Enterrados (2)

  11 Mayo 2019

Atmósfera cero

enterrados-0Enterrados, la opera prima de Luis Trapiello, nos traslada a la cuenca minera asturiana para contar una historia que se aleja de producciones con premisas similares; películas que siguen la fórmula de la desgraciada tragedia y el complicado rescate, o que poseen marcados mensajes y reivindicaciones socio-políticas como telón de fondo.

Enterrados se centra en las relaciones, los conflictos, la desesperación y la lucha de un grupo de mineros que, tras quedar atrapados tras el derrumbe de una galería subterránea, deben aprender a convivir y lo que es más importante, sobrevivir y mantener viva la esperanza de salir del lugar.

No sé si es porque mis expectativas no eran muy altas, porque soy asturiano o por la compañía con la que vi el film, pero la película consigue un resultado satisfactorio con un final inesperado, aunque el guion irregular y la línea narrativa difusa en algunas partes, provocan que no pueda brillar el componente dramático en su totalidad.

A nivel actoral hay un reparto bastante llamativo, en especial, por los nombres que destacan para el gran público: Candela Peña y Paula Prendes. Las dos mujeres forman parte de un reparto coral, que tienen cierta sinergia y hay una química que ayuda al progreso de sus personajes.

Pero hay que destacar la labor de Joaquín Furriel, en quien recae el mayor peso dramático de Enterrados. Consigue transmitir las múltiples sensaciones que pasan por su mente. Su actuación es la mejor de la película. Opaca al resto de sus compañeros, a los que, en varias ocasiones, les falta gancho y sangre. La manera de interpretar la evolución, mental y física, de Daniel se realiza desde una crudeza, en la que se puede ver la buena labor de Furriel. No ha dudado en poner toda la carne en el asador y se desvive por hacernos sentir con su personaje. Lo consigue.

Paula Prendes aparece en algunas secuencias, pero su papel es decisivo. La actriz, después de distintas producciones de dudosa calidad, muestra una mejora a nivel interpretativo. Pese a no tener grandes escenas, se la ve comedida, más real ante la cámara. No hay un ápice de la sobredramatización y el explotado de la sobreactuación. Se puede decir que Prendes realiza una buena interpretación.

Por otro lado, Candela Peña no brilla como podría haber hecho, pero la razón no es otra que el planteamiento de su personaje. Se puede ver el carácter y la presencia escénica de Peña, pero esa limitación de guion, provoca que pase sin pena ni gloria. Una lástima desperdiciar su talento interpretativo. Por último, José Antonio Lobato y Manuel Pizarro, cumplen su función. Destaca, sobre todo, Lobato por transmitir esa paternidad y enternecer al público en varias escenas, en especial, durante el desenlace del film. Una sorpresa interesante.

El guion irregular de Luis Trapiello no consigue ensombrecer uno de los elementos más fuertes que tiene Enterrados: su propia naturaleza. El poder desarrollar la trama en minas asturianas le otorga el realismo, por lo menos a nivel visual, que le quita el enclave narrativo. Se puede ver el verde de la tierra asturiana y meterse dentro del universo de la tierra. Pero podría haber dado más. Apenas se ve todo el verde que acompaña a Asturias y se ven ciertas pinceladas de la riqueza visual que podría aportar. Hay una inexactitud de dónde está ambientada la acción. Realmente se puede desvelar por la información ofrecida durante su comercialización por la productora, esto provoca cierto despiste, al dar importancia al lugar, pero no especificar cuál es. Una puesta en escena que podría haber sido más explotada, pero que todavía de esta manera, es una aliada a nivel artístico.

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Otro de los puntos a favor es la dirección artística del proyecto: no se puede negar que hay bastante talento en la recreación de un propio derrumbamiento. La manera en la que se dibujan a los personajes, da bastante realismo a la acción. Detalles como la suciedad, el desgaste físico, el pelo… Un esfuerzo de maquillaje y del equipo artístico, que ha sabido confeccionarlo de una manera brillante.

Hay un trabajo muy profesional en el plano técnico. Gracias a ello, no cae en saco roto el film y se mantiene dentro de una verosimilitud que aporta a nivel cinematográfico. Ha sabido utilizar los elementos de la escena a su favor y no ha sido en vano. Bravo.

Enterrados es una película que tiene una buena idea, pero que no termina de definirse. El intento de querer crear un entramado profundo a través de un imaginario complejo, termina por pasarle factura al no tener un buen desarrollo. Unas interpretaciones que acaban encumbrando a Joaquín Furriel, que es el único que brilla en su trabajo artístico. El guion tiene varios vacíos de sentido y eso acaba por dar un resultado mejorable.

Un proyecto que podría haber sido más que interesante. Resultado irregular, pero que entretiene. Un buen acabado técnico y un cuidado de la imagen muy bien trabajado. A nivel técnico no se puede negar que se ha realizado un film más que notable. Una oportunidad aprovechada a medio gas.

Escribe Jesús Muñiz-Rimada

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