo a la doctora que le está reconociendo.

El tratamiento de la edición es muy dinámico y acorde a la historia. El cine francés controla la técnica del jumping cut como nadie más lo hace, y Sauvage es un buen ejemplo de ello. También hay un gran trabajo de cámara: persigue a nuestro protagonista por la espalda, se mueve con inestabilidad, se acerca y aleja o utiliza el zoom según su conveniencia… He de advertir que las secuencias de discoteca son demasiado bruscas y no aptas para gente con sensibilidad a estímulos visuales.

Aunque los créditos nos dicen que el protagonista se llama Leo, otro gran detalle es que durante los 99 minutos de duración desconocemos esta información. Leo se llama como su cliente lo prefiera.

Pero si la película tiene un nombre propio, ese es Félix Maritaud. El actor está impecable en su interpretación y se pueden augurar bastantes reconocimientos por ello. El control de esa mirada expresiva, tan tierna como salvaje, dota de verosimilitud al personaje y activa la empatía del espectador. Esa dolorosa inocencia mientras pregunta “¿para qué cambiar?”, la misma que le lleva a rechazar un teléfono móvil que no necesita o a robar tan solo una grapadora para arreglar su chaqueta cuando asaltan la casa de un cliente.

Está claro que Sauvage no es para todos los públicos, es una película muy explícita en cuanto a sexo, drogas y violencia. Sin embargo, no sirve de nada quedarse en la visión más pornográfica de la historia, porque Sauvage está contada con gran mimo y mucha atención al detalle, y esto hace que su lectura principal transcienda.

El título no puede ser más apropiado para la película; de principio a fin. Cruda, instintiva, impulsiva… pero sí, sobre todo “salvaje”.

Escribe Jorge García Casarrubios | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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