AMERICAN DREAMZ (2)

  12 Diciembre 2006

Título original: American Dreamz
País, Año: EE.UU.., 2006
Dirección: Paul Weitz
Intérpretes: Hugh Grant, Dennis Quaid, Mandy Moore, Marcia Gay Harden, Chris Klein, Jennifer Coolidge, Willem Dafoe, Judy Greer, John Cho, Seth Meyers
Guión: Paul Weitz
Producción: Universal Pictures, Depth of Field
Fotografía: Robert Elswit
Música: Stephen Trask
Montaje: Myron Kerstein
Duración: 107 minutos

Embriagados por la fama
Escribe Purilia

Martin Tweed es el famoso presentador del concurso televisivo, American Dreamz, en el que participan jóvenes de todo el país en busca de una oportunidad en el mundo de la música. Con el objetivo de alcanzar índices de audiencia cada vez más altos, busca para su nueva edición unos participantes muy peculiares: Sally Kendoo, una adolescente provinciana hipócrita, arribista y sin escrúpulos cuando se trata de ser famosa, escoltada por un novio adocenado y una madre hortera; Omer, un patético e incompetente aprendiz de terrorista apasionado de los musicales, Sholem un joven rapero ortodoxo, un tanto simplón... Obsesionado por conseguir el máximo share posible, Tweed decide involucrar al mismo presidente de los Estados Unidos, para que actúe como jurado, en el último programa.

Paul Weitz, creador de comedias de éxito como American Pie, Un niño grande o In good company, escribe, co-produce y dirige American Dreamz, un retrato hiperbólico e histriónico de la sociedad americana actual –autocomplaciente y primaria, acomplejada y asustada–, la misma que mira al mundo con indiferencia, esclavizada por la telebasura.

La idea de Weitz parte, según él mismo confiesa, de su fascinación por la cultura pop (un look que la película recoge en una ambientación ciertamente kitsch) y de su observación directa de la sociedad americana del momento, en la que programas como American Idol (el equivalente a nuestro Operación Triunfo) son capaces de producir una catarsis colectiva en la población en medio de una situación internacional estremecedora.

Todos los personajes, sin excepción, principales y secundarios (respaldados por unas buenas interpretaciones), son patéticos y grotescos, desde el aclamado presentador del concurso, los concursantes, sus familiares y entorno hasta los propios terroristas. Hugh Grant consigue bordar un personaje realmente despreciable: obsesionado por el éxito y embriagado por la fama, Martin Tweed es el reflejo de esa sociedad a la que embauca; un tipo ególatra, exitoso e inseguro, acomplejado y osado, a partes iguales, al cual el director ha incorporado una dosis de autodesprecio, desesperación y pesimismo que no le añaden una pizca de encanto. Dennis Quaid hace lo propio con el suyo (el presidente-títere, manipulado por su mujer –excelente Marcia Gay Harden– y su jefe de gabinete –Willem Dafne–, caracterizado a la maniera de Dick Cheney) construyendo un ser bobo y con buenas intenciones, cuyas ocurrencias son más peligrosas que su ignorancia. Mandy Moore interpreta y canta dando vida a una barbie adolescente, egoísta y sibilina, espejo de una juventud engreída que aspira al éxito fácil y sin esfuerzo, con un novio incauto (William Klein), sin oficio ni beneficio, héroe casual de guerra y mártir inesperado…

Una comedia atrevida porque parece anatematizar contra todo (la guerra de Irak, el terrorismo…) y contra todos (empezando por el presidente Bush, y acabando por el público revienta-audiencias, esclavo de su propia paranoia); sin embargo, la intención crítica de Weitz se disuelve en un tratamiento demasiado condescendiente, quitándole a su sátira sarcasmo, acidez y profundidad.

El resultado: una parodia loca, directa, obvia, convencional y poco trascendente del estúpido sueño americano de alcanzar la fama, o mantenerse en ella, a cualquier precio, aún a costa de la propia vida.