Mañana es hoy (2)

  08 Diciembre 2022

Cómo hemos cambiado

mañana-es-hoy-0El director y guionista Nacho G. Velilla ha cimentado su filmografía transitando por el terreno de la comedia. Desde las sitcoms (Siete vidas, Aída) hasta sus largometrajes (Fuera de carta, Villaviciosa de al lado, Perdiendo el norte…). Una trayectoria reconocida por el gran público y que ha hecho que algunas de sus películas figuren entre las de mayor recaudación de taquilla del cine español. Un estilo de humor que también funciona fuera de nuestras fronteras como es su producción rodada en México, No manches, Frida, que tuvo una segunda parte debido a su éxito comercial.

Tras estrenar en 2022 Por los pelos: Una historia de autoestima, el director zaragozano regresa ahora con Mañana es hoy, la primera producción original en España de Amazon Prime Video, que está disponible para su visionado desde el 2 de diciembre directamente en la plataforma, pudiendo verse en 240 países y territorios de todo el mundo.

Mañana es hoy representa una mirada nostálgica hacia el cine de aventuras norteamericano de los años 80. El guion de Velilla y sus colaboradores habituales no esconde su apelación directa a Regreso al futuro y el juego con los viajes en el tiempo para intentar mejorar o corregir determinadas acciones, estableciendo el soporte de la ciencia ficción que encapsula en su interior la comedia —y el drama— de la vida cotidiana.

Un elemento fantástico que tiene la función de trasladar a una familia de clase trabajadora desde el año 1991 a la época actual, provocando la comicidad que se deriva de la diferencia entre dos modos de vida separados por un arco temporal de 30 años.

La primera capa externa del filme responde a la comicidad derivada de la diferencia que los personajes encuentran en su viaje por el tiempo. La confrontación emocional, al ser conscientes del cambio en el modo de vida que separa las dos épocas temporales, depara las situaciones cómicas y los gags provocados por el avance tecnológico —representado por los teléfonos móviles— y la evolución de las relaciones afectivas o laborales.

Las nuevas formas de comunicación a través de las redes sociales o la independencia de la mujer que se desprende de los roles machistas de la sociedad tradicional (la incorporación al mundo laboral, la normalización de la sexualidad femenina) son los arquetipos utilizados para escenificar el asombro de trasladarse repentinamente a un mundo evolucionado.

Un tratamiento humorístico que responde a una ubicación inadecuada de los personajes en un contexto determinado, un recurso que ya hemos visto en las películas de Nacho G. Velilla: los jóvenes españoles despistados en el mercado laboral alemán en Perdiendo el norte o la inseguridad del delincuente metido a profesor en No manches, Frida.

Y sobre esta estructura basada en la comedia, uno de los aspectos más destacables que aporta Mañana es hoy es la emergencia del recurso dramático reflejado sobre todo en el sufrimiento de los personajes de los padres. Por lo tanto, además de la parte más divertida, la película se abre a plantear reflexiones sobre el paso del tiempo, el papel de los padres en la educación de los hijos, la pérdida de las personas queridas e incluso la denuncia de la violencia de género.

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Una serie de temas que aportan cierta amargura y nostalgia al mero entretenimiento y que recae fundamentalmente en el personaje de Pili (Carmen Machi), una mujer entrada en la cincuentena y que debe asumir las riendas para sacar la familia adelante, tanto en su tiempo real como en el futuro; y que junto a su marido José Luis (Javier Gutiérrez), ese padre cabezón al que el recurso del viaje en el tiempo le brinda una segunda oportunidad para enmendar sus errores, compone un matrimonio que hunde sus raíces en la comedia tradicional española (el guiño a Gracita Morales o la inspiración de Javier Gutiérrez en José Luis López Vázquez para elaborar su personaje).

En ese intento de enriquecer el filme para ir más allá del mecanismo netamente humorístico está el valor positivo, pero también lleva implícito el inconveniente de manejar una cacofonía de géneros, sucesos fantásticos y elementos dramáticos que no siempre cuadran bien, lo que termina desequilibrando el resultado final.

Hay secuencias muy bien conseguidas como un montaje paralelo, la visualización en imágenes del diario de la hija o el trabajo con las canciones que articulan el relato, pero en general se observa cierta artificialidad para ensamblar todas las partes que componen el relato, incluida su coda final que tiende a suavizar ese lado más amargo.

En el lado favorable cabe destacar que la película, al menos, no incurre en el error de considerar que cualquier tiempo pasado fue mejor, pues el mensaje termina siendo que cada persona es hijo o hija de su tiempo, que cada época es necesario vivirla, disfrutarla, pues las segundas oportunidades solo se dan en el terreno de la ciencia ficción. Finalmente, Mañana es hoy apuesta por poner en valor la transformación social y cultural que se dado en los últimos 30 años visibilizada a través de esa confrontación temporal.

Como todo el cine —y la televisión— de Nacho G. Velilla, el conocimiento de las claves de la comedia (los diálogos, el dominio del gag, las tramas, el juego con los actores y las actrices) deja un producto solvente que en este caso sirve de homenaje a todo el cine norteamericano de aventuras de los 80 —Zemeckis y Regreso al futuro es el referente más claro pero también hay citas al cine de Landis, Reiner, etc.—, un cine que marcó a una generación y que en este caso permite introducir el recurso de la ciencia ficción tan poco habitual en nuestro cine.

Escribe Luis Tormo | Entrevista con Carmen Machi y Nacho G. Velilla

  

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