ALIENTO (BREATH) (5)

  14 Julio 2008
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Título original: Breath / Soom
País, año: Corea del Sur, 2007
Dirección: Kim Ki-duk
Producción: Kim Ki-duk
Guión: Kim Ki-duk
Fotografía: Jong-moo Sung
Montaje: Su-an Wang
Intérpretes:

Zia, Kim Ki-duk , Chen Chang, Jung-woo Ha, Ji-a Park

Duración: 84 minutos
Distribuidora: Golem
Estreno: 4 julio 2008


Cuando la palabra no es suficiente
Escribe Juan de Pablos Pons

Aliento (Breath) es la película número 14 del director coreano Kim Ki-duk. Nacido en 1960, tuvo una formación europea, ya que estudió Bellas Artes en París. Cuando regresó a Corea, se inició en la industria audiovisual trabajando como guionista. Debutó como director en el año 1996 con una película de bajo presupuesto titulada Ag-O (El cocodrilo), que fue muy bien recibida por la crítica. Con una importante trayectoria en festivales de cine europeos donde ha obtenido importantes premios, es un cineasta consolidado a nivel internacional.

aliento-2.jpgEn 1997 dirige su segunda película Wild animals, donde muestra la relación entre dos coreanos exiliados. En 1998 dirige Birdcage inn, la historia de marginación de una prostituta. En el año 2000 realiza su película más conocida, La isla, con la que consigue un gran éxito de crítica y público, así como numerosos premios en diferentes festivales. Con Samaritan girl (Samaria) logra el Oso de Plata al mejor director del Festival de Berlín en 2004.

Su cine se caracteriza por propiciar una reflexión sobre algunas cuestiones críticas que soportan un modelo social y económico que difícilmente lleva a la felicidad personal. En sus películas se reflejan, incluso magnifican muchas veces, todos los vicios que trata de esconder de puertas afuera la sociedad coreana (el machismo de sus hombres, la corrupción policial, la bajeza de la clase política…).

aliento-1.jpgPara hacer realidad algunas de sus películas tuvo que irse a Japón para lograr financiación. Así, Hierro 3 (2004) película con la que logró el León de Plata al mejor director del Festival de Venecia y el Premio Fipresci a la mejor película, es japonesa, a pesar de que sus actores y guionistas no lo son; película esta, por cierto, que tiene muchos elementos comunes con Aliento, aunque también homenajea en ella a una de sus películas más bellas: Primavera, verano, otoño, invierno… primavera (2003).

En Aliento, Kim Ki-duk narra la historia de Yeon, una mujer casada y con una hija pequeña, cuya vida se sustenta en la apariencia de una pareja moderna en la actual Corea del Sur. Yeon se entera de que su marido mantiene relaciones con otra mujer. Por su parte, Jang Jin es un condenado a muerte por el asesinato de su mujer e hijas que espera el día de su ejecución en la cárcel. A pesar de no conocerle personalmente, las noticias de sus intentos de suicidio emitidas por televisión hacen que Yeon manifieste un creciente interés por él. El conocimiento de la infidelidad de su marido la empuja a buscar el encuentro con el preso.

aliento-3.jpgA través de diferentes visitas, siempre observadas por los responsables de prisiones con una creciente morbosidad, ambos personajes progresivamente van mostrando sus más profundos sentimientos (la necesidad de amar, el sufrimiento, la culpabilidad, la obsesión, el deseo o los celos). En la reducida sala de visitas de la prisión de Hangsun, estos dos seres inicialmente extraños y desconocidos entre sí, encontrarán una vía de escape para hacer frente a sus más profundas pulsiones.

Aliento, apoyada en un efectivo guión escrito por el propio director, narra la historia de dos personajes que nada tienen en común en primera instancia, pero que comparten mucho más de lo que piensan: ambos participan de un mismo silencio acusador, sea éste físico o metafórico, que esconde su disconformidad con la vida; los dos comparten esa misma prisión, de barrotes o alianzas, burocrática en cualquier caso, que les recluye en su infelicidad; y ambos comparten también su necesidad de perdonar, ya sea a la pareja o, lo que es más difícil, a uno mismo.

