EL TREN DE LAS 3:10 (1957) (4) + EL TREN DE LAS 3:10 (2007) (1)

  28 Agosto 2008

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Título original: 3:10 to Yuma
País, año: Estados Unidos, 1957
Dirección: Delmer Daves
Producción: Columbia Pictures
Guión: Elmore Leonard y Halsted Welles
Fotografía: Charles Lawton Jr.
Música: George Duning
Intérpretes:

Glenn Ford, Van Heflin, Felicia Farr, Leora Dana, Henry Jones, Richard Jaeckel, Robert Emhardt, George Mitchell, Ford Rainey 

Distribuidora
en DVD:
Columbia Tristar Home Video
Duración:   92 minutos  

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Título original: 3:10 to Yuma
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: James Mangold
Producción: Cathy Konrad
Guión: Halsted Welles, Michael Brandt y Derek Haas; basado en un relato corto de Elmore Leonard
Fotografía: Phedon Papamichael
Música: Marco Beltrami
Montaje: Michael McCusker
Intérpretes:

Russell Crowe, Christian Bale, Logan Lerman, Ben Foster, Peter Fonda, Vinessa Shaw, Alan Tudyk, Luce Rains, Gretchen Mol, Dallas Roberts

Duración: 117 minutos
Distribuidora: Filmax
Estreno: 5 septiembre 2008
Páginas web:  http://www.filmax.com/fichas/
2615.htm

www.widepictures.es

Cosas que nunca te dije
Escribe Adolfo Bellido López

La década de los cincuenta del siglo pasado fue rica en westerns. Algunos de ellos inolvidables. Lo tenían todo para triunfar: dirección, guión, actores, fotografía, música... Entonces se rodaban westerns de serie A, B o incluso Z. Daba igual, en cualquiera de ellos existían verdaderas joyas.

yuma1.jpgAl día siguiente de ver la nueva versión de El tren de las 3:10, dirigida por James Mangold en 2007 (tiempo este del siglo XXI poco dado al cine del oeste), me topé en una cadena de televisión con Horizontes de grandeza (The big country, 1958), película que me llevó a recordar La gran prueba (Friendly persuasion, 1956) quizá porque en ambas coincidían el mismo director (William Wyler) y el mismo novelista original (Jessamyn West). Pero el impacto de estos grandes y admirables horizontes se debe además del perfecto ensamblaje entre director y guionista, a la reunión (junto a la excelente fotografía y la adecuada música) de un conjunto de memorables intérpretes principales (impensable contar y reunir en el momento actual tantos y de tanta calidad) y secundarios. Nada menos que Gregory Peck, Jean Simmons, Charlton Heston, Carroll Baker, Burl Ives, Charles Bickford...Gran época aquella del cine norteamericano en general y del western en particular.

En esa década de los años cincuenta el cine norteamericanos nos dio algunos de los muchos excelentes westerns realizados por de John Ford y muy especialmente Centauros del desierto (The searchers, 1956), sin olvidar otras aportaciones tales como la brillante Raíces profundas (Shane, 1953), de George Stevens, o lo mejor de la obra de insignes representantes del género: Anthony Mann, Budd Boetticher, John Sturges, Samuel Fuller, Delmer Daves... Años en los que, también, reinó en los principales westerns seriados televisivos, una figura que será esencial para el género durante la década siguiente, la de los sesenta (con permiso del italiano Sergio Leone): Sam Peckinpah.

En 1957, año en que Delmer Daves dirige El tren de las 3:10, se realizan muchos westerns, algunos tan importantes como Decisión al atardecer (Decision at Sundown) y Los cautivos (The tall T), dirigidas ambas por Budd Boetticher, Forty Guns y Yuma (Run of the arrow) las dos de Samuel Fuller, Cazador de forajidos (The tin star) de Anthony Mann, La verdadera historia de Jesse James (The true story of Jesse James) de Nicholas Ray, Duelo de titanes (Gunfight at the O.K. Corral) de John Sturges... Año también en el que Peckinpah rueda algunos capítulos de las series televisivas The rifleman o Broken arrow, recordatorio, en este último caso, de la memorable Flecha rota (1950) de Delmer Daves.

