Historia de un matrimonio (4)

  18 Diciembre 2019

Entre Ingmar Bergman y Woody Allen

historia de un matrimonio-1Al comienzo del filme ambos protagonistas casados (Charlie y Nicole), uno a continuación del otro, hablan de las cosas que admiran (en mayor o menor medida) de su cónyuge. Nicole (¡impresionante interpretación de  Scarlett Johansson!) y Charlie (Adam Driver, siempre oscilando en entre pequeñas películas cercanas al indie y las de gran audiencia y presupuesto, caso de la serie Star Wars) explican y visualizan lo que representan los hechos cotidianos de una vida pareja con sus alegrías, sus encuentros y también sus distancias. Un inicio del filme que es, también, parte del tráiler.

Lo que el espectador no sabe en ese comienzo (difícil que no lo sepa porque, salvo algún despistado, todo el mundo sabe que el filme narra la historia de una separación) es que lo escrito (y que hemos visto) por ambos es parte de lo que deben leer en el gabinete psicológico al que acuden, en un intento de salvar su matrimonio. La segunda secuencia muestra ese momento. Ambos se encuentran con el psicólogo o terapeuta,  enfrentados a su problema y como manera de evitar acudir a los abogados en su proceso de ruptura, donde además se enfrentan también a la custodia de su hijo, Henry, al que ambos adoran.

En esa secuencia, Nicole se negará a leer el escrito, Charlie no ve problema en hacerlo. La discusión entre ambos cierra la posibilidad de una separación amistosa.

Tiempo después, cuando el divorcio se ha consumado, Charlie descubre, al ir a buscar a su hijo a la casa de su exmujer, que aquel escrito su mujer nunca lo rompió. Henry lo ha descubierto y lee, sin tropiezos, lo allí escrito. Un instante muy significativo tanto para Charlie como para el hijo. Su padre comprueba que su hijo ya sabe leer. No sólo, probablemente, también comprende la situación vivida.

Años atrás, el director, Noah Baumbach había realizado otra película sobre un divorcio, su primer filme de interés, Una historia de Brooklyn (2005). Contaba, entonces, la separación entre sus padres, ambos escritores y críticos de cine. El personaje del hijo era un símil del propio Noah, asistiendo sorprendido, estupefacto, a una situación probablemente difícil de ser entendida.

Ahora, años después, el niño es otro, semejante al propio hijo de Noah, mientras que Chalie es en gran parte él mismo, hablando de su divorcio de la actriz Jennifer Jason Leigh, ocurrido hace unos años. El filme habla —aunque vaya más lejos— de un proceso real de divorcio que se encadena a otros como, por ejemplo, el de la propia protagonista, una excepcional Scarlett Johansson, viviendo en los momentos del rodaje su propio proceso de divorcio.

Noah Baumbach, gran cinéfilo (como hemos dicho sus padres eran críticos de cine), conoce y ama directores y películas. Conoce el cine desde muy pequeño, y a él se dedica, formando parte de la nueva generación de profesionales del cine norteamericano. De ahí su amistad, e identidad, con Wes Anderson (en dos de sus películas, Life Acuatic y Fantástico Señor Fox, colaboró en el guión), Spike Jonze, Michel Gondry, Ben Stiller, Adam Driver o Jake y Gwyneth Paltrow.

Historia de un matrimonio es una obra personal, pero en la que se vislumbran influencias, algunas más que otras, de directores y películas conocidas. Sobre todo algunas de Ingmar Bergman, y en especial Secretos de un matrimonio, sin olvidar Persona; y del Woody Allen (un realizador muy presente en su cine anterior) de Annie Hall, Maridos y mujeres, con ligeras referencias a Dos en la carretera, Kramer contra Kramer o La guerra de los Rose.

