LOS LIMONEROS (3)

  09 Octubre 2008
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Título original: Etz Limon
País, año: Israel - Alemania - Francia, 2008
Dirección: Eran Riklis
Producción: Eran Riklis
Guión: Suha Arraf y Eran Riklis
Fotografía: Rainer Klausmann
Música: Habib Shadah
Montaje: Tova Asher
Intérpretes:

Hiam Abbass, Doron Tavory, Ali Suliman, Rona Lipaz-Michael, Tarik Kopty, Amos Lavi

Duración: 106 minutos
Distribuidora: Golem
Estreno: 3 octubre 2008
Página web:  http://www.lemontreemovie.com

Simbólico campo de batalla
Escribe Daniela T. Montoya

Alejado de los discursos políticos, Eran Riklis hace en Los limoneros su particular denuncia de la situación que padecen los palestinos a causa del acotamiento israelí. Riklis, también co-responsable del guión, recrea una situación (inverosímil, aunque pausible), detonante de una disputa entre vecinos.

loslimoneros1.jpgMicrocosmos modélico de la convivencia enfrentada que conllevan ambos bandos, Los limoneros deja a un lado la rabia y la frustración para ofrecer una mirada colorida, que deje un buen sabor de boca al salir de las salas. No en vano, viene avalada por el premio que le entregó el público alemán en la pasada Berlinale.

Salma Zidane, la protagonista que devendrá modesta heroína, es una viuda palestina cuya vida dará un giro a causa de la llegada de un vecino muy especial. Justo al otro lado de su terreno de limoneros, pero ya al otro lado de la frontera, se mudan el Ministro de Defensa israelí junto a su mujer. Esta llegada implicará una transformación completa de la zona colindante hasta el punto, incluso, de afectar al terreno colindante de Salma. Razones de seguridad son la fuerza mayor que obligan a talarlos. Pero Salma, no está dispuesta a desprenderse de lo único que tiene, de aquellos árboles que le vinculan con sus antepasados.

loslimoneros2.jpgNarrada con agilidad, Los limoneros se aproxima al tono agridulce con que los músicos de la película israelí La banda nos visita (The Band's Visit, 2007) afrontan las adversidades. Los pequeños problemas que van apareciendo (y sumándose), se encaran con asombroso desparpajo. Incidentes que, rozando a veces la comicidad, se transmutan en una diluida crítica al asedio progresivo. Así, con aparente levedad y dejando el drama para la realidad, Riklis va desgranando acciones que podrían ser cotidianas en otro contexto, desde regar los limoneros hasta implicarse en un proceso judicial, pero que sirven para poner en evidencia el peso de la autoridad, tanto la que ejercen las fuerzas israelíes como la tradición patriarcal de la comunidad palestina.

loslimoneros3.jpgCoproducida por Israel, Francia y Alemania, Los limoneros renuncia a dar una explicación de las causas que han degenerado en un permanente estado de alerta para ambas poblaciones, no trata de encontrar sentido alguno a las inhumanas medidas que se adoptan, ni se molesta en explicar quién ni por qué es el “malvado opresor” y quién la “víctima”. Porque la desigual relación entre las partes es una realidad constatable. Tomando este punto de partida, Riklis narra esta entretenida parábola sobre David y Goliat.

Posicionados sin rubor en el personaje de Salma, la acompañamos en su periplo judicial para evitar que talen los limoneros, terreno considerado por el séquito de escoltas del Ministro como altamente peligroso. Pero la aventura que inicia Salma, desafiando a la autoridad, se sabe perdida desde un principio. Sólo un milagro, reinterpretado (en esta era de la mundialización) como la suma de llamamientos internacionales a la sensatez, puede dar pie a un final feliz.

Aunque eso es lo de menos. Porque el objetivo de una película como Los limoneros es, sin recurrir al drama, evidenciar el despotismo que ejerce el gobierno israelí, ejemplificado en el arquetípico Ministro de Defensa insensible, así como ridiculizar la desproporcionada (i)lógica preventiva que adoptan para mantener la seguridad en su territorio.

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