KUNG FU PANDA (2)

  17 Julio 2008
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Título original: Kung Fu Panda
País, año: Estados Unidos, 2008
Dirección: Mark Osborne,  John Stevenson
Producción: Dreamworks animation
Guión: Jonathan Aibel y Glenn Berger, basado en un argumento de Ethan Reiff y Cyrus Voris
Fotografía: Yong Duk Jhun
Música: Hans Zimmer
Montaje: C.K. Horness
Intérpretes:

Lucy Liu, Michael Clarke Duncan, Seth Rogen, Jack Black, Angelina Jolie, Dustin Hoffman, Jackie Chan, Ian McShane

Duración: 92 minutos
Distribuidora: Dreamworks - Paramount
Estreno: 11 julio 2008

Un mundo feliz
Escribe Juan Ramón Gabriel

El oxímoron que constituye el título de la película refleja la contradicción que embarga el corazón del oso protagonista, Po: como plantígrado panda, es de natural pacífico, bonachón, tan grande como tranquilo; un hijo virtuoso y obediente a los dictámenes paternos. Su práctica diaria de expendedor de fideos en el negocio familiar no le satisface, refugiándose en un mundo onírico presidido por las artes marciales y por el anhelo de alcanzar el máximo título al que aspira todo practicante del kung fu: ser nombrado el guerrero del dragón.

kungfupanda-1.jpgA pesar de los impedimentos naturales de su constitución física, sus carencias serán suplidas por su condición de elegido para desempeñar un cargo al que está predestinado y que Po asumirá totalmente a la par que se acepte a sí mismo y sea aceptado por su rígido maestro instructor. Su asunción mesiánica será la clave en su victoria contra el despechado adversario que reclama el trono marcial para el que se preparó y fue instruido concienzudamente durante toda su vida, puliendo las cualidades físicas que le otorgaban la preeminencia, pero careciendo de las virtudes espirituales necesarias, debido a su soberbia y a su falta de humildad.

La historia se desarrolla en un valle idílico, el valle de la Paz, en una China feudal que responde a todos los lugares comunes de una visión occidental: pagodas, bambúes, laboriosidad… Toda una sabiduría de base gnóstica, adaptada a un nivel propio de sobre de azúcar de restaurante chino, se intercala en la narración a través de los parlamentos de los dos maestros detentadores de la sabiduría.

kungfupanda-2.jpgLa actuación de Po, socavando este hieratismo gnómico, ofrece el contrapunto cómico: no es capaz de controlar sus apetitos bulímicos, hace ostentación de su obesidad, su higiene personal es descuidada…

La población del valle es un gran zoológico mundializado: todas y cada una de las especies animales está representada en este paraíso terrenal, hogar de ese bestiario antropomorfizado.

La creación figurativa de los principales personajes se construye a partir de la hipóstasis de la voz actoral del original inglés: la voz de Jack Black configura el personaje de Po; Angelina Jolie, la tigresa; Jackie Chan, el mono, etc. La profesionalidad de los dobladores españoles no puede suplir este hecho, por lo que la “visión” global de la película (y de este comentario) se cercena en la traducción.

Ideológicamente, se refleja el hartazgo del mundo occidental con sus propia modernidad constitutiva. Cierto sector posmoderno, o hipermoderno, especialmente a través del imaginario cinematográfico, viene expresando la nostalgia por un mundo ordenado y armónico; por un mundo “feliz”. Los valores fundacionales de la contemporaneidad, los ideales de la razón y del progreso son insuficientes para calmar un malestar individual y social de unos ciudadanos opulentos, pero desorientados e insatisfechos por exceso de bienes materiales (alcanzados con los instrumentos que ha generado una modernidad puesta en duda).

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De ahí la apelación constante a la fe, a los valores irracionales (predeterminación, providencialismo) y de ahí esos relatos escenificados en unas épocas medievales de base feudal, dominadas por un teocentrismo que hurta irracionalmente al hombre  su condición de ciudadano moderno por la de un siervo satisfecho en el escalafón que le corresponde, por gracia divina, en un mundo perfectamente estructurado.

De ahí que esta película, dirigida a un segmento de espectadores menores de 10 años, apueste por esa misma moraleja: la asunción de lo que es otorgado, acríticamente, para ser feliz. De ahí ese orientalismo mixtificado.

Paradójico resulta que los occidentales envidien de los chinos aquello que éstos se empeñan en destruir utilizando los valores que los propios occidentales se empeñan en rechazar.

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