Baumbach nació en 1969 (el mismo año que Wes Anderson y Spike Jonze). Neoyorkino como Woody Allen, con quien su cine en general tiene bastante afinidad (en algún momento se le ha considerado el nuevo Allen), realizó su primera película en 1995, Kicking and screaming, desconocida en España. La segunda si se estrenó entre nosotros, Mr. Celos, 1997, pero pasó, dentro de su carácter de producción indie, totalmente desapercibida.

Fue su cuarta película (la tercera Highball la firma con el seudónimo de Ernie Fusco) la primera relativamente conocida (siempre refiriéndome únicamente a las que dirige), Una historia de Brooklyn (2005: a partir de este instante su nombre empieza a ser conocido. Esa película sobre un divorcio, da lugar, curiosamente, a su boda con la actriz Jennifer Jason Leigh, otra gran cinéfila, hija del actor Vic Morrow y cuyo segundo nombre Jason se lo pone por el actor Jason Robards, que era amigo de la familia. ¿Será su apellido Leigh, por su parte, un homenaje a Janet Leigh?

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En sus comienzos, Jennifer Jason Leigh (1962) es una de las actrices unidas al cine independiente. A los 14 años se estudia interpretación de la célebre escuela Actor’s Studio. Con dieciséis años trabaja en series televisivas de éxito. Codirigió una película junto a Alan Cumming (en la que ambos codirectores eran actores y guionistas), The anniversary party (2001). Jeniffer no ha realizado ningún otro filme, mientras que Cumming insistió en ello en 2007 con  Suffering Man’s Charity (tan poco conocida como la anterior). Eso sí, tanto Cumming como Jennifer han seguido interpretando numerosas películas y series

En 2007, Noah Baumbach dirige Margot y la boda, interpretada por Jennifer y Nicole Kidman. Greenberg (2010) dirigida por Noah está escrita (como todas sus películas) por él y por Jennifer, siendo la protagonista Greta Gerwing, quien a partir de ese momento se convertirá en su musa, amante y, posteriormente, esposa. La separación entre Noah y Jennifer tendrá lugar en 2013. Su hijo, ejemplo de la cinefilia de ambos, se llamara ¡Rohmer!

En el siguiente filme de Noah, Greta escribirá el guión con él, y además la protagoniza. Se trata de una de las películas más conocidas de su primera época, Frances Ha (2012). Greta será también la coguionista e intérprete de Mistress America (2015) que dirige Noah a continuación de la interesante Mientras seamos jóvenes (2014), para posteriormente realizar un documental sobre la obra de Brian De Palma (De Palma, 2015) junto a Jake Paltrow, hermano de Gwynett Paltrow.

Posteriormente, Noah, fichó por la plataforma Netflix realizando The Meyerowitz Stories (2017) e Historia de un matrimonio (2019), al tiempo que ha escrito con Greta el guión de Barbie, que realizará su mujer, después de haber dirigido Noches de fin de semana (2008), en colaboración con Joe Swanberg, y en solitario Lady Bird (2017) y la nueva versión de Mujercitas (2019), próxima a estrenarse.

Aunque Greta —como Jenifer y el propio Noah— procede del cine indie o independiente, su caso es algo especial, ya que viene de una derivación de ese movimiento conocido como mumblecore (nombre que le dio un técnico de sonido al comprobar como los actores al decir sus diálogos murmuraban en vez de hablar), iniciado con la película Funny Ha Ha (2002) de Andrew Bujalski, en la que se tomaba como principal referencia el cine de John Cassavetes, y en menor medida el de Richard Linklater.

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Historia de un matrimonio es, sin duda, la mejor película hasta la fecha de su director. Es claro, y él mismo lo dice, que la influencia mayor se debe a Bergman y la excelente Secretos de un matrimonio, pero exclusivamente en cuanto a la destrucción del matrimonio, no en la forma de producirse, tampoco en la forma de presentar a los personajes o sus motivaciones, ni siquiera existe, de forma física, la violencia (sí interna) con la que se agredían los dos esposos bergmanianos. En ambos casos se parte de planteamientos autobiográficos, aunque ocultados o redondeados, de forma que el caso particular, que supone el fin de la relación, se generaliza.

