REDACTED (2)

  17 Marzo 2008

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Título original: Redacted
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: Brian De Palma
Intérpretes: Izzy Diaz, Daniel Stewart Sherman, Patrick Carroll, Mike Figueroa, Ty Jones, Rob Devaney, Kel O'Neil, Zahra Kareem Alzubaidi, Bridget Barkan
Guión: Brian De Palma
Producción: Simone Urdl, Jennifer Weiss y Stephen Traynor
Fotografía: Jonathan Cliff
Vestuario: Jamila Alaeddin
Montaje: Bill Pankow
Duración: 90 minutos
Diseño: Phillip Barker
Estreno: 16 Noviembre 2007

El rompecabezas de Irak
Escribe Luis Tormo

Mucho antes de que Brian de Palma fijara su atención en el modelo hitchcockiano de entender el cine, no como copia sino como exploración de las posibilidades que el director de Vértigo legó a cineastas y espectadores, fue un autor adscrito al cine independiente americano (hasta el rodaje de Hermanas no se integraría en la industria como tal) y, en las obras que hemos podido ver de aquel momento (Hi, Mom!, Greetings), el modelo a seguir era el cine de vanguardia, el cine basado en una nueva manera de entender las imágenes, más en consonancia con la revolución cultural de los 60.

redacted3.jpgEs por ello que sorprende ahora la visión de Redacted, en un periodo de Brian de Palma que podemos considerar de madurez creativa (nacido en 1940, pertenece a la generación de los Scorsese, Lucas y Spielberg) y con un estilo más que formado y asimilado, siendo ese estilo uno de los aspectos más interesantes de su filmografía y fácilmente detectable en todas sus obras, con elementos como son: planos-secuencia, el trabajo en el propio plano, la pantalla partida, etc.

Porque Redacted nos retrotrae a ese tipo de cine independiente de su primera época, más político, dejando de lado esa realización que más le caracteriza. Todo ello para plantear una película que, tomando como modelo narrativo el del cine documental, desarrolla un doble análisis (contradictorio): por un lado, presenta al espectador diferentes fragmentos de la realidad para intentar ocupar el máximo espacio en cuanto a la objetividad de lo que se está contando; y, por otro lado, sabemos que todo lo que estamos viendo es mentira, en el sentido de que es material de ficción rodado por el propio director (salvo unas fotografías que aparecen en la parte final y de las cuales nos ocuparemos más adelante).

Este doble aspecto, le sirve al director americano para plantear la tesis de su filme: en el conflicto de Irak la verdad está oculta, a pesar de la globalización de las imágenes. Y también le sirve para profundizar en algo que Brian de Palma está haciendo a lo largo de todo su cine: advertir al espectador que todo lo que ve no tiene por qué ser verdad (algo que ya había planteado en el magnifico comienzo de Snake eyes, donde los diferentes puntos de vista de personas y cámaras presentes no hacían más que enmascarar la verdad del suceso).

redacted1.jpgRedacted es una película que, partiendo de un hecho puntual, pretende denunciar el error de la política de los EEUU tras los atentados del 11 de septiembre (señalar a Afganistán e Irak como culpables, la existencia de las armas de destrucción masiva), y a su vez también advierte que, a pesar de los diferentes puntos de vista que aparecen en el filme, todos esos documentos no sirven para poder captar o describir toda la realidad, porque, como afirma Brian de Palma: “el cine es la mentira a 24 imágenes por segundo”.

¿Cómo está planteada Redacted? El filme, dentro de la ficción, narra un episodio ocurrido en 2006 donde un grupo de soldados asaltaron una vivienda de supuestos insurgentes en la ciudad de Samarra, violando y asesinando a varios integrantes de una familia. Para dar veracidad al asunto, Brian de Palma recurre a un compendio de imágenes que simulan proceder de diferentes fuentes documentales.

Primero, la visión del propio ejercito norteamericano formado por las imágenes tomadas por una videocámara que un soldado va recogiendo a lo largo de las semanas que pasa en Irak, imágenes procedentes de las cámaras de seguridad y otras que tienen su origen en cámaras internas mientras los soldados relatan el testimonio de los hechos acaecidos ante sus superiores.

En segundo lugar, tenemos escenas que proceden de Internet (páginas web de la insurgencia, blogs) como aquellas donde se ven ataques al ejercito americano o la ejecución de un soldado, testimonios de la mujer de un soldado, el ataque dialéctico de una antimilitarista denunciando el desmán de las tropas o las conversaciones entre el soldado que quiere confesar la verdad y su padre.

