LA SOLEDAD (3)

  13 Enero 2008
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Título original: La soledad
País, año: España, 2007
Dirección: Jaime Rosales
Intérpretes: Sonia Almarcha, Petra Martínez, Miriam Correa, Nuria Mencía, María Bazán, Jesús Cracio, Luis Villanueva, Luis Bermejo
Guión: Jaime Rosales, Enric Rufas
Producción: In Vitro Films, Wanda Visión, Fresdeval Films
Fotografía: Óscar Durán
Música Nino Martínez
Montaje: Nino Martínez Sosa
Duración: 130 minutos

Grises, monótonas vidas
Escribe Adolfo Bellido

El último cine español goza, de forma sorprendente, al menos en lo que a producciones se refiere, de inmejorable salud. Sorprende la gran cantidad de nuevas películas que se hacen en las distintas comunidades. Bien es verdad que tales películas son posibles gracias a las múltiples subvenciones que se consiguen de tal o cual institución. Cuanto más sean los garantes mucho mejor. Lo cual naturalmente lleva al problema, que viene de antiguo, del funcionamiento del cine español: sus realizaciones no se adecuan a una estructura industrial, sino a las lasoledad2.jpggenerosas contribuciones de diferentes instituciones. Se puede decir que el concepto de industria en nuestro cine a lo largo de su historia se reduce a pequeñas historias sin demasiada continuidad en el tiempo.

Bien es verdad que hoy existen productoras reconocidas (la de los Trueba, Almodóvar, Cerezo, Vicente Gómez, Herrero... o más antiguas, como la de Querejeta), que trabajan con cierto calado industrial, pero también hay que tener en cuenta que estas productoras acumulan subvenciones (o acuerdos con televisiones) a gran escala. Lo peor que puede ocurrir, hecho que se produce, es que un tanto por ciento elevado de las películas realizadas en un año no lleguen a estrenarse o de hacerlo su pase por los cines vaya acompañado de un gran silencio ya que ni siquiera exista, en algunos casos, publicidad que pregone el paso del filme por algún cine. Los posibles espectadores no se enteran de tal evento, y la película se mantiene en cártel el tiempo mínimo requerido para cumplir con la cuota de pantalla o lo que sea. Finalmente su destino, o quizás el único, sea el pase por alguna televisión en franja de madrugada.

Pero con todo existen algunas películas que hacen presagiar la existencia de realizadores notables. Personalmente creo que el cine de ahora mismo, de los más o menos recién llegados, es superior al obtenido por los considerados brillantes realizadores de la anterior promoción. Así, filmes como Las horas del día, La noche de los girasoles, Azul oscuro casi negro, La bicicleta, Bajo las estrellas... muestran, entre otras, el deseo de unos realizadores por concretar su saber fílmico. Películas más directas, adultas y equilibradas que las de, por ejemplo, Medem, Aranoa, Amenábar...

lasoledad4.jpgEntre las grandes esperanzas que suscitan los recién llegados, hay que citar, sin duda alguna, a Jaime Rosales. Nos sorprendió con la minimalista Las horas del día y vuelve a hacerlo con la también independiente y personal La soledad. Entre una y otra hay grandes afinidades en la manera de acercarse a unos personajes, de acuerdo a una estructura sinfónica de imágenes donde las ideas surgen dentro del relato y no de la forma pensada y reiterada de mensajes sobrecargados. La soledad es, sin duda, la confirmación de que nos encontramos ante un verdadero realizador, comunicador de y con imágenes. Cine difícil en su simple y a veces cansina escritura para un espectador, el de hoy, demasiado acostumbrado a la acción, en la que se descarta lo accesorio, incluso se elimina la música, para centrarse en la sorprendente dualidad de unos personajes.

