Hierve (3)

  16 Enero 2022

Pesadilla en la cocina

hierve-00Se habla con frecuencia de películas como 1917 y Birdman como referentes principales o ejemplos a seguir a la hora de explicar cómo rodar en un único plano secuencia, a pesar de que es bien sabido por cualquiera que se haya tomado su tiempo en leer un poco sobre el proceso de creación de las mismas, que no se filmaron en una sola toma. Se unieron utilizando trucos digitales de varias tomas más cortas, aunque aún así son más largas que la duración promedio de las tomas de cualquier película, con el objetivo de crear la ilusión a la hora de ser proyectadas (lo llaman la magia del cine) de haber sido filmadas en una sola.

No sé si esto que acabo de explicar se puede considerar un spoiler, habida cuenta de que no revela nada de las tramas, aunque sí lo hace de la tramoya tras las cámaras. Sin embargo, hay muy pocas películas monotomáticas puras; así que a pillar papel y lápiz que soltamos algunos títulos de visionado obligada: El arca rusa (insuperable), El triste olor de la carne (nuestra aportación patria a la filigrana), Victoria (quizás la más conocida) y 22 de Julio (angustiante y angustiosa).

La última en llegar a este selecto grupo es Hierve, traducción al castellano del original Boiling Point, que se podría traducir como Punto de ebullición y que de haber conservado su título original podría haber llevado al equívoco al confundirse con la adrenalítica Boiling Point del maestro Takeshi Kitano. Aquí no se trata de saldar deudas con la yakuza sino de sobrevivir a una noche estresante (la más estresante de todas… ¡Navidad!) en un restaurante de lujo en Londres.

La plantilla de trabajadores capitaneada por el jefe de cocina Andy Jones (interpretado por el omnipresente Stephen Graham) se las verá y se las deseará para ir superando a duras penas todos los obstáculos que se les vayan presentando a lo largo del servicio, mientras que la cámara metomentodo irá  escudriñando cada uno de los recovecos del local para dar fe de que se necesitaría un ejército de Chicotes para que las aguas volvieran a su cauce y todos disfrutaran del ágape festivo sin sobresaltos.

La penuria se inaugura con un escrupuloso inspector de salud a quien no le tiembla el pulso a la hora de cantarle al responsable las verdades del barquero en cuanto a las carencias higiénicas que ha percibido del merendero y a partir de ahí todo irá de mal en peor.

El restaurante rebosa de comensales histriónicos, racistas, especiales y hasta rencorosos, dispuestos a hacerles pasar las de Caín, aunque para desgracia de los que se dejan la piel en el empeño puede que se dé la paradoja de que el verdadero enemigo juegue en casa.

Lo que sigue es una experiencia tensa, preñada de una sensación de claustrofobia y ansiedad que no nos abandonará durante la trepidante hora y media de metraje. Los pequeños respiros que acaecen en las inmediaciones del espacio principal (tampoco os hagáis ilusiones, no pasa del callejón donde está el cubo de la basura) no mitigan la verdadera olla a presión en la que se va convirtiendo el pomposo y recargado abrevadero en el que acabará por producirse un catastrófico big bang emocional.

hierve-3

Por supuesto, el director de orquesta que aprovecha un papel goloso donde los haya es Stephen Graham, un actor primoroso que convierte en oro todo lo que interpreta. Este año recién finalizado uno ha tenido la suerte de disfrutarlo en la miniserie Condena, junto a otro grande como Sean Bean, y en Greyhound: enemigos bajo el mar, dando la réplica al mismísimo Tom Hanks, después de haberlo descubierto el año pasado en la gran serie The Virtues. Un lujo de actor que ya prepara como nuevo proyecto una versión actualizada del clásico de Roald Dahl Matilda.

Junto a él vale la pena nombrar a algunos secundarios curtidos en mil batallas como Jason Flemyng (fijo en varios filmes de Guy Ritchie) o Vinette Robinson (vista en productos tan exitosos como Sherlock o Star Wars: el ascenso de Skywalker).

Para finalizar, una anécdota sobre el diario de rodaje que dice mucho a favor de una película fascinante y cautivadora que no debería pasar desapercibida, aunque no haya tenido recorrido comercial en cines y se haya estrenado directamente en Filmin: tras semanas de ensayos previos de la toma única, la prueba definitiva tuvo su primer intento en marzo de 2020, fecha fatídica por la razón que todos conocemos y seguimos sufriendo a día de hoy.

Se habían programado ocho intentos para que la cosa saliera redonda, pero ante el aumento inminente de casos y el peligro que se corría dado que tenía lugar en un espacio cerrado atestado de personas, se tuvo que reducir a la mitad, por lo que el mérito del resultado final es encomiable.

Una de las propuestas más estresantes y a la vez placenteras de la temporada.

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna 

  

hierve-1