FUNNY GAMES US (0)

  08 Julio 2008
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Título original: Funny Games U.S.
País, año: Inglaterra - Francia - Estados Unidos, 2007
Dirección: Michael Haneke
Producción: Christian Baute, Chris Coen, Hamish McAlpine, Andro Steinborn
Guión: Michael Haneke
Fotografía: Darius Khondji
Diseño: Kevin Thompson
Intérpretes:

Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet, Devon Gearhart

Duración: 111 minutos
Distribuidora: Warner Bros
Estreno: 4 julio 2008

¿Palimpsesto o fotocopia?
Escribe Sabín

Ver la última película de Michael Haneke, Funny games US (utilizaremos su título original para distinguir esta versión americana de la europea que rodó el propio Haneke en los años ochenta), plantea al espectador y a este cronista como mínimo dos enfoques absolutamente contradictorios: enfrentarse a ella de una forma virgen, como película única; o hacerlo teniendo en cuenta que existe esa otra versión, rodada en su Austria natal, y de la cual la versión americana utiliza no sólo el guión, sino también la música y la planificación, prácticamente plano a plano.

La otra cara del miedo

funnygames1.jpgFunny games US narra un día en la vida de una familia típica burguesa, concretamente el último día de su vida. Un hermoso plano cenital abre la película, con un coche y su remolque recorriendo una serpenteante carretera junto a un río. Hermosas imágenes acompañadas de una pieza de ópera y del diálogo, cómplice, entre la mujer y el marido, que compiten en un juego inocente por adivinar determinadas piezas de música clásica. Detrás, el típico niño encantador asiste a la escena con un comportamiento ejemplar.

Esta escena inicial sirve para presentar a la prototípica familia feliz. Un símbolo que va a saltar en pedazos en el resto del metraje merced a la intrusión de una pareja de adolescentes, guapos, agradables, educados... y psicópatas. De hecho, la escena inicial tiene algo de inquietante si consideramos ese plano cenital como el punto de vista de un ser superior, que controla el rumbo de los personajes: quizá el Destino. Algo extraño se introduce de forma casual en sus vidas, de la misma forma en que en su juego de adivinar pieza de música clásica se introduce de pronto un fragmento de música heavy, que chirría en la armonía del momento.

Un breve encuentro con unos amigos, con los que quedarán para ayudarles a botar su embarcación, es el único punto de contacto con otras personas antes de situarse en su propia casa de campo, dispuestos a unas vacaciones donde el aislado paisaje y el lago serán el entorno idílico para disfrutar tranquilamente en familia.

funnygames2.jpgPero ese aislamiento y esos elementos del paisaje pronto se van a convertir en una trampa mortal: a plena luz del día, aprovechando el aislamiento y la impunidad que confieren la ausencia de vecinos, se presentan en la casa dos jóvenes impecablemente vestidos de blanco, casi se diría que son dos jugadores de tenis... si no fuera por sus inquietantes guantes blancos, que sugieren su afán de “no dejar huella” allá por donde pasan.

Primero de forma sosegada, educada, y posteriormente de forma cada vez más violenta, los dos intrusos van minando la tranquilidad familiar... hasta acabar asesinando de forma fría y sin asomo de culpabilidad a cada uno de los tres miembros. Para ellos todo es un juego, de ahí que en ningún momento asome en su rostro la duda o el remordimiento de conciencia.

Una película dura, que ofrece un aspecto distinto del miedo: sin oscuridad, sin sobresaltos, sin música estridente, sin persecuciones interminables, sin monstruos de aspecto repugnante. El Mal es algo inesperado, es nuestro vecino, es cualquier persona con la que puedes tropezar casualmente, es una visita de aspecto inofensivo, es una pareja de jóvenes de exquisitos modales, que te ofrece un juego tan simple como dejarte decidir quién muere primero si tú marido o tú... y con qué arma prefieres hacerlo.

La versión americana

funnygames6.jpgNo es algo nuevo en el cine americano importar talentos de otras nacionalidades, principalmente europeos. Tampoco lo es rodar nuevas versiones de películas ya existentes, para lo cual suelen asegurarse de comprar los derechos, evitar que se estrene el original en sus pantallas (o, como mucho, limitar su exhibición a una versión original subtitulada de escasa carrera comercial) y rodar la nueva versión con más medios, intérpretes más conocidos y una proyección en la taquilla mundial mucho mayor.

El problema surge cuando se contrata a un director para que ruede una nueva versión de una película anterior suya. ¿Qué opciones tiene este director? ¿Rodarlo todo igual, cambiar sólo aquello que era mejorable, hacer una película totalmente distinta?

