INVASIÓN (1)

  17 Febrero 2008
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Título original: The Invasion
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: Oliver Hirschbiegel
Intérpretes: Nicole Kidman, Daniel Craig, Jeremy Northam, Jackson Bond, Jeffrey Wright, Veronica Cartwright, Josef Sommer, Celia Weston
Guión: David Kajganich
Producción: Village Roadshaw Pictures, Silver Pictures, Warner Bros. Pictures
Fotografía: Rainer Klausmann
Música John Ottman
Montaje: Hans Funck, Joel Negron
Duración: 99 minutos

La invasión de los ladrones de… directores
Escribe Mr. Kaplan

Estamos ante la cuarta versión de un relato de Jack Finney publicado originariamente por entregas en un magazine de los años 50.

La primera versión, La invasión de los ladrones de cuerpos (Donald Siegel, 1956), funcionaba como una alegoría política: en plena época de la Caza de Brujas del senador MacCarthy, las vainas que sustituían a los seres humanos y los convertían en vegetales idénticos, pero sin capacidad de pensamiento propio, podían ser entendidas como una crítica del comunismo y también como lo contrario, la condena del pueblo americano si acababa aceptando la pérdida de la libertad de pensamiento.

invasion1.jpgLa segunda versión, La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman, 1978), funcionaba como una parábola económica: en el San Francisco de los 70, en pleno crecimiento económico y en pleno boom de la conciencia ecológica, unos vegetales se encargarán de sustituir definitivamente a los humanos. Terror y ciencia ficción de la mano de un cineasta serio para un cine comercial honesto.

La tercera versión, Secuestradores de cuerpos (Abel Ferrara, 1993), funcionaba como metáfora del ejército: todos iguales, todos vestidos de verde, todos con el cerebro lavado… que unos alienígenas vengan a conquistar la Tierra en una base militar norteamericana es algo que no nos debería extrañar: ya eran vainas antes de la invasión.

La cuarta versión, Invasión (Oliver Hirschbiegel, 2007), sencillamente, no funciona.

Más allá de cuestionar la necesidad de un nuevo remake, lo que sí es definitivamente denunciable es la pereza actual de la producción norteamericana: se importan a directores de gran prestigio, pero no para darles un impulso en la industria de Hollywood (algo que sucedía continuamente en la época dorada: Ernst Lubitsch, Billy Wilder, Fred Zinnemann, Otto Preminger…), sino para anular totalmente su personalidad y reducirlos a meras piezas en una producción que nada tiene que ver con sus trabajos anteriores.

Oliver Hirschbiegel, tras su éxito en Alemania con El experimento y El hundimiento, llega a Hollywood para hacerse cargo de dirigir a Nicole Kidman y Daniel Craig en un filme cuyo mayor problema es su intento de ser un gran éxito comercial.

invasion2.jpgSólo así se explica un grave problema de guión, dirección y montaje: apenas a los cinco minutos de proyección vemos la transformación en un “bicho” del ex marido de Nicole Kidman. A partir de este momento, todo es evidente, no hay dudas, sabemos qué está pasando. Sin embargo, durante la media hora siguiente, el filme se empeña en crear un suspense, un crescendo, sembrar dudas sobre el origen del mal (un satélite caído a la Tierra, nos lo han dicho muy clarito en la primera escena) y su forma de propagación (sustituyen a los humanos, nos lo han dicho muy clarito en la segunda escena). Si la escena de la transformación se hubiera eliminado, existirían temores; así… no cabe la más mínima duda.

Pero no sólo queda arruinado el crescendo. También el mensaje (porque Hirschbiegel es un director con mensaje, como dejaron claro sus dos películas anteriores) nos lo arruinan oportunamente.

Hacia la media hora de metraje, en una cena, un embajador ruso afirma que tras una fachada correcta siempre se esconde la verdadera personalidad (primer aviso); por si no queda claro, asegura que, llegado el momento, todos los humanos son capaces de lo peor (segundo aviso); no contento con repetirlo en la cena, al final del filme, una voz en off nos recuerda las palabras del embajador (tercer aviso): llegado el momento, todos seríamos capaces de las mayores atrocidades. Ahora sí, ya lo hemos captado. Gracias, señores guionistas.

Volviendo a la trama principal, con la invasión ya bien aclarada hacia el minuto 35 de proyección, podríamos pensar que no hacía falta insistir, pero he aquí que cinco minutos después, el ex marido de la Kidman se lo vuelve a explicar todo muy clarito (somos invasores marcianos, venimos a dominaros, será mejor que no te resistas, así se acabarán los males de este mundo y bla, bla, bla).

Por si no estaba claro, no sólo se lo dice (primera vez), sino que literalmente se lo vomita a la cara (segunda vez), con lo que nuestra protagonista ya está definitivamente infectada.

invasion3.jpg¿Definitivamente?

Nunca. La estrella (y productora) de la función debe aguantar hasta el final (no como el Daniel Craig, que sólo es un secundario de lujo, por mucho James Bond que haya interpretado, de ahí que se transforme en vegetal en el último tercio), vencer el sueño, salvar a su hijo, que a su vez será el salvador del mundo y, en fin, constatar en la última escena que todo vuelve a la normalidad… una normalidad tan aburrida que uno sospecha que en realidad los extraterrestres han ganado y todos los que vemos son vegetales que suplantan a la típica y tópica familia feliz norteamericana.

En su lucha por aportar algo original (véase al respecto la crítica en esta misma revista de El caso Wells, de Andrew Lau), Hirchsbiegel tira mano de la memoria y comienza a fusilar ideas de títulos anteriores (1).

Así, la lucha en el supermercado asediado por los infectados no puede por menos que recordarnos al Zombie original (George Romero, 1978), incluso la huida final en el helicóptero parece un plagio (o un remake, lo que prefieran) del aquel título que aquí se conoció como El amanecer de los muertos vivientes.

invasion4.jpgCierta habilidad para filmar la larga persecución (que comienza en el minuto 40, tras el vómito en la cara de la Kidman, y finaliza con los títulos de crédito), y algún apunte original (planos que se adelantan a su escena, pequeños flashes que hacen coincidir dos escenas por momentos… al igual que conviven el humano y su invasor), son muy poco bagaje para justificar el fichaje del director alemán: la película tiene el mismo acabado que le habría dado cualquier artesano norteamericano de segunda división, quizá porque las decisiones las tomaban los productores en los despachos… y en esa sala estaba Nicole Kidman, no Oliver Hirschbiegel.

Definitivamente, Hollywood contrata genios para anular su personalidad creativa y así dominar el panorama cinematográfico mundial con sus remakes y secuelas. ¿Se trata de un invasión encubierta de ladrones de directores?

Postdata: ¿podrá Michael Haneke romper esta negativa racha? ¿Logrará con Funny games versión norteamericana justificar el porqué del fichaje de un director europeo para una producción made in Hollywood? ¿Podrá imponer a los productores la dureza de su propuesta europea original?

Hagan juego, señores, se admiten apuestas.

*****

(1) Encadenados, sección Sin perdón: EL CASO WELLS (1). Seven y medio.

 


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