Sin piedad (2)

  04 Julio 2019

Otra vez Billy el niño

sin-piedad-1La historia del Billy el niño siempre da juego a cualquier director que se precie cuando tiene ante sí la leyenda de un personaje como este, del cual se han hecho muchas versiones distintas. La historia permite, gracias a dicha leyenda, utilizar distintos elementos de ficción por ello son muchas las versiones realizadas a lo largo de la historia del cine.

En esta ocasión, el director Vincent D'Onofrio intenta, con su segundo largometraje —después de Don't Go in the Woods—, poner su granito de arena sobre la historia de Billy el niño llevando un guion de Andrew Lanham a la gran pantalla.

La película tiene como protagonista a un niño, que presencia el enfrentamiento entre Billy el niño y Pat Garrett. La utilización del niño es un elemento nuevo, diferente a otras historias, que puede dar lugar a distintas interpretaciones sobre el rol que desempeña el personaje.

La primera imagen de la película se produce de noche, en la casa donde vive Rio, el niño. Su padre, un depravado violento, maltrata a su madre hasta causarle la muerte, estos hechos provocan la ira de Rio, que decide matar al padre. Rio huye junto a su hermana de la ira de su tío, que es otro violento depravado. El tío, hermano de su padre, interpretado por Chris Pratt, acaba encontrándolos y los separa, vengándose de la muerte de su hermano creyendo que la separación les hará daño. A la hermana la convierte en prostituta hasta que Rio la vuelve a encontrar más tarde.

Con esta base argumental se sustenta la película con detalles que dan al espectador una cierta esperanza. Tener al niño como protagonista, con una infancia difícil, que se podría comparar con la infancia de Billy el niño, puede resultar un camino de rosas, una variante argumental perfecta con respecto a otras películas de antaño, pero no es así.

En el transcurso del metraje se da a entender que el niño se fija en Billy, y que se convertirá en un forajido como él, pudiéndose interpretar como una justificación de los hechos delictivos. Hasta ese momento el espectador aún no ha perdido la fe en la historia, incluso encuentra el motivo por el cual se ha llevado la otra vez la historia de Billy el niño al cine, pero todo se estropea al final.

Esta variante hubiese funcionado bien abriendo una reflexión sobre los motivos que influyen en la creación de un delincuente, pero la película escoge otro camino, atentando a la progresión del personaje en parte final de película. Rio adquiere una serie de secuelas que se manifiestan de forma muy frívola llegando a un final cuestionable donde Rio parece un superhéroe del western.  

Todo lo demás, la persecución de Pat Garrett para atrapar a Billy el niño, bajo recompensa, ya la hemos visto en el cine, en películas mejores. La historia más cercana a Sin piedad es la película de Sam Peckinpah, Pat Garrett and Billy the Kid, que basa la historia en estos dos personajes principales, y resultan mucho más creíbles que los p protagonistas de esta nueva entrega, principalmente por tres aspectos.

El primero, la elección de los intérpretes por parte de Peckinpah, que acierta plenamente con James Coburn haciendo de Garrett y con Kris Kristofferson encarnando a Billy. Sin embargo, Ethan Hawke, que hace un buen papel en Sin piedad, no está a la altura de Coburn y qué decir de Dan DeHaan, está muy lejos de Kristofferson.

El segundo aspecto es la atmosfera que Sam Peckinpah le da al filme utilizando elementos del Spaguetti Western made in Sergio Leone, sin ser tan ortodoxo. Y el tercero, la música de Bob Dylan, muy bien utilizada por Peckinpah. Los personajes de Peckinpah proyectan una personalidad que esta fuera del alcance de la película de Vincent D'Onofrio.

Otras películas destacadas sobre Billy el niño fueron El zurdo de Arthur Penn, El forajido de Howard Hugues o Billy de kid de King Vidor.

Sin piedad (The Kid) resulta ser una variante sin éxito.

Escribe Marcos Sáez

sin-piedad-2