ALGO PARECIDO A LA FELICIDAD (3)

  12 Diciembre 2006

Título original: Stëstí
País, Año: República Checa / Alemania, 2005
Dirección: Bohdan Sláma
Intérpretes: Pavel Liska, Tána Vilhelmová, Anna Geislerová, Marek Daniel, Boleslav Polívka, Simona Stasová, Martin Huba, Anna Kocisová, Zuzana Kronerová, David Dolnik
Guión: Bohdan Sláma
Producción: Arte, Das Kleinfernsehspiel , ZDF, Negativ, Pallas Film, Ceská Televize
Fotografía: Divis Marek
Música: Leonid Soybelman
Montaje: Jan Danhel
Duración: 102 minutos

Buscando el amor
Escribe Adolfo Bellido

He aquí una película checa cuyo estreno ha sido posible gracias a recibir en 2005 la Concha de Oro en el festival de San Sebastián. Un premio que reconoce una cinematografía que adquirió su grandeza en los años sesenta con, entre otros, las obras de Forman o Passer. Pero que también sirve para descubrir a un realizador que tiene mucho que decir y que lo hace casi en silencio, sin remarcar lo que quiere decir, simplemente observando la realidad que acontece en la Chequia actual y que no es muy diferente de la que puede encontrarse en cualquier otro país “avanzado”, por llamarlo de alguna manera.

Una anécdota simple como puede ser una aparentemente imposible historia de amor, sirve de base para estudiar a unos personajes, sus relaciones, adentrándose en el mundo de la familia y de los amigos. Y en cada personaje parece repetirse una historia de pasión, de negación y también, en algunos casos de destrucción. ¿Qué es el amor? ¿Hasta donde los seres humanos se destruyen, se aman y se identifican en sus reacciones? Puede ser que frente a un mundo bastante deprimente aparezca la esperanza de una pareja “buena” que quiere construir su mundo, aunque al principio no reconozcan que su mundo, al menos en la mujer, es el que puede emparentar y rehacer una sociedad de agobios y de tensiones. Un chico que quiere sin esperanza y una chica que mira un futuro allá lejos en América, quizás como salida al mundo cerrado en el que habita, a las casas que parecen estar siempre inacabadas. Una pareja que estaría dispuesta a construir un futuro distinto donde los seres supieran que eran la felicidad, pero que probablemente como tantos otros habrá perdido al final su oportunidad de conseguirlo y su búsqueda, la búsqueda de ella en la vuelta a su país, sea ya un paso inútil. Y probablemente como la tía del protagonista podrá decir en el mañana que sí, que una vez amo a un hombre.

Película de sentimientos a flor de piel, de gentes que luchan por vivir, de hombres y mujeres que se enfrentan a algo tan difícil como ser, o encontrar, la felicidad. Seres cansados, aburridos, fracasados que perdieron oportunidades. Dos bandos claramente diferenciados: los que aún sueñan y los que mascan su fracaso sin saber como pueden cambiar sus vidas. En el fondo en unos y en otros nos encontramos el mismo ansia de supervivencia, el mismo desencanto por no alcanzar o no haber podido llegar a lograr lo que en un momento soñaron.

Escenas muy cortas, algunas (esa primer de los padres y la hija añorando al novio que se ha marchado a América), rodadas en excelentes planos secuencias, van explicando la historia y hablándonos de los personajes. No es un filme fácil. Es más bien complejo en la necesidad de ir uniendo los distintos momentos, de ir relacionando las situaciones. Hoy que el cine trata de explicar todo, sorprende una película donde casi todo se plantea desde la sugerencia, de forma que el espectador debe “montar” la propia película. He ahí uno de los mayores meritos de una película aparentemente sencilla pero realmente compleja en sus múltiples sugerencias.

Hay momentos muy bellos como esa reconciliación de los dos hermanos en el hospital como si la cercana muerte sirviera para el encuentro de dos seres separados por la vida, tanto por su forma de pensar como de obrar. O ese final abierto en un paisaje nevado, con un tren lanzado hacia un futuro quizás tan helado como por el que transita la protagonista.

Dos niños, quizá representantes del mañana, tienen un especial protagonismo. Su madre desequilibrada es el ser que va eliminado la felicidad de unos pequeños que vivían en un paraíso en el momento en que pasaron a formar parte de la vida de los dos protagonistas. Como siempre es solo un pequeño instante de alegría, de paz, de sosiego, de felicidad. La madre vuelve a exigir a sus pequeños hijos y a pesar de sus protestas marcharan hacia la infelicidad. Como todos, como casi todos. Se trata de respirar simplemente ese pequeño instante que liberará de tantas tensiones, de tanta angustia o dolor. Al final sólo queda el abandono, el silencio, la muerte. El país ha cambiado. Las casas que van siendo construidas ladrillo a ladrillo, con bañeras gigantes donde chapotear, como reyes, todos sus habitantes, serán destruidas para que las fábricas con su humo contaminador sigan creciendo, invadan el país, el paisaje, los sentimientos. Porque ese humo lo que hace es ahogar la felicidad, convertir la limpia realidad en un mundo nebuloso donde nadie es capaz de reconocerse, de mirarse.

Amor verdadero, amor para crear un mundo mejor es una propuesta que lleva al silencio, a la negación del propio amor, a la huida, al miedo a destruir lo que se tiene sin darse cuenta que de esa manera todo (como la casa) será destruida. Vuelta al hogar, búsqueda de lo imposible, silencios, un beso frustrado, una historia que probablemente nunca será, unos seres que repetirán las mismas historias. Lo importante al fin y al cabo es encontrar ese pequeño momento de tranquilidad, de paz, de amor, de felicidad. El espejo nos devuelve entonces aquello que quería ser distinto pero que en muchos casos terminó por ser igual. Quizá esa búsqueda de la felicidad no sea más que el intento de llegar a encontrarse en un mundo propio, en el que una pequeña sonrisa o un sueño a punto de hacerse realidad sea suficiente para seguir adelante en un mundo, unos personajes, donde los momentos de felicidad son escasos.

Hábil montaje, una excelente utilización de la gran pantalla y unos actores notables sirven para redondear una película muy interesante a la que le sobran tantos algunas “moderneces” como un desmedido estereotipo de algunos de los personajes, aunque se salven finalmente de su maniqueísmo por la humanidad que desprenden, por la narración exquisita y ciertamente singular de su realizador. ¿Un digno sucesor de los Forman y Cia, por supuesto de su etapa checa? Habrá que verlo. De momento la película demuestra que sí, que podemos encontrarnos ante un realizador importante realizador y guionista hasta ahora de cuatro películas. ¿Habrá alguien que se atreva a “rescatar” las tres anteriores? Pues eso...