AREA DE DESCANSO (0)

  19 Agosto 2008
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Título original: Rest Stop
País, año: Estados Unidos, 2006
Dirección: John Shiban
Producción: Tony Krantz, Shawn Papazian, Daniel Myrick,
Guión: John Shiban
Fotografía: Mark Vargo
Música: Bear McCreary
Montaje: Richard Byard
Intérpretes:

Jaimie Alexander, Curtis Taylor, Joey Mendicino, Deanna Russo, Diane Salinger, Michael Childers, Joseph Lawrence

Duración: 85 minutos
Distribuidora: Warner Home Video
Estreno DVD: 24 abril 2007

Bienvenidos a Los Angeles
Escribe Mr. Kaplan

Aunque algunos gurús de la crítica vaticinaban una caída del cine de terror por el fracaso en los últimos dos años de algunas producciones más o menos caras, lo cierto es que la vertiente más dura de este género sigue funcionando, sobre todo en festivales y en el mercado del vídeo.

areadescanso-1.jpgTítulos como Saw (que ya lleva cuatro entregas y no serán las únicas) o Hostel (va por la segunda y no piensa parar ahí) han servido para devolver al gore cierto estatus comercial y, sobre todo, para recordar a las mentes bienpensantes que hay otro cine al margen del “políticamente correcto”.

La pena es que estos dos títulos no pasan de ese enunciado y, una vez vistos, vuelven a constatarse los dos grandes problemas del gore actual: primero, que prometen más de lo que realmente ofrecen o, dicho de otra forma, que su amplia campaña es más atractiva que el filme en sí mismo; segundo, que no tiene mucho sentido descuartizar a una persona si eso no forma parte de un todo atractivo, vamos que es preciso escribir un guión coherente antes de dedicarse a contratar expertos en maquillajes sangrientos.

Visto el filón que supone realizar películas baratas con apenas un par de decorados, pocos intérpretes y muchos efectos sanguinolentos, la Warner Bros ha decidido seguir el ejemplo de otras multinacionales (caso de Miramax y su sello Dimension Films) y crear una marca especializada en productos fantásticos y de terror de bajo coste y con muchas posibilidades de ser productos “directos a vídeo”: así nace Raw Feed.

Y la primera película de Raw Feed es Área de descanso, un título distribuido en España a mediados de 2007 que cuenta, como gran atractivo, con un poderoso cartel que llama la atención y promete un festival para los amantes del gore.

Bien, ya lo hemos dicho: lo mejor es ese cartel. De hecho, es lo único realmente interesante de la primera película de este sello y que, además, es la primera que escribe y dirige John Shiban, un hombre con amplia experiencia en televisión, sobre todo en las series Expediente X y Sobrenatural, de las que ha dirigido distintos episodios.

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Plagia, que algo queda

“Mi abuelo solía decir que todos tenemos nuestro propio demonio personal... Para mis padres, supongo que soy yo”. Esta memorable frase, pensada en off por la adolescente protagonista de la historia, mientras se escapa de casa de sus padres para irse con su novio a Los Ángeles a rodar películas, ya evidencia el afán de los autores por hacer una película de tesis, al tiempo que manifiesta la incapacidad del guionista y director para poder mostrar esos demonios de una forma cinematográfica, por lo que tiene que recurrir a la dichosa voz en off para dejarnos claro el planteamiento.

areadescanso-2.jpgA la jovencita le remuerde la conciencia (herencia de tantos títulos con psycho-killers de décadas anteriores en los que “la que lo hace lo paga”, véase al respecto La noche de Halloween de John Carpenter) y es algo mojigata para llegar a ser actriz y aceptar hacer algún desnudo por el camino... Eso sí, no tiene inconveniente en fumar porros y hacer algún desnudo en una parada del camino mientras se da un revolcón con su novio quien, parece ser, pretende ser su representante allá en Hollywood. Ya lo habíamos dicho: la que "lo hace" lo paga.

