RETORNO A BRIDESHEAD (2)

  30 Octubre 2008
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Título original: Brideshead Revisited
País, año: Inglaterra, 2008 
Dirección: Julian Jarrold
Producción: Kevin Loader, Douglas Rae y Robert Bernstein
Guión: Jeremy Brock y Andrew Davies, basado en la novela Retorno a Brideshead de Evelyn Waugh
Fotografía: Jess Hall
Música: Adrian Johnston
Montaje: Chris Gill
Intérpretes:

Matthew Goode, Ben Whishaw, Hayley Atwell, Emma Thompson, Michael Gambon

Duración: 133 minutos
Distribuidora: Notro films
Estreno: 31 octubre 2008
Página web:  http://www.bridesheadrevisited-
themovie.com

Un retorno innecesario
Escribe Lucía Solaz Frasquet

Retorno a Brideshead es, posiblemente, la novela más conocida y admirada del escritor británico Evelyn Waugh. Convertido al catolicismo, conservador y elitista, Waugh fue un hábil observador de la sociedad de su época. Irremediablemente atraído por la aristocracia y alta sociedad inglesas que tan mordazmente criticaba, es bien conocido por su ingenio y humor negro.

retorno_a_brideshead-01.jpgPublicada en 1945, Retorno a Brideshead narra en un largo flashback la relación de Charles Ryder con la aristocrática familia Flyte. La novela es una evocación de la Inglaterra de entreguerras, claramente escrita desde la nostalgia por un mundo perdido, barrido por la destrucción de la guerra y la indiferencia de la gente hacia la conservación de mansiones campestres como Brideshead.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Charles Ryder regresa a Brideshead, una mansión ahora empleada por el ejército del que forma parte. Brideshead era el hogar de la familia Flyte y guarda muchos recuerdos sobre su juventud y sus primeros amores.

En su primer año en la Universidad de Oxford, Charles, un joven de clase media con ambiciones artísticas, conoce a Lord Sebastian Flyte. Una noche, un muy ebrio Sebastian vomita en la habitación de Charles a través de una ventana abierta. Al día siguiente, Sebastian invita a comer a Charles para disculparse, pues su osito de peluche, Aloysius, se niega a hablar con él a no ser que sea perdonado. Charles no tarda en rendirse fascinado ante el encanto hedonista del joven aristócrata. Sebastian lo invita a visitar Brideshead, donde finalmente conocerá al resto de la familia: Lady Marchmain y sus hijos Bridey, Julia y la joven Cordelia.

retorno_a_brideshead-02.jpgSe trata de una familia católica que sobrevive el escándalo de un padre (un anglicano convertido a la religión de su mujer) que los abandonó para irse a Italia, donde vive con su amante. Las conversaciones sobre el catolicismo y el modo en que influye la vida de los Flyte sorprenden a Charles, quien siempre consideró el cristianismo “sin sustancia o mérito”. Lady Marchmain es una católica devota que controla a su familia a través de la culpa y la manipulación. Sin embargo, sus intentos de reformar a Sebastian, cada vez más entregado a la bebida y a la autodestrucción, fallan estrepitosamente. Cuando Charles le proporciona dinero a Sebastian sabiendo que lo empleará bebiendo, cae en desgracia frente a Lady Marchmain y Sebastian y Charles se acaban distanciando.

Pasa el tiempo y Charles consigue reconocimiento como artista. Lady Marchmain le pide que vaya a buscar a Sebastian a Marruecos, pero el joven aristócrata, muy enfermo, prefiere permanecer allí a retornar bajo el dominio de su madre. Tras pasar dos años pintando en Sudamérica, Charles se vuelve a encontrar con su mujer en Estados Unidos. Han tenido dos hijos, pero Charles todavía no conoce al más pequeño y es evidente que no existe amor entre la pareja. En el barco de regreso a Inglaterra se reencuentra con Julia Flyte, entonces separada de su marido Rex, un rico y vulgar empresario canadiense que se convirtió al catolicismo antes de casarse con ella. Inician una relación y Charles planea divorciarse de su mujer y casarse con Julia.

Lord Marchmain vuelve a Brideshead para morir y finalmente acepta recibir la extremaunción. El regreso de su padre a la fe católica provoca que Julia decida que no puede vivir en pecado y renuncia a casarse con Charles.

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No resulta difícil encontrar ecos de la propia vida del escritor, un joven de clase media acostumbrado a codearse con personas de nivel social superior (ah, la clasista sociedad inglesa) y que estudió Historia en Oxford, donde dedicó mucho más entusiasmo a beber y a vivir la disoluta vida de un artista que a los libros. Ya conocido por sus escritos y pinturas, Waugh desarrolló una vigorosa vida social rodeado de aristócratas y estetas y se sospecha que tuvo alguna relación homosexual.

El catolicismo es uno de los temas principales de la novela. La religión católica en Inglaterra es muy diferente a la de España, pues en el Reino Unido se trata de una fe minoritaria que necesita protegerse a sí misma. En esta novela, Waugh se permitió compartir sus sentimientos hacia su religión de adopción y examinar las múltiples presiones a las que se veía sometida una familia católica tradicional.

retorno_a_brideshead-03.jpgEncontramos también una nostalgia por la era de la nobleza británica. La familia Marchmain se presenta como símbolo de una clase nobiliaria en extinción. Los críticos de Waugh ven esto como elitismo. Para mí, sin desmentir el esnobismo de Waugh, el tono decadente de la novela es uno de sus grandes atractivos.

