PROMÉTEME (1)

  21 Julio 2008
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Título original: Zavet
País, año: Serbia - Francia, 2007
Dirección: Emir Kusturica
Producción: Emir Kusturica, Marc Missonnier, Olivier Delbosc
Guión: Emir Kusturica
Fotografía: Milorad Glusica
Música: Stribor Kusturica
Montaje: Svetolik Zajc
Intérpretes:

Kosanka Djekic, Uros Milovanovic, Marija Petronijevic, Aleksandar Bercek, Miki Manojlovic, Ljiljana Blagojevic, Ivan Maksimovic

Duración: 137 minutos
Distribuidora: Badriti
Estreno: 11 julio 2008

Más de lo mismo
Escribe Marcial Moreno

Todo artista tiene su estilo, y, aunque en ocasiones pueda adentrarse en nuevas formas expresivas, las constantes de su modo de comunicar suelen permanecer más allá de los aparentes cambios. Este hecho sirve, por ejemplo, para que los expertos puedan atribuir las obras cuya autoría no consta de manera explícita.

prometeme-1.jpgNo es malo poseer un estilo que permanezca reconocible a lo largo de una trayectoria artística siempre y cuando, claro, ese estilo sea el epifenómeno de una verdadera creación, en la cual se experimenten nuevos modos de transmitir al espectador emociones, ideas o cualquiera que sea la base sobre la que se justifique la obra de arte.

El problema aparece cuando tal estilo se convierte en el protagonista, en la razón de ser de la obra, sin que pueda reconocerse tras él algo con entidad suficiente para trascenderlo.

Por ejemplo, Kusturica y su última película Prométeme. Como es habitual en este autor, asistimos a más de dos horas de despliegue trepidante de las constantes de su cine. Pero perfectamente podían ser cinco. ¿Por qué terminar la película cuando lo hace? Por razones comerciales será, porque podría haber seguido durante mucho más tiempo sin que el relato se resintiera, pues en el fondo hay muy poco que pueda quedar resentido.

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Se trata, en realidad, de exponer el modo Kusturica de hacer películas hasta llevarlo al paroxismo. Y lo que ocurre entonces es que la forma se convierte en parodia, en parodia de sí misma, que es la peor de las parodias, la de quien no tiene nada nuevo que decir y es incapaz de encontrar nuevos canales para expresar lo de siempre.

prometeme-2.jpgTodo en la película posee el aire tedioso de lo ya visto. Los personajes son los de siempre, el aire campestre que los envuelve al principio y al que se vuelve también nos lo sabemos, y los inventos al estilo del profesor Franz de Copenhague no son sino una ocurrencia para apelar a un tono de comedia que en ningún momento está conseguida,  pues al poco de asimilar la sorpresa se abisma en lo reiterativo. Y, por supuesto, la banda de música incesante, el griterío con gran aparato de pólvora, los personajes circenses sin ningún rasgo que los dote de una mínima humanidad...

Ni siquiera la cuestión política posee la entidad de otras ocasiones. La guerra va quedando ya lejana en el tiempo y tanto las nuevas generaciones como el propio director parecen haber perdido el ímpetu reivindicativo que antaño mostraron. La normalidad adocenada en la que en el fondo todos nos movemos.

Estamos ante una película superflua, innecesaria, que nada aporta, y que parece surgida para mantener un mito que, en realidad, no hace sino desmoronarse con esta entrega. La vía parece agotada; ni los medios expresivos ni el referente pueden dar ya mucho más de sí.

Quizá la biografía de Maradona que se anuncia muestre un nuevo camino. Ya veremos.

 

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