CARGO (3)

  12 Diciembre 2006

Título original: Cargo
País, Año: España, Reino Unido, 2005
Dirección: Clive Gordon
Intérpretes: Peter Mullan, Daniel Brühl, Luis Tosar, Nicki Amuka Bird, Carlos Blanco, Gonzalo Cunill, Pere Eugeni Font, Gary Lewis
Guión: Paul Laverty
Producción: Canal+ España, Televisión de Galicia (TVG) S.A., Televisió de Catalunya (TV3), Telemadrid, Morena Films, Oberon Cinematográfica, Slate Films, Hepp Film, Film i vast, Matador Pictures, Regent Capital
Fotografía: Sean Bobbitt
Música: Sergio Moure, Stephen Warbeck
Montaje: Fernando Franco

Un apabullante thriller de denuncia social
Escribe Arantxa Bolaños

Este thriller nos sobrecoge desde su primera escena, porque en seguida nos hace partícipes de los acontecimientos. Con clara contemporaneidad en la temática, nos hace reflexionar sobre nuestra pasividad y nuestro egoísmo frente a las injusticias mundiales. No vivimos fuera de lo que acontece, sino en estrecha relación y somos cómplices por activo o por pasivo de provocar miserias a los más desfavorecidos.

Con un reparto de lujo y de carácter, encabezado por el joven Daniel Brühl –que ya declaró su espíritu revolucionario tras su participación en Goodbye Lenin (Wolfgang Becker, 2003) y Los educadores (Hans Weingartner, 2005)–, y haciendo un papel magnífico y lleno de matices el escocés Peter Mullan –conocido por Mi nombre es Joe (Ken Loach, 1998) y El Perdón (Michael Winterbottom, 2000)–, y Luis Tosar –Te doy mis ojos (Iciar Bollaín, 2003), La vida que te espera (Gutiérrez Aragón, 2004)– se nos presenta una historia de supervivencia, pero también de solidaridad.

Mezclando a la perfección el thriller con el contenido social, el guionista habitual de las últimas cintas de Ken Loach vuelve con este drama a un cine político, pero no moralizante, en donde la crítica social está escondida tras una trama interesante que nos recuerda a la magnífica Agenda Oculta (Ken Loach, 1990), aunque por entonces todavía no se habían conocido y Ken Loach trabajaba con otro guionista: Jim Allen. Tiene, pues, dos visionados: por un lado, el más comercial, el que corresponde a un cine trepidante lleno de sorpresas de guión y de acción, y por otro la denuncia social hacia la política internacional y la falta de solidaridad con los postergados.

Este cine es imprescindible en esta sociedad acomodaticia que pretende hacer culpables únicamente a los políticos del drama que sufren los inmigrantes, pero Paul Laverty quiere abrirnos los ojos ante la necesidad de hacer autoconciencia de nuestros actos, lo que podemos hacer por los demás y que no hacemos.

Frente a la idea darwiniana de supervivencia de los más fuertes, Laverty impone la moral de los comprometidos y la fuerza que transmite un personaje incorruptible que vela más por su moral que por su vida en estos momentos de individualismo exacerbado en el que nos ha tocado vivir. Una película moralmente imprescindible.