El otro es la ambigua naturaleza de la relación entre Charles y Sebastian, algo que todavía genera un considerable debate. Waugh es un maestro a la hora de sugerir una relación entre lo amistoso y lo romántico, entre lo platónico y lo físico. Aunque lo sospechemos, jamás se dice abiertamente que Sebastian sea homosexual; Charles, aunque heterosexual, se siente enormemente atraído por Sebastian, por su encanto, por el mundo que representa, por su fragilidad. Más adelante le confesará a Julia que su amor por ella empezó en Sebastian.

El espíritu de la novela fue capturado a la perfección en la adaptación televisiva de Granada Televisión, una mítica mini serie de 1981 en 11 capítulos con un reparto estelar: Jeremy Irons interpretaba a Charles, Anthony Andrews a Sebastian, Diana Quick a Julia, Claire Bloom a Lady Marchmain, Laurence Olivier a Lord Marchmain y John Gielgud al excéntrico y despegado padre de Charles.

Guardo vagos recuerdos de la serie cuando fue emitida por televisión, una impresión general de deliciosa decadencia, el osito de peluche de Sebastian, una tortuga con el caparazón incrustado de diamantes, la ambigua relación entre Charles y Sebastian.

Años más tarde disfruté la novela y, finalmente, recuperé gozosamente la serie en DVD. Cuando supe del proyecto de convertir Retorno a Brideshead en un largometraje, me pregunté no sólo cómo iba a competir con tan ilustre antecedente, sino también si sería capaz de hacerle justicia a una historia tan compleja y llena de matices en dos horas. La respuesta es no.

Aunque cuente con un guionista de la envergadura de Andrew Davis, conocido por sus adaptaciones de las obras de Jane Austen, la historia se aparta del núcleo principal de la novela. El que algunos personajes queden reducidos a meros bosquejos puedo entenderlo y perdonarlo. La traición a uno de los puntales y grandes atractivos de la novela, no.

Julia, que no cobra relevancia en la vida de Charles hasta el final, es ahora una presencia constante que le resta importancia e intensidad a la relación entre Charles y Sebastian. En la película, Julia los acompaña a Venecia y, tras verse envueltos en el carnaval (¿en verano?), ella y Charles acaban besándose, lo que provoca los celos de Sebastian y precipita su autodestrucción. Qué ridiculez. Julia, en la novela, no sólo no muestra ningún interés por Charles en ese periodo, sino que es una joven independiente entregada a la vida social que tiene bien claro lo que quiere. Es ella quien elige casarse con Rex. En la película, toda la familia Flyte es más débil y patética y Charles más calculador.

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Mucho se ha hablado del beso en los labios que Sebastian le da a Charles (algo que jamás aparece en la más sutil novela y serie), pero realmente no tiene tanta importancia ni eleva el tono homosexual de la película. Antes Sebastian ya le ha dado un beso similar a un compañero de Oxford y otro a su propia hermana. En el mundo anglosajón hay quien tiene costumbre de besar a la familia y amigos muy cercanos en los labios. Ninguna subversión, ningún riesgo, pues, en la adaptación a la gran pantalla. Más bien al contrario, con la inventada temprana relación heterosexual entre Julia y Charles para mitigar el componente homoerótico.

El guión, más eufemístico y conservador que la propia la novela, con personajes poco desarrollados, tramas completamente omitidas y la condensación de puntos que requieren una mayor exposición, resulta irregular y escasamente satisfactorio. Así es muy difícil sentirse cautivados por la historia, conmovidos por el trágico destino de los protagonistas.

Quizá sean estos personajes faltos de profundidad y matices los que me llevan a no creerme las interpretaciones de los tres jóvenes protagonistas (Matthew Goode, Ben Whishaw y Hayley Atwell), carentes por completo de la intensidad, pasión y complejidad requeridas. El Charles de Matthew Goode es un arribista más fascinado por Brideshead y la posibilidad de poseer la mansión que por sus habitantes; es más ambicioso, menos melancólico y más calculador que el de Jeremy Irons. Mientras, el Sebastian de Ben Whishaw resulta frágil, amanerado y vulnerable, desprovisto del encanto, despreocupación e ingenio que tan bien supo retratar Anthony Andrews.

Por lo menos, Emma Thompson y Michael Gambon resultan formidables como Lord y Lady Marchmain.

Estas comparaciones con la serie de televisión pueden ser injustas, pero resultan inevitables, entre otras cosas porque se ha elegido la misma localización para Brideshead, Castle Howard, que se encuentra en el condado de Yorkshire. Estéticamente, el filme es impecable. Además de la magnífica mansión y sus alrededores, la campiña inglesa es de postal, Oxford, con sus hermosos edificios góticos, parece congelado en el tiempo, y qué decir de Venecia.

Por desgracia, se ha puesto mucho más empeño en la belleza de las imágenes, en la perfección de la iluminación y la ambientación, del vestuario, peluquería y maquillaje, que en expresar el provocativo subtexto de esta historia de clases sociales, sexualidad y religión.

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