8 CITAS (2)

  28 Abril 2008
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Título original: 8 citas
País, año: España, 2008
Dirección: Rodrigo Sorogoyen y Peris Romano
Producción: Raquel de los Reyes
Guión: Rodrigo Sorogoyen y Peris Romano
Fotografía: Juan Hernández
Música: Federico Jusid
Montaje: David Pinillos
Intérpretes:

Belén Rueda, Verónica Echegui, Raúl Arévalo, José Luis García Pérez, Adriana Ozores, Miguel Ángel Solá, Fernando Tejero, Jordi Vilches, Arturo Valls, Ana Wagener

Duración: 95 minutos
Distribuidora: Alta Classics
Estreno: 18 abril 2008

Las etapas del amor
Escribe Mister Arkadin

La comedia española

Casi todo el cine que se hace hoy en España se asienta en la comedia o en el terror. Uno y otro género no son novedosos en nuestro cine, ni mucho menos originales. En la mayor parte de los casos se mira al pasado como forma de revitalizar unas películas que nacieron ya viejas.

8citas2.jpgTal es en el caso, dentro de las comedias actuales, de dos títulos tan insignificantes como Enloquecidas y Fuera de carta. Si Enloquecidas ha pasado por las salas sin que casi los espectadores se enterarán, el otro filme dirigido por Nacho G. Velilla está obteniendo un gran éxito de público. Incluso en el reciente Festival de cine Español de Málaga la película consiguió llevarse el galardón que conceden los espectadores. Y en ella no hay nada que la distinga de la mayor parte de las mediocres películas que se estrenan.

Los dos títulos citados son, en definitiva, comedías rancias, cuyas fuentes son un cine populachero, de ínfima calidad. Sus antecedentes serían las comedias que dirigiera Mariano Ozores (1), allá por las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado, sin olvidar la gran influencia actual, y pasada, de una comedia española tan mediocre como la muy comercial No desearás al vecino del quinto (1970), de Ramón Fernández. Muchas de esas películas fueron interpretadas por el prolífico actor Alfredo Landa (intervino en unas ciento cuarenta películas), dando lugar al género conocido como “el landismo”.

Pero realmente las comedias actuales de nuestro cine cuentan con otro nuevo referente: las comedias televisivas de situación, al estilo de Aquí no hay quien viva, 7 vidas, Aida... Algunos de los realizadores o guionistas de diferentes capítulos de esas series suelen ser los realizadores ahora de las nuevas comedias cinematográficas. Ese el caso de Velilla, realizador de Fuera de carta, un filme donde se aplican los peores “tics” de las producciones para televisión.

No importa que las películas sean malas para ser exitosas, si enganchan al espectador es porque suenan a los estereotipos triunfadores de la pequeña pantalla. El cine, con ropajes de ayer, se convierte en prisionero de la caja tonta. Y, por ello, termina, en muchos casos, por producir películas tontas...

Dos debutantes, dos

8citas1.jpg8 citas, en principio, podría unirse al tipo de las dos películas que hemos citado, ya que los realizadores de ambas (José Luis Iborra en Enloquecidas, Nacho G. Velilla en Fuera de carta) han intervenido en bastantes series televisivas, aunque por cuestiones generacionales los directores-guionistas de 8 citas deberían estar mucho más cerca del realizador de Fuera de carta.

De todas maneras, la primera película de Peris Romano y Rodrigo Sorogoyen no toma únicamente la comedia española prototípica como elemento referencial. En sus imágenes también se encuentran similitudes –al menos en la manera en que han planteado su película– con la fenecida comedia italiana de episodios que tanto abundó durante los mismos años en que proliferaban las comedias españolas que hemos señalado. Las películas italianas compuestas de episodios largos, cortos o muy cortos (en algunos casos eran la simple escenificación de un chiste) podían ser de varios realizadores o de uno solo. Lo lógico, no obstante, es que los distintos episodios giraran sobre un tema común (2).

Pues bien, 8 citas es una comedia constituida por ocho bloques que tienen un tema común: el amor. Se plantean diferentes formas de abordar el hecho amoroso, o mejor, se dibujan situaciones que revelan la evolución de amor: del encuentro a la separación...

