¡OH, JERUSALÉN! (2)

  05 Julio 2008
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Título original: O Jerusalem!
País, año: Francia - Inglaterra - Grecia - Italia - Israel - Estados Unidos, 2006
Dirección: Elie Chouraqui
Producción: Elie Chouraqui, Mark Damon, Jeff Geoffray, Andreas Grosch
Guión: Elie Chouraqui y Didier Le Pêcheur
Fotografía: Giovanni Fiore Coltellacci
Música: Stephen Endelman
Intérpretes:

Ian Holm, Saïd Taghmaoui, J. J. Feild, Maria Papas, Patrick Bruel, Mel Raido, Tom Conti, Tovah Feldshuh

Duración: 100 minutos
Distribuidora: Notro Films
Estreno: 4 julio 2008

La ciudad de la paz
Escribe Juan Ramón Gabriel

La palabra paz es invocada a lo largo de esta película en multitud de ocasiones. Su invocación es inversamente proporcional a la consecución de su efecto preformativo.  Sin embargo, es el leitmotiv sobre el que se erige la película y la viga maestra que no consigue sostenerla.

ohjerusalen1.jpg¡Oh, Jerusalén! narra los acontecimientos que rodearon la proclamación del estado judío de Israel, en un lapso de tiempo de dos años, los comprendidos entre 1946 y 1948. Tales sucesos adquieren una dimensión política, histórica y bélica que transcienden el periodo cronológico que ilustra el filme.

Políticamente, se pretende un punto de vista neutro imposible de alcanzar. Para ello, se focaliza la historia a través de la amistad de dos personajes pertenecientes a cada uno de los bandos en conflicto, personajes que coinciden en un exilio voluntario en los Estados Unidos. La convivencia que alcanzan aquí querrá ser transplantada a su país de origen y de disputa. Fracasarán, pero lo aprendido en el paraíso de libertad americano seguirá rigiendo su pensamiento.

ohjerusalen2.jpgHistóricamente, los hechos acaecidos, los datos documentados se diegetizan para intentar ofrecer un testimonio fiel y riguroso: se recurre a la inclusión de escenas documentales pertenecientes a la época así como a la ficcionalización y prolongación de tales documentales para crear un mayor efecto ya no de verosimilitud histórica, sino de verdad. Las escenas documentales de los supervivientes judíos de los campos de exterminio decantan la identificación del espectador con el punto de vista judío de una manera incontestable. Ben Gurion, Golda Meir, el rey Abdalá de Jordania son dramatizados para lograr esta ficción documental.

Bélicamente, hay un referente cinematográfico del que la película es deudora: Éxodo (1960), de Preminger. La lucha de guerrillas, la actitud del país colonizador, las batallas más importantes… remiten a secuencias de este anterior relato. Incluso el actor protagonista, salvando las distancias, guarda cierto parecido físico con Paul Newman.

Una épica de la paz gobierna la actuación de los personajes. Una epopeya pacifista, contradictio in terminis, rige los comportamientos de todos y cada uno de los protagonistas, excepto el de un grupo radical judío, minoritario, que es repudiado por sus congéneres por los métodos terroristas que utiliza. En el enfrentamiento entre palestinos y judíos se respeta un idealizado espíritu de justa medieval, tal entre Saladino y el cruzado Ricardo Corazón de León: enemigos pero caballeros.

ohjerusalen3.jpgEs aquí, en la base ideológica, donde la película muestra sus carencias, su anacronismo y su falsedad. La pretensión de ocultar los elementos terroristas en la fundación del estado de Israel (la noticia del atentado contra el Hotel Rey David se sonoriza radiofónicamente, pero sus imágenes son sustraídas)  y su posterior asimilación por los palestinos domina el desarrollo del relato: el terror(ismo) apenas es mencionado y, mucho menos, mostrado. Parece que se haya convertido en un tabú. ¿Ya ha sido olvidado el 11-S,  el 11-M,  los atentados del metro de Londres, por no hablar de Munich, Chabra y Chatila, las intifadas, etc.?

Mientras judíos y árabes ejercen su lucha amparándose en su fe, los cristianos-occidentales ejercen el papel de nuevos Poncio Pilatos, mediante la función que desempeña el gobierno británico, responsable colonial que renuncia a sus obligaciones de garante del orden y de la anhelada paz; renuncia equivalente a la del guión para profundizar en el origen de un conflicto cuyas consecuencias continúan incandescentes y  terriblemente vigentes.

¿Incapacidad de reflexión intelectual, desistimiento o, simplemente, miedo?

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