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Delmer Daves

Delmer Daves será quien dirija en 1957 El tren de las 3:10, película que se acoge a la moda del “nuevo” western caracterizado por una serie de implicaciones psicológicas al compás –se dice– de las que marcase la curiosa (más que acertada) Sólo ante el peligro (High Noon, 1952) de Fred Zinnemann (1), pero cuyas raíces en realidad encuentran sus ramificaciones en títulos que vienen desde la celebrada (pero no mejor) película de John Ford La diligencia (Stagecoach, 1939) y que se extiende, entre otros, a El forastero (The westerner, 1940) de William Wyler, Cielo amarillo (Yellow Sky, 1948) de William Wellman, o El pistolero (The Gunfighter, 1952) de Henry King.

yuma-delmer_daves.jpgDelmer Daves (1904-1977) fue actor antes de convertirse en guionista y realizador de algunas muy buenas películas. Se dice que su primer trabajo fue como uno de los guionistas no acreditados de la espléndida e inacabada La reina Kelly (Queen Kelly, 1929) de Eric von Stroheim.

Como actor intervino por primera vez en Voladura de fuego (The night flyer, 1928) de Walter Lang. Sólo actuó en unas diez películas. Su trabajo como guionista (más de cincuenta títulos) cuenta entre otros títulos con las dos versiones de Tú y yo (Love affair, 1939; y An affair to remember, 1957) ambas dirigidas por Leo McCarey, de las que luego realizó un remake Glenn Gordon Caron: Asunto de amor (Love Affair, 1994) (2).

Como director, Daves realizó cerca de treinta títulos. El primero de ellos fue la interesante película de guerra Destino Tokyo (Destination Tokyo, 1943), cuyo guión lo escribió en colaboración con Albert Maltz. Entre las películas que dirigió se encuentra algún buen filme de serie negra, como Senda tenebrosa (Dark passage, 1947), pero, sin duda, lo más interesante de su obra se centra en una serie de notables westerns entre los que destacan, además de El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma), Flecha rota (Broken Arrow, 1950), Tambores de guerra (Drum Beat, 1954), Jubal (Jubal, 1956), La ley del talión (The last wagon, 1956), Cowboy (Cowboy, 1958), Arizona prisión federal (The Badlanders, 1958) y El árbol del ahorcado (The hanging tree, 1959). Algunos de ellos son curiosas variaciones sobre películas u obras clásicas (3).

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James Mangold

Mangold no “vivió” la época de gloria del western. El conocimiento del género ha sido a posteriori. Ni siquiera había nacido cuando Daves dirigió El tren de las 3:10, ya que su nacimiento tiene lugar en 1963. Un año antes de que Sergio Leone rodase su primer gran éxito con el casi desconocido Clint Eastwood de protagonista, Por un puñado de dólares (Per un pugni di dollari) (4), o año más o menos en el que Sam Peckinpah dirigíría Mayor Dundee (1964) o escribiría el guión de Gloriosos camaradas (The Glory Guys, 1965) de Arnold Laven.

yuma5.jpgMientras Daves llegó al cine sin ningún estudio sobre la materia (al igual que John Ford y otros muchos de los grandes realizadores americanos, el suyo fue la experiencia: “vivir” la profesión en los estudios), Mangold lo hizo a través de sus estudios de enseñanza cinematográfica en la Universidad de Columbia.

Daves no recibió ningún premio importante a lo largo de su carrera. Se especializó en películas de guerra, aventuras (especialmente westerns), serie negra y melodramas (a lo Douglas Sirk pero sin Sirk)... Mangold sí los ha recibido. Concretamente su primera película, Heavy (1995), fue galardonada en los festivales de Sundance y Gijón. Ha hecho luego seis filmes más (y algunas incursiones televisivas). Ninguno se adapta a un determinado género. Son variopintos, y todos muy irregulares: el policíaco (con Stallone de protagonista) Copland (1997), el “psicólogico” Inocencia interrumpida (Girl interrupted, 1999) (5), un filme inclasificable, en los límites del “fantástico”, Kate & Leopold (2001), otro de terror Identidad (Identity, 2003), el “biográfico” En la cuerda floja (Walk the line, 2005) (6) y el western El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma, 2007).

