HALLOWEEN, EL ORIGEN (3)

  05 Junio 2008
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Título original: Halloween
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: Rob Zombie
Producción: Malek Akkad, Andy Gould y Rob Zombie
Guión: Rob Zombie, basado en el guión de John Carpenter y Debra Hill
Fotografía: Phil Parmet
Música: John Carpenter y Tyler Bates
Montaje: Glenn Garland
Intérpretes: Tyler Mane, Sheri Moon Zombie, Malcolm McDowell, Brad Dourif, Danny Trejo, Daeg Faerch, Scout Taylor Compton, Danielle Harris, Kristina Klebe, Hanna Hall
Duración: 109 minutos
Distribuidora: Universal
Estreno: 4 enero 2008

Zombie’s Halloween
Escribe Luis Tormo

Rob Zombie, autor de Halloween, el origen, es un tipo de lo más prolífico en el terreno profesional: fundador del grupo de música de hard-rock White Zombie, compositor de canciones y música para películas, creador de espectáculos de terror para parques temáticos y actor, guionista y director de diferentes proyectos cinematográficos (tres películas con la que nos ocupa ahora).

halloween1.jpgCon su primer filme, La casa de los 1000 cadáveres (2003), un proyecto que tuvo dificultadas para salir adelante en el proceso de preproducción por lo escabroso del tema, Zombie demostró que bajo la apariencia de un producto de terror gore adolescente, teníamos un filme que se convertía en un homenaje a multitud de títulos de terror (desde La parada de los monstruos a La matanza de Texas) y donde la referencia al universo de Carpenter, fundamentalmente en lo que se refiere a la existencia del mal o la representación del miedo, estaban ya presentes.

Y junto a esas influencias que podemos considerar externas, Zombie mostraba un mundo interior que dejaba entrever una imagen de la familia como elemento corrupto que daba al filme un matiz perturbador que iba más allá de los productos adocenados de terror adolescente.

halloween2.jpgTras este debut, llegó un segundo trabajo, Los renegados del diablo (2005), que prolongaba en el tiempo las aventuras de los anteriores personajes, pero donde las influencias ya no apuntaban al cine de terror, sino que estaban más próximas al universo de Ridley Scott (con cita expresa en la escena final muy a lo Thelma & Louise), y sobre todo, Tarantino.

Abandonando el terror por la violencia más cotidiana, Los renegados del diablo mostraba un pastiche sangriento, rodado con un mayor presupuesto, pero a la vez también mucho más aburrido. En comparación con la riqueza de propuestas de su opera prima, la figura del actor, guionista y director quedaba un tanto en entredicho con esta continuación.

Así, cuando se gestó el proyecto Halloween, el origen (Halloween, 2008), y se supo que Rob Zombie era el encargado de llevarlo adelante, lo más razonable era que surgieran dudas, pues Los renegados del diablo parecía indicar una trayectoria no muy afortunada. Si a esto sumamos el hastío que ocasiona el recuerdo de las continuaciones que del filme original de Carpenter se han realizado a lo largo de los últimos veinte años, es más que evidente que no sabíamos a qué nos podíamos enfrentar (en este caso, nunca mejor dicho).

Sin embargo, pese a estas dudas iniciales, hay que decir que Halloween, el origen (“el origen” es un añadido de su estreno español, el título original simplemente es Halloween o Rob Zombie’s Halloween) es una mirada curiosa y que aúna casi al cincuenta por ciento el homenaje personal y el remake de la película original.

halloween3.jpgY estas dos miradas tienen su traducción en la estructura de la película. Así, la primera parte del filme es la explicación de los acontecimientos que pasaron antes de la fuga del asesino del hospital psiquiátrico, y por lo tanto, asistimos al origen y primeros 20 años de la vida de Michael Myers.

