Doctor Strange en el multiverso de la locura (3)

  18 Mayo 2022

Las posibilidades de una historia

doctor-strange-0Sam Raimi vuelve al mundo de los superhéroes. Todos recordamos la trilogía del realizador sobre el hombre araña, Spider-man, en la primera década del siglo XXI. Aunque su cine había incidido en varias ocasiones sobre el terreno de lo fantástico, fue este personaje el que le introdujo de lleno en la adaptación del cómic de superhéroes. Marvel ahora ha contado con él para reintroducirse en una parte del mismo universo para que lo lleve a una dimensión desconocida.

En la obra introductoria sobre el Doctor Strange se podía corroborar que este personaje no es un superhéroe al uso. Sabemos que no es un Hulk ni tampoco un Capitán América, porque el poder que contiene su ser va mucho más allá. Podríamos decir que se acerca —cinematográficamente hablando— a lo que podría dar de sí un Nolan si este metiera la cabeza en uno de estos entramados espacio-temporales del mundo del cómic clásico.

Pero, permítanme girar el argumento, porque donde Nolan haría una obra mastodóntica y muy seria sobre las posibilidades que ofrece el planteamiento del multiverso, Raimi propone una fantasía desbordante que funciona como una atracción de parque temático de lujo.

Porque esta nueva entrega del Doctor Strange nos lleva a un viaje a lo desconocido, pero siempre desde un sentido puro de la aventura. Y quizás la mayor atracción de la vagoneta es que su recorrido se construye sin límites establecidos.

El nuevo Doctor Strange supera en muchos sentidos a su predecesora, que ya suponía algo diferente dentro de su estructura de personajes. Primeramente, porque su jalón inicial tenía una condición inherente, es decir, llevaba implícita la tarea de presentar a la figura protagonista y su peripecia vital: su amor imposible, su profesión y su entendimiento sobre el mundo que le rodea. Pero una vez superado ese tramo de presentación, y su introducción dentro del universo Marvel, ahora la historia puede ir mucho más allá.

Lo hace y de qué manera. Somos conscientes de que los méritos se los lleva Raimi con sobrada razón, pero el guion de Michael Waldron construye una emocionante montaña rusa de situaciones y batallas, diseñada para enfrentar a los dos personajes Marvel que mejor se manejan en los escenarios que superan toda barrera espacio-temporal, creando un producto que funciona como un reloj. Son el Doctor Strange —lógicamente— y la Bruja escarlata los que dominan la historia, moviéndose entre realidades y luchando contra sus propios destinos en una narrativa que va más allá de la razón y se siente con el corazón.

Esto es lo que hace que no solo estemos delante de un artefacto alucinante, anómalo y con un sentido del ritmo casi perfecto, sino que también estamos delante de una carrera hacia delante y hacia atrás que invita a la reflexión sobre la condición humana y que habla de unos sentimientos que escapan de las lógicas y los estándares. Para esto, Raimi se revela como la mejor elección para arrastrarnos a un carnaval embrujado y dantesco que logra conservar la esencia pura del cómic y equilibrarlo con una explosión de ideas bizarras, emocionales y surrealistas.

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Entramos en el multiverso

Su primera hora de metraje es puro disfrute, para luego dar paso a una fase un tanto más discursiva y finalmente volver a lanzarnos a las estrellas de este esquizofrénico universo sin fin. Desde luego, Marvel ha llegado mucho más lejos con esta entrega, dentro de la ya Fase 4, y abre un nuevo mundo de posibilidades que podrían ser exploradas en un futuro más bien cercano. Es como si Raimi hubiera decidido llevar los cánones de Marvel y Disney a una nueva era, mucho más oscura, transgresora y enrevesada, lo cual para nosotros se traduce en puro goce.

Por supuesto, sabíamos que la magia de Benedict Cumberbatch estaba hace años plenamente justificada. Aquí confirma la conjunción de sus artes ya que su personaje conforma un abanico de posibilidades para formular lo que su brujería decida. Y lo mismo sucede con Elizabeth Olsen, una actriz que no está lo suficientemente aprovechada y que abruma con su presencia y su capacidad de mímesis con su personaje y lo que representa. Resulta apasionante ver cómo ambos entienden su representación de ser las dos caras de la moneda de lo que se nos explica.

La concatenación de set-pieces, que aquí funcionan casi como si estuviéramos en una cinta de James Bond o en una Misión: Imposible del agente Hunt, adquieren sentido individual y entero, y su suma no hace más que agrandar el sentido de aventura kamikaze de la que hace gala la cinta. Por supuesto, se trata de un delirio visual tan megalómano como creativo. Porque estamos delante de un eslabón extrañísimo, hechizante y libre de normas de lo que viene siendo el MCU.

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También es cierto que algunos de los fans de Marvel echarán de menos una cinta más centrada, más sobria y elegante, lo que se traducirá casi por seguro en una holgada división de opiniones. Cierto es que se la puede acusar de demasiado arbitraria, porque lo que permite este multiverso es precisamente esto. Todo tiene cabida en este mundo de posibilidades infinitas. Lo que para algunos será como el truco fácil de prestidigitador, o, dicho de otro modo, de la chistera puede salir cualquier cosa. Lo que puede ser un problema para muchos porque la aleja de toda convención anterior.

Pero parece que a Raimi le interesa más bien poco seguir con la norma, y lo que quiere es entregar un espectáculo fabuloso y entretenidísimo con el que marcarse varios tantos visuales y, de paso, moldear una cinta sobre el caos que se nos antoja macabra y completamente enloquecida.

Y los que se presten a ello también pueden leer entre líneas un curioso discurso metalingüístico sobre la composición narrativa y la creación de historias. Resulta tan suya, tan anacrónica, referencial y frenética que supone un punto y aparte dentro de todo el compendio inagotable de la factoría. Lo que, a nuestro juicio, resulta tremendamente sugerente.

Escribe Ferran Ramírez

Más información sobre las recientes obras del universo Marvel:
Sang Chi y la leyenda de los diez anillos
Black Widow
Wonder Woman 1984

  

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