Nicole y Charlie tienen en común el mundo de la representación, del teatro y del cine (o de la televisión), al que pertenecen. Nicole fue conocida por una película donde enseñaba sus pechos (algo que hasta cierto punto le ha marcado su futuro o, incluso, su dependencia de Charlie, quien a su vez dirige en Broadway, por lo que incorpora a Nicole a sus proyectos como actriz, obras de ensayo/cámara/experimentales (no se puede olvidar que Noah Baumbach comenzó realizando cine independiente).

En su relación personal-profesional les ha unido el amor y la presencia del hijo que han tenido. Sus caracteres son distintos, también la forma en la que viven su relación. Por de pronto, Charlie domina a Nicole, que ha sido, digamos, eclipsada por él. La dirige en el teatro y también en su vida. No hay vida propia en la mujer. Será ella quien decida romper ante la sorpresa de su familia cuya madre adora a Charlie, aunque de la misma manera que podrá adorar a la pareja que sustituya a Charlie.

Los enfrentamientos violentos de la pareja, varios en Bergman, se reducen, casi al final, en una discusión entre ambos: una secuencia excelente en la que Nicole muestra su realidad actual, el haber sabido hacerse consigo mismo, frente a la impotencia de un Charlie que aporrea la pared, mostrando su rabia, al ver que ya no puede imponer su autoridad, en la creencia de un ego superior, para terminar derrotado y lloroso.

La separación entre ambos poco a poco va imponiéndose al existir una gran distancia entre ellos, al trabajar en ciudades diferentes: tras la huida del marido, ella trata de triunfar en el mundo del cine y la televisión, aunque sea realizando anuncios publicitarios en Los Ángeles, mientras Charlie dirige sus obras teatrales en Brooklyn… clara dificultad sobre todo para llegar a un acuerdo sobre la custodia compartida de su hijo.

historia de un matrimonio-0Bergman se cita en el argumento, pero también en la realización. Los planos de ambos personajes superpuestos en algún momento, completando la pantalla con sus caras a uno y otro lado citan más a Persona que a Secretos de un matrimonio, como si este filme fuera la referencia argumental y el otro el referente en la realización de algunos momentos, y en especial del juicio donde ambos rostros dominan la escena.

El puente entre uno y otro filme sería el cine de Woody Allen, con quien la obra anterior de Baumbach posee gran afinidad. De esa manera la dureza del filme se suaviza pero no desde planteamientos lacrimógenos, en cuanto está el hijo por medio, como los que lastraban Kramer contra Kramer. La repetición de Halloween o la divertida secuencia en la que la hermana de Nicole debe entregar la demanda de divorcio a Charlie son buena prueba de ello.

Por otra parte, los tres momentos que transcurren, en diversos años (la película hábilmente juega con el tiempo narrativo) son definitorios para mostrar las propias relaciones de los personajes con el hijo, así como los tres se van adaptando a la nueva situación, punteada además con una serie de elementos simbólicos como es el disfraz elegido por Charlie en dos de las escenas, nada menos que el de hombre invisible y el de fantasma, clara definición de lo que supone su presencia en ambos momentos.

El final, en otra de las fiestas, el panorama ha cambiado, aceptando todos su papel en una historia sin retorno, pero de la que queda un recuerdo y una vida amorosa existente, imposible de romper y que (al igual que ocurre en Dos en la carretera) se presenta por pequeños detalles, que muestran el conocimiento del uno por el otro. Hay varios en el filme, cerrados en el final ante los cordones sueltos de los zapatos de Charlie, que son atados por Nicole.

