DEFINITIVAMENTE QUIZÁS (2)

  13 Mayo 2008
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Título original: Definitely, maybe
País, año: Reino Unido / EE.UU. / Francia, 2008
Dirección: Adam Brooks
Producción: Eric Fellner y Tim Bevan
Guión: Adam Brooks
Fotografía: Florian Ballhaus
Música: Clint Mansell
Montaje: Peter Teschner
Intérpretes: Ryan Reynolds, Isla Fisher, Derek Luke, Abigail Breslin, Elizabeth Banks, Rachel Weisz, Kevin Kline
Duración: 112 minutos
Distribuidora: Universal
Estreno: 30 abril 2008

Tres historias al precio de una
Escribe Eva Cortés

Una historia de amor y misterio. Ésta es la carta de presentación de Definitivamente quizás, una comedia romántica sobre tres romances. Adam Brooks ha demostrado una vez más, como lo hizo con Bridget Jones: Sobreviviré, que el marketing es muy importante si se pretende hacer atrayente una idea tan repetida.

definitivamentequizas1.jpgEl protagonista es Will Hayes, un divorciado a quien su hija Maya, de diez años, tras una clase de educación sexual, le pregunta incesantemente sobre su vida amorosa. Ella quiere saber la verdadera historia de sus padres. Will revive con ella su pasado como un cuento de hadas, presentándose como un tipo idealista que buscaba triunfar en la política y poniendo nombres diferentes a sus novias, para que Maya adivine cuál es su madre. Así pues tenemos tres historias de amor en una.

Si separamos cada una de ellas, la película nunca podrá gustarnos porque nos daremos cuenta de que no son más que retazos de otras. Es innegable la copia de Serendipity, de Peter Chelsom. De nuevo esa tierna historia de la chica que tiene mil ejemplares de un libro de Jane Eyre porque compra todas las que caen en sus manos mientras busca en librerías de segunda mano el ejemplar con la dedicatoria de su padre.

Puede verse también como copia de El amor es lo que tiene, de Nigel Cole, con esa serie de encuentros en el tiempo entre dos amigos, entre los cuales hay algo más que amistad; son sólo dos ejemplos aunque encontraríamos más.

Infinidad de películas cuentan la historia de un noviazgo universitario que termina al acabar esta etapa, y que, por avatares del destino, sus protagonistas vuelven a reencontrarse años después.

Del tópico a la originalidad

definitivamentequizas3.jpgPor esto, lo bueno es admirar la película en su conjunto y así es cuando la veremos como una idea original. Me explico.

Resulta extraño que sea un hombre el que reconstruye su vida amorosa a modo de cuento para su hija, al tiempo que nos propone a nosotros entrar también en el juego. Adam Brooks ha encontrado la manera de hacer partícipe al espectador en la historia, haciendo así atrayente la unión de tópicos de las comedias románticas. El rompecabezas es doble. No sólo el misterio está en averiguar quién es la madre de Maya, sino también en por quién de las tres se decidirá Will. Nuestro juego acaba en forma de fábula feliz, con aprendizajes para ambos personajes. Maya a sus diez años descubre lo complicado que es el amor, una realidad a tramos no apta para su edad, todo sea dicho; Will recupera la confianza en sí mismo y la esperanza para admitir que nunca es tarde para recuperar el amor. Lo que quiero decir es fácil: valoremos el continente frente al contenido.

El fallo de este buen planteamiento es el final. En líneas generales, la tensión se mantiene, el cuento de hadas termina con final feliz. Pero no es esto lo que critico.

Por el contrario, de lo que ocurre en todo el transcurso de la película, en la parte final lo peor es el continente. Es normal que si el tono en el que está contada la historia, es de cuento, el final sea agradable y más siendo la interlocutora una niña pequeña. Pero su mensaje es incoherente. Toda la película mostrándonos las complicaciones del amor y sin embargo una vez resuelto el enigma y decidida quien es la chica por la que luchar, todo se resuelve en cuestión de segundos; sin importar el tiempo ni lo ocurrido en el pasado. Creo que el final podría haber sido igual de feliz sin necesidad de dejarlo todo tan atado; manteniendo la esperanza pero abierto a la imaginación de cada espectador.

definitivamentequizas2.jpgUna vez comentado el entramado de la historia queda poco por decir. Las interpretaciones en general no son estelares, sí la de Maya, la gran Abigail Breslin. A sus recién cumplidos doce años ya es toda una estrella. Después de dos películas (Señales y Mamá a la fuerza), brilló con luz propia en la oscarizada Pequeña miss Sunshine. Dos años después ha vuelto a meterse al público en el bolsillo con su papel de tierna niña curiosa.

Ryan Reynolds, el actor de ¡Marchando! y Ases calientes, en el papel de Will Hayes, no se muestra demasiado expresivo. Su cara es prácticamente la misma cuando está triste que cuando está feliz. Cae simpático a los espectadores, pero por el personaje en sí, no por su aportación a éste. A pesar de que pasan más de diez años en el relato apenas envejece, lo cual tampoco ayuda.

Completan el reparto una joven apolítica a la que da vida Isla Fisher (Cásate conmigo), la eterna novia universitaria es Elizabeth Banks (Spiderman 3) y la periodista inconformista Rachel Weisz (El jardinero fiel). De las tres, posiblemente la que más se queda en nuestra retina, por su personaje, es Isla Fisher, a pesar de que el papel más polémico es el de Rachel Weisz.

Sin que sea nada espectacular, Definitivamente quizás no defraudará a los entusiastas de las comedias románticas que ya saben cómo es este género. Para el resto, mejor abstenerse a verla.

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