APRENDIZ DE CABALLERO (0)

  20 Agosto 2008
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Título original: Virgin Territory
País, año: Italia - Luxemburgo - EEUU - Inglaterra - Francia - , 2007
Dirección: David Leland
Guión: David Leland
Fotografía: Ben Davis
Música: Ilan Eshkeri
Montaje: Jim Clark
Intérpretes:

Hayden Christensen, Tim Roth, Mischa Barton, Christopher Egan, Silvia Colloca, Clive Riche

Duración: 97 minutos
Distribuidora: Aurum
Estreno: 8 agosto 2008
Página web:  www.territoriadevstvennicfilm.ru

Viaje de pirados a la italiana
Escribe Eva Cortés

Regresa el cine de aventuras en la Italia medieval a nuestras pantallas, esta vez  de la mano del director británico de Amor en tiempos de guerra y Si estuvieras aquí, David Leland; en forma de “adaptación” de la obra literaria de Boccaccio El Decamerón y con un reparto juvenil al mando de Hayden Christensen.

aprendizdecaballero1.jpgLo de “adaptación” es hablar por hablar. Así es como han publicitado este filme, aunque en realidad, de parecido con la genial obra del siglo XIV, sólo tiene los nombres de los personajes y la situación espacio-temporal. Nada queda de la sutileza con la que Boccaccio cuenta las cien historias, ni del argumento.

En cuanto a los temas y al tono, es claro el protagonismo del amor en la prosa del maestro y el tono desenfadado en todo el relato, el problema que tiene la película de David Leland es que ha pasado la barrera de la insinuación y del humor inteligente para llegar a lo vulgar y a la estupidez. Los chistes no hacen gracia, en todo el metraje tan sólo advertí leves sonrisas en los espectadores de la sala en la que la vi. Nada de carcajadas ni de humor desternillante como en el caso de las últimas comedias que he visto, que aún siendo malas, al menos tenían chispa. Si no aburre hasta la saciedad es sin duda a su acertada duración, una suficiente hora y media.

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¿Hacia dónde van estos personajes?

Tampoco el guión es precisamente un acierto. Insulso. Con subtramas que empiezan y caminan después por senderos insondables, con un final incierto. Con personajes de más; de entre todos, el más esperpéntico sin duda, el “clerigo”, Tindaro (Craig Parkinson). Tan pronto pinta, como narra la historia, como se hace pasar por cura. Bueno, desde luego, pintará muchos angelitos en los techos de las iglesias pero en la historia  no pinta nada de nada, va de aquí para allá deambulando sin un claro fin.

aprendizdecaballero2.jpgLos que al menos sí tienen claro su propósito son los tres pretendientes de Pampinea (Mischa Barton): Lorenzo de Lamberti (Hayden Christensen), Gerbino de la Ratta (Tim Roth) y el conde ruso (Matthew Rhys). Por supuesto, de los tres el que se queda con la bella y rica princesa es el joven, guapo y apuesto, aunque eso sí, después de tener un ciento de encuentros con las exuberantes monjas de un convento. El resto del reparto son los amigos de Pampinea que se pasan la película viajado por el bosque, huyendo de la peste negra que asola Florencia, hacia la villa de la princesa para asistir a la boda de ésta; esta es su única razón de ser.

Dicho así el argumento suena a estrambótico, tómenlo así, tal y como suena, porque eso es lo que son exactamente todos los personajes y esta historia: un conjunto de personalidades extravagantes y ridículas sin capacidad para sorprender, ni emocionar a nadie y una trama lineal que se dirige... hacia ninguna parte, que no ha sabido aprovechar bien las oportunidades que brinda la obra de Boccaccio ni los bonitos escenarios de Florencia en los que está grabada.

aprendizdecaballero3.jpgPor su parte, los actores no mejoran el resultado. Después de su ensayo en el manejo de la espada en los últimos episodios de La guerra de las galaxias, Hayden Christensen muestra destreza en cada combate y, como el pícaro al que interpreta, sale airoso de todos y cada uno, sin embargo su cara es de una pasividad extrema, demasiado calma para tanta acción como la que se supone tiene la vida del personaje al que interpreta.

Las actrices todas muy guapas, representan la idea que se tenía en la Edad Media de la mujer, provocadora y con facilidad para caer en la tentación; todas muy bucólicas. El malo Tim Roth, es quizá el único que despunta un poco, pero en alguna ocasión un tanto forzado; por ejemplo, en sus nada creíbles mareos en el pozo a causa de su vértigo.

Este mal combinado de guión y adaptación, personajes, actores y dirección artística, y técnica dejan estas pretensiones épico–aventureras de Aprendiz de caballero sin nada bueno que destacar; más cerca de las comedias americanas juveniles del tipo de Road trip de Todd Phillips, o de Destino de caballero de Brian Helgeland, que de una adaptación de El Decamerón como hizo en 1971 Pasolini, quién, al contrario que David Leland, aun modernizando el texto clásico, supo poner adecuadamente ante nuestros ojos todas las aportaciones de la gran obra literaria. 

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