REGRESO A NORMANDÍA (2)

  08 Abril 2008
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Título original: Retour en Normandie
País, año: Francia, 2007
Dirección: Nicolas Philibert
Producción: Serge Lalou y Gilles Sandoz
Guión: Nicolas Philibert
Fotografía: Katell Djian
Música: André Veil y Jean-Philippe Viret
Montaje: Nicolas Philibert
Intérpretes:

Anne Borel, Nicole Picard, Claude Hébert

Duración: 113 minutos
Distribuidora: Karma Films
Estreno: 28 marzo 2008

La nostalgia cinematográfica
Escribe Juan de Pablos Pons

Nicolas Philibert es un cineasta francés que debutó en 1970 como meritorio en Les camisards, de René Allio, un director poco conocido para el gran público, nacido en Marsella en 1924 y fallecido en Paris en 1995. Muy preocupado por la teoría cinematográfica, Allio reivindicó con sus películas y textos la ruptura con las normas del espectáculo para potenciar la autenticidad. Moi Pierre Rivière... (1976) forma parte de esta visión que reivindica la autenticidad, la recuperación del cine popular y las historias regionales.

regresoanormandia3.jpgEl cine de Nicolas Philibert normalmente ha tenido un fuerte carácter testimonial, moviéndose casi siempre entre la realidad documental y la ficción cinematográfica. Su gran éxito hasta el momento ha sido Ser y tener (2002), una historia que transcurre en una escuela rural y sus protagonistas son un maestro y sus alumnos. Es el registro lleno de sensibilidad de unos cuantos episodios sucedidos en el transcurso de un ciclo escolar.

Ni el propio Georges Lopez, el maestro del caso, ni los padres y vecinos del remoto paraje de la región de Auvernia donde se filmó el documental podían creer que pudiera hacerse un filme con un asunto “tan poco espectacular”. Sin embargo, su realizador supo ver cuánto drama, cuánta comedia, cuánta vida cabe en cualquier lugar, donde un maestro y un grupo de chicos luchan por aprender y salir adelante.

Regreso a Normandía es un filme rodado por Philibert como homenaje a la obra de su maestro René Allio.

El filme, que toma como referencia Moi Pierre Rivière, trata de un suceso ocurrido el 3 de julio de 1835, cuando un campesino normando de 20 años asesinó a parte de su familia con una hoz y convulsionó con su crimen la vida de Francia. En prisión, tras el juicio, escribió de manera minuciosa una amplia declaración en la que justificaba sus actos, con un texto que arrancaba así: "Yo, Pierre Rivière, habiendo matado a mi madre, mi hermana y mi hermano...".

regresoanormandia1.jpgEn 1973, el filósofo Michel Foucault estudió el caso a partir de toda la documentación existente y publicó un libro con el mismo título de la confesión de Pierre Rivière. Se trata de un ensayo sobre psicología criminal, que reconstruye y analiza el comportamiento del precoz asesino múltiple, que confesó en un perturbador texto haber degollado a su madre, su hermana y su hermano, argumentando que lo hizo en nombre de Dios por defender a su padre del acoso al que era sometido por parte de la familia.

René Allio decidió rodar una película a partir del texto de Foucault y para darle verosimilitud se planteó que los personajes de la historia fueran interpretados por auténticos campesinos de la zona del crimen. Por eso envió a Normandía –mientras en París buscaba financiación y remataba el guión– a entrevistar a granjeros de la zona y a localizar exteriores a dos bisoños ayudantes de producción: uno de ellos era Nicolas Philibert. Regreso a Normandía supone la vuelta, 30 años después, de Philibert al lugar de rodaje, al encuentro con los supervivientes de aquella aventura cinematográfica que también recibió el título de Yo, Pierre Rivière, habiendo matado a mi madre, mi hermana y mi hermano...

Nicolas Philibert ha declarado a propósito de este rodaje: "La experiencia de la película me aportó muchas cosas, con la distancia me he dado cuenta de la suerte que tuve de participar en esta aventura singular, única en el cine francés y, con los años, soy consciente de que la película nunca me ha abandonado del todo. Creo que incluso ha influido en mi propio trabajo, como un ‘río subterráneo”. Algunos de los actores aficionados siguen en el campo, otros cambiaron de profesión. Incluso el protagonista, Claude Hébert, que dio vida a Pierre Rivière, después de algunas dudas, decidió dedicarse a la interpretación, se trasladó a París y fue apoyado por el propio René Allio; llegó a participar en otro par de largometrajes antes de desaparecer sin dejar rastro”.

Regreso a Normandía es una propuesta contada en primera persona por el propio Philibert, que vuelve a Normandía rastreando sus propios recuerdos y en busca de los actores no profesionales, campesinos de distintas edades, que participaron en 1975 en el rodaje de Yo, Pierre Riviere…El documental juega con la perspectiva del tiempo, provocando una mirada hacia aquel acontecimiento, de aquellos actores y actrices ocasionales. La película permite asistir a la experiencia del desarrollo de la investigación que alienta y justifica el documental en sí mismo. El cineasta se ha reencontrado con aquellos lugareños. Recoge sus palabras, sus impresiones sobre el tiempo transcurrido, habla de cómo ven la vida y cómo influyó el rodaje en ellos. En la mayoría de los casos supuso una experiencia única que no tuvo continuidad.

regresoanormandia2.jpgSin embargo, la aproximación que lleva a cabo Philibert resulta contradictoria, ya que pretende recoger el testimonio objetivo de aquellos granjeros-actores sin hacer una valoración de su situación o de sus opiniones, pero él mismo es una persona muy implicada en los recuerdos que busca recuperar. En consecuencia, la película proyecta una vivencia personal –la del propio director–, que puede resultar atractiva o no para los espectadores. Esa implicación personal dificulta en parte trascender el testimonio presentado, lo que sí logró brillantemente con Ser y tener. De hecho, el documental termina con la recuperación de una escena –descartada en el montaje final– donde aparece el padre del propio Nicolas Philibert, y que el documentalista descubre con indisimulada emoción en el proceso de investigación vinculado a la preparación del filme.

La propuesta filmada por Nicolas Philibert en 2006, y ahora estrenada en España, recuerda otras experiencias similares como el caso de Agnes Vardá, con Dos años después (2002), tras Los espigadores y la espigadora (2000) o el de José Luis Guerín, con Innisfree (1990) un documental sobre la huella que el rodaje de la película El hombre tranquilo (1952) de John Ford, dejó en el pueblo irlandés de Innisfree.

Sin embargo, la película del cineasta catalán supone una experiencia mucho más poética e intensa que la propuesta de Philibert, planteando a los espectadores un “diálogo cinematográfico” con el gran cineasta irlandés, a través de los lugares en los que rodó El hombre tranquilo y con los habitantes todavía vivos que asistieron al rodaje, que en realidad eran elementos sustanciales del propio paisaje, componente clave del filme. Guerin rastrea con su cámara las pistas de una ficción cinematográfica ajena, logrando que los espectadores reproduzcan un diálogo personal con sus propios recuerdos del filme del genial John Ford.

Por su parte, Philibert propone en su relato compartir una intensa experiencia personal y profesional que declara haberle marcado profundamente, pero que difícilmente puede ser transferida a los espectadores, que tienden a verla como algo ajeno. Tengo pocas dudas de que para los amantes del cine resulta mucho más gratificante la propuesta de José Luis Guerín.

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