Su último filme, apoyado por un reparto de primeras figuras (un vistazo a su pequeña filmografía nos “explica” que le gusta trabajar con intérpretes reconocidos), resulta un gran fiasco. En España su estreno se ha ido aplazando, desde la primavera, mes a mes. Los tiempos donde el cine del oeste se veneraba han pasado a la historia. Los westerns realizados en la década de los noventa del siglo pasado han sido escasos y no digamos los que se han hecho en los años transcurridos del siglo XXI. Y de entre ellos muy pocos, y algunos con reparos, han destacado. Citemos sin más, como recuerdo, Bailando con lobos (Dance with wolves, 1990) de Kevin Costner, Sin perdón (Unforgiven, 1992) (7) de Clint Eastwood, Tombstone (1993) de George P. Cosmatos, Geronimo (1993) de Walter Hill, Wyatt Earp (1994) de Lawrence Kasdan, Wild Bill (1995) de Walter Hill, Open Range (2003) de Kevin Costner, Enfrentados (Seraphin Falls, 2006) de David von Ancken...

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Dos Dan y dos Ben

Naturalmente los dos protagonistas de ambas versiones de El tren de las 3:10 tienen el mismo nombre: Dan (“el bueno”) y Ben (“el malo”), papeles que respectivamente recayeron en Glenn Ford y Van Heflin en la versión de Daves, y en Christian Bale y Russell Crowe en la de James Mangold. Dos actores de una época contra dos actores de otra. El resultado, al igual que ocurre con la película, da como vencedores a los de la primera versión.

yuma51.jpgGlenn Ford (1916-2006) ha sido uno de los actores míticos de la época dorada del cine norteamericano. Actuó en más de cien películas. Obtuvo el Globo de Oro por Un gángster para un milagro (1961) de Frank Capra. Sus primeras intervenciones en cine fueron a finales de los años 30. En España se le conoció por Texas (1941) de George Marshall y El barco de la muerte (The adventures of Martin Eden, 1942) de Sidney Salkow, según la novela de Jack London, pero la película que le dio fama fue Gilda (1946) de Charles Vidor. Trabajó en numerosos westerns. En tres lo hizo a las órdenes de Dames Daves: Jubal, Cowboy y El tren de las 3:10. En Superman (1978) de Richard Donner era el padre adoptivo del niño venido del planeta Krypton.

Van Heflin (1910-1971) no fue un primera figura como Glenn Ford. Casi siempre actuó en papeles secundarios. En esa categoría obtuvo el Oscar por Senda prohibida (Johnny Eager, 1942) de Mervyn LeRoy. Había comenzado a actuar al final de los años treinta (prácticamente al mismo tiempo que su compañero de El tren de las 3:10). La primera película en la que intervino fue en A woman rebels (1937) de Mark Sandrick. Su primer filme estrenado en España fue Camino de Santa Fe (Santa Fe Trail, 1940) de Michael Curtiz. Sus trabajos más conocidos (y reconocidos) fueron en Los tres mosqueteros (1948) de George Sidney, El tren de las 3:10 de Daves, y, ante todo, Raíces profundas (Shane, 1953) de George Stevens.

yuma7.jpgRussell Crowe nació en 1964 (o sea prácticamente en el mismo año que James Mangold). Ha trabajado en unas cuarenta películas y obtuvo el Oscar al mejor actor por Gladiator (2000) de Ridley Scott (8), con el que también ha trabajado en American gangster (2007) y Body of lies (2008) –el estreno de este filme está previsto para el próximo mes de octubre–. Estuvo a punto de ganar otro  Oscar por Un mente maravillosa (A beautifull mind, 2001) de Ron Howard. También ha interpretado L. A. Confidential (1997) de Curtis Hanson, El dilema (The Insider, 1999) de Michael Mann, Master and commander (2005) de Peter Weir... y ha dirigido dos documentales: Odd hours in Italia (2002) y Texas (2002).

