Pavarotti (4)

  19 Enero 2020

Una voz extraordinaria

pavarotti-0La nueva película de Ron Howard, el documental biográfico Pavarotti (2019), reconstruye con maestría el devenir existencial del tenor italiano, una de las voces más potentes de la ópera contemporánea.

La propuesta fílmica de Howard se basa en la solidez de las fuentes, unos testimonios iluminadores sobre el artista de Módena: desde sus mujeres y sus hijas a otros compañeros de profesión como José Carreras y Plácido Domingo, pasando por empresarios musicales, responsables teatrales y músicos roqueros como Bono.

Criado en una familia humilde de la región de Emilia Romaña (su padre era panadero; su madre trabajaba en una fábrica de tabacos), a principios de los 60, el joven Luciano era maestro de Primaria. Le gustaba la ópera por influencia de su progenitor, un cantante que no llegó al éxito.

1961 es un año que lo cambia todo: Pavarotti gana el Concurso Internacional de Ópera de Reggio Emilia, con una sublime interpretación de La Bohème (Puccini será clave en la trayectoria de Luciano, que actuará en repetidas ocasiones en Tosca, Madame Butterfly o Turandot, junto con La Bohème, ópera con la que despegó hacia el estrellato). Desde entonces, Luciano se convertirá en una auténtica referencia de la música, llenando los espacios operísticos más importantes del planeta como el Metropolitan de Nueva York, el Covent Garden de Londres o La Scala de Milán.

Además de su trayectoria exitosa como tenor, el filme de Howard ahonda en la humanidad de Pavarotti. Su carácter alegre, vitalista, visible en la generosidad con la que enseña a los jóvenes alumnos o en su participación en diversas iniciativas solidarias. La riqueza de las imágenes de archivo es sobresaliente. Entre ellas, conmovedoras, en el arranque de la película, las concernientes a una actuación gratuita y espontánea en una iglesia del Amazonas, en 1995, el mismo templo donde había actuado su admirado Caruso a principios del siglo XX.

El largometraje flojea algo cuando se adentra en la vida sentimental del tenor. Quizá porque el interés del espectador por la vida privada de un artista suele ser mínimo, mientras que el interés por su carrera artística suele ser elevado.

Otro punto notable del documental estriba en plasmar de manera brillante el acercamiento de Luciano en los 90 al mundo del rock, destacándose su colaboración con el grupo irlandés U2. Resulta hermosísima la interpretación en vivo de Miss Sarajevo, la canción que Bono escribió para Pavarotti. El tenor también colaboró con Sting, Brian May o Zucchero, en un proceso de interacción interdisciplinar análogo (aunque a la inversa) al que emprendió Freddie Mercury a finales de los 80 con Montserrat Caballé.

La música, el arte, la literatura, no pueden tener barreras en cuanto a géneros, vertientes o clasificaciones. Toda expresión artística fluye, en su esencia libre, por otras expresiones análogas o no, siendo nutrida por manifestaciones coincidentes o distintas. Las mezclas de ramas artísticas se aprecian en los creadores más geniales: Cervantes, Torga, Pasolini, Mercury, Camarón, Pavarotti.

Howard se expresa así sobre su trabajo: «Entendí el filme como una oportunidad para explorar la vida de Pavarotti por medio de metraje nunca antes visto y entrevistas con el tenor, así como con su círculo familiar y de amistades más estrecho. He llegado a descubrir que uno de los objetivos más ambiciosos de Pavarotti era ampliar el alcance de su arte para que más gente se enamorara de la ópera. Una y otra vez, se salía de su camino, ya fuera para enseñar o para viajar al corazón de América o de Asia, con el fin de iniciar a la gente en la magia de la ópera. A Luciano le apasionaba tanto la música como la gente. Y quería acercar la belleza de la música a tanta gente del mundo como le fuera posible».

Escribe Javier Herreros Martínez

pavarotti-2