CÓMO COCINAR TU VIDA (2)

  13 Julio 2008

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Título original: How to Cook Your Life
País, año: Alemania, 2007
Dirección: Doris Dörrie
Producción: Franz X. Gernstl y Fidelis Mager
Guión: Doris Dörrie
Fotografía: Jörg Jeshel y Doris Dörrie
Música: Florian Riedl y Martin Kolb
Montaje: Suzi Giebler
Intérpretes: Doris Dörrie, Edward Espe Brown
Duración: 93 minutos
Distribuidora: Karma films
Estreno: 4 julio 2008

Cine y documental
Escribe Carlos Losada

Se tiene a Robert J. Flaherty como el primer documentalista de la historia del cine, el que le dio el prestigio necesario para hacer entender al gran público que no sólo de “historias” vive el cine, sin olvidarnos de John Grierson y de Alberto Cavalcanti, entre otros.

comococinartuvida1.jpgEsto viene a cuento porque Doris Dörrie nos trae una película sobre el arte de cocinar, y el sentido zen de la existencia, de Edward Brown, quien, a su vez, se inspira en el maestro zen Suzuki Roshi. Y esta película, Cómo cocinar tu vida, pretender ser un documental, con la idea de ofrecernos las enseñanzas de Brown tal como las expone ante su público en el Zen Center de San Francisco o en el Centro Tassajara Zen Mountain. Nada que oponer, pues... aunque las intenciones de Dörrie no quedan demasiado explícitas.

¿Cree Dörrie que dejando que la cámara filme la conferencia o las enseñanzas de cómo amasar, cortar y cocinar, basta para que el espectador se interese igual que si estuviese allí? Pues salvo cuando se cocina o se dicen frases atractivas, le resta interés, que no credibilidad... aunque las intenciones sí son buenas.

comococinartuvida2.jpgPara hacer documental no basta con saber poner la cámara, que también es muy necesario e importante (véanse Hombres de Arán, Drifters o Man of the Alpes para comprenderlo), sino tener esa sabiduría –¿innata?– para captar ese momento que será imperecedero, real, convincente y dárnoslo en imágenes para la memoria.

Por otra parte tenemos la mala costumbre, propiciada en este país desde que se instaló la televisión, de que los documentales son para ver en la pequeña pantalla... y esto sí que es un error mayúsculo.

Habría mucho que decir sobre esto, porque estamos de acuerdo que los buenos documentales de la BBC o de la National Geographic fueron filmados para la televisión, y así se emitieron –aunque hoy se pueden ver en formato DVD–, y tienen doble valor porque respetaban las reglas del cine; o sea, rodar con convicción, honestidad, templanza, y con sentido de la realidad de lo que tienes delante, como si de actores y argumentos se tratase, para ofrecernos una visión de la vida que a nosotros tal vez se nos ha escapado. Así se llega a la meta: las imágenes cuentan lo que el realizador interpreta, y nos llegan sin intermediarios, listas para archivarlas con los mejores recuerdos.

comococinartuvida3.jpgCómo cocinar tu vida quiere (pretende) incidir en esta cuestión... y lo consigue cuando la comida está en la mesa, sea la sugestiva, sencilla, natural y apetitosa hecha por Brown o la deleznable que se sirve en burguers y similares, amén de comentarios sugerentes de mendigos habituales o ese pellizco de humor cotidiano que acertó a sintetizar la cámara de Dörrie.

A nosotros nos gustaría oír a Santi Santamaría sobre Ferrán Adrià y la polémica suscitada; aunque es más elocuente Miguel López Castanier, de La taberna de Liria (Madrid), ofreciendo su cocina artesana y pasando de insultos estériles, que sí propiciaron Adrià y los suyos, pero sin dar nunca argumentos ni razones.

Y volviendo a la película de Doris Dörrie, Cómo cocinar tu vida, nos viene a demostrar que el documental es al cine lo que la mente es a la vida: una agrupación de sensaciones que nos ayudan a comprendernos y entendernos; y que la mayoría escarban en nuestra conciencia. Ese es su deber, tanto del documental como de las “historias”: ambas forman parte del cine y sus imágenes. Y éstas pueden y deben verse, por quienes quieran, naturalmente, tanto en las pantallas televisivas como en las salas de cine.

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