Christian Bale es un actor capaz de hacer casi lo imposible por adaptarse al papel que debe interpretar. Por ejemplo, adelgazó hasta quedarse prácticamente en los huesos para interpretar al “culpabilizado” personaje de El maquinista (2004) de Brad Anderson. Nacido en 1974, ha interpretado casi tantas películas como Crowe. Ya de niño fue el protagonista de El imperio del sol (1987) de Spielberg. Ha intervenido también en Mary, Mother of Jesus (1999) en la que hacía (nada menos) que de Jesucristo, American Psycho (2000) de Mary Aarón, así como en varias películas dirigidas por Christopher Nolan: El truco final (The prestige, 2006), Batman begins (2005), El caballero oscuro (The dark Knight, 2008). Actualmente, y bajo la dirección de Michael Mann, se enfrenta a Public enemies, una película sobre el mundo de los gangsters en la América de los años veinte y treinta..En esa película Johnny Depp hará de Dillinger.

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Las películas

El tren de las 3:10 de Daves es una película sólida y fluida de hora y media de duración. La versión de Mangold se ramifica innecesariamente en múltiples historias y termina por perderse en su desmesurada duración de más de dos horas.

yuma57.jpgMientras la primera versión muestra la relación, conocimiento, enfrentamiento, dudas y vacilaciones entre los dos protagonistas, la segunda amplia la nómina de historias y personajes. Lo que en la primera es un único y claro camino, en la segunda se convierte en una serie de subtramas sin demasiado sentido.

Los hechos que se presentan en ambas películas son los mismos: un ataque a una diligencia que transporta dinero, el encuentro de la banda con un campesino y sus hijos, la marcha de la banda a un pueblo, la escena amorosa entre el jefe de la banda y la encargada del bar, la captura del bandido, la estancia en la casa del campesino, la espera del tren para trasladar al bandido, la llegada de los compañeros del “malo”, el enfrentamiento entre el campesino y los bandidos...

Aunque los hechos narrados son iguales, las diferencias entre ambos filmes son muy importantes.

Siendo la película de Daves menos extensa, muestra mucho mejor tanto la “la vida” y los “vecinos” del pueblo del oeste, como la dureza de la existencia del colono. También, por supuesto, el enfrentamiento psicológico entre los dos protagonistas. Ese es el centro y esencia, en definitiva, de la película de Daves, que comienza con una panorámica sobre un paisaje en el que se divisa una diligencia que viene desde la lejanía. Un plano visto desde el punto subjetivo de los bandoleros que la esperan. El final une, en su simplicidad, esperanza y unión familiar desde una imagen eminentemente simbólica: la lluvia que tanto se ha hecho esperar y que posibilitará mitigar la sequía de los campos. Un final que incluso certifica el propio sentido de la actuación de Dan (Van Heflin) y su afán por seguir adelante con su misión: llevar a Ben (Glenn Ford) al tren que le conducirá a la prisión. Lo de menos, ya, es el dinero que va a recibir por ello (9), lo importante será ser fiel a su palabra.

yuma6.jpgEl pueblo y sus habitantes se muestran a través de sus costumbres: la soledad a la hora de la siesta, el borracho que desea demostrar que no es un inútil, los niños que miran la salida del asesino del bar, la niña que se queda en medio de la calle cuando comienza el tiroteo, el aburrimiento de la sirviente del bar siempre esperando que alguien (un desconocido) llegue de fuera para rescatarla de su monótona existencia, el entierro del cochero de la diligencia muerto en el asalto inicial...

Son algunos detalles que nunca terminan por hacer olvidar lo principal: la presencia de dos personajes antagónicos que van a encontrarse y a convivir unas horas, uno actuando como tentación (ofreciendo dinero, y vida, a cambio de su liberación), el otro representado por su lucha personal para afianzarse en el cumplimiento de su misión aún a riesgo de morir. La dignidad frente a sí mismo y a los suyos le llevará a seguir adelante aun con sus momentos de duda, de flaqueza.