En este bloque, desde los primeros minutos lo que Zombie muestra es, al igual hacía en La casa de los 1000 cadáveres, el anverso de la familia tradicional americana: esa madre con dos hijos y padrastro ejemplifican ese lado oscuro, maléfico, que lleva el germen del miedo y el terror. Frente a lo que debe ser una infancia normal, los personajes adultos se mueven alrededor del alcohol, la violencia, la anarquía...

Ese niño, Michael, reaccionará eliminando todo aquello que le es molesto, desde el compañero con actitudes chulescas hasta el padrastro o la hermana mayor y su novio, dejando tan sólo a su hermana pequeña al margen de esta sangría. A partir de ahí Michael es internado en el hospital psiquiátrico y terminará refugiándose en un mundo interior (la careta que le oculta el rostro es una metáfora de esa situación), a pesar de los esfuerzos del doctor Samuel (Malcolm McDowell). Incluso recluido, Michael será capaz de acabar con su madre, que terminará suicidándose.

halloween5.jpgHasta ese momento, el filme funciona como una precuela del original y el recuerdo del filme de Carpenter permanece aun muy lejano; sin embargo, cuando llegamos casi al ecuador de la película, la acción nos devuelve al tiempo de ese Halloween que conocíamos, mostrando la huida de Michael del centro psiquiátrico.

Y a partir de este momento, que coincide con esa llamada de teléfono que despierta al doctor Samuel, el filme cambia radicalmente para convertirse en un remake casi escena a escena del original de 1978, haciendo hincapié en esos planos de cámara subjetiva del asesino por las calles de la ciudad y recreando los asesinatos que ya conocemos de la primera película.

El juego está servido pues cuando parecía que la acción se estancaba, de repente pasamos a otro tipo de filme, que se centra en el homenaje al material original. Pero a pesar de trabajar con esas escenas parecidas, Zombie va introduciendo elementos propios de su cine; así, mientras el cine de Carpenter perseguía a los adolescentes que no seguían las normas, ahora Michael Myers se convierte en una máquina de matar no sólo de esos adolescentes, sino también a sus padres (es muy significativa la escena en que Michael acaba con los padres adoptivos de su hermana).

En el filme de John Carpenter, los adolescentes morían porque se saltaban las normas establecidas, representadas siempre por ese impulso sexual que les llevaba a mentir a los padres para obtener sus deseos. Sin embargo, en este Halloween –e insistimos en que es un tema que se repite en la filmografía de Zombie– como el origen de los problemas está en la propia familia, ahora son los padres los que mueren también por ser los responsables finales.

En esta segunda parte, con algunas pequeñas variaciones, asistimos a todos los acontecimientos que ya conocíamos en el original y cuando parece que este Halloween va a caer en la repetición (las falsas muertes de Michael), la última escena nos devuelve el crédito en Zombie, al enlazar mediante un fundido los gritos de la joven/hermana con los lloros infantiles de esa misma joven cuando era un bebé en brazos de su hermano.

Final apasionante que entronca con la línea que ha venido mostrando Zombie a lo largo de todo el filme. Ese grito desaforado que encadena con el lloro infantil sirve para reiterar que la juventud puede convertirse en una pesadilla (la tesis de La casa de los 1000 cadáveres, donde el personaje de la joven perseguida terminaba adentrándose en un mundo subterráneo, irreal, onírico, de pesadilla).

Y a la vez, este final –al igual que hacía el filme de Carpenter– también sirve para dejar al espectador con la ambigüedad de si todo lo que estamos viendo es algo real o simplemente hemos asistido a la simbolización del mal, del miedo que nos rodea y que puede emerger en cualquier momento.

Finalmente, como en todo su cine, las citas son constantes y Halloween no es una excepción: desde el psiquiatra que quiere educar al asesino y que es un guiño a ese ser asocial que McDowell representó en La naranja mecánica; a la escena del asesinato de la enfermera, igual que en Hannibal, o la joven que es llevada en brazos por Michael y que recuerda a Planeta prohibido.

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