El reciente boom del cine asiático, con multitud de nuevas versiones de títulos como The ring o The eye, ha permitido comprobar estas distintas opciones a la hora de acercarse a una obra propia. Aunque ya existía un antecedente con un director holandés, George Sluizer, quien rodó una nueva versión de su película Spoorloos (The vanishing, 1988), titulada en su estreno español Secuestrada (The vanishing, 1993), y que reproducía en muchos momentos la planificación del original... exceptuando un final feliz que poco tenía que ver con el resto de la trama y que, obviamente, no existía en el original holandés.

Michael Haneke, al rehacer Funny games en los Estados Unidos, ha optado por repetir plano a plano su película austriaca. No ha introducido ningún cambio apreciable, ni siquiera en la colocación de la cámara o el tipo de planos rodados. La experiencia ya la había probado Gus Van funnygames5.jpgSant al rehacer el Psicosis de Hitchcock, aunque, eso sí, cambiando el rodaje en blanco y negro original por el imprescindible color para tener una carrera comercial algo más saneada.

Por supuesto, la película de Haneke es ligeramente distinta, no es la misma. Aquí la planificación es algo más brillante, los planos están encajados con mayor fluidez, la iluminación es mucho más sutil, más elegante (gentileza del iraní Darius Khondji, uno de los maestros europeos de la fotografía actual, a quien se deben, entre otras, las inquietantes imágenes de Seven o La novena puerta). En fin, todo tiene un aspecto técnico más pulcro, como la propia vestimenta de los dos psicópatas protagonistas: absolutamente inmaculada, impecable, como dos médicos, absolutamente profesionales en su trabajo... que es matar.

Y hay otro cambio importante: no es lo mismo tener permanentemente en pantalla a dos actores centroeuropeos absolutamente desconocidos para el espectador español, que disfrutar (en todos los sentidos) de la presencia de Tim Roth y la protagonista de King Kong, Naomi Watts, aquí enfrentada a un monstruo mucho menos romántico.

Por lo demás, todo, absolutamente todo, está sacado de la película inicial.

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¿Es lícita la opción elegida por Haneke?

Por supuesto. Si él considera que su obra inicial ya es casi perfecta, no tiene por qué cambiar nada. Y si le pagan bien por repetir su trabajo anterior, pues adelante.

funnygames3.jpgOtra cuestión sería de índole digamos moral. Si no se aprovecha la ocasión para crecer como artista, ¿se es realmente un artista o un mero especulador, un mercenario?

Cuando Haneke acepta repetir plano a plano su película lo hace seguramente para garantizar que sea vista en todo el mundo, porque esta nueva versión va a tener sin duda una mejor carrera comercial.

Eso sí, impone como condición no alterar nada del original, incluido su duro final (con la muerte de la madre, última superviviente hasta ese momento de la familia feliz) y, sobre todo, esa inolvidable secuencia del “rebobinado” de la película para evitar la muerte de uno de los psicópatas y el final más o menos feliz: aquella escena, vista en su momento en los cines de medio mundo, dejó sin habla a más de un espectador, al romper la “cuarta pared” de la ilusión cinematográfica y frustrar las expectativas del público asistente a la sala. Nunca antes, que este cronista recuerde, una película se había rebobinado para alterar el final, al menos de forma dramática, aunque una manipulación similar existió también en los ochenta en una película más innovadora de lo que en su momento se dijo: Gremlins, de Joe Dante.

funnygames7.jpgSi un artista utiliza un material preexistente para mejorarlo, para adaptarlo, para pulir su propia técnica, se puede considerar que está creciendo como artista. Si no dispone de medios o, sencillamente, desea aprovechar un borrador de un trabajo para crear sobre el mismo material una obra más perfecta, podemos hablar de un palimpsesto: el artista aprovechando parte de su obra para crear encima una nueva, mejorada.

Y así podría entenderse Funny games US: una mejora sutil en pequeños detalles (vestuario, iluminación, movimientos de cámara, interpretación) del trabajo original de Haneke.

Pero también podría entenderse exactamente al revés: como una mera fotocopia con fines comerciales, como una prostitución del trabajo del creador para vender más y mejor con la ley del mínimo esfuerzo.

Supongo que la información, el análisis de lo que tenemos entre manos, llega hasta aquí. El resto es la opinión personal que cada uno tenga frente a esta situación.

Y a este cronista, esta operación le parece una tomadura de pelo, una estafa, una vergüenza.

Probablemente si estuviéramos hablando de un realizador de tercera división, la mera especulación comercial no tendría mayor trascendencia (de hecho, es habitual el plagio en el cine actual), pero cuando viene de la mano de un “artista”, de uno de los gurús del cine actual, uno espera cierta honradez intelectual, una defensa de su posición como creador... y no una fotocopia.

No es lo mismo pintar Las Meninas que vender litografías del cuadro, a bajo precio, en la tienda situada en el propio museo. Se parecen mucho. Pero no tienen el mismo valor.

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