EL REY DE LA MONTAÑA (4)

  22 Septiembre 2008
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Título original:

El rey de la montaña

País, año:

España, 2007

Dirección:

Gonzalo López-Gallego

Producción:

Juanma Arance, Miguel Bardem, Elena Manrique, Alvaro Augustín y Juan Pita

Guión:

Javier Gullón y Gonzalo López-Gallego, según un argumento de Gonzalo López-Gallego

Fotografía:

José David Montero

Música:

David Crespo

Montaje:

Gonzalo López-Gallego

Intérpretes:

Leonardo Sbaraglia, María Valverde, Thomas Riordan, Andrés Juste, Francisco Olmo, Pablo Menasanch,  Manuel Sánchez Ramos

Duración:

90 minutos

Distribuidora:

Buena Vista / Walt Disney

Estreno:

12 septiembre 2008

Página web: 

http://www.elreydelamontana.net/

El autismo social tras la fachada de thriller
Escribe Eva Cortés

Mucha suerte deberán tener el resto de directores para arrebatarles a Gonzalo López-Gallego y Javier Guillón el Goya a la mejor película este año, puesto que es difícil superar la originalidad conseguida en su thriller. Es El rey de la montaña una apuesta fuerte, que puede calificarse como intrigante, interesante, sorprendente en su conjunto y bien escrita, interpretada, filmada y fotografiada en sus partes.

elreydelamontaa1.jpgPoco acostumbrados estamos los españoles al thriller psicológico en nuestro panorama cinematográfico. Es cierto que Los cronocrímenes, estrenada recientemente ya apuntaba en la misma dirección que ésta, pero son casos aislados si observamos la tendencia general hacia las películas de realidad social. Por eso escribía antes que  Gónzalo López Gallego y Javier Guillón, director y guionista respectivamente, nos presentan una apuesta fuerte, arriesgándose a ir por caminos poco explorados. Claro que con buenos constructores, fuertes pilares y excelentes materiales, la “obra” no puede salir mal por muy arriesgado que sea su diseño.

Gonzalo López Gallego, director madrileño de treinta y cinco años, nos tiene acostumbrados en sus películas a observar la relación entre el hombre y la naturaleza. Este fue el caso por ejemplo de Nómadas, su primer lago, que se estrenó en el 2000, consiguiendo muchos premios en festivales no sólo españoles sino también en el de Nueva York y Toulose. Por el contrario, es la primera vez que ha rodado por encargo. Según Gonzalo, “es ésta una mirada más objetiva que deja imaginarnos qué nos gustaría ver y permite aportar muchas más ideas”.

Javier Guillón es el segundo máximo responsable de esta novedosa película. El guionista ha conseguido contarnos una historia distinta, bien tramada, que no deja cabos sueltos y a la vez es todo menos predecible; sin ser un relato de grandiosidades, todo lo contrario sencillo en su argumentación, nos evoca muchos matices internos. Desde el principio hasta el desenlace no deja de sorprendernos.

Ambos han trabajado juntos para que la estructura estuviera basada en la de los videojuegos: descubre y decide.

De esta manera el filme nos cuenta un episodio de la vida de Quim (Leonardo Sbaraglia) y Bea (María Valverde), ambos se pierden en un bosque de no se sabe dónde. Cuando se encuentran unen fuerzas, no sólo para encontrar la salida sino también para algo más importante: sobrevivir a la amenaza invisible que los persigue.

