Mujercitas (2)

  12 Enero 2020

Literatura filmada

mujercitas-102Little Women de Greta Gerwig supone mi primer enfrentamiento con el fenómeno Mujercitas. Y es que a pesar de conocer la novela, jamás la he leído ni he visto ninguna de sus numerosas adaptaciones. Sin embargo, quiero considerar esta falta de conocimiento como algo positivo, ya que mis ojos no vienen contaminados de antemano y por lo tanto pueden ver el nuevo filme de Gerwig con total frescura.

Lo primero que aprecio en la película es la excesiva estructuración y veloz sucesión de las escenas. Es algo que se hace evidente en los primeros minutos del metraje y a lo que hay que acostumbrarse rápido, pues va a suceder también en lo que resta del mismo. Esto —y a pesar de que no haya leído el libro como ya he comentado— hace patente que nos encontramos ante una adaptación literaria, lo que no es difícil de atisbar ya que es algo a lo que estamos muy sometidos hoy en día.

Vivimos una época donde el cine es un amasijo de adaptaciones, sagas, remakes, biopics y hechos históricos. Parece que ya poco importan las ideas originales. Tampoco es relevante que esas historias que se convierten en películas tienen una fuente primaria —ya sea el libro, el filme anterior, la persona o el suceso real— que nos va a dar una información más completa y veraz. El objetivo está claro: gustar de forma cómoda y ganar dinero de igual manera.

Nos olvidamos del cine como arte y nos centramos tan solo en su faceta como industria. Se trata de producir filmes como si de clavos se trataran, todos iguales, bajo el mismo corte de aquello que tuvo éxito en su momento. Pero una obra cinematográfica no es un clavo, y por mucho que se quiera nunca se sabe cuándo va a funcionar y cuando no. Hay un elemento mágico que traspasa todo lo ideado y estructurado. Quienes saben esto hacen un cine diferente, se  preocupan por otras cosas más allá del gustar de forma simple y del dinero.

No pretendo que todo lo anterior sea un ataque a Greta Gerwig, ya que no considero que su posición con Little Women sea enteramente la expresada en esos dos párrafos. Pero lamentablemente, algo de ello hay. Esta película tiene una clasificación fácil: obra comercial dirigida por un director/a indie. Es algo ya visto muchas veces en el cine actual y especialmente en Hollywood. El resultado es pues un filme comercial, pero con elementos que lo diferencian del resto, ya que la persona que aporta su visión tiene otras preocupaciones e inquietudes. Pero no por ello deja de venderse.

Retomando el tema de la adaptación literaria, ¿tan poco respetamos el cine como arte independiente que para poder contar historias tenemos que acudir a la literatura? No es esto una postura cerrada y radical, ya que creo que la retroalimentación artística es importantísima. Pero es muy distinto inspirarse en algo o buscar su esencia a calcarlo con las técnicas de otra disciplina artística. No sé si este es el caso por entero de Little Women, pero por lo que veo en pantalla, me da la sensación de que sí lo es.

Greta también inunda sus escenas de una música excesiva e innecesaria. Todo el rato se acompaña lo que sucede con ciertos tonos que nos dicen cómo debemos reaccionar a lo que pasa: ahora contentos, ahora tristes, ahora enfadados, ahora dudosos. Un elemento que intenta paliar la velocidad voraz de la historia que se nos cuenta. A ello se suma el hecho de que acabamos conociendo a los personajes por sucesos simples y diálogos explicativos. No hay tiempo para pararse a respirar, una cosa viene detrás de otra constantemente: al fin y al cabo hay que resumir tropecientas páginas en dos horas.

Ahora podría hablar de aquello que considero positivo, de lo bello que es el 35mm, sus colores, el ojo compositivo que se ha tenido a la hora de encuadrar, las luces y las sombras... También podría hacer lo mismo con respecto al arte, sus decorados, y el vestuario. Pero en una película cuyo presupuesto es de aproximadamente 40 millones de dólares, esto es algo que se da —o se debería dar— por hecho. Por supuesto que es bella visualmente y que presenta una enorme sensibilidad en este aspecto.

Tampoco sé cuánto de feminismo hay en la obra original, por lo tanto no sé si lo que hace Gerwig es una versión más moderna o una adaptación fiel en ese aspecto. Pero sí creo que todo ello está muy bien tratado. Sea algo ideado por la escritora o por la directora, es un contenido que se hace patente sin caer en lo exagerado o en lo panfletario.

Y aun así, a pesar de todo lo que he desarrollado con respecto a lo literario y lo comercial, la película funciona. Porque al fin y al cabo se nota que Gerwig es alguien que está buscando algo, aunque en este caso yo crea que se ha perdido por el camino.

Escribe Pepe Sapena 

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