Nada de esto ocurre en la película de Mangold. Aquí se prima la acción sobre lo psicológico. Lo  burdo sobre el detalle (10). Importa más que pasen muchas cosas que el definir a los personajes. Ni niños en el pueblo, ni problemas de conciencia, ni de lluvia. Eso sí, un hijo (dato que aparece de forma implícita en Daves) echa en cara a su padre que no se enfrente a los bandidos. Un personaje que adquiere una desmedida importancia en este equivocado remake. El hijo de Dan actuará como una especie de catalizador de la acción. Y será quien, al final, contemple la resolución de los sucesos finales. Una forma errónea de conducir un relato a un final equivocado.

La película, incluso, olvida algo tan fundamental como la necesidad de que cualquier dato tenga su razón de ser en la película. Un ejemplo sería el momento en que se muestra a Ben por primera vez al espectador. Está en su caballo esperando a la diligencia que va atacar y... dibujando un pájaro que hay sobre un árbol. Para nada tal hecho tiene sentido dentro de la narración.

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Divergencias y añadidos

El tren de las 3:10 de Daves, como algunas películas del mismo periodo y otras posteriores, muy especialmente El último tren de Gun Hill (1959) de John Sturges, miran hacia Sólo ante el peligro, es decir hacia la historia de alguien que debe cumplir en soledad su misión como una necesidad y un deber impuesto. Sin ayuda de nadie.

yuma52.jpgDan aparece junto a su mujer e hijos que le admiran, aunque el mayor de ellos exige más a su padre. Desea que nadie sea capaz de ponerle en ridículo. Una familia apacible que sólo se preocupa de sus tierras y que lleva una vida tranquila. Su mayor (y casi único) problema es la lucha por sacar sus tierras adelante. La visión de esta familia del oeste viene claramente expuesta en la cena donde dan “asilo” a Ben, a la espera de poderlo llevarlo a la ciudad.

La secuencia de la cena ha sido respetada prácticamente en su totalidad por Mangold, aunque varía la actuación de algunos personajes (por ejemplo, el citado hijo mayor). Pero sin embargo ha alterado la problemática que vive la familia dando paso a una primera secuencia fuera de lugar.

El comienzo de la película de James Mangold muestra el primer plano de un chico (el hijo de Dan) que lee a escondidas una novela sobre las aventuras de los “hombres” del oeste. Es de noche y la familia se encuentra acostada. De pronto hay una llamarada. Unos hombres queman cobertizos y el terreno cercano a la casa. A pesar de lo que al principio puede pensarse no son bandidos. Se trata de los secuaces del potentado del lugar que trata de echar a los granjeros para quedarse con sus tierras. Algo que llevará a Dan a implorar perdón y un dinero, en forma de hipoteca, para poder seguir con sus tierras. Un añadido que desvía el filme de su sentido exacto. Incluso ese primer plano del comienzo despista sobre el verdadero protagonismo (y protagonista) del relato. Se ha tratado de encauzar un hecho delictivo como detonante de la acción, pero sin que tal inicio tenga fuerza posterior dentro de la narración.

yuma3.jpgPero lo peor vendrá después. Los añadidos que los guionistas han imaginado para ampliar la acción. Mangold cae en la trampa y subordina la historia a los hechos en vez de centrarse en el “diálogo” enfrentado de los dos personajes principales: la necesidad de ralentizar la tensa espera (esos excelentes momentos de la última parte del filme de Daves con los dos protagonistas “encerrados” en la habitación del hotel) de ese tren que llegará a las 3:10 (11).

La película actual se decanta por los tiros, los cambios sorprendentes de ostentación del poder por parte de los protagonistas (aquí, el prisionero Ben, incluso, será capaz de tener en sus manos un rifle engañando varias veces a sus captores: un ejemplo de alargamiento innecesario de la acción) y por unas secuencias de acción sin fundamento para el buen funcionamiento del relato: la persecución primera de la diligencia, la secuencia que muestra personajes inexistentes en Daves transitando (y encontrando hasta indios) por lugares peligrosos como forma de llegar a la ciudad con el prisionero, el exagerado tiroteo final... para llegar a un descerebrado cierre donde hasta existe una especie de broma inaceptable: la marcha de Ben en el tren se acompaña del silbido a su caballo (¡escuchado por el animal!), que al parecer pasaba por allí, y de la risa sardónica de Ben... Pero ¿de qué va esto? ¿A dónde se quiere llegar?