Sería la presencia de los abogados, lo que llevaría a enlazar el filme con La guerra de los Rose. Una presencia conducente a una especie de batalla generalizada. Dos abogados devoradores, odiosos, en dos roles muy diferentes, y dispuestos a aplastar a las partes contrarias, interpretados por Laura Dern (Nora) y Ray Liotta (Jay). Ante su destructora profesional poco puede hacer la humanidad solitaria del tercer abogado en liza (Alan Alda/Berz), desplazado ante su poco poder. Sus formas de tratar a los clientes es distinta, pero la misma a la hora de imponerse, en una lucha sin cuartel, en el juicio.

Es admirable, por ejemplo, la forma en que Nora seduce profesionalmente a Nicole: no está detrás de una mesa, se presenta próxima a su cliente sentada en un sofá, en el que, después de quitarse los zapatos, se acomodará la abogada, mostrándose próxima, engatusando a su clienta a la que no va a dejar escapar.

Una de los grandes momentos del filme tiene lugar entre ambas mujeres, centralizado en Charlie y su explosión sobre su vida/existencia. Instante en el que la imagen, desde los primeros planos de Scarlett Johansson cantando, pasa a un movimiento de cámara y personaje por la habitación en la que Nora hace de espectadora. Secuencia brillante donde sobresale también la enorme interpretación de la actriz protagonista: instante planteado, incluso, como una representación acorde con el sentido de actriz/espectáculo que señala el filme.

Si Nora engatusa desde una premeditada cercanía a Charlie, Jay es todo lo contrario, el gran abogado con muchos empleados, distante, sentado en su silla, recibiendo a distancia a sus clientes. Es imponente en su presencia y en su actuación, como se demuestra en la citada escena del juicio, donde salen a colación de forma sorprendente para uno u otro de los protagonistas, depende de cuál sea, hechos dolorosos vividos por ambos y considerados personales, pero nunca lanzados como dardos envenenados hacia el otro como puede ser el recuerdo de la discusión para llevar al hijo en la silla del coche.

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Al final, la pareja destruida buscará resarcirse de su derrota y vagar en busca de una victoria, o de lo que será una nueva derrota. Nadie duda que el filme está realizado por un hombre y que ha tratado de narrar con datos reales e inventados su proceso de separación, de la misma manera que años antes había contado el proceso de separación de sus padres —y su protagonismo impregnaba la historia—, de ahí el quedarse más con Charlie que con Nicole, de ahí que al final sea ella la que posee una nueva pareja, en una escena donde drama y comedia se unen, como en la mayor parte del filme. No sólo eso, esa nueva pareja ha ocupado su lugar en el afecto de la familia de su ex, e incluso su hijo ha aprendido a leer, algo que él no había conseguido.

Casi en el final, en un pub, Charlie canta una canción. Antes, en el despacho de Nora, Nicole también ha cantado otra canción. Ambas canciones vuelven a mostrar la sintonía —o unidad no rota—, a pesar de todo, de la pareja. Se trata de dos canciones procedentes del mismo musical, Company (Compañía), estrenado en Broadway en 1970 con música y letra de Stephen Sondheim, ganadora a seis premios Tony (los premios teatrales concedidos anualmente a las obras presentadas en Broadway) de sus catorce nominaciones, incluido el del mejor musical de aquel año.

Lonny Price, en 2011, dirigió la película basada en ese musical. El musical cuenta la historia de un hombre soltero de 35 años rodeado de amigos casados, y que anhela encontrar alguien con quien compartir su vida.

La canción de Charlie, como contrapunto a la de Nora, muestra la brasa que queda de un amor que, a pesar de todo y de todos, ha existido y, aunque roto, aún sigue presente. Entre otras cosas la canción dice: «Siempre estaré ahí, tan asustado como tú, para ayudarnos a seguir viviendo».

Podría ser el final, pero cuenta con un pequeño epílogo, este brillante filme sobre el amor y el desamor, la desilusión y la ruptura, la amistad y la distancia… en definitiva, sobre la vida.

Escribe Adolfo Bellido López

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