Este esquema sobre el amor en sus diferentes etapas también ha sido explicado varias veces en cine e incluso desde filmes que no son de episodios. Una de las grandes películas de la historia que ha planteado los diferentes ciclos por los que pasa el amor es La ventana indiscreta (1954), de Alfred Hitchocock. En ese filme, el fotógrafo impedido protagonista, James Stewart, puede observar cómo las ventanas de la casa que “mira” le devuelven historias que representan distintas etapas de una relación sentimental: la suya o la que se le viene encima.

Pero, naturalmente, los autores de 8 citas no caminan por esa senda. De todas las maneras, quizás la película que ha servido al dúo debutante de referencia ha sido la reciente Manual de amor (2005) de Giovanni Veronesi: comedia italiana sobre el amor con distintos personajes.

Está claro que Romano y Sorogoyen han realizado su primera película bajo la doble influencia de la comedia de episodios y de las series costumbristas televisivas. Una cosa lleva a la otra. Las series de televisión no son más que pequeños episodios que unidos dan lugar a historias de nunca acabar, mientras que la comedia de episodios presenta pequeños cortos que unidos completan una obra larga. En la cortedad de los episodios deberá tenerse en cuenta la adscripción de los realizadores al mundo del cortometraje, que es donde actualmente se inician en el cine la mayor parte de los realizadores.

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Peris Romano y Rodrigo Sorogoyen han cubierto juntos varias etapas. Ambos han intervenido en series televisivas y ambos se iniciaron en el cortometraje.

Peris Romano estudió inicialmente Geografía e Historia en la UNED, para a continuación pasar a estudiar cine en escuelas privadas como Cata y El submarino. Realizó su primer corto en 2003. Un año después comenzó a trabajar en televisión, primero como reportero de Estudio Estadio, después como guionista y realizador de diversos episodios de La sopa boba. En 2006 rueda un corto que le da una cierta fama, El efecto Rubik,  planteado como un falso documental.

Rodrigo Sorogoyen, por su parte, se licenció en Geografía e Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, antes de entrar en la Escuela Cinematográfica y Audiovisual de Madrid donde se inscribió en la especialidad de guión. Ha realizado varios cortos, como Contradicción, Uno a uno... La amistad con Peris les ha llevado a abordar juntos su primer largometraje, planteado de la misma manera que lo hicieran Bardem y Berlanga cuando iniciaron su aventura cinematográfica con Esa pareja feliz (1950): uno se preocupa de la dirección de los actores y el otro del resto...

Situaciones y actores

8citas3.jpgEntre las comedias españolas recientes, y sobre todo primerizas, 8 citas es uno de los títulos más aceptables. Construye bien las situaciones, los diálogos suenan bastantes aceptables. Varios de los personajes, aún desde el tópico, están bien trazados y, salvo la utilización en la realización de múltiples recursos, no siempre acertados (acelerados de escenas, paralización de imágenes, falsos encuadres, fallos deliberados en los movimientos de cámara...) se puede decir que la película cumple sus objetivos con un largo aprobado. No demasiado, es verdad, pero cuando las películas primerizas de aquí suelen ser tan mediocres, ésta al menos sabe guardar dignamente el tipo.

Cada parte –cita– del filme viene rotulada con unas palabras que ubican el tema amoroso sobre el que se nos va a hablar: “Encuentro”, “La familia”, “Celos”, “La rutina”... Debajo del título, una máxima. Cada corto escenifica una idea por medio de una escena que transcurre en un espacio único (la mayoría de las veces), como puede ser la habitación de una casa, a un determinado lugar de una calle, un salón de masajes... Los episodios son diferentes en extensión y calidad. Pero en ellos, en casi todos, hay una dignidad en la forma de contar. Existe, y eso es mucho, un cierto respeto hacia el espectador. Guiños en los que se nos dice que sí, que esto, por momentos, puede ser una pequeña gamberrada más o menos seria... El tomarlo en consideración depende de cada espectador.

Hay variados personajes, que aparecen mejor o peor trazados, algunos ajustados y otros –quizá por la interpretación del actor– demasiado exagerados en sus rasgos o personalidad. Lo curioso es que para narrar cada episodio se ha utilizado una forma de contar diferente, que, en cierta forma, se adapta a la historia que cuenta. Por ejemplo, el episodio titulado “La familia”, que presenta a un grupo esperpéntico, se presenta mal rodado con unos movimientos de cámara titubeantes y cimbreantes que suenan a herejías técnicas... En otro, el personaje que quiere ligar y no sabe cómo hacerlo, se utilizan diferentes técnicas para ilustrar los fracasados cuentos que narra a la mujer que trata de conseguir. Una parte, por cierto, que recuerda en demasía, por su forma de plantearse (el juego con el off) a ese corto más famoso que logrado titulado El columpio (1992), de Álvaro Fernández Armero.