Las horas del día era la sorprendente narración de un asesino en serie vista desde la monótona vulgaridad de una existencia. La soledad nos aproxima a dos historias de mujeres hundidas en la más extrema de la cotidianidad. La película transcurre desde la simplicidad hasta la catarsis sorprendente que revoluciona toda una vida. Allí era la demostración aseverativa de quién era el asesino en serie, aquí la existencia de dos muertes –una en cada historia– que cierran como elementos extraños, impensables la historia. El final en uno y otro caso no es más que un punto y aparte en unas vidas que continuarán, con sus problemas, una existencia gris: el asesino en serie de Las horas del día no será detenido, las familias de La soledad continuarán malviviendo y conviviendo en una sociedad extraña y egoísta.

lasoledad1.jpgFilme de soledad, de seres que rumian en silencio una existencia repleta de horas vacías, días que transcurren sin aliciente alguno. El gris parece haberse aposentado en unas existencias donde los demás ni siquiera parecen ser una realidad. La mujer que emigra a la ciudad (¿hay diferencia entre el campo con sus gentes, y la ciudad con los seres que deambulan por sus calles?) y la que vive como puede entre el egoísmo de sus hijos o el amor callado de su pareja. Imágenes llenas de ruido exterior pero ausentes de palabras, Trabajos cansinos para poder vivir. Miradas hacia delante para dar un nuevo paso. Cansancio, soledad, aburrimiento existencial, incomunicación, egoísmo. Radiografía de una sociedad que no sabe muy bien hacía dónde camina. La vulgaridad de unas vidas, el lento (o rápido) paso de las horas de cada día lleva en sí mismo el peligro de encontrarse con lo no deseado y de lo que parecen huir los personajes: la muerte. Un hecho que terminará de forma tan inesperada como gratuita por alterar la existencia, por acabar un ciclo.

Unas vidas rotas, pero que eran todo menos agradables. Una existencia gris de dolor y de angustia encaminada hacia la inexorable desaparición de todo. Un adiós al mundo que lleva emparejada la angustia por no poder ser el conductor de la existencia. Aquel ser amable, educado, puede ser un asesino; aquella mujer que está rehaciendo su vida puede encontrar la desgracia de forma inesperada simplemente viajando en un autobús público objeto de un atentado o aquella otra puede morir sola, sin nadie que le ayude, en el momento, tan simple, tan repetido, como el de hacer la cama: una tarea vulgar encierra una vulgar manera de morir en total soledad. Cierre trágico para dos mujeres con dos muertes: la de un niño (el hijo), la de una mujer que se dispone a comenzar el día. Dos alteraciones sin sentido de la existencia, dos rupturas de la línea continua que señala las repeticiones de unos actos.

lasoledad3.jpgSin concesiones, dura, repetitiva y obsesiva, La soledad es la introspección en un mundo donde ni siquiera el amor aparece como revulsivo para vivir, sino, más bien, como la necesidad de estar junto a alguien, de buscar a aquél o aquélla que aparentemente le saque de la soledad. Aunque al final puede ocurrir que la soledad (compartida) sea aún peor que aquélla que uno mantiene consigo mismo. Terrible egoísmo el de la hija atosigando a la madre para que le entregue dinero para una casa... en la playa, una segunda vivienda a la que trasladarse en ciertas temporadas buscando salir de la exasperante vulgaridad de la cotidiana existencia.

Película hecha de silencios, de miradas, pausada, reflexiva. No hay malos, ni buenos. Los personajes que habitan las imágenes simplemente tratan de aspirar a un pequeño momento de felicidad, de sentirse distintos y reconocidos, de dejar de pertenecer a la legión de seres invisibles que pululan por el mundo.

La soledad opta por un nuevo (o casi) sistema de escritura consistente en dividir la pantalla en dos partes cada una de las cuales no hace más que cambiar el punto de mira del momento. Una forma de acrecentar la soledad del lugar o de explicitar, sin palabras, la incomunicación de dos personas que hablan. La ausencia, en este caso, de plano y contraplano, de forma que en el mismo, pero consiguiendo una falsa toma, se vea, en la insólita unión de las dos pantallas, la distancia existente entre dos personas que hablan y que aunque parecen próximas se encuentran a mucha distancia una de otra. El acercamiento se convierte así en un alejamiento. Bien es verdad que en algún momento esa duplicidad de pantalla parece forzada, reiterativa, pero en general supone un gran hallazgo expresivo.

Sin duda, Rosales muestra con su segundo filme ser uno de los más atrayentes realizadores del cine español. Habrá que seguir su obra, de la que esperamos grandes alegrías.


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