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Los dos pilares de esta construcción

Aún con sólo dos únicos personajes el guión no queda cojo sino, aún más, funciona a la perfección. En ningún momento cae la tensión narrativa, no resulta para nada aburrido, todo lo contrario. El espectador no sabe quiénes son, de dónde vienen, hacia dónde se dirigen, o qué les deparara el destino, porque lo que importa es el ahora; y es sólo a la vez que ellos que nosotros mismos lo iremos descubriendo, aunque nunca de forma clara, sino insinuada. Es esta una buena arma para mantenernos la hora y media con los ojos bien abiertos.

elreydelamontaa2.jpgQuizá el otro porqué de que sólo dos personajes pueden cimentar esta historia sea que representan roles cambiados. Quim interpreta a la persona cobarde e insegura, rasgos que normalmente el cine elige para las féminas; mientras que Bea es la verdadera heroína, tan segura de sí misma y valiente que en ocasiones hace dudar de sus intenciones, incluso a los espectadores.

Es su personaje todo un misterio que María Valverde nos transmite cien por cien. La joven, que ganó el Goya a la mejor actriz revelación por La flaqueza del Bolchevique, ha dejado de ser una promesa. Ya podemos decir que es una artista de los pies a la cabeza. Y aunque según parece, al principio, el director no lo tuvo tan claro como con Gonzalo, se percibe que ha trabajado mucho su papel porque el resultado es muy bueno.

Gonzalo por su parte, está al mismo nivel. Vemos el miedo en sus ojos, en su rostro, justo lo que se pretende. Resulta interesante ver cómo un hombre de ciudad se desenvuelve en una situación al límite a las que está poco acostumbrado.

Entre ellos, aunque en este caso no se puede decir que sobran las palabras, porque el mensaje que se pretende es todo lo contrario: mostrarnos la importancia de la comunicación; la conexión es perfecta. El gesto que ambos hacen en diferentes escenas de coger la tierra, aporta mucha autenticidad y credibilidad a la relación entre ellos, por desconocidos que sean y por diferentes que parezcan, los dos sienten lo mismo y sus gestos y su mirada los delata, incertidumbre, desconfianza, miedo... no puedo decir nada malo de ninguno de los dos.

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Cemento y ladrillos de primera calidad

Además de los personajes, el entorno, sin necesidad de saber con exactitud dónde nos encontramos, juega también un papel importante en la película. David Montero, director de fotografía, lo ha explotado al máximo haciendo que este paisaje nos resulte hostil, aumentando más aún, si cabe, nuestra tensión e incertidumbre.

elreydelamontaa3.jpgY ya hablando de la parte fílmica, que corresponde casi en exclusiva a Gonzalo, puesto que es además el montador, decir que aporta un enorme grano de arena para la construcción final. Optar por un estilo naturalista, con planos tomados prácticamente con cámara en mano, a veces aberrados y a veces tan subjetivos, nos meten de lleno en la historia; todo nos parece más real, nos hace sentirnos incluso asfixiados e inquietos en nuestra butaca. La angustia nos ronda la boca como un caramelo amargo.

Además de las referencias a los videojuegos en la estructura, se perciben igualmente en la forma de los planos, nada desdeñables. Según cuenta Gonzalo para el periódico La gran ilusión: “al haber jugado desde pequeño a los videojuegos, pensé que había posibilidad de usar esas referencias visuales”. Los planos que muestran el punto de tiro de las escopetas o los ojos cuando apuntan los cazadores, son claros ejemplos de esto.
 
Una fachada de thriller

Con todos estos materiales al comparar la película con otras de su género, como la estrenada este año The contract de Bruce Beresford, comprobamos que aquello era un campamento de verano comparado con esto. Aquí sí hay verdadera intriga. Y lo mejor de todo: como he dicho es, que siendo un argumento resuelto de una manera de lo más sencilla no dejará a nadie indiferente, porque debajo de su fachada de thriller se esconden temas de interés, como la importancia de la comunicación, la soledad, la cobardía, el instinto de supervivencia... acabando con unas claras pretensiones de concienciación social acerca del problema del autismo y de la desmedida influencia de los medios de comunicación en las nuevas generaciones.

Para terminar, sólo una recomendación: si van a verla, que la tensión e incertidumbre no les impida atender a los pequeños detalles... o quizás salgan del cine sin saber el porqué del título. 

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