THE DEAD GIRL (3)

  30 Junio 2008
thedeadgirl0.jpg
Título original: The Dead Girl
País, año: Estados Unidos, 2006
Dirección: Karen Moncrieff
Producción: First Look Pictures
Guión: Karen Moncrieff
Fotografía: Michael Grady
Música: Adam Gorgoni
Montaje: Toby Yates
Intérpretes:

Josh Brolin, Marcia Gay Harden, James Franco, Toni Collette, Brittany Murphy, Rose Byrne, Giovanni Ribisi, Kerry Washington

Duración: 90 minutos
Distribuidora: Filmax
Estreno: 30 mayo 2008

Mujeres desesperadas
Escribe Adolfo Bellido López

Una directora televisiva

Una pequeña sorpresa es este filme y, al mismo tiempo, un gran fiasco comercial, al igual que anteriormente lo fueron pequeñas y sorprendentes películas, como La primera nevada o Adiós, pequeña, adiós.

thedeadgirl1.jpgThe dead girl la ha escrito y dirigido la californiana Karen Moncrieff (1963), actriz de televisión que en 2002 dirigió su primer filme, el desconocido Blue car, presentado como el actual en el festival de cine de Deauville. La diferencia es que en aquel 2002 la película presentada no fue premiada y en esta ocasión ha recibido el primer premio. Probablemente, este reconocimiento ha hecho posible que se estrene por acá, pero... los espectadores ni se han enterado: se ha exhibido de tapadillo (al menos en Valencia) y  sólo ha estado una semana en cártel. Una pena porque The dead girl es muy superior a la mayor parte de las películas que hoy se encumbran a los primeros puestos del ranking semanal de estrenos.

Karen Moncrieff fue actriz de televisión durante bastantes años antes de que acometiera Blue car. Después de ese filme y antes de enfrentarse a la realización de The dead girl, volvió al medio televisivo para dirigir algunos episodios de la serie A dos metros bajo tierra. La procedencia televisiva de la realizadora se nota en esta película tanto por la forma de estar rodada (abuso de primeros planos), como por la estética (relamida, equivocada en la planificación en más de un momento)... pero, con todo, y teniendo en cuenta que en el momento actual es difícil separar cine y televisión (en su forma de hacer), hay que reconocer que estamos ante un filme más interesante que curioso. Aunque ambas palabras puedan servir para definirlo.

Un cadáver y una historia

thedeadgirl2.jpgAlguien ha dicho que se trata de una vuelta a Rashomon de Kurosawa. Si así se piensa será debido a las historias de unos personajes que se mueven alrededor del mismo hecho. Pero eso no es el filme de Kurosawa. Allí, los protagonistas de una historia contaban, de forma diferente, su participación en la misma. Aquí, los protagonistas de cada episodio, de los cinco con los que cuenta el filme, no cuentan su historia: todas son narradas desde la (falsa) objetividad del narrador-escritor-realizador. Tampoco las cinco partes que integran la película muestran lo mismo. Lo que ocurre es que recaen directa, indirecta y, en algún caso, en forma accesoria sobre un hecho que ha ocurrido.  Sobre la acción, no sobre cómo se produce esa acción. Algo que el espectador nunca sabrá.

The dead girl parte del descubrimiento de un cadáver. La película gira alrededor de ese cadáver, el de una mujer joven asesinada. La persona que lo encuentra es una mujer que habita cerca del lugar donde se ha cometido el crimen. Y será ella quien llame a la policía. Así, un ser débil, inseguro, frustrado, dominado por una madre despótica, que ejerce su poder desde la cama donde se encuentra postrada, adquiere notoriedad. Su imagen aparece en los periódicos, en la televisión. Entonces se convence, si no lo estuviera ya, que no es nadie, que su vida sólo existe en función de otra persona. Y decide huir de casa con un extraño personaje absorbido por las historias de asesinatos en serie.

Una pareja enfermiza y la madre de ella serán los personajes principales de esta, llamémosla, primera parte que lleva el nombre de “La extraña”. Y es que, naturalmente, la protagonista es una extraña para el hecho ocurrido (y en el que se integra de forma causal), para el pueblo, para sí misma.

Ser desgarrado que queda, al final de este “capítulo” inicial, desaparecida al igual que las otras mujeres, que expresan tal estado desde el cartel colgado en la cabina telefónica desde donde llama “la extraña” para que recojan a su madre herida.

