Madre (3)

  21 Noviembre 2019

Sin niño ni tensión

madre-20Iván, de seis años, llama a su madre desde una playa francesa en la que está completamente solo. Lo último que Elena escucha es la voz asustada de su hijo huyendo de un desconocido que le persigue.

Así comienza Madre, el corto de Rodrigo Sorogoyen que se alzó con el Goya al Mejor Cortometraje de ficción en 2018 y que, un año después, se estrena convertido en película.

El director de El reino y Que Dios nos perdone arranca el largometraje con un salto temporal de diez años. Elena, sumida aún en su gran pérdida, se ha mudado a la playa en la que su hijo desapareció, donde trabaja sin más motivación que sobrevivir.

Cuando se hace amiga de Jean, un adolescente parisino, establece con él una conexión que le despierta de su anodina vida.

Durante más de dos horas de metraje centrado exclusivamente en ella, Marta Nieto hace una grandísima interpretación de Elena, una mujer ahogada en la ausencia y en el mar que le rodea. Su pesar circula entre escenas en las que, con gestos muy sutiles, se entrevé un carácter fuerte, inquieto y sensible marcado por el dolor y la nostalgia.

Madre podría haber sido solo una mujer aferrándose a un chaleco salvavidas condenado a desinflarse si su director no hubiera saltado sin paracaídas. Sorogoyen mantiene el estilo del cortometraje con planos abiertos y muy largos, en contraste con los detalles ralentizados que, curiosamente, le dan un toque de ritmo a una narración en ocasiones pesada.

El paisaje, del que Elena ya forma parte, sumado a los movimientos de cámara casi fantasmales y a una casi inexistente música, crean una atmosfera intimista y profunda muy alejada de la tensión del cortometraje que fue su origen. La manera de narrar es la misma, pero la angustia que el director construye en los primeros quince minutos (los que corresponden al corto) se disipan rápidamente y no se vuelve a oler hasta el final de la película.

La voz de Iván al otro lado del teléfono y el terror de una madre a más de mil kilómetros de él hicieron del cortometraje de Sorogoyen una historia tremendamente interesante que, una vez convertida en película, pierde fuelle, tensión e interés.

Aun así, el director aborda este drama con una técnica impecable, desarrolla una historia contraria a lo que el espectador espera y deja su marca en esta primera película intimista, muy diferente a sus anteriores largometrajes, pero con la misma esencia.

Escribe Lorena Martín

madre-21