Alguien les observa. Ella quiere mear y no puede hacerlo detrás de un árbol, como todos. Llegan a un área de descanso. Y... bueno, el resto ya se lo pueden imaginar: ataques del misterioso observador (esta vez subido en una camioneta pero sin rostro, como si fuera un heredero de El diablo sobre ruedas de Spielberg); desaparición del novio, que pronto es torturado en un autobús que ni se sabe dónde está (al más puro estilo Saw); aparición de una oficina de no se sabe quién (creo que se dice que es de un guardia forestal, pero resulta absolutamente increíble su presencia junto a la destartalada área de servicio); un poli algo incrédulo que pronto es despachado (muy en la línea de Las colinas tienen ojos, en cualquiera de sus versiones); algunos desvaríos de la protagonista (¿son producto de su imaginación los ataques y las distintas monstruosidades?); un malo que no muere ni aunque explote su camioneta (¿alguien ha dicho Jeepers creepers?), cadáveres que desaparecen inexplicablemente (¿otra vez la imaginación de la moza?) y, en fin, un final en el que todo vuelve a comenzar. Como siempre.

Por un momento, parece que la película vaya a ser un título elaborado, que ese viaje que emprenden sea un proceso de maduración de la adolescente protagonista que aspira a comerse el mundo y, literalmente, el mundo se la come a ella. Pero es sólo un sueño... de este cronista, se entiende. Ella también se queda dormida, tras beberse una botella de algún licor, y por momentos parece que la película apunta a que todo es eso, un sueño.

Pero ni lo uno ni lo otro: no describe un proceso de maduración y no es un sueño. Es un simple problema de incoherencias de un guión que toma prestados elementos de cuantos más títulos mejor, pero sin saber cómo condimentarlos.

Para acabar con la ensalada, aparece por allí una familia de locos que parece sacada de La matanza de Texas, aunque esta vez viajan en autocaravana y son fanáticos religiosos (ah, la religión, cómo no). Su presencia no se explica en ningún momento (sí, ya, podría ser un sueño, pero hemos quedado que no, que todo es real), aunque por su aspecto inicial uno podría llegar a pensar que son fantasmas que viven allí, quizá víctimas anteriores del maníaco de la camioneta. Pero no. Simplemente aparecen y luego desaparecen de la historia, como el psicópata de la camioneta, que va y viene según necesidades del guión.

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Al margen de un equipo técnico mayormente televisivo y de unos intérpretes de cortos vuelos, sorprende ver entre los productores a Daniel Myrick, a quien quizá ya hayan olvidado, pero hace unos lustros revolucionó precisamente el mercado del cine de terror de bajo presupuesto con una película que marcó una época: El proyecto de la bruja de Blair. Un título que prometía más de lo que realmente era y que, conocido su mecanismo narrativo, hoy difícilmente se aguanta.

O quizá no debiera sorprendernos tanto. A fin de cuentas, en aquel éxito sorprendente lo mejor fue su campaña publicitaria, que convenció a más de un incauto de que todo aquello era verdad. En esta Área de descanso también lo mejor es la campaña promocional, incluida la creación de un sello para lo más duro del terror moderno. Pero ni Raw Feed pasa de ser una productora de películas con factura televisiva pensadas para las estanterías de los videoclubs, ni el debut de John Shiban es más que un mal telefilme con algún que otro inserto gore. Ya están disponibles en los videoclubs dos nuevos títulos del sello Raw Feed: Believers (dirigido precisamente por Daniel Myrick) y Sublime (dirigido por Tony Krantz, que aquí ejerce de productor). Todos ellos con brillantes portadas y promesas de terrores infinitos. Ya saben a qué atenerse.

Ojalá tuvieran razón los gurús de la crítica que vaticinaban el fin del cine de terror. Al menos de este cine carente de guiones y de emociones. Aunque parece que nuevamente se equivocan: pese a lo desastroso de la propuesta, no ha debido irles mal en las estanterías de los videoclubs... porque ya se anuncia la segunda parte.

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