Viento de libertad (3)

  23 Septiembre 2019

Fin de semana en globo

viento-de-libertad-1«Ayer se fueron, tomaron sus cosas y se pusieron a volar. Se despidieron, y decidieron batirse en duelo con el viento, y recorrer Alemania en su aerostato».

Y se marcharon, y a su globo le llamaron Libertad… Bien podría ser esta una nueva versión de una de las canciones más icónicas del ilustre José Luis Perales o el resumen perfecto de la nueva obra de Michael Bully Herbig, director alemán que dirigió Vicky, el vikingo hace una década y que ahora vuelve con más fuerza que nunca a la gran pantalla regalándonos a buen seguro la mejor película de su filmografía hasta la fecha (tarea que tampoco era excesivamente complicada).

En Viento de libertad (Ballon, 2018) el cineasta germánico nos envuelve en una tormenta de sensaciones arduamente explicables, donde el espectador sentirá el viento a favor en muchos momentos del metraje, mientras que en otros, podrá verse con el viento en contra.

Esta cinta podría ser un globo en sí misma, ya que en ella nos encontramos con unos ligeros pinchazos, pero pese a ello, sabrá levantar bien el vuelo cuando la ocasión lo requiera.

Ballon peca de tramposos giros de guion que  pueden percibirse constantemente  a lo largo de la obra, resultando previsibles muchos de los acontecimientos acaecidos (intuyéndose que el director quería transmitir el efecto contrario),  dejando así poco lugar a la sorpresa.

Este film tampoco consigue trasladarnos a los años 80 en plenitud, ya que estamos ante una reconstrucción «comercial» de la Alemania de entonces.

Basada en hechos reales, cabe destacar el elemento principal y primordial presente en todo el conjunto: la música. La banda sonora es la figura clave de esta cinta, el hilo conductor que hará que el respetable se encuentre en suma tensión durante las dos horas que este se sitúe sentado en la butaca.

Nos encontramos también con un notable reparto, a destacar el entrañable hijo pequeño de una de las familias protagonistas, que en diversos momentos hará dibujar una sonrisa en el rostro del espectador.

¿Quién no ha querido en algún momento de su vida dejar todo atrás, huir de la realidad para alcanzar un sueño, evadirse de la sociedad en la que moramos, olvidarse del pasado y mirar hacia un promisorio futuro para conseguir eso que tanto ansiamos llamado libertad?

Pues en este largometraje se hace frente a esta problemática, donde amores, familiares y amistades tendrán que dejarse a un lado para poder lograr el fin que anhelan.

Michael Herbig recrea una de las escapadas más valientes y arriesgadas acontecidas en la guerra fría con una soltura y un aplomo encomiables. Todo lo que acontece en esta cinta está medido milimétricamente para atrapar al espectador en este vuelo de alta tensión.

En conclusión, para el que escribe estas líneas, Viento de libertad es una notable película que dejará al espectador o bien con una sensación de brisa placentera o, por el contrario, se podrá ver aislado en una tormenta imprevista.

¿Qué sensaciones florecerán en vuestro ser interior al finalizar el visionado? Id al cine (que falta hace) a ver el último estreno del director nacido en Múnich y juzgad vosotros mismos. 

Escribe Daniel Bernal | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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