LA BODA DE MI NOVIA (1)

  03 Junio 2008
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Título original: Made of Honor
País, año: Estados Unidos - Inglaterra, 2007
Dirección: Paul Weiland
Producción: Columbia Pictures
Guión: Harry Elfont, Deborah Kaplan y Adam Sztykiel, basado en un argumento de Adam Sztykiel
Fotografía: Tony Pierce-Roberts
Música: Rupert Gregson-Williams
Montaje: Richard Marks
Intérpretes:

Sydney Pollack, Michelle Monaghan, Patrick Dempsey, Kevin McKidd, Kelly Carlson, Busy Philipps, Kathleen Quinlan, Sarah Wright

Duración: 101 minutos
Distribuidora: Sony
Estreno: 30 mayo 2008


O mejor dicho, la boda de mi mejor amiga
Escribe Eva Cortés

Parece mentira lo que pueden llegar a hacer algunos directores para sacar una película estando faltos de ideas. Después de más de diez años desde su último filme, Por amor Rosana, Paul Weiland pensó que había llegado su momento, que no podía prolongar más su sequía cinematográfica. Así que, aprovechando su talento comercial, aceptó rodar La boda de mi novia, “escrita” por tres guionistas, Adam Sztykiel, Deborah Kaplan y Harry Elfont.

labodademinovia1.jpgEl motivo de que ponga escrita entre comillas, es porque creo, que más bien copiaron con descaro el guión de La boda de mi mejor amigo, genial y exitosa comedia de P. J. Hogan, y para disimilarlo cambiaron el título La boda de mi mejor amiga, como sería más correcto, por el que tiene actualmente. Algo que puede infundar en el espectador falsas expectativas.

Pero no sólo el título es copia. Les propongo que por un momento, si han visto La boda de mi mejor amigo, cierren los ojos y sustituyan mentalmente la cara de Julia Roberts por la del telvisivo Patrick Dempsey; la de Dermot Mulroney por la de la sensual Michelle Monaghan; y la de Cameron Díaz por la del escocés Kevin McKidd. Una vez hecho tal ejercicio de imaginación e intercambio de sexos, el resto es fácil de suponer, den por vista ya esta película y me explico:

–Misma temática: una boda.
Por si no hubiera ya pocas en el panorama actual cinematográfico, nos sirven otra de iguales características. Vestidos, tartas, preparativos nupciales, el miedo al amor y al casamiento, los enredos familiares, el contraste entre las culturas de ambos contrayentes, los celos…

–Misma trama: dos buenos amigos enamorados en silencio.
Como suele pasar, aunque se conocen desde hace tiempo, en este caso diez años, lo que sienten el uno por el otro es desde que se conocieron, pero nunca lo han admitido. Es justo cuando uno de los dos decide casarse, que el otro se da cuenta de que es el amor de su vida y será capaz de llegar a actuar al borde del ridículo con tal de impedir la boda.

–Mismos ingredientes: situaciones cómicas, personalidades adversas y un viaje.
labodademinovia2.jpgLos celos de uno hacia el otro abren camino a una ristra de escenas y diálogos con chispa. Aunque muy a la par de las que hay en La boda de mi mejor amigo, quizás sea esto lo más salvable de todo el guión, ya que por ejemplo, la escena del restaurante, cuando el protagonista tira al suelo por dos veces al camarero, resulta muy graciosa.

Las personalidades adversas, fotocopia absoluta. Uno es inmaduro e infantil, no cree en el matrimonio, aboga por la sinceridad absoluta y tiene un trabajo poco común: crítica gastronómica en el caso de Juliane (Julia Roberts), inventor del antillagas en el de Tom (Patrick Dempsey); el otro es responsable y tradicional, sensible, en busca del amor verdadero y con un trabajo por el que tiene pasión: el periodismo en el caso de Michael (Dermot Mulroney) y el arte en el de Hannah (Michelle Monaghan).

El viaje para la celebración del casamiento, es en este caso a Escocia; esta es una manera de intentar sacar más jugo a las diferencias culturales entre contrayentes a las que me refería antes.

De la comparación a los resultados

labodademinovia3.jpgEl resultado sin embargo, no es nada comparable. Mientras La boda de mi mejor amigo es una comedia fresca, con buenas interpretaciones, exitosa banda sonora, cuidados diálogos, escenas memorables –como la del paseo en barca de ambos protagonistas– y una sorprendente e inolvidable escena final; La boda de mi novia peca de poco original, pastelosa, de un mal uso de la música para conseguir la lágrima fácil, de un guión sin nada interesante –con subtramas mal resueltas, giros arguméntales que no acaban de enganchar y un final totalmente predecible– y con unos actores que dejan mucho que desear en su mayoría.

Salvando al recientemente fallecido Sydney Pollack, oscarizado director de Memorias de África, producor y actor, que en la película tiene un pequeño pero controvertido papel –el de padre rico y mujeriego del protagonista–, el resto no son actuaciones estelares.

De un lado, Patrick Dempsey. Aprovechando que está en el candelero por su personaje en la serie televisiva Anatomia de Grey y continuando con su lista de comedias románticas (Encantada, Siete novios y Sweet Home Alabama entre otras), ha decidido seguir el ejemplo de su compañera en la serie Katherine Heigl para hacer de perfecta dama de honor. A pesar de la expectación causada por este hecho, los vestidos que le sobraban a ella, 27, le faltan a él. Descubrir como resolverían los guionistas el trance de vestir al protagonista con el vestido de dama de honor es prácticamente el único punto de tensión que resuelven haciéndole huir el día de antes.

Para mí, otro gran fallo del guión, y no sólo esto. Desde el principio no se le saca ningún partido al tema del vestido y creo que podría haber dado más de una escena cómica. Este papel Patrick Dempsey no lo hace mal, es fotogénico y bastante expresivo, pero está tan metido en el carácter cómico de su personaje, que no consigue resultar creíble en la parte más dramática.

De otro lado, Michelle Monaghan también hace lo que puede. Su personaje, Hannah, es una chica muy correcta en busca del verdadero amor. Al contrario de Patrick Dempsey, ésta tiene algo más de pluralidad, en lo que a experiencia en la gran pantalla se refiere. Como Hannah está muy natural, claro que, tampoco es un papel muy polémico para poder lucirse.

Cierra el triángulo amoroso Kevin McKidd. Éste juega con ventaja al interpretase a sí mismo, quiero decir, a un escocés y lo que esto conlleva: personalidad estereotipada, fría, correcta, educada… por tanto, no es extraño que resulte convincente en su interpretación.

Para su próxima película espero que a Paul Weiland, no se deje llevar por las prisas y se tome su tiempo en buscar un buen guión. Me parece bien que dé oportunidades a nuevos escritores y es normal que se busquen grandes referentes, como Ronald Bass guionista de La boda de mi mejor amigo, a la hora de escribir, pero esto no quiere decir que se deba copiar una obra al pie de la letra y se cambie el título y el final para que no lo parezca.

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