12 (3)

  21 Junio 2008
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Título original: 12 razgnevannyh muzhchin
País, año: Rusia, 2007
Dirección: Nikita Mikhalkov
Producción: Leonid Vereschagin y Nikita Mikhalkov
Guión: Aleksandr Novototsky, Nikita Mikhalkov y Vlad Moiseyenko
Fotografía: Vladislav Opelyants
Música: Eduard Artemyev
Montaje: Enzo Meniconi y A. Zaitsev
Intérpretes:

Nikita Mikhalkov, Sergei Makovetsky, Sergei Garmash, Aleksei Petrenko,  Yuri Stoyanov, Sergei Gazarov

Duración: 153 minutos
Distribuidora: Flins y piniculas
Estreno: 13 junio 2008

Ley, justicia, misericordia
Escribe José Luis Barrera

En los años previos a la perestroika –es decir, a la apertura y caída del muro que separaba los países de régimen comunista del mundo occidental– aparecieron y florecieron unos  cuantos grandes cineastas cuya enorme voz artística, pese al intento de enmudecerla por parte de la férrea censura, no pudo ser acallada.

12-1.jpgAsí, surgieron en Rusia cineastas de la talla de Elem Klimov, Andrei Tarkovsky, Andrei Mikhalkov Konchalovsky. Unos fallecieron, otros se entregaron al cine descaradamente comercial, algunos fueron asimilados por el sistema y otros, como Alexander Sokourov (su última película, ahora  de estreno, Aleksandra, es una maravilla) y Nikita Milkhalov se empeñan en seguir haciendo un cine de autor y reflexivo digno de todo elogio.

12 es el escueto título que los distribuidores españoles con –pobre derroche de imaginación– han puesto al filme del ruso Nikita Mikhalkov Konchalovsky, cuya obra, con ciertas irregularidades, ha sido siempre muy interesante. Los lectores aficionados al cine podrán recordar muy gratamente algunos de sus títulos más conocidos: Ojos negros, Quemado por el sol o El barbero de Siberia.

12-2.jpgAhora, Mikhalkov nos presenta una nueva versión actualizada del filme clásico americano Doce hombre sin piedad que, en 1957, realizara Sidney Lumet  (por cierto, este octogenario cineasta acaba de estrenar en nuestros cines un título soberbio, pero muy cruel, que no puedo dejar de recomendar: Antes que el diablo sepa que has muerto). En aquel filme, los doce miembros de un jurado dialogaban, discutían y se enfrentaban entre ellos para dictar sentencia sobre un reo.

Aquí, un jurado de doce miembros decide la suerte de un muchacho acusado del asesinato de su padrastro de origen ruso en pleno conflicto en Chechenia. 12 retoma este mismo argumento desarrollado en un mismo y claustrofóbico decorado –las salas del tribunal de justicia– y lo adorna (¿lo enriquece?) con explicaciones de la vida de los jurados y con situaciones de tensión del país ruso, concretamente de Chechenia, es decir, saca las cámaras al exterior para hacer más ligero un drama ya muy denso.

12-3.jpgY así, Nikita Mikhalkov cae de nuevo en uno de sus defectos habituales: cierta megalomanía en la puesta en escena, cierto narcisismo –tendencia como actor a “chupar cámara”–  que estropean en algunos momentos su dignísima obra. Mikhalkov se crece precisamente en la representación de las escenas de vida cotidiana, siguiendo la doméstica cotidianidad del teatro de Chejov, pero 12 a veces se pierde en cierta ampulosidad en la puesta en escena que diluye la fuerza y tensión del filme.

Algo parecido ocurre con el elenco de actores: grandes intérpretes del arte dramático ruso encarnan a los doce jurados, cuyo buen hacer es imprescindible en este tipo de películas. En la película original, era Henry Fonda, el hombre bueno que era capaz de enfrentarse a los demás ante la inminencia de una sentencia injusta. (TVE, cuando era un verdadero servicio publico, la emitió un Estudio 1, con la inolvidable interpretación de José María Rodero.)

En esta nueva versión, es el mimo director, Nikita Mikhalkov, quien se reserva este primer papel. Es sin duda un gran actor, pero algo cargante por requerir tanto protagonismo. De todos modos, pese a estos defectos, 12 es un filme más que interesante y digno de ser contemplado.

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