Por los pelos: Una historia de autoestima (2)

  11 Agosto 2022

Perdiendo el pelo

por-los-pelos-0La carrera del guionista y director Nacho G. Velilla está asociada de manera inequívoca a la comedia. En televisión, bien como guionista o como director, participó en las exitosas series Médico de familia, 7 vidas y Aída. Su debut en el largometraje fue con Fuera de carta, al que siguieron Que se mueran los feos, Perdiendo el norte o Villaviciosa de al lado; títulos refrendados por los espectadores y que permanecen entre los filmes más taquilleros del cine español.

Son películas apegadas a la actualidad y construidas con un equipo de guionistas que se conocen perfectamente (Oriol Capel, David S. Olivas y Antonio Sánchez participan en todas ellas). Un humor reconocido también fuera de nuestras fronteras pues No manches Frida, una producción rodada por el director español en México, fue uno de los filmes más taquilleros de ese país, rodándose una segunda parte debido al éxito alcanzado.

Por los pelos: Una historia de autoestima tiene su origen también en esa realidad cotidiana pues se inspira en un titular de prensa en el que se detallaba que medio millón de hombres viajan a Estambul para realizarse los implantes capilares. A partir de esta noticia el guion teje una historia en base a tres personajes masculinos, dos compañeros que trabajan como policías y un cantante de  reguetón, que tienen en común la caída del cabello.

Siguiendo la estructura de la comedia, el filme plantea todas las situaciones vergonzantes que los protagonistas sufren debido a su inminente calvicie, poniendo de relieve la importancia que tiene la apariencia física en un mundo mediatizado por la imagen; un contexto que termina afectándoles tanto a nivel personal (la mujer que presiona al marido por su aspecto físico o las hijas que se avergüenzan de su padre al compararlo con la nueva pareja de su exmujer) como laboral (el cantante que depende de los seguidores y los likes en las redes sociales).

Por diversas razones —la comparación con el acompañante de su exmujer, las opiniones de la mujer sobre la importancia de parecer joven o la dictadura de las redes sociales en el caso del cantante— los protagonistas deciden viajar a Turquía para llevar adelante el implante capilar. Sin embargo, este tratamiento inicial sobre los problemas derivados de la calvicie termina siendo una excusa argumental para dejar paso a una comedia de enredo en el sentido más clásico del término.

Una de las características del cine de Nacho G. Velilla es la apuesta por el reparto coral y en Por los pelos este precepto se cumple a rajatabla. De tal forma que ese protagonismo inicial de los tres hombres se diluye para entrelazar a todos los personajes con diversas historias de amor y desamor que son el verdadero motor de la película.

De esta forma, aprovechando las localizaciones de postal que ofrece el rodaje en Estambul —casi un publirreportaje turístico de las bondades del tratamiento capilar—, el tercio central de la película se centra en el vodevil amoroso que deja al descubierto las mentiras y los engaños entre unos y otros para concentrarse en el subtítulo del filme: la autoestima que cada persona debe tener para afrontar los problemas de la vida cotidiana.

Conforme avanza el metraje el guion va dejando patente que los problemas de apariencia, en realidad, no son los causantes de las dificultades que surgen en la pareja o de mala relación como padre, pues al final es la actitud de cada uno de ellos la que sirve para reorientar sus vidas.

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Nacho G. Velilla, conocedor de los resortes del género, marca el tempo de la comedia estableciendo una estructura clásica de introducción, con la presentación de los personajes; la parte intermedia que corresponde al viaje a Estambul, donde todos los personajes terminan mostrando sus cartas; y finalmente, la vuelta a casa donde se produce el desenlace.

En este sentido no hay caída en el ritmo del filme pero este se resiente de la calidad del humor exhibido pues no todas las situaciones ni los gags funcionan de igual forma, favoreciendo cierta intermitencia en la comicidad, que funciona mejor en la primera parte que en la segunda. Una comicidad que tampoco termina de encontrar una unidad a lo largo de toda la película pues hay momentos en que se apuesta por la comedia gamberra, en otros tiende a la comedia familiar y también hay situaciones que se enredan en exceso, lo que termina afectando a la consideración general del filme, sobre todo en su última parte.

De igual forma, no todos los personajes funcionan de la misma forma. Destacan las recreaciones de Carlos Librado ‘Nene’, Antonio Pagudo y Eva Ugarte, pero no tanto el personaje de Rayco al que el guion condena a una indefinición que lastra el resultado final.

Por los pelos: Una historia de autoestima tiene la virtud de abordar, bajo la mirada irónica de la comedia, el mundo de la apariencia y la imagen física, burlándose de la importancia que se da en la sociedad actual al envoltorio externo de las personas en esa búsqueda de aprobación basada en el aspecto físico.

Una película fresca que busca agradar a todo el mundo y en la que se echa en falta una mayor concreción en la escritura de los personajes y el tratamiento cómico del enredo para evitar ciertas repeticiones y tópicos.

Escribe Luis Tormo | Fotos Julio Vergne / Warner Bros. Pictures Spain

  

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