Se transforma la reflexión en acción, el enfrentamiento psicológico entre Ben y Dan en una amplia serie de personajes sin sentido, ni definición. Por no existir ni siquiera el paisaje, o el lugar, aparece como dominante. Los travellings laterales, las grúas (12) que ascienden sobre la ciudad, sobre los personajes o que, en definitiva, describen los “grandes” horizontes en el primer filme han dado paso a una realización de corte televisivo abundante en planos cercanos con los que explicitar sentimientos.

yuma53.jpgHay una secuencia interesante para mostrar la gran diferencia existente entre ambos filmes. Una secuencia que “cuenta” lo mismo: el proceso “amoroso” entre Ben y la “chica”. En el filme de Daves, con travellings continuos laterales la cámara nos muestra, sobre la barra del bar, el llenado (por parte de “ella”) de los vasos de bebida de los bandidos. Hablan unos y otros. La mujer se fija en Ben pero sigue sirviendo. Dirá a los hombres que todos en el pueblo (incluido el sheriff) se encuentran durmiendo la siesta. Más tarde, siguiendo con su cortejo aprendido, Ben le hablará de sus maravillosos ojos que tienen un determinado color (13). Después de haber bebido, todos se preparan para marcharse del pueblo. Ben, montado ahora en el caballo, sigue hablando con la chica. Al ver como ella “se queda” en la puerta del establecimiento sosteniéndola, decide quedarse con ella. Desmonta y va hacia la mujer...

En la versión de Mangold toda esa secuencia se resuelve a base de un plano, en el bar, en que se encuadran, muy juntas, las caras del hombre y de la mujer. Todo muy clarificado. Dicho y hecho. Estamos en los tiempos de la prisa... aunque sólo sea para el amor. Una secuencia que demuestra lo equivocado de la realización de Mangold.

Hay mucho más y malo, tanto por lo que se refiere a los personajes (hasta un recientemente tiroteado, y al que el médico acaba de sacar una bala, va escoltando al asesino) como en la forma de solucionar las situaciones (el hijo encañonando a Ben y salvando a los guardianes cazados). El filme se equivoca constantemente. Y además de forma desproporcionada, sin medida.

Película insulsa e inútil que, con sus múltiples errores, con su ansia de querer rellenar los instantes que el original consideró superfluos (la caminata, por ejemplo, de la casa de Ben al pueblo donde deberán “subirle” al tren), la versión de Mangold no hace sino testificar el poco cariño (o conocimiento) que hoy parecer tenerse por el western. Un filme que se traiciona a sí mismo en su total inutilidad. Ante su visión nos preguntamos cuales han sido las razones que han llevado a realizar este remake, a convertir una gran película en un vulgar disparate de fuegos apagados.

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*****

(1) En realidad la historia que se nos cuenta de la tragedia de un hombre que tiene que defenderse solo de unos asesinos ante la cobardía de un pueblo, esconde algo más profundo: la presencia del maccartismo en la América de los años en que fue realizado. Algo que probablemente debe más al guionista Carl Foreman que al director Fred Zinnemann.  

yuma10.jpg(2) Título que demuestra claramente el interés de Daves por el melodrama, género que con desigual fortuna frecuentó como director y guionista en varios de sus últimos trabajos: En una isla tranquila al Sur (A summer place, 1959), Parrish (1961), Susan Slade (1961), Más allá del amor (Rome Adventure, 1962), Fiebre en la sangre (Spencer’s mountain, 1963)... Títulos que no hicieron, ni mucho menos, olvidar sus buenos westerns.

(3) Jubal parte de Otelo de Shakespeare, mientras que Arizona, prisión federal es una versión al western de La jungla de asfalto. No es raro estas variaciones entre el western y el cine negro. El caso de Daves ni es el primero ni será el último en la historia del cine. Recordemos por ejemplo cómo la misma “fuente” literaria sirvió de inspiración para el filme negro El último refugio (High Sierra, 1941) y para el western Juntos hasta la muerte (Colorado Territory, 1949) ambas dirigidas por Raoul Walsh.

(4) Leone era un humorista (con muy mal genio), como lo prueba el título de su primer western (no era original sino un remake de Yojimbo, 1961 de Kurosawa) con el que quería expresar la imposibilidad de poder tener un reparto de estrellas debido al poco dinero que le concedían los productores.

(5) Fue interpretado por Winona Ryder y Angelina Jolie. La hija de Jon Voight, y actualmente mujer de Brad Pitt, recibió por esta película el Oscar y el Globo de Oro a la mejor actriz

(6) Se inspira en la biografía del cantante Johnny Cash.

yuma55.jpg(7) Tanto el filme de Eastwood como el de Costner recibieron varios Oscar, incluido el de la mejor película. Algo curioso al tratarse de westerns, género normalmente “evitado” por la Academia Americana de Cine.

(8) Gladiator es una especie de remake no acreditado de La caída del Imperio Romano (1964) de Anthony Mann.

(9) El “ricachón”, hacia el final, ante la presencia de la banda de Ben, le pide a Dan que suelte al bandido. Aclara que de todas maneras (a pesar de esa liberación) le pagará lo convenido. Dan se niega a dejar libre a Ben.

(10) La película de Daves está repleta de magníficos pequeños detalles. Señalaré uno tan sólo: la “chica”, después de “su paréntesis” amoroso, abre la puerta de la diligencia, donde se llevarán preso a Ben, para despedirle.

(11) No hay que olvidar que el tren es uno de los elementos importantes en el cine del oeste. Es el protagonista en las esperas que anteceden a sus llegadas, en el nerviosismo ante el ataque de los indios o bandidos, en la unión de los ferrocarriles del Este con el Oeste del país, en las llegadas del forastero. Títulos para dar y tomar. Desde El caballo de hierro (1924) de John Ford a Espíritu de conquista (Western Union, 1941) de Friz Lang, desde Sólo ante el peligro (titulada en Francia El tren silbó tres veces) hasta el filme de Leone Hasta que llegó su hora (C’era una volta il west, 1968), sin olvidar claro las películas que cuentan las “hazañas” de Jesse James y su banda o westerns que aparentemente no lo son, como Conspiración del silencio (Bad Day at Black Rock, 1955), de John Sturges.

yuma16.jpg(12) Delmer Daves, por supuesto, no es el director que mejor ha utilizado las grúas en sus películas, aunque en sus filmes existan algunas demostraciones “aéreas” muy interesantes. Un hecho que se demuestra tanto en momentos de El tren de las 3:10 como en Jubal, La ley del talión, Cowboy, El árbol del ahorcado... Uno de los realizadores que mejor ha utilizado la grúa en el cine, y no sólo en sus obras del oeste (piénsese en La caída del Imperio Romano o El Cid, 1961) ha sido Anthony Mann, hasta el punto que se puede decir que tal utilización era una especie de firma, de marca de fábrica. Por esa forma de “explicar” ciertos momentos de sus filmes, se pueden llegar a descubrir algunos de los momentos que rodó y que fueron utilizados en el montaje definitivo de Espartaco, filme comenzado por el director de Colorado Jim, pero en el que fue sustituido por Stanley Kubrick por orden del principal actor y productor del filme, Kirk Douglas. La secuencia del comienzo, en las minas donde trabaja el esclavo protagonista, o algunas luchas de los gladiadores tienen el inconfundible sello de Anthony Mann

(13) En ambas versiones Ben lanza la misma (falsa) verborrea seductora a la cantinera y a la mujer de Dan, pero en el filme de Daves la primera mujer corrige las palabras del bandolero sobre el color de sus ojos. No son del color que él dice, le comenta. Cosa que no ocurre en la versión de Mangold. Se puede pensar que es un hecho sin importancia, pero es algo que sirve para marcar diferencias.

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