Este primer episodio posee ya todos los elementos positivos y negativos que vamos a encontrar a lo largo de toda la película. Por una parte, está el buen dibujo de los personajes, la atmósfera sabiamente creada, el carácter enfermizo de unas relaciones, la reflexión sobre seres –mujeres ante todo– perdidos irremisiblemente en un destino sin esperanza, la ajustada interpretación de los actores. Soledad, angustia, desesperación, muerte. La oscuridad como dominante de una sociedad que se retrata con trazos negativos. No parece haber resquicio de esperanza ni para ellos ni para el mundo en el que habitan.

En el lado negativo habrá que citar la influencia televisiva, el preciosismo de los encuadres, lo inacabado de cada una de las partes, como si estuviéramos ante un punto y aparte (esbozos, en definitiva, que quedan demasiado abiertos), la levedad de lo contado, la dificultad de expresar con claridad algunas de las reacciones de los personajes... De todas maneras, los elementos positivos vencen a los negativos.

Cuatro historias, cuatro mujeres

thedeadgirl3.jpgSi la primera parte se centra en una mujer que de manera casual es protagonista de un suceso, las otras cuatro partes correrán a cabo, respectivamente, de una ayudante forense que cree (falsamente) descubrir que la persona asesinada es su hermana desaparecida hace años (“La hermana”); de la esposa del asesino en serie (“La mujer”); de la madre de la joven asesinada (“La madre”); y de las últimas horas de la joven que será asesinada (“La mujer muerta”).

En todas las partes domina un tema: el de la ausencia, la desaparición. La extraña tiene que sufrir la perdida de un hermano (la madre se lo echa en cara constantemente), quizá muerto, quizá desaparecido; la hermana vive bajo el trauma de la desaparición de su hermana pequeña; la madre no sólo vive entristecida por la lejanía de su hija, sino que también deberá sufrir con su muerte; la mujer ignorará, a su vez, la realidad de su marido, inmersa en su soledad; y la chica muerta se ve obligada a ceder a su hija a una familia de escasos recursos.

Un microcosmos de mujeres desesperadas que tratan de buscar agarraderos peligrosos o discutibles en alguien que puede ser un asesino, en cohabitar con un verdadero asesino, en llamar a un joven que permita evadirse de los problemas, en la nieta refugio de la madre al tiempo que trata de recoger a la amiga de su hija, en la felicidad que la joven prostituta trata de ofrecer a su hija prestada...

Una especie de carrusel donde nadie queda a salvo. Unas vidas en las que reina la oscuridad: la “falta de luz” dominante del filme. En esta tenebrosa historia no hay resquicio para la esperanza. Tan sólo se oferta un infierno del que nadie puede escapar. Detrás de una sonrisa o de una ilusoria esperanza no se encuentra más que la cruda realidad: la verdad sobre la vida de la hija, la anormalidad del falso enamorado, el descubrir que la hermana sigue desaparecida, el comprobar la verdad sobre las continuas salidas del marido, el porvenir que aguarda a la joven que casualmente ha encontrado a un ser tan caritativo que está dispuesto a llevarla... a la muerte.

Curiosidades y un gran final

Una película curiosa, abierta, con el suficiente interés para dar crédito a su directora en las próximas películas que realice.

Como dato curioso reseñaré que el personaje de la madre de la extraña es interpretado por Piper Laurie, en un claro guiño al papel que interpretara en Carrie de Brian de Palma.

Señalar, finalmente, un gran momento, uno de los mejores del cine de los últimos meses. Me refiero al plano que cierra el filme. La joven prostituta ha sido recogida, haciendo autostop, por un amable conductor que está dispuesto a llevarla a su destino: entregar un regalo de cumpleaños a su hija. La dura y violenta joven, endurecida por sus años de drogadicción y prostitución, se siente, en ese instante, como una “niña inocente y buena”. Con gran alegría habla a su compañero de viaje de cómo se siente, dónde va. Ríe, se siente feliz. Poco a poco, el sonido de su voz se va apagando hasta que desaparece. Seguimos viendo cómo abre su boca, ríe... pero sus palabras no las escuchamos a pesar que el plano se sigue manteniendo. Gradual disminución del sonido hasta fundir el negro. Una manera precisa de significar su muerte con el silencio...

Una gran idea para una película que merecía mucho más que la pobre exhibición que ha tenido.

thedeadgirl4.jpg