Para mí, uno de los errores en los que incurre el filme es querer que los personajes “pasen” de una parte en otra, se relacionen, se junten en algún instante. No tiene demasiado sentido. Incluso, por momentos, tal idea aparece como demasiado forzada. Cada historia debería nacer y morir en sí misma, sin necesidad de hacerlas formar parte de un conjunto englobador, algo que no acaba de funcionar.

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Si tuviera que señalar alguna “cita” como superior a las demás, no tendría ninguna duda, me quedaría con la rotulada “Rutina”. Una simple idea (una relación amorosa estancada por el tiempo) que concluye, si se quiere, con un chiste, pero que da ocasión a asistir a un episodio bien estructurado, rodado prácticamente en plano secuencia (con movimiento de cámara incluido). Pero eso, todo hay que decirlo, se consigue también gracias a un interpretación excelente por parte de los dos protagonistas de esta “cita”: Adriana Ozones y Miguel Ángel Solá. Todo un ejemplo de buen hacer interpretativo.

No sería justo el decir que, en general, el resto de los actores, no están bien en sus diferentes papeles. Lo están, y algunos, sin llegar a la altura de los dos citados, hacen su trabajo de maravilla. Una película como ésta no se podría sostener sin una buena dirección de actores. Y en eso, 8 citas sabe lo que se hace.

Los actores españoles, sobre todo los secundarios, siempre han sido grandes. Alguna vez he escrito (en relación a gente como José Isbert, Juan Calvo, Rafaela Aparicio, Manuel Alexandre, Juan Calvo, Guadalupe Muñoz Sampedro, Rafael Bardem, Antonio Vico, Rafael Alonso, Irene Gutiérrez Caba, José Luis Ozores, Tony Leblanc...) que los secundarios de nuestro cine de “ayer” (y también los de hoy) podían hacer sombra a los mejores secundarios del mundo, es decir, a los del cine norteamericano. En las distancia cortas es donde se miden también los grandes actores. Hay que ver la naturalidad, por ejemplo, que aquí derrama Belén Rueda o la sorpresiva ductilidad de Verónica Echegui.

Ellos, la mayoría de los que intervienen en esta primeriza “cita” son los que, por encima de todo, hacen que esta pequeña película se deje ver sin dificultad: ¡Benditos actores!

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*****

(1) Ha dirigido casi cien películas entre 1959 y 1994. En alguno de estos años llegó a dirigir hasta cuatro. Entre los filmes que realizó aparecen títulos tan clarificadores como Crónica de nueve meses (1967), Cómo está el servicio (1968), Después de nueve meses (1970), La graduada (1971), A mí las mujeres ni fu ni fa (1971), Manolo la nuit (1973), Dormir y ligar todo es empezar (1974), El calzonazos (1974), El reprimido (1974), Tío ¿de verdad vienen de París? (1975), Los bingueros (1979), El liguero mágico (1980), Queremos un hijo tuyo (1981)...

(2) Más abundantes eran las películas colectivas de episodios (cada director era el realizador de una parte) que las dirigidas en solitario. Recordemos títulos como Amor en la ciudad (1950), Monstruos de hoy (1963), Made in Italia (1965), Señoras y Señores (1965), Los complejos (1965), 7 veces mujer (1967)... Entre los directores que trabajaron este genero se puede decir que estaban todos los que hacían cine en Italia durante los años que van de 1950 a 1980. Así, aparecen en esos títulos los nombres de Antonioni, Risi, Scola, Germi, De Sica, Fellini, Visconti, Monicelli... Igual ocurre con los actores: los que en ellas intervienen son prácticamente todos los excelentes intérpretes que trabajan por esos años en el cine italiano. Pero si hay que citar algún nombre, no estaría mal recordar a Ugo Tognazzi, Nino Manfredi, Vittorio Gassman y, sobre todo, Alberto Sordi.


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