Diamantes en bruto (Uncut Gems) (4)

  23 Marzo 2020

Una preciosa gema

uncut-gems-0Desconozco quien es el progenitor biológico de los hermanos Safdie, pero puedo atreverme a decir que su padre fílmico no es otro que John Cassavetes. Lo mismo puedo aplicar al caso de su madre, que bien podría ser la ciudad de Nueva York.

El resultado de dicho matrimonio es un estilo desenfadado, donde importan más los personajes y su historia que la calidad cinematográfica y el deslumbre esteticista. Y no considero esto último como algo negativo, ya que al fin y al cabo lo que es realmente relevante en una película es que esté viva, que nos transmita una verdad a través de las mentiras del cine.

Pero Josh y Benny no mienten tanto como otros. Su puesta en escena tiene algo documental, es decir, algo no preparado y que por tanto fluye de manera espontánea a la hora de rodar. Si nos fijamos en su filmografía, encontramos numerosos filmes donde sus protagonistas resultan ser personas cualquiera y no actores interpretando un papel. Lo mismo sucede con algunas escenas filmadas en público sin ningún tipo de control de la situación. La falta de elementos de ficción convierten la pieza en algo más real.

Todo ello se puede aplicar también al cine de Cassavetes y a algunas películas de otros grandes cineastas como Rohmer y sus compañeros de la Nouvelle Vague. Y es obvio que no soy el primero ni el único en darse cuenta ya que un grupo de artistas estadounidenses tales como Noah Baumbach, Joe Swanberg o Greta Gerwig, entre otros, empezaron una nueva corriente muy influenciada por ellos. Estoy hablando del Mumblecore, movimiento independiente donde también se pueden posicionar las primeras obras de los Safdie.

Sin embargo, Benny y Josh se diferencian del resto en que desde el principio ellos fueron mucho más de Cassavetes que de Rohmer. Y a pesar de que poco a poco han ido encontrando su camino, esto es algo que les marcará de por vida. De hecho es inevitable la comparación entre Uncut Gems y The Killing of a Chinese Bookie.

Tanto Cosmo como Howard son dos personajes que tienden a la autodestrucción. Son incapaces de poner freno al ritmo de vida que llevan, y ambos acaban con una deuda que será su última. La espiral de decadencia en la que se ven envueltos inunda todo con su caos asfixiante. La ambición de no poder parar es lo que terminará con ellos.

En este sentido Uncut Gems parece ser la continuación de su anterior pieza, Good Time. Y es que ambas obras suponen una ruptura con todo lo que habían filmado previamente. Por supuesto que hay una conexión, pero también es evidente el salto. Ellos mismos lo reconocen en una entrevista en la que dicen que consideran Good Time como su primera «película-película».

Ese cambio de etapa se evidencia tanto en las historias que cuentan como en las formas que utilizan. Si volvemos de nuevo atrás en su filmografía veremos que sus anteriores filmes —todos sus cortometrajes así como los largometrajes The Pleasure of Being Robbed y Go Get Some Rosemary— se centraban en pequeñas vivencias de personas con una vida sencilla, mientras que sus dos últimas piezas nos hacen vivir unas aventuras menos comunes y más descarnadas y violentas.

En cuanto a las formas, a pesar de no abandonar ese estilo documental, sucio y desenfadado que comentaba al principio del texto, sí se nota una evolución en el cuidado del aspecto estético, especialmente de la fotografía. Pero algo que no han dejado de hacer es rodar en foto-químico. La luz de todo lo que han hecho hasta la fecha se ha plasmado siempre en un soporte físico y no en un conjunto de ceros y unos etéreos.

Además, los hermanos Safdie han logrado convertir a un actor encasillado de Hollywood como Adam Sandler en una persona real. Por supuesto que en ello también tendrá mucho que ver el propio Adam, pero ya solo por esto Benny y Josh se convierten en una esperanza para el cine actual.

Escribe Pepe Sapena 

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