La gran mentira (3)

  06 Diciembre 2019

Identidad camuflada

la-gran-mentira-1Un thriller de misterio y suspense, con personalidad y estilo inglés; dos potentes y sofisticadas figuras con las que el espectador se deleitará, debido a las exquisitas interpretaciones. Nos sentiremos atrapados por ambos personajes, desde el comienzo en esta interesante y elegante historia.

The good liar (2019) es un film dirigido y coproducido por Bill Condon, escrito por Jeffrey Hatcher y basado en la novela de Nicholas Searle. El consumado estafador profesional Roy Courtnay (Ian McKellen) ha conocido online a la adinerada viuda Betty McLeish (Helen Mirren). A medida que ella le abre su corazón, Roy se sorprende a sí mismo al darse cuenta de que alberga sentimientos hacia ella, convirtiendo lo que debería ser una estafa fácil y sencilla en una de las situaciones más complejas de su vida.

Bill Condon dirige muy bien este film, generando una atmósfera de tensión, misterio e incertidumbre. La película se destaca por su estética de contrastes en los colores, en las locaciones y el vestuario muy atractivos, describiendo así, las personalidades del protagonista y del antagonista.

Además, la música acompaña muy bien y contribuye con el ritmo del desarrollo del relato. El guión puede pecar por ciertos tramos de previsible, no obstante, las performances del inmejorable y encantador dueto de actores, sobrepasan la pantalla, consiguiendo credibilidad en el relato. 

El guión además da ciertos giros inesperados, alimentando así el suspense. Incluye a un personaje, «el tercero en discordia», se trata del sobrino de Betty, quien desconfía de Roy, aportando una cuota de obstáculo en la relación que se genera.

Las locaciones londinenses son muy interesantes, al igual que las de Berlín, en donde sucede parte de la trama. Sin lugar a dudas, lo mejor de este film, son las interpretaciones de Ian McKellen y Helen Mirren.

The Good Liar es el tipo de «cine para adultos» que muchos queremos ver y disfrutar, ya que su esencia —una vuelta a lo clásico— se ha vuelto algo raro en la era de Marvel y de DC, y es que la película puede despertar el interés de los espectadores de cierta edad; es un placer ver a estos dos profesionales golpear de un lado a otro con acentos elegantes, agarrando tazas de té o tomando copas de champán, ofreciendo largos diálogos. En otras palabras, es un deleite verlos juntos y comprobar que hacen algo brillante. 

Todos somos dueños de secretos y mentiras, de traumas que no pudimos sanar y alimentamos con odio y rabia a lo largo de los años. A veces, pensamos que la venganza es lo que nos libera y, en todo caso, nuestras oscuridades y luces forman parte de lo mismo, como el ying y el yang. No podría existir luz sin oscuridad y viceversa, tanto en el interior de una persona, como en el motivo que une a dos personas que desean lo mismo, con la misma fuerza, pero de manera inconsciente. Seres supuestamente opuestos que se necesitan más de lo que imaginan. 

En definitiva, la película destaca por una puesta en escena de buen ver junto con un vestuario muy elegante, una banda sonora acorde a la trama y unas actuaciones ejemplares.

Escribe Laura Pacheco | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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