Las vidas de Marona (3)

  24 Marzo 2020

Entre el dadaísmo y el surrealismo

las-vidas-de-marona-0Las vidas de Marona es una película inclasificable dentro del género de la animación. La última propuesta de la realizadora rumana Anca Damian (The Magic Mountain) es una propuesta sorprendente que orbita entre el surrealismo y el cubismo. Nada tiene demasiado sentido y al mismo tiempo todo es increíblemente hermoso.

La película comienza de forma directa y clara. Desde el primer fotograma sabemos que la protagonista de esta historia, la perrita Marona, morirá en un terrible accidente de tráfico. Todo lo que estamos a punto de ver es simplemente un flash back en el que asistimos a la vida de este perro y a las distintas experiencias que ha ido teniendo en su vida.

De esta manera, Anca Damian relaja las expectativas y deja claro cuáles son sus intenciones reales. Sumergirnos en un apasionante mundo de animación lleno de surrealismo y dadaísmo. La historia no es el punto fuerte de este cuento.

En una época marcada por la animación en 3D y en películas made in Disney, se valora muchísimo que haya largometrajes de animación que se atrevan con algo distinto y echen mano de la animación tradicional. Como ya ocurriese con Dilili en París, con Las vidas de Marona se puede ver una personalidad desbordante en su diseño. La importancia del color es fundamental y juega con un estilo rocambolesco y peculiar.

No se deja llevar por una vertiente convencional, sino que innova con un estilo más dadaísta. Aunque al principio el espectador puede verse sorprendido, se adapta fácilmente al estilo pictórico y termina por dejarse llevar por ese mundo tan estrambótico como real.  Parece un sueño, combinado con una dosis de dinamismo y vertiginosidad.

Todo lo que acontece en Las vidas de Marona está bañado de un tono de melancolía y dolor. Por su dureza y madurez no estamos ante una película para niños, pero tampoco ante un proyecto exclusivo para adultos. Se trata de un cuento que juega en ambos bandos. Empieza siendo una historia en defensa de los animales y acaba hablando sobre el sentido de la vida. También la muerte y el cosmos están muy presentes. Anca Damai inyecta muchas lecturas y capas en la cinta.

Es muy probable que el espectador sienta de entrada cierto rechazo ante el estilo pictórico de la película. Entrar en el mundo de Anca Damian exige esfuerzo y madurez. Si lo conseguimos, nos sumergiremos en un sueño surrealista en el que nada tiene demasiado sentido y en el que todos los planos buscan sorprender e hipnotizar.

La animación oscila entre el surrealismo y el cubismo. Los personajes y paisajes que pueblan este mundo están en constante evolución y nunca dejan de sorprender y mutar. Algunos personajes están trazados con unas simples líneas y otros apenas están definidos por alguna tonalidad de color. Hay mucho dadaísmo, cubismo e impresionismo en este cuadro animado.

La realidad es que Las vidas de Marona es una película sobre la que es muy difícil hablar. Es mejor visionarla sin expectativas y dejarse llevar. Hay muchos cuadros dentro de esta historia. 

Escribe Vicente I. Sánchez | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

las-vidas-de-marona-1