COBARDES (2)

  06 Mayo 2008
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Título original: Cobardes
País, año: España, 2008
Dirección: Juan Cruz y José Corbacho
Producción: Julio Fernández
Guión: José Corbacho y Juan Cruz
Fotografía: David Omedes
Música: Pablo Sala
Montaje: David Gallart
Intérpretes:

Antonio de la Torre, Elvira Mínguez, Lluís Homar, Paz Padilla, Eduardo Espinilla, Ariadna Gaya, Javier Bódalo

Duración: 89 minutos
Distribuidora: Filmax
Estreno: 25 abril 2008

Contextualizando el bullying
Escribe Daniela T. Montoya

Pocos son los que desconozcan el significado de bullying. Ya no resulta tan extraña cuando, a raíz de una serie de casos que coincidieron en un breve período de tiempo, los informativos televisivos y la prensa escrita se volcaron en el “nuevo fenómeno”.

cobardes1.jpgUtilizamos una palabra anglosajona para designar el acoso escolar; ese ensañamiento que desde tiempo atrás algunos escolares ejercen sobre un compañero de clase. Aquel que, por cualquier estúpido motivo, es elegido como diana de las mofas y humillaciones con que se divierten sus compañeros.

La diferencia respecto el pasado: la incorporación de las nuevas tecnologías (fundamentalmente, los móviles con cámara), que permiten difundir por lo ancho de la red las barbaridades que acometen. El efecto de la sociedad global magnifica la sensación de autoridad del agresor (o agresores), pero la exhibición pública también agrava la humillación del agredido.

Juan Cruz y José Corbacho, con su segunda película, Cobardes (2008), realizan un detallado retrato psico-social del acoso escolar en nuestra época mediatizada. Siguiendo la línea analítica que marcó Icíar Bollaín con Te doy mis ojos (2003), Corbacho y Cruz adoptan una actitud comprometida con el problema social en la que no se conforman con señalar y sancionar a “el malo”. Sólo asumiendo que el problema de un agresor es consecuencia del contexto social, que lo consiente y lo refuerza, se podrá alcanzar una solución.

cobardes3.jpgEn Cobardes, nos aproximamos por igual al mundo de la víctima y su agresor. Porque conocer a ambos es igual de importante. Las vidas de Gabi y Guille se entrecruzan durante el horario escolar, en clase, en el patio, a la salida del instituto; pero también se alternan las escenas de sus respectivas vidas familiares. Mientras Gabi recibe el menosprecio de su padre, que le tilda de “inútil” y de “empanado”; el padre de Guille muestra su admiración hacia su hijo porque la tutora le ha dicho que es el “líder” del grupo.

Son actitudes diferentes de los padres, reacciones que pueden parecer insignificantes por la cotidianidad con que se producen en la vida real, pero que repercuten de forma determinante en el desarrollo de la acción. Porque es de este menosprecio o de estas alabanzas de lo que depende que los chicos se cohíban, replegándose sobre sí mismos, o consigan el respaldo suficiente para tomar las riendas de la situación.

Rehuyendo el discurso simplista, Cobardes incorpora en su narración factores contextuales (como la familia o los profesores) que, tratados de forma realista, profundizan en el análisis del problema. Así, el acoso que padece Gabi por parte de Guille ya no es un asunto particular, de unos chavales concretos, sino que se hace extensivo al entramado social.

Los profesores, a quienes los alumnos han perdido todo respeto, arrastran su hastío escribiendo sus conocimientos en una pizarra que nadie mirará. ¿Son docentes que deben enseñar conocimientos, o policías encargados de vigilar que haya orden? Es preciso “concienciar a los padres que la educación es cosa de todos”, afirma una profesora (tan cansada de “cuidar” a los chavales, que sólo ansía acabar el curso para ejercer realmente como ganadera).

cobardes2.jpgPero difícilmente los padres son los más indicados para inculcar a sus hijos el respeto si ellos mismos, en una reunión en el centro escolar, se comportan tan indisciplinadamente como sus retoños. Ellos son adultos, pero ni tienen total control sobre sus vidas, como demuestra la sumisión de Guillermo (Lluís Homar) y Joaquín (Antonio de la Torre) a los dictados de sus respectivos jefes, ni tampoco conocen a ciencia cierta a sus propios hijos. Es relevante el personaje que interpreta Elvira Mínguez, presentadora de informativos que, a causa de su trabajo, está al día de lo que ocurre en el mundo (guerras, inmigración, deportes, etc.), pero que desconoce por qué su hijo “pierde” tantos móviles.

Esa película no es simplemente la historia de un chico con miedo a ir a clase. Cobardes es un profundo trabajo de análisis y exposición de un problema social que nos incumbe a todos. Pero, aunque su planteamiento y desarrollo sea cuidadoso, la segunda mitad de la película se aleja del tono realista que tan buenos frutos dio en su anterior realización, Tapas (2005). Quizás por exigencias de la producción (con una fuerte inversión de una cadena de televisión privada), la trama se adentra en vericuetos tan inverosímiles como innecesarios. Como si se desconfiara del interés que pudiese generar la apuesta por la sencillez, la narración se va por derroteros artificiosos que distorsionan el buen trabajo hecho hasta el momento. El pedazo de realidad que retratan Juan Cruz y José Corbacho es relegado a un segundo plano cuando pretenden captar la atención mediante la intriga, generando dudas prescindibles para el núcleo de la película.

¿Por qué plantear la ambivalencia ética de Gabi? Asimismo, es gratuita la introducción de líneas transversales que, como ocurre con el propietario del restaurante italiano, se desvían hacia lo escabroso.

Con todo, dejando a un lado estas ocurrencias “efectistas”, hay que valorar la aportación de la película que, sin querer ser didáctica, analiza con rigor un tema de actualidad y apunta actitudes huidizas de quienes no quieren afrontar el problema (los profesores que en el patio prefieren mirar a otro lado, o la madre que encubre las ilegalidades cometidas por su hijo confiando en un cambio).

Cobardes es una interesante propuesta que cuestiona el significado de “seguridad” (¿basta con tener cámaras y alarmas para sentirse a salvo?), y reflexiona sobre el origen de la violencia (¿es una reacción animal o está relacionada con el poder y la autoridad?).

Además, Cruz y Corbacho confirman que el excelente trabajo de reparto en Tapas no fue casual, sino que en buena medida es resultado de su capacidad para aproximarse a los actores y extraer de ellos sus mejores interpretaciones.

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