Y tercero, las imágenes que proceden de las televisiones: una televisión de Irak que asociaríamos a la real Al Yazeera, imágenes de una televisión local muy similar a la CNN y la inclusión de un documental francés sobre el trabajo de las tropas americanas en uno de los puestos de control que diariamente atraviesan los habitantes de Samarra.

redacted2.jpgEste presunto documental, titulado Barrage y supuestamente rodado por dos documentalistas franceses (por los nombres, hermanos, como los que rodaron las archiconocidas escenas del 11 de septiembre) contrasta, frente al resto de imágenes más amateurs, por un refinado esteticismo y donde Brian de Palma rinde homenaje a Barry Lyndon mediante el uso de los tres elementos presentes en el filme de Kubrick: una fotografía esteticista, el uso de un zoom muy lento que empieza en primeros planos para terminar en planos generales y la utilización reiterada de la Sarabanda de Haendel; el homenaje quizá venga por el carácter antimilitarista de la figura de Kubrick (Senderos de gloria, La chaqueta metálica) y por uno de los temas principales de la película protagoniza Ryan O’Neal: cómo los hombres son manejados por el destino, a pesar de lo que hagan por evadirse de ese propio destino.

Con todo este material, Brian de Palma intenta componer un puzle donde los diferentes puntos de vista se van complementando para dar una “supuesta” visión objetiva de los hechos. Así, frente al relato de los soldados se contrapone la versión del padre de la víctima en la televisión árabe, o cuando los soldados justifican los disparos al coche en un control, la televisión árabe vuelve a mostrar la versión de los iraquíes.

Hasta aquí todo perfecto.

Pero Redacted plantea dos problemas que lastran el resultado final. Por un lado, frente a lo que parece una crítica –y lo es–  a la intervención norteamericana en Irak, esta crítica se debilita por caracterizar a los dos soldados que violan y matan como elementos diferenciados del resto de soldados. Es decir, la crítica no va dirigida a los soldados, sino a estos dos sujetos, para ello Brian de Palma filma una escena tramposa donde uno de ellos interroga al otro únicamente para que veamos que este sujeto procede de un entorno familiar que, aunque no es el causante de los hechos, sí que justifica su carácter. Algo parecido se mostraba ya en Corazones de hierro donde al final todo el sentido negativo del conflicto (en aquel momento se narraba un suceso parecido en la guerra de Vietnam) terminaba dirigido hacia el sargento, caracterizado como muy malo, que interpretaba Sean Penn. Además el filme desliza determinados comentarios ambiguos pues parece que tras los atentados del 11 de septiembre, no se justifica la intervención en Irak, pero sí en Afganistán (al menos eso dice el soldado que denuncia los asesinatos).

Y por otro lado, aunque todo sea ficción y por lo tanto manipulación (como queda explicitado en la secuencia inicial, donde las letras de los títulos van siendo tachadas, censuradas (ese es el significado del término inglés redacted), toda la puesta en escena queda demasiado visible para el espectador. En ningún momento somos capaces de “creernos” que estamos contemplando elementos reales, documentales, lo cual significa que no terminamos de entrar en el juego, juego que precisamente es lo que quiere proponernos el director a través de su puesta en escena. Esto hace que lo que empieza pareciendo un filme dinámico, ligero y con múltiples opciones, termine con una sensación de letargo y donde el efecto de frescura inicial se va perdiendo, pareciendo que la tesis (lo que se quiere decir) se impone a lo que realmente se cuenta en la pantalla. En este sentido, el filme se queda cojo y desmerece respecto a otros planteamientos que juegan con la ficción y el documental, como podrían ser las películas de Michael Winterbottom In this world o Camino a Guantanamo.

Sólo al final, justo cuando se abandona este juego documental/ficción y la realidad golpea con fuerza los últimos segundos de la película, está remonta el vuelo. Nos estamos refiriendo a la imagen final del rostro de ese soldado, que ya en su país y con sus amigos, confiesa el sentido de la guerra y que se enlaza mediante un fundido con fotografías reales de las víctimas (con los rostros tapados, censurados) y que bajo el seudónimo de “víctimas colaterales” van apareciendo a los ojos del espectador hasta la foto final del cadáver de la chica quemada, devolviéndonos justo en ese preciso, antes de los títulos de crédito, a la realidad del conflicto.

Lastima que por el camino Brian de Palma se haya perdido entre lo que quiere decir y lo que realmente dice.


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