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Como también suele ser habitual en la obra del director coreano, éste vuelve a jugar tanto con los simbolismos como con la delgada línea que diferencia la realidad de la ficción, presentando una historia de amor que resultaría imposible si no hubiera sido aprobada por el propio director, representado por el director de la cárcel que permite las visitas de Yeon a Jin, que concede a la joven la posibilidad de llenar de vida y color una sala de visitas y, por ende, un alma, que hasta ese momento había perdido las ganas de vivir. Del mismo modo ocurre con los compañeros de celda de Jang Jin, algunos reales, otros imaginarios, lastres en forma de sentimientos que aparecen y desaparecen en la vida del recluso.

aliento-6.jpgEl director coreano retoma la fascinación por los cambios estacionales tal y como hizo en la película Primavera, verano, otoño, invierno…, y hace que la protagonista de la historia desarrolle una peculiar representación, a modo de festival de final de curso, en el interior de la prisión. Yeon está dispuesta a proporcionar al condenado el último aliento de su vida antes de la ejecución. Para ello, será capaz de representar para su “amante” la escenificación del verano, la primavera y el otoño, al tiempo que cree recuperar su libertad, frente a su propia realidad apoyada en una familia basada en las apariencias. La transformación de las paredes de la prisión en una evocación de la primavera coreana con azaleas de plástico y fotografías en grandes dimensiones de paisajes florales, es la escenografía adecuada para manifestar sus sentimientos y sus pasiones, aunque con un atisbo de fatalismo. Después vendrán los colores otoñales de la montaña donde Yeon conoció el amor, o las playas paradisíacas de Mangsan o Sokcho “donde todos son jóvenes”, cuya brisa marina es recreada con un ventilador.

Historia de muy pocos personajes, el hecho de que estos hablen muy poco, algo habitual en la filmografía de Kim Ki-duk, subraya la dificultad de la palabra como herramienta útil para salvar la comunicación humana.

aliento-5.jpgEl director coreano profundiza en la idea de simulacro para poner en entredicho el propio funcionamiento del sistema penitenciario, mediante la recreación de los espacios bucólicos de La isla (2000) o El arco (2005) en el interior de la prisión; o la artificialidad de una historia de amor a través de una pantalla de cámara de seguridad. Breath, rodado en diez días y con muy pocos medios, es un filme representativo del estilo de un director autodidacta con un gran sentido pictórico de la composición escénica, donde sobresale el trabajo de fotografía de Sung Jong-moo.

Película a emparentar con Hierro 3 (2004), es muy representativa de su cine, extraña, hermosísima, desesperadamente romántica e incluso descarnada. En ella volvemos a encontrarnos algunas de las constantes típicas de su autor, como esos personajes callados, casi al borde del autismo, excluidos del fluir del mundo cotidiano.

aliento-7.jpgRecordamos Hierro 3 como una original reflexión sobre la soledad, el dolor, la (in)comunicación y la necesidad de reconocernos en una identidad que nos permita relacionarnos con los demás. Como la gente que juega al golf sabe, el palo denominado “hierro 3” es el menos usado de los que componen la bolsa de un golfista. Se trata de una metáfora o imagen, que puede representar la de una persona abandonada o la de una casa vacía.

Aliento, película de concepción minimalista, comparte con las demás obras de Kim Ki-duk unas imágenes de una poderosa fuerza visual y poética, y un tono intimista, profundo y existencial. Incorporando conceptos tomados del pensamiento budista, sus personajes situados en condiciones límite, buscan a cualquier precio la felicidad en sus vidas.

Mientras, nos llegan noticias del estreno del último film de Kim Ki-duk, Bi mong (Dream), en la Sección Oficial de la próxima edición del Festival de Cine de San Sebastián. Este su último filme se interna en las paradojas de la pareja y muestra los deseos ocultos de dos personajes que se aman